La tierra de “Königreich der skurrilen Wesen” está situada en un soslayado lugar de la misteriosa Selva Negra. Su ubicación exacta nunca ha podido ser acotada, ya que cuando se intenta medir, los números se vuelven locos y no permiten ser identificados con precisión.
Hogar de los personajes más extravagantes y estrafalarios que uno pudiera imaginar, el castillo es la residencia de la antigua dinastía de los condes Außergewöhnlich. Es un lugar tan enorme como una ciudad, así que ninguno de sus habitantes ha recorrido todos sus recovecos.

El Almirante Herr Schrullig, famoso por sus aventuras en alta mar, trajo hace mucho tiempo su submarino al castillo. A pesar de que el castillo está en tierra firme, Herr Schrullig navega su submarino por el lago encantado que lo rodea, saludando alegremente a los peces que le contestan con preciosas burbujas multicolores.

Su mejor amigo, el excéntrico Herr Besondere, prefiere desplazarse sobre las aguas montado en su enorme tortuga llamada Matilda. Con una parsimonia que exasperaría a cualquiera, Matilda lleva a Herr Besondere a todas partes, siempre con una expresión de tranquilidad en su rostro reptiliano.

El que nunca se atreve a probar las aventuras de la navegación es Herr Eigentümlich. A pesar de que su “Cucurbitaceamóvil” fue creada para funcionar sobre tierra, mar y cielo, él asegura que su medio de locomoción destiñe con el agua y que es demasiado bonito como está. Lo cierto es que Herr Eigentümlich le tiene tanto pero tanto miedo al agua, que se baña en una pecera. ¡Grande, pero pecera!
Cuando te lo presentan, es un poco incómodo, porque él es inglés de la cabeza a los pies y se niega a que le hablen en otro idioma que no sea el aristocrático inglés. Pero tuvo la mala suerte de nacer en una familia poco adecuada y sobrelleva con indudable estoicismo su apellido y el no saber más que una única palabra en inglés.
Recorre el reino hablando de las propiedades de su licor prodigioso, antioxidante, saciante, diurético, depurativo, hipotensivo, digestivo, que elimina los parásitos intestinales, como las lombrices y las tenias y es rico en fibra. Según aclara, tiene muy bajo aporte calórico, por lo que es ideal para personas de sobrepeso y problemas digestivos. Les da tanto la tabarra a sus vecinos, sobre todo a los más rellenitos, que le suelen comprar su ración todas las semanas, para no escucharlo recitar nuevamente la lista de las excelencias y portentos del famoso licor que se llama… Sí, lo has adivinado.

En las profundidades del castillo, Herr Sondelich, el señor de las mazmorras, tiene un dragón como mascota. Este dragón, llamado Rufus, es un dragón de fuego que, curiosamente, disfruta horneando pasteles. Los pasillos de las mazmorras siempre huelen a pan fresco y tartas de frutas, gracias a las habilidades culinarias de Rufus.

Otro vecino que te puedes encontrar recorriendo los profundos subterráneos es Herr Merkwürdig, el bibliotecario guardián de los pergaminos y libros antiguos. Pero esta zona está en el ala oeste, muy alejada de los dominios de Herr Sondelich. Como os podréis imaginar dragón de fuego y libros no es buena pareja de juego.
Herr Merkwürdig ha creado de forma habilidosa un recorrido con atractivos carteles guiando a sus vecinos por las catacumbas y acabando en la puerta de la biblioteca del “Guardián de los pergaminos” como suele autoproclamarse. La diversión de seguir las pistas e ir descubriendo pasadizos y galerías ha hecho aumentar el flujo de lectores y lectoras en un 55,93%. Lo que ahora le falta resolver es el problema de las devoluciones. Porque una vez que has descubierto el camino del laberinto, ¿para qué hacerlo de nuevo?

Fue precisamente preparando el camino de la biblioteca, en una caverna un poco alejada, que se produjo el conocimiento de Herr Merkwürdig y Herr Einzigartig. Este último, muy apesadumbrado, le explicaba a su mascota Dodo que era inútil seguir buscando a su familia, que no quedaba ningún rincón donde pudiera mantenerse vivo algún ejemplar ni en la tierra de “Königreich der skurrilen Wesen”, ni fuera de ella. Que lo mejor sería volver a sus aposentos y dedicarse a vivir de una forma más cómoda, menos tensionada. Que podían jugar por las tardes, en los jardines, al Parchís o a la Oca. Entre ambos vecinos y haciendo hincapié en la vastedad de los conocimientos del bibliotecario, lograron convencer a Dodo de abandonar la infructuosa búsqueda y poner en marcha entretenimientos que compartirían con su nuevo amigo, con la intención de familiarizarse con los exteriores y sus bellos paisajes.

Tal vez podrían llegar a conocer a Herr Exzenter, que últimamente se había convertido en la comidilla de todo el mundo, al hacer unas declaraciones muy muy raras a la gacetilla del reino. Herr Exzenter no creía en las hadas, por lo que cuando un hada pasó volando a su lado, despreciando el maravilloso sentido de la vista, declaró muy suelto de cuerpo, que había tenido la visión de un vuelo creado por su imaginación. Y que la causa era, sin duda alguna, debida a haber bebido demasiado vino en la comida. De estas incautas declaraciones ya hacía más de quince días y la población aún lo consideraba el último chiste divertido del reino. ¡Mira que rechazar la existencia de las hadas! ¡Es que era tronchante!
Y hablando de entretenimientos, debo contaros el mayor de todos. La banda musical del castillo, «Los Desafinados Felices», se compone de un laudista y no “nudista” como suele aclarar su ultra-religiosa esposa poniéndose colorada, con un ojo de gema y una lupa retráctil para no perder ni una nota del pentagrama, un violonchelista con un talento inversamente proporcional al esplendor de su vestimenta, un violinista que pregona con su nariz su afición a los anacardos y un flautista de flauta traversera a quien ayuda su amigo Carmesí, porque según dice, sus dedos se lastiman cuando los usa demasiado. Aunque las melodías de la banda son, por decirlo suavemente, un caos sonoro, sus conciertos son los más esperados y disfrutados por todos. También deberíamos aclarar que son el único manantial de música que hay en el castillo, ya que las ondas de radio se enredan en las copas de los árboles y no logran llegar a buen puerto o… castillo. ¡Bueno, ya me entendéis!

Pero no todo es diversión en el castillo. Herr Launenhaft, un hechicero ambicioso, anhela gobernar el mundo. Con sus orejas de ratón, sus granos desagradables y su eterno gorro que oculta sus ideas, Launenhaft practica hechizos y conjuros en su torre, siempre planeando su gran momento de poder. Afortunadamente, sus conjuros nunca salen del todo bien y, por ahora, el castillo sigue siendo un lugar seguro y pacífico.
Herr Neugierig, un noble muy curioso, experto en inventos no logrados, el septuagésimo sexto conde Außergewöhnlich, que gobierna el inmenso castillo junto a su esposa Frau Spärlich, envuelta en una nube de exquisito perfume, soñadora, coleccionista de retazos de tela y amante de temas relacionados con el ocultismo, dirigen el pequeño reino, establecen lazos con sus vecinos, atentos a sus necesidades y al mantenimiento de las edificaciones que siempre requieren arreglos y mejoras.
El nacimiento de un heredero varón, Herr Fabelhaft, trajo hace unos años la alegría y esperanza de continuación de la saga, ahuyentando los miedos a un desatinado cambio. La noticia llenó de alegría a todos los habitantes. El Almirante Herr Schrullig preparó un pequeño submarino de juguete, Herr Besondere enseñó a Matilda a ser más rápida para cuando el niño quisiera pasear, y Rufus horneó un pastel con decoración especial en honor al nuevo miembro de la familia.
El día del nacimiento, todo el castillo vibraba con emoción. «Los Desafinados Felices» tocaron su mejor (o menos desafinada) melodía, y Herr Launenhaft, en un raro gesto de bondad, lanzó fuegos artificiales mágicos que iluminaron el cielo con colores deslumbrantes. Así, en el castillo mágico, donde cada día era una nueva y alocada aventura, nació el pequeño heredero, recibido con amor y alegría por una parentela de lo más singular.

Ahora, el nuevo señor de la fortaleza, se prepara para una vida llena de antiguos y solemnes rituales. Sin embargo, extrañas e inesperadas circunstancias despertarán su deseo de conocer el mundo que se extiende más allá del laberinto de piedra en el que su vida parece condenada a desarrollarse. Por su parte, a la sombra de las antiguas torres, Herr Launenhaft, siniestro y astuto, sigue ambicionando el poder. Cuando Herr Fabelhaft se percate de su maquiavélica naturaleza, el enfrentamiento entre ambos será inevitable.
Para los insólitos personajes que habitan el castillo, acostumbrados a siglos y quizá milenios de rutina que, a ojos externos, pueden parecer excéntricas, aunque para ellos son el alma de su existencia, ¿todo seguirá siendo igual o se avecinan aires de cambios?
Los habitantes del castillo se sienten profundamente conectados con sus tradiciones y rituales. Cada extravagante costumbre es un hilo en el tejido de su identidad colectiva. Cambiar su forma de vida sería, para ellos, perder su pertenencia al grupo, perder una parte esencial de quienes son. Esta es una de las razones por las que los habitantes del castillo odian lo normal, pero no es la única.
La normalidad representa conformidad y monotonía, algo que estos expresivos habitantes no pueden tolerar. Sus vidas, llenas de aventuras y excentricidades, les permiten explorar su creatividad sin límites y expresarse de formas únicas.
Por otra parte, los rituales y costumbres del castillo han sido transmitidos de generación en generación. Cada acto disparatado tiene una historia detrás, un legado que conecta a los actuales habitantes con sus ancestros. Cambiar su estilo de vida sería romper con ese valioso legado histórico.
La vida en el castillo, aunque extraña para los demás, está llena de alegría y diversión. Las actividades cotidianas, aunque disparatadas, son una fuente constante de entretenimiento y felicidad para todos. Los habitantes ven la normalidad como una forma de mediocridad, una vida sin brillo ni entusiasmo. Prefieren la intensidad y la emoción de sus hábitos a la simplicidad y previsibilidad de la vida normal. Rechazan tajantemente la mediocridad.
En su mundo, Herr Schrullig continúa navegando en su submarino por el lago, donde los peces brillan en colores inimaginables, guiados por las luces de su nave. Herr Besondere y su tortuga Matilda siguen su camino lento pero seguro, descubriendo secretos del castillo que nadie más percibe debido a su ritmo acelerado. Herr Sondelich y su dragón Rufus mantienen las mazmorras vivas con el aroma de pasteles frescos, mientras que «Los Desafinados Felices» llenan los salones de música, creando una atmósfera vibrante y festiva. Incluso el mago Herr Launenhaft, con sus intentos fallidos de gobernar el mundo, añade un toque de magia y sorpresa a cada día.
Los Duques, Herr Neugierig y Frau Spärlich, con el crecimiento de su hijo, ven un futuro donde estas tradiciones seguirán siendo el corazón del castillo. No quieren un cambio hacia la normalidad, porque, en su visión, la normalidad no puede capturar la esencia y la magia que hacen del castillo un lugar verdaderamente único. Así, los habitantes del castillo no sólo rechazan la normalidad, sino que la ven como una amenaza a su vibrante y colorida existencia, prefiriendo siempre la riqueza de su vida ritualística y disparatada.
La vida transcurre en un vasto e insondable dédalo de torreones, habitaciones, salones y mazmorras, habitado por una plétora de personajes tan estrafalarios como inolvidables. Pero algo une a todos estos personajes: sus cuerpos y mentes son una materialización del castillo, igual que el castillo es una concreción de su ser. Para ellos, no hay vida concebible fuera de esos muros, de sus pasillos de piedra, torres, subterráneos y desvanes.
Y así, la leyenda del castillo de la tierra de “Königreich der skurrilen Wesen” continúa, con promesas de más historias disparatadas y maravillosas por disfrutar.
Todas las imágenes son ilustraciones de Malcolm Brown






¡¡¡Tita, Marlen!!!
Nos coges sin avisar y tenemos que ducharnos y quitarnos de encima los kilos de arena que traemos de la playa. Que luego, Frau mama y Herr papa se mosquean porque tienen que coger la pala y regresarla a La Caleta.
¿Se puede ser más requetequetebuena CuentaCuentos? Pos, a lo mejón. Pero como la Tita, ninguna.
El texto es chanchifantástico, pero las fotos son rechupeteras.
Muchísimas gracias por este cuento que nos hará soñar y querer viajar a esa Selva Negra, (que seguro que no es tan oscura), para asistir a tan increíbles fiestas y compañías.
Muchos besos Derr Joselito de Cai.
¡Ay Josetxo, tú sí que no faltas a ninguna ronda de cuentos! Aunque vengas corriendo de la playa. Pues me alegro, porque hace muuucho que me tentaba escribir este y por fin, me he tomado mi tiempo (Google translator por medio) para jugar a imaginar un mundo diferente. Hace mucho que tenía estas imágenes que ya ni sé de dónde las saqué, pero me encantan. Y el cuento se fue creando solo y se puso a autoescribirse, prácticamente sin mi ayuda. Cuando lo leí, reconozco que me reí bastante de los pintorescos personajes. Y tenía que estar situado en la bellísima Selva Negra, que de oscura no tiene nada y me encanta con sus pueblecitos típicos de casitas de cuentos de hadas y gnomos.
Ven, corre, siéntate aquí, bajo las estrellas que os he traído unas tartas de cerezas que nos ha preparado Rufus y están para chuparse los dedos. Y unas limonadas como las de la abuela Memé. ¡¡Mmmm 🎂🥤🎂🥤🎂🥤!!
Mimoa eta muxuak Tita Marlenen eskutik.
¡Hola Marlen! Vaya despliegue de imaginación. Has creado un mundo increíble lleno de personajes peculiares y situaciones disparatadas que sin embargo tienen todo el sentido en este ecosistema maravilloso que has creado. Me gustó mucho, te mando un abrazo.
Hola Ana
Sí, un mundo extravagante, un delirio total en el que me metí con las ganas de divertirme y de crear un rincón totalmente loco, pero de esos locos que no hacen daño sino que nos permiten reírnos de la realidad y sus adustos habitantes.
Me alegro mucho que te haya gustado. ¡Ten cuidado! Eso quiere decir que estás tan chiripitifláutica como ellos/nosotros.
Un abrazo grandote. Y cuídate del sol fuerte, que ya ves lo que provoca 🤣😂🤣