El hombre que repartía abrazos

En el pueblo de San Bartolomé de Arriba —que, para ser sinceros, tampoco estaba tan arriba— vivía un hombre llamado Harry, famoso por dos cosas: por su colección de tazas con frases inspiradoras y por su obsesión por “dar amor”. Harry era de esos que abrazaban mucho. Muchísimo. Pero de verdad muchísimo. Abrazaba al panadero.Sigue leyendo «El hombre que repartía abrazos»

Carta a mi querido extraño

Querido extraño, ese día el mundo era aburrido, tedioso, gris. Era aburrido a nuestro alrededor en ese vagón de metro, era aburrido allí en el cielo de París y lo era en las noticias de nuestros teléfonos. Yo también estaba aburrida porque, algunos días, se presentan así. Estabas sentado frente a mí y, cuando levantéSigue leyendo «Carta a mi querido extraño»

Los sonidos del recuerdo

Cuando Michael, el amor de su vida, murió, la casa se quedó demasiado grande. No era sólo una cuestión de metros cuadrados. Era el silencio. Elaine solía pensar que el silencio tiene distintos pesos. El del campo es amable; el de una iglesia, solemne; el de un hospital, insoportable. Pero el silencio de aquella viejaSigue leyendo «Los sonidos del recuerdo»

«No sé» por si acaso

Lamentablemente, hemos alcanzado ya ese peldaño en el que la ignorancia posee prestigio. En algún momento, no saber algo te producía vergüenza, así que te las ingeniabas para hacer creer a los demás que sí lo sabías. Se trataba de una habilidad casi de genio, si bien la palabra genio hoy, gracias a los usosSigue leyendo ««No sé» por si acaso»

Nunca es suficiente lo conseguido

Dicen que vivimos en la era de los logros. Y Mariano Luque, pobre, es la víctima perfecta de esa época gloriosa en la que hacer algo bien, dura lo mismo que una historia de Instagram: diez segundos y ya está. Mariano tiene treinta y cuatro años, gafas que siempre están a punto de caerse, unaSigue leyendo «Nunca es suficiente lo conseguido»

Elogio sentimental de la bolsa de plástico

La bolsa de plástico es, probablemente, el mayor invento de la humanidad después de la rueda, el fuego y la imprenta. Se ha escrito mucho sobre los grandes avances de la civilización: el telescopio, la penicilina, internet, la cafetera italiana. Pero nadie se detiene lo suficiente en ese prodigio humilde y semitransparente que ha sostenido,Sigue leyendo «Elogio sentimental de la bolsa de plástico»

La Sociedad de los Invisibles

Hay un barrio, no importa cuál, podría ser el tuyo, el mío o el de cualquier ciudad moderna, donde vive un grupo de ancianos que, sin saberlo, han obtenido un singular reconocimiento: el privilegio de ser perfectamente invisibles. Nadie se los anunció oficialmente. No hubo ceremonia, ni medalla, ni diploma. Un día simplemente despertaron ySigue leyendo «La Sociedad de los Invisibles»

Había una isla en medio de un mar

Había una isla en medio de un mar tan azul que parecía pintado cada mañana por un maravilloso Paul Gauguin. Desde lejos, era una explosión de verdes. Palmeras altas que se mecían como gigantes adormilados, flores rojas y naranjas que brotaban entre los helechos, lianas que colgaban de los árboles como cuerdas olvidadas por losSigue leyendo «Había una isla en medio de un mar»

El Birkin de Hermès

Estudié en una de las mejores escuelas de Buenos Aires. No porque fuera privada —porque no lo era—, sino porque tenía fama de reunir a los mejores profesores de la ciudad, y porque asistían a ella las hijas de las familias más ricas y de más rancio abolengo. A mí, hija de un obrero metalúrgicoSigue leyendo «El Birkin de Hermès»

El Congourbano argentino

Este es un relato irónico y sarcástico, inspirado en una reflexión que me contó el otro día un amigo porteño, pero sin legitimar ese desprecio que sienten algunos porteños por sus conciudadanos. Al contrario, exponiéndolo, ridiculizándolo y devolviéndolo en forma de espejo.El vocabulario argentino no deja de ofrecernos innovaciones terminológicas que nos hablan del granSigue leyendo «El Congourbano argentino»

Mi superhéroe no vuela

¿Cuáles son los héroes que prefieren los chicos de hoy? ¿Han cambiado de verdad a lo largo de los años o sólo les cambiamos un poquito el disfraz, el logo y los efectos especiales? La pregunta me ronda a veces cuando veo a los niños de ahora, tan pequeños y ya tan expertos en universosSigue leyendo «Mi superhéroe no vuela»

Querer a alguien es sentirse vulnerable

En San Sebastián, la Navidad no empieza cuando lo dice el calendario. Empieza cuando la ciudad se enciende. Una tarde de diciembre específicamente anunciada, de pronto, las calles dejan de ser calles y se convierten en algo parecido a un decorado: las farolas llevan estrellas colgadas, las guirnaldas de luces de lado a lado deSigue leyendo «Querer a alguien es sentirse vulnerable»

¿Cómo amarse, si el mañana no existe?

En Ménilmontant, una antigua aldea convertida en barrio popular parisino con un encanto pintoresco, conocido por su ambiente bohemio, sus calles empinadas, su arte callejero y su cultura de bistró, el invierno no cae, se posa. Se instala en los balcones estrechos, en los tejados grises, en las escaleras que crujen como si cada peldañoSigue leyendo «¿Cómo amarse, si el mañana no existe?»

Las plegarias

A la misma hora exacta —o casi exacta, porque Dios sabrá mucho, pero los husos horarios siguen siendo un infierno— en Washington un grupo de norteamericanos bien peinados, de sonrisa presidencial y dentadura que reluce como una doctrina bien financiada, cerraba los ojos en torno a una mesa de madera noble y alfombra histórica. ManosSigue leyendo «Las plegarias»

Buenas noches, que descanses

Aquí te dejo tu arrullo narrativo para esta noche, suave, lento, cálido, para leer sin prisa, dejando que las palabras se vuelvan mantita, lámpara encendida y respiración tranquila.No hace falta conflicto.No hace falta drama.Sólo presencia, calma y detalle.Léelo despacio, en voz baja y disponte a entrar en tu universo de fantasía. Hay un cuaderno queSigue leyendo «Buenas noches, que descanses»

Monólogo sobre las expresiones en lunfardo

Yo estoy convencida de que los idiomas nacieron de gente que escuchó mal… y nadie la corrigió. Porque una cosa es estudiar inglés. Y otra muy distinta es escucharlo de lejos, en un bar de Buenos Aires, con ruido, sin subtítulos… y decir: .- Ah, sí, sí, entendí. ¡Mentira! No entendiste nada. Mirá el lunfardo.Sigue leyendo «Monólogo sobre las expresiones en lunfardo»

Diario íntimo de Edurne

12 de febreroHoy pasó algo tonto. O enorme. No lo sé.En Lengua, la profe dijo una frase rarísima sobre el amor romántico y yo, sin pensar, solté:.- Pues menos mal, porque si no, ninguno hubiéramos aprobado, por enamorarnos mal.Se rieron algunos.Y entonces Zigor me miró.No como miran normalmente. Me miró de verdad. Y sonrió.No séSigue leyendo «Diario íntimo de Edurne»

El rebote

Esta mañana comenzó como todas en el instituto de Irurtzun: pasillos llenos, mochilas arrastradas, olor a bollería del recreo filtrándose desde la cafetería. Os voy a contar lo que pasó en mi clase. Yo me llamo Jon, tengo 16 años y soy más aficionado al móvil que a los libros de Historia. Entré al aulaSigue leyendo «El rebote»

¿Es posible recuperar el sabor del saber?

Buenas tardes. Hoy nos hemos juntado en esta tarde lluviosa, padres y abuelos de los niños y niñas de esta escuela, para hablar de un tema que nos interesa a todos. Pero antes de empezar, les voy a hacer una pregunta muy sencilla… y no se preocupen, no hay examen al final. ¿A ustedes lesSigue leyendo «¿Es posible recuperar el sabor del saber?»

Bajo el sol de Baldorba

Me llamo Iratxe y tengo dieciocho años. A veces me parece increíble decirlo en voz alta: dieciocho. Porque hubo un momento en que pensé que no llegaría hasta aquí. La vida me arrebató demasiado pronto a mis padres y a mis dos hermanas. Un accidente en la carretera a Pamplona lo cambió todo en unSigue leyendo «Bajo el sol de Baldorba»

La perfección del lienzo en blanco

Caminaba por Paris y llegué con el funicular de Montmartre hasta la Place du Tertre, permitiéndome la flânerie sin noción del tiempo, disfrutando del maravilloso día de sol, raro en esta ciudad y esta época del año. Los artistas tenían desplegadas sus obras en los chevalets a cielo abierto.  Me detuve curiosa ante un artistaSigue leyendo «La perfección del lienzo en blanco»

Soy atea, pero celebro la Navidad

El caserío Eguzki-argia se veía desde la carretera como una postal: techo nevado, un Olentzero colgando del balcón, luces doradas en las ventanas, un abeto enorme junto al portal y un olor irresistible a bacalao al pil-pil y castañas asadas escapando por la chimenea. En Otsagabia, en el centro de la Selva de Irati, elSigue leyendo «Soy atea, pero celebro la Navidad»

Conversaciones en la sala 204

Hospital de día del Instituto Donostia de Onco-Hematología, Piso 2B, Zona de sillones. Es una unidad que ofrece cuidados especializados y administración de tratamientos sin necesidad de estar ingresado. Se puede acudir al hospital de día de oncología para la sesión de quimioterapia. Una vez acomodado, una enfermera le coloca un catéter al paciente. Ayudado porSigue leyendo «Conversaciones en la sala 204»

Lamento del río Cahabón

Me llamo Ixchel, como la diosa antigua del maíz y la luna. Mi abuela decía que los nombres guardan destino, pero el mío, a veces, me pesa como una piedra. Vivo en Alta Verapaz, en Guatemala, en una casita de adobe que huele a humo y tierra mojada, con la música del canto de losSigue leyendo «Lamento del río Cahabón»

El eco de los que callan

El barrio nuevo parecía una promesa ideal: casas recién pintadas, jardines con rosales, veredas con árboles jóvenes y la ilusión de que, entre esas paredes todavía sin historia, las familias podrían empezar de cero. Se oían los ladridos de perros que aún no conocían su territorio y los gorriones aún no habían elegido rama paraSigue leyendo «El eco de los que callan»

El susurro de las hayas

En el corazón del Baztan, donde el silencio camina con sigilo y los bosques murmuran leyendas, donde la niebla se enreda entre los hayedos como un secreto no dicho, hay caseríos tan antiguos que sus muros aún recuerdan los nombres de quienes los construyeron. Uno de ellos, Aldaxkaenea se alza entre helechos y pastos altos, con susSigue leyendo «El susurro de las hayas»

Ocho pasos con mi abuela

Ocho no son sólo los tentáculos de un pulpo, las patas de una araña o el número de la fortuna en la cultura china. Ocho son también los segundos que aguanto un vídeo en TikTok antes de pasar al siguiente. Ocho segundos para reírme de un gato, un challenge o una broma pesada. Pero cuandoSigue leyendo «Ocho pasos con mi abuela»

El roble y la libélula

El filósofo alemán Immanuel Kant escribió: “La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte.” Ahora que estamos aquí, tan a gustito, ¿quieres que te cuente una fábula? El sol comenzaba a hundirse tras las colinas, tiñendo el aire de cobre y silencio. Bajo la copa inmensa de un robleSigue leyendo «El roble y la libélula»

Cuando callaron los cañones

El 13 de febrero de 2138, Europa y América Latina despertaron sin ejércitos. Yo lo recuerdo bien, porque ese día sentí el escalofrío de estar presenciando la historia. Sentí también el temor de saber que lo que empieza con flores puede terminar con cenizas. No hubo disparos ni bombas el 13 de febrero de 2138.Sigue leyendo «Cuando callaron los cañones»

Las vibraciones del silencio

Siete contrabajos rugían en el foso del Teatro Colón, pero Alain sólo escuchaba un murmullo lejano, como si alguien hubiera bajado el volumen de la existencia. Estaba en mitad de un concierto, en su casa más sagrada, y la música—su sangre, su aire—se deshacía en un eco de papel. Creyó que era un resfrío, unaSigue leyendo «Las vibraciones del silencio»

El circo del asombro y el olvido

Nadie sabía nunca de dónde venía ni hacia dónde iba, pero bastaba que aparecieran unos carteles pintados a mano con letras doradas y dibujos imposibles para que todo el pueblo corriera como hipnotizado. Era imposible resistirse a esa música de feria que sonaba como un acordeón borracho mezclado con violines celestiales. “Ha llegado El CircoSigue leyendo «El circo del asombro y el olvido»

Y yo desconocía las reglas

La mañana había comenzado con un error, como casi todas en mi vida. Me había inscrito en lo que pensé era un concurso gastronómico regional: “El Gran Torneo del Sabor”. Llevaba semanas practicando mi mejor receta, una tortilla de patatas tan esponjosa que hasta los vecinos del tercer piso bajaban a olisquear cuando la preparaba.Sigue leyendo «Y yo desconocía las reglas»

Cuando vigilar no basta y el castigo no cura

El despacho de Francisco Javier era el corazón silencioso de la casa. Las paredes estaban cubiertas de estanterías que se combaban bajo el peso de los lomos gastados de “La República”y de los “Comentarios de Derecho Penal”, se codeaban con tratados de filosofía, volúmenes de jurisprudencia de derecho, una colección de expedientes cuidadosamente encuadernados ySigue leyendo «Cuando vigilar no basta y el castigo no cura»

La memoria del aparador de mis abuelos

Yo sigo aquí. Siempre he estado aquí. Mis patas firmes se asientan sobre las baldosas rojas y frías, marcadas por años de pasos, de carreras de niños, de zapatos lustrados y pantuflas gastadas. Mi madera huele todavía a cera tibia, a vino derramado, a tardes de verano donde las ventanas abiertas dejaban entrar el sonidoSigue leyendo «La memoria del aparador de mis abuelos»

Siempre hay alguien al otro lado del viento

El mar rugía como un animal antiguo, golpeando con fuerza. La espuma blanca aporreaba las rocas negras de Ondarreta y se deshacía en miles de fragmentos que volaban con el viento. El Peine del viento, enorme, oxidado, clavado en la piedra, parecía un monstruo, los tres aceros curvados de Eduardo Chillida arañando el cielo gris, comoSigue leyendo «Siempre hay alguien al otro lado del viento»

Compartir ideas no empobrece a nadie

El sol brillaba fuerte en la playa, y Martín, de siete años, estaba tan concentrado construyendo su castillo de arena que parecía que de verdad fuera el rey de un reino diminuto. Tenía murallas, torreones, un foso… y una puerta secreta que solo él conocía. Su padre, Juan Pablo, se acercó con una sombrilla ySigue leyendo «Compartir ideas no empobrece a nadie»

El imperceptible hilo rojo (2ªParte)

Esta es la continuación del relato “El imperceptible hilo rojo”, une “nouvelle policière”  que tiene a Mathieu Morel como protagonista. Y, desde luego, Monsieur Morel no será Sherlock Holmes, pero es una persona inteligente, observadora y perspicaz a quien nada se le pasa por alto. Las imágenes que acompañan este relato son acuarelas de Paris, delSigue leyendo «El imperceptible hilo rojo (2ªParte)»

El estoicismo sigue estando de moda

Era una tarde de agosto, de esas en que el monte huele a sal, a helecho y a pan recién horneado. En lo alto de Getaria, el gran caserío de la familia Urgoiti latía con la calma ruidosa de las vacaciones: puertas abiertas, zapatillas en el pasillo, y risas que se mezclaban con discusiones. Beñat,Sigue leyendo «El estoicismo sigue estando de moda»

Komorebi: los rayos de sol que se filtran entre los árboles

Sachiko tenía ocho años y una curiosidad infinita. En la escuela decían que hacía demasiadas preguntas, pero su abuela Yasashi le aseguraba que hacer preguntas era una forma de cuidar el alma. Un sábado luminoso, Sachiko y sus amigos —Tomás, Lucía, Mía, Lautaro, Cecilia y su hermana pequeña Sensai— se reunieron con Yasashi para hacerSigue leyendo «Komorebi: los rayos de sol que se filtran entre los árboles»

«Nomen, omen», el nombre es presagio

Desde que nació, el pronóstico siempre fue erróneo. «¡Qué niño tan tranquilo!», decían las visitas mientras él, sin que nadie lo notara, desenchufaba el frigorífico, hacía explotar el microondas o hacía escapar a la gata de la vecina. Plácido Tormenta creció como un oxímoron con patas. Su presencia desataba apagones, discusiones, caídas de internet ySigue leyendo ««Nomen, omen», el nombre es presagio»

Besugo, filosofía y otras formas de resistir

El olor del besugo a la parrilla se mezclaba con la brisa marina y con la algarabía que sólo se da cuando se sientan cuatro generaciones en una misma mesa: los abuelos en un extremo, los padres/tíos en medio, y los adolescentes… en expansión. Pasar el verano en Getaria y las comidas familiares era unaSigue leyendo «Besugo, filosofía y otras formas de resistir»

El horizonte me preparaba un nuevo plan de vida

La soledad me acompañaba y no lograba expulsarla de mi ser. No se presentaba con dramatismo, ni se sentaba en la mesa como en las películas. Era más bien sigilosa, como el zumbido de una mosca que no ves pero sabes que está cerca. Me acompañaba desde el día siguiente a mi jubilación, como siSigue leyendo «El horizonte me preparaba un nuevo plan de vida»

Astérix despertó mi curiosidad por los galos

Llovía como si el cielo estuviera fregando el mundo con una manguera gigante. Los mellizos Odei y June y su primo Unai, llevaban toda la mañana en casa de los abuelos, sin poder salir a jugar ni un minuto. Ya habían hecho de todo: montar una tienda de indios con mantas, jugar al parchís, pelearseSigue leyendo «Astérix despertó mi curiosidad por los galos»

Crónicas de una cartógrafa celeste

Año 2150. Órbita de Helios-Tati. .- ¡Ojo, que la abuela viene con otra de sus batallitas espaciales! —rió Nira, 23 años, ojos bioluminiscentes, piloto de corto alcance. .- Tengan cuidado, jóvenes —dijo la anciana, sin levantar la vista del holomapa—. Algunas batallas son tan sutiles que uno no se da cuenta hasta que ya lasSigue leyendo «Crónicas de una cartógrafa celeste»

El coronel siempre tiene la razón

El coronel (retirado, pero siempre coronel) Harry García Ahumada tenía 80 años y una certeza inquebrantable: estaba en lo correcto. Siempre. Sobre cualquier cosa. Desde la historia de la Segunda Guerra Mundial hasta la temperatura exacta en que debía servirse el vino tinto. Pasando, claro, por las formas correctas de cortar una milanesa, criar hijosSigue leyendo «El coronel siempre tiene la razón»

El imperceptible hilo rojo

La luz tenue de la farola apenas iluminaba el callejón empedrado de Montmartre. La silueta de Patricia yacía inmóvil sobre el suelo húmedo. Un charco de sangre dibujaba arabescos entre las grietas de las piedras, como si la ciudad intentara absorber aquel crimen en su historia. El inspector Mathieu Morel, con su gabardina bien abotonadaSigue leyendo «El imperceptible hilo rojo»

El Inti Raymi del tiempo

No sé muy bien por dónde empezar. Supongo que al hablar de algo tan increíble como lo que vivimos en los Andes, lo más lógico sería arrancar por el principio, ¿no? ¿Cómo fue que se nos ocurrió semejante locura? La verdad es que todo empezó en un asado, entre copas de vino y esa charlaSigue leyendo «El Inti Raymi del tiempo»

Enemigos en el Club de libros

En el barrio de Sant Just de la Lluna, ubicado en la periferia de Barcelona, la convivencia entre sus vecinos había sido ejemplar durante años. Tiendas de artesanías, panaderías de recetas tradicionales, frentes de casas decoradas con murales de colores, plazas con niños jugando, corriendo y terrazas llenas de risas y conversaciones, daban vida aSigue leyendo «Enemigos en el Club de libros»

El momento decisivo

Era difícil no darse cuenta del enfrentamiento silencioso entre los dos hombres. Para Fernando Salcedo, cada día era una batalla entre su deber como militar y su conciencia como ser humano. Sabía que podía hacer más para ayudar, pero el miedo al régimen lo mantenía atrapado. Sin embargo, en el fondo, empezaba a preguntarse siSigue leyendo «El momento decisivo»

El cuaderno negro de Kazuhiko Yamashita

12 de octubre de 1989 Me llamo Kazuhiko Yamashita y hoy cumplo 14 años. Mi madre me ha regalado este cuaderno de tapas negras. Mientras escribo estas palabras desde la minúscula residencia universitaria de Meiji, en Tokio, me parece que he vivido demasiado para tan pocos años. Mis padres dirían que soy precoz, inteligente, responsable.Sigue leyendo «El cuaderno negro de Kazuhiko Yamashita»

El puente hacia el otro valle

.- ¿Queréis escuchar una historia de aventuras, llena de misterios y magia? Pues érase que se era un valle escondido entre montañas huecas y ríos inamovibles, donde el cielo no era sólo un techo celeste sobre todo lo que se moviera o estuviera fijo, sino un infinito mundo por descubrir. En medio de dos acantiladosSigue leyendo «El puente hacia el otro valle»

Los atlantes invisibles

En un rincón perdido del océano, donde las brújulas dejan de funcionar y los mapas se convierten en papel inútil, surca los mares una urca mágica. En 1598 la histórica urca holandesa “El Mundo de Plata”, después de reconocer la costa de Guinea, cruzó el Atlántico y llegó al Río de la Plata. En aquellosSigue leyendo «Los atlantes invisibles»

Txarra izan ezik, gainerakoak ona da

Entre las abruptas laderas que se lanzan a besar el Mar Cantábrico, justo en el tramo que serpentea desde el monte Igueldo hasta Orio, se alzaba un caserío con tejado a dos aguas, balcones floridos de antigua madera oscura y paredes encaladas salpicadas por las huellas del salitre. El viento silbaba por sus rendijas conSigue leyendo «Txarra izan ezik, gainerakoak ona da»

Para esta, sí que tiene sentido

En ciertos lugares del mundo existen playas que, después que baja la marea, quedan cubiertas por miles de estrellas de mar, totalmente indefensas, ya que todavía no han desarrollado su caparazón. Su delicada piel no soporta el calor del sol y terminan muriendo. Había una vez un escritor que vivía a orillas del mar, enSigue leyendo «Para esta, sí que tiene sentido»

Ponete la camiseta, no la etiqueta

Un relato sobre ser muchas cosas a la vez… y no pedir disculpas por ninguna A veces sentía que la gente la miraba como si ya supiera todo de ella sin conocerla. Como si llevar minifalda, pintarse las uñas de rojo cereza y reír fuerte con sus amigas en el recreo fuera una especie deSigue leyendo «Ponete la camiseta, no la etiqueta»

Ella ha cambiado

La lluvia caía con desgana sobre las calles del suburbio parisino donde mi madre vivía desde hacía más de cuarenta años. Era un barrio de edificios grises, de aquellos construidos apresuradamente en los años sesenta para albergar a los inmigrantes que llegaban con la promesa de una vida mejor. En los bajos de los bloques,Sigue leyendo «Ella ha cambiado»

Para entregar a mis hijos

Día 1 – 28 de febrero de 2022Hoy he llegado aquí cuatro días después de que Rusia comenzara a bombardear el este del Donbás. Se desarrollan ataques con misiles en Kiev, Járkov y Dnipró. Putin asegura que es una «operación militar especial». He comenzado este diario porque no sé si un día podré contarlo conSigue leyendo «Para entregar a mis hijos»

El proyecto Eshmún

Cuando escuché por primera vez el nombre, corrí a buscarlo en Google. «Eshmún» es el dios fenicio de la curación y la salvación. Así que mi amor por la mitología y su significado, me inspiraron tranquilidad. Nos convencieron que era para nuestro bien. Nos vendieron la idea como la gran salvación de la humanidad. «LasSigue leyendo «El proyecto Eshmún»

Las buganvillas ya no florecen

La abuela de mi amiga Amina vivía en la Franja de Gaza hasta que tuvo que huir y refugiarse en casa de su hijo, aquí en España. Toda la familia está encantada con su visita. Pero para ella no se trata de una visita normal. Me siento a su lado y con la ayuda deSigue leyendo «Las buganvillas ya no florecen»

La sorgiña y el teorema

La niebla se arremolinaba en las callejuelas empedradas de Olite, en el Reino de Navarra, cubriéndolo todo con un velo espectral. Era una mañana de 1570, y el aire húmedo se mezclaba con el olor de la leña quemada de la última ejecución. El pueblo, encajonado entre colinas y murallas, tenía un aire sombrío. LasSigue leyendo «La sorgiña y el teorema»

Cuando mi hija se convirtió en madre

.- La vida no merece ser vivida, porque la realidad es demasiado angustiante. La frase se estrelló contra el silencio. No debería haber sido dicha por una niña de trece años. Recuerdo haberla mirado con escepticismo, con ese gesto que las madres hacemos cuando creemos que los hijos exageran. .- No digas tonterías, Ambar, -respondí,Sigue leyendo «Cuando mi hija se convirtió en madre»

Los susurros de la sangre

El tren avanzaba rápido por las tierras andaluzas, serpenteando entre campos resecos y olivares retorcidos. Miré mi reflejo en la ventana: ojos oscuros, hundidos por las noches de insomnio, el rostro marcado por la fatiga de quien carga con una vida de infortunios. Me llamo Vanyra, y nací con la certeza de que la malaSigue leyendo «Los susurros de la sangre»

El vino de las cepas olvidadas

Ariadna caminaba entre las hileras de vides con el sol del atardecer tiñendo de oro las hojas marchitas. El otoño había llegado al viñedo con su aire melancólico, arrastrando consigo los ecos de una historia que se remontaba más de un siglo atrás. La bodega “Le Clos de Maureen”, en el sur de Francia, eraSigue leyendo «El vino de las cepas olvidadas»

Asesinato en el bar de los Ashkenazi

En el corazón de Budapest, cuando el siglo XX ya agonizaba, el barrio judío despertaba de su letargo. Durante décadas había sido un lugar silencioso, cargado de ausencias, tragedias olvidadas y paredes agrietadas que parecían sostenerse sólo por las memorias que albergaban. Pero en 1998, como si la ciudad no soportara más el peso deSigue leyendo «Asesinato en el bar de los Ashkenazi»

Ahora tengo en casa una hijita

Me llevé a mi madre a casa. Para siempre. Sin planes previos, sin decisiones ni conversaciones. Simplemente, un día.  Con una sola bolsa en la mano. Y en la bolsa, unas medias, unas pantuflas con la inscripción “La mejor abuela del mundo” (un regalo de mis hijos), una bata cálida con un camisón y –Sigue leyendo «Ahora tengo en casa una hijita»

La clase de historia que no olvidarán

El profesor Azpiroz llevaba ya veinte minutos hablando de la fundación de Roma, y sus alumnos de 12 años estaban en pleno proceso de descomposición neuronal. Algunos murmuraban, otros se reían por lo bajo, y uno incluso había empezado a desmontar su bolígrafo con la precisión de un neurocirujano aburrido. .- Y así, Rómulo fundóSigue leyendo «La clase de historia que no olvidarán»

Los tejedores del tiempo

El año 3025 marcaba el apogeo de la humanidad en tecnología y ciencia, algo inimaginable para los antiguos. Se habían alcanzado logros impresionantes: colonias en Marte y la Luna, cuerpos extendidos con prótesis biomecánicas, inteligencia artificial que casi superaba a la mente humana, y un promedio de vida que superaba los 150 años. Sin embargo,Sigue leyendo «Los tejedores del tiempo»

El nido vacío, lo que queda al partir

En el elegante barrio privado de Pilar, donde las calles eran amplias, los jardines siempre verdes y las casas parecían competir entre sí por ostentar más lujo, vivía Eliana con su marido y sus tres hijos. Desde fuera, el chalet de Eliana y Lautaro era perfecto: una piscina reluciente, flores que el jardinero cambiaba segúnSigue leyendo «El nido vacío, lo que queda al partir»

La justicia alada

Mi nombre es Guillermina y soy una paloma. Pero no cualquier paloma ¡ojo! Soy la paloma de Jaqinaka, el pequeño pueblo apartado del mundo donde las casas son bajas, los tejados de tejas rojas crujen con el viento, la gente vive atrapada en su propia rutina, los viejos espían detrás de las cortinas, los niños corren como siSigue leyendo «La justicia alada»

El sacrificio del amigo rojo

En lo más profundo de un bosque lleno de hayas y robles antiguos y alfombras de musgo suave, se escondía una cabaña de madera tan pequeña y hermosa que parecía haber salido de un cuento. Tenía un tejado cubierto de flores silvestres, una chimenea de piedra que siempre despedía un dulce aroma a miel ySigue leyendo «El sacrificio del amigo rojo»

Escuchar el silencio

En la Patagonia argentina, apenas a 15 kilómetros de la turística ciudad de Bariloche, en la provincia de Neuquén, existe un cerro formado con los restos de un antiguo volcán, con cavernas que fueron hogar, taller y cementerio de comunidades de indios tehuelches hace más de 8.000 años. El lugar se llama Cerro Leones ySigue leyendo «Escuchar el silencio»

Cuanto más tienes, más se te dará

El bar «El Rincón de los Sueños» estaba casi vacío esa tarde. Las luces cálidas se reflejaban sobre las paredes de ladrillo y madera, y el suave tintineo de vasos llenaba el aire. En una mesa junto a la ventana, Fabrizio y Mathieu charlaban con sus tés y sus copas de por medio. Ambos trabajabanSigue leyendo «Cuanto más tienes, más se te dará»

Elige estar donde te aprecian

Un padre orgulloso le dijo a su hija:.- Felicidades por el esfuerzo y todo lo que has estudiado para sacarte tu diploma. Te compré un coche hace un tiempo. Quiero que lo tengas ahora.Pero con una condición. Antes de dártelo, llévalo a un concesionario de la ciudad e intenta venderlo. Mira cuánto te ofrecen.La hijaSigue leyendo «Elige estar donde te aprecian»

Los faroles de ámbar

En un tranquilo rincón del antiguo pueblo chino de Jīnguāng (金光), donde las montañas se vestían con nubes algodonosas y los ríos serpenteaban como cintas de jade, vivía una anciana llamada Méi Xiù (梅秀). Su nombre la describía perfectamente, ya que significa “Flor del ciruelo elegante” y el ciruelo simboliza la resistencia, pureza y laSigue leyendo «Los faroles de ámbar»

Mensajes al universo digital

El sol apenas se asomaba tras las colinas cuando Rodrigo encendió su ordenador y en el silencio de su habitación, los ventiladores del equipo comenzaron a zumbar como el motor de un auto de carreras, listos para desatar la adrenalina de la mañana.  ¿Dónde había pasado las últimas semanas? En un rincón oscuro de laSigue leyendo «Mensajes al universo digital»

La cometa que desconocía los límites

Jerusalén parecía contener la respiración. La ciudad, eternamente suspendida entre la devoción y el conflicto, vivía otro día de escalada bélica. El sol de Jerusalén, impasible, caía con fuerza sobre las estrechas calles de la Ciudad Vieja, iluminando por igual los adoquines desgastados y los rostros tensos de quienes vivían en la ciudad dividida. EnSigue leyendo «La cometa que desconocía los límites»

Cicatrices invisibles

Elena .- ¡Cuidado con la ducha, que el agua sale helada y luego hirviendo! Antonio .- ¿Pero no la habíamos arreglado? Elena .- Tengo que llamar al fontanero, pero no tuve tiempo. Antonio .- Pues el día menos pensado tenemos un accidente. ¡A ver si lo llamas hoy! Elena .- Sí, sin falta. ¿Al finalSigue leyendo «Cicatrices invisibles»

Chapoteos y misterios bajo la lluvia

La lluvia golpeaba con fuerza las ventanas de un caserío junto al Cantábrico, donde el viento soplaba furioso y el aroma a sal se mezclaba con el de la madera antigua. Dentro, la amona (abuela en euskera) acomodaba almohadones frente al fuego de la chimenea, mientras un grupo de niños, hermanos, primos de todas lasSigue leyendo «Chapoteos y misterios bajo la lluvia»

El desayuno de los Reyes Magos

En un pequeño salón cálido y acogedor, en la mañana del 5 de enero, los Tres Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, están sentados alrededor de una mesa redonda de una preciosa madera oscura.  Están aún en pijama, Melchor lleva un conjunto de cuadros azul oscuro y rayas negras, con unas pantuflas mullidas azules, haciendoSigue leyendo «El desayuno de los Reyes Magos»

En Navidad, palabras como espadas

En el corazón de Bilbao, el barrio de Abando se destaca por ser uno de los más prestigiosos y caros. Allí, en la Gran Vía Don Diego López de Haro, una avenida llena de boutiques de lujo, tiendas, bancos y restaurantes, la casa de los Muguruza era un refugio de tradición. Ubicada junto a laSigue leyendo «En Navidad, palabras como espadas»

Cuando el silencio se hizo imposible

Eran casi las 12 de la noche y yo seguía en mi cama, leyendo el libro de Dolores Redondo “Las que no duermen NASH”. El día había sido duro con los trámites horribles del banco, que aún no había podido solucionar. No podía acceder a mis cuentas y estar tan lejos no facilitaba las cosas. Sigue leyendo «Cuando el silencio se hizo imposible»

Aetheris y los tres consejos

Érase que se era, en un rincón del cielo, entre nubes que parecían algodón de azúcar, una increíble ciudad suspendida en el aire, que se llamaba Aetheris. Aetheris flotaba gracias a un conjunto de turbinas mágicas que giraban sin cesar, alimentadas por las corrientes de viento y los rayos del sol. Desde las calles deSigue leyendo «Aetheris y los tres consejos»

Cuando el mundo pide demasiado

Me llamaron del instituto un martes por la mañana. Pensé que sería otra charla sobre los experimentos de Álex en el laboratorio del colegio. La última vez, había logrado descomponer el hidrógeno del agua con materiales caseros, causando un pequeño caos en el aula. Pero cuando la secretaria me dijo que el director quería reunirse conSigue leyendo «Cuando el mundo pide demasiado»

Robles entre el viento y las sombras, el Krampus acecha

El caserío de Gorka y Miren es un antiguo edificio de piedra, construido hace siglos en el corazón del Bosque de Sorginaritzaga (Robledal de las Brujas), un lugar místico y antiguo que parece sacado de un cuento y que se encuentra antes de llegar a Roncesvalles, en las afueras de Auritz  (Burguete), en el Pirineo navarro.Sigue leyendo «Robles entre el viento y las sombras, el Krampus acecha»

El Jefe que creía saberlo todo (Spoiler:Y no era cierto)

En lo más profundo de la Amazonia brasileña, habitaba Baita un anciano Piripkura, conocido por exhibir su elaborada pintura corporal y por ser el más sabio de toda la región. Baita era miembro de la tribu Piripkura, una comunidad aislada y respetada por sus profundos conocimientos sobre la naturaleza, el alma humana y los secretosSigue leyendo «El Jefe que creía saberlo todo (Spoiler:Y no era cierto)»

La borrosa línea de la ética

Era una tarde lluviosa en Nueva York, y el aula estaba llena de estudiantes con rostros atentos mientras el profesor Edwards, un hombre de cabello gris y lentes redondos, planteaba un nuevo caso para la clase de Ética Aplicada. Como era su costumbre, escribió el título del dilema en la pizarra antes de dar inicioSigue leyendo «La borrosa línea de la ética»

El duelo de las verdades amargas

El encuentro no había sido planeado, pero ahí estaban. En el aire denso del bar, Arturo y Lancelot, en un ambiente cargado de tensión, se miraban como dos leones acechando a su presa, pero la presa era la verdad, y entre ellos, Ginebra. El sonido de los vasos chocando contra la madera y los murmullosSigue leyendo «El duelo de las verdades amargas»

El viaje inolvidable de Camille

En abril de 1916, a bordo del vapor Tomaso di Savoia, entre el vaivén constante del océano y el eco cercano de la guerra, el ilustre compositor francés Camille Saint-Saëns, el elenco de su obra “Sansón y Dalila” (la mezzosoprano Jacqueline Royer, el tenor Lafitte y el bajo Marcel Journet) y otras luminarias de laSigue leyendo «El viaje inolvidable de Camille»

El último eco de la danza macabra

Cuando, en el medio de la discusión, su padre le dijo que no sería capaz de hacer los exámenes y terminar la carrera, que toda su vida iba a ser una “empleadita”, tomó su mochila y se fue de casa. No estaba dispuesta a soportar más ese ambiente. Habló con Julián, su amigo del alma,Sigue leyendo «El último eco de la danza macabra»

El hombrecito del azulejo azul

Decidieron que había que hacer la reforma que tanto estaban postergando, cuando se dieron cuenta que el suelo del patio estaba cada vez más bajo y el hueco que se había formado entre el suelo y la pared era cada vez más grande. Si no se hacía algo urgentemente, se corría el riesgo de queSigue leyendo «El hombrecito del azulejo azul»

Una alborada entre brumas

En los amaneceres del bosque, muchas veces, casi siempre, hay niebla.Y siempre hay un silencio inquietante.El sonido de mis pasos parece estropear este imperturbable equilibrio.Por eso prefiero no caminar apenas, quedarme quieta.No se debe hacer ruido cuando el bosque interpreta su discreta y tímida melodía del silencio.Un insubstancial crujido de hojas por allí, un misteriosoSigue leyendo «Una alborada entre brumas»

Frère Jacques

Alexandre espera a su hermana, sentado casi sin moverse, luchando contra la oscuridad del parque. Es raro, aunque no imposible, encontrar de madrugada a un niño solitario en un parque casi desierto. Pero debía quedarse allí, sin moverse. Así se lo había dicho ella y había que respetar las reglas. Alexandre, a veces, cierra losSigue leyendo «Frère Jacques»

Los genoveses que no amaban el tango

Eran trece hermanos. Pasquale era el mayor y había nada menos que cuatro mellizos. El padre estaba en la guerra y él debía hacerse cargo de las tareas de la granja, mientras la madre bregaba con tanto chico y los hermanos en pandilla trataban de escurrir el bulto al trabajo. Infancia dura, áspera. Pan noSigue leyendo «Los genoveses que no amaban el tango»

La tierra olvidada de los seres estrafalarios 

La tierra de “Königreich der skurrilen Wesen” está situada en un soslayado lugar de la misteriosa Selva Negra. Su ubicación exacta nunca ha podido ser acotada, ya que cuando se intenta medir, los números se vuelven locos y no permiten ser identificados con precisión. Hogar de los personajes más extravagantes y estrafalarios que uno pudieraSigue leyendo «La tierra olvidada de los seres estrafalarios «

Grand Tour

Camila .- ¡Vamos, vamos que he conseguido un taxi! Yo .- No quiero un taxi, no necesitamos un taxi.  Camila .- Pero si estábamos buscando un taxi para irnos urgente. Yo .- Bueno, sí necesitamos un taxi, pero no sabemos para ir adónde. Camila .- Pues para ir al otro lado, que nos van aSigue leyendo «Grand Tour»

El casco mágico

,- A mí no puede pasarme nada con mi casco mágico, me dijo mientras se ponía en la cabeza un escurridor de verduras viejo oxidado. .- ¿Y para qué sirve el casco mágico? .- Para no dejar pasar las palabras feas. Como apenas un rato antes, lo había escuchado llorar amargamente en su habitación, quiseSigue leyendo «El casco mágico»

El misterio de Cogsworthy

En la brumosa ciudad de Cogsworthy, donde el vapor y la maquinaria se entrelazaban en una danza perpetua, eran bienvenidos los inventores y la gente de gran imaginación. Al estar en un poco accesible lugar de altas montañas y dificultoso acceso, no era mucha la gente que quería ir a perderse de la civilización duranteSigue leyendo «El misterio de Cogsworthy»

Los susurros del caldero

Cerca de la tranquila aldea de Bergdorf, en la Selva Negra, perdida entre los bosques frondosos y los prados verdes de la Europa medieval, había una cabaña llamada Tannenau, que significa “Prado de abetos” en la cual vivía un alquimista llamado Rupert. Su pequeño y acogedor taller de madera se erguía solitario en la pradera,Sigue leyendo «Los susurros del caldero»

Cherie es bailarina

Cherie es una pequeña niña de seis años que acaba de empezar su primer grado en la escuela de la gran ciudad. Como viene de un pueblo lejano, no conoce a los niños que, en su mayoría, han estado tres o cuatro años juntos en el prescolar de la escuela. Así que no es deSigue leyendo «Cherie es bailarina»

¿Nuestro departamento soñado?

Vivía con mi novio de aquel entonces en el sexto piso de un edificio de los años 60, en el centro de la ciudad de Buenos Aires. Una verdadera ganga que encontramos después de recorrer media ciudad en busca de nuestro alojamiento soñado. Desde la calle, parecía uno de esos edificios rusos mastodónticos, un cuboSigue leyendo «¿Nuestro departamento soñado?»

Extraña balanza

Las noches en el hospital son horribles. Los gritos desgarradores en mitad de la oscuridad. Los ruidos de las camillas empujadas a toda velocidad por los pasillos desiertos, que te dejan pensando en quién será el degraciado que está perdiendo la batalla en ese mismo momento. Pero lo peor es el vacío. Ese silencio compartidoSigue leyendo «Extraña balanza»

¿Quieres que te cuente un cuento?

Jorge era un adolescente inconformista que se quejaba absolutamente de todo. Ya sabéis, ¡la adolescencia! .- Siempre estoy insatisfecho con las situaciones que se me presentan en mi vida. ¡Parece que no importa lo que haga, siempre hay algún problema o inconveniente que surge! le confiaba a su abuelo José Juan. Haga lo que haga,Sigue leyendo «¿Quieres que te cuente un cuento?»

El jarrón de cristal de Bohemia tallado

Ellos sabían lo que pasaba cuando el Aitona descolgaba el zurrón marrón que siempre pendía del clavo al lado de su cama. Como en un ritual mágico, aparecía en el salón, y se sentaba silencioso en la silla de la cabecera de la mesa, esa que era su trono desde el cual manejaba toda laSigue leyendo «El jarrón de cristal de Bohemia tallado»

Sé que soy una sorgina, es que lo sé

Iruñea (Pamplona) una sala de teatro a oscuras, abarrotada por mujeres de todas las edades, vibra con los sones de una canción, alegre por momentos, y por momentos con toda la fuerza de una raza, impregnada de emoción. Entre bailes y cantos, un grupo de jóvenes vestidas de negro, alzan orgullosas un cartel escrito aSigue leyendo «Sé que soy una sorgina, es que lo sé»

Odio las vacaciones

Cuando mi Mami me explicó que iba a tener un hermanito, me puse tan, pero tan contenta que empecé a correr como loca por toda la casa. Era lo mejor que me podía pasar en el mundo mundial, alguien con quien jugar a la pelota, con quien hablar, y compartir chuches de esos de coloresSigue leyendo «Odio las vacaciones»

El último suspiro

Su naturaleza frágil y enfermiza le hicieron acreedor de las atenciones de su pobre madre y de la lástima del resto de los mortales. Desde muy pequeño le interesaron los temas religiosos, pero su principal obsesión se centró en el alma. El alma inmortal, el alma soplo divino que infunde belleza aún al ser másSigue leyendo «El último suspiro»

Ef zin no sólo era un bar II

Cecilia.- Bueno, empecemos con el nombre de este bar nuevamente, Ef zin. Si he entendido a Sócrates y Platón, ellos parecen creer firmemente que vivir verdaderamente bien es vivir de acuerdo con la virtud y la razón y que una vida así constituye la forma más alta de felicidad. Para Platón, esto implicaba buscar la verdadSigue leyendo «Ef zin no sólo era un bar II»

Ef zin no sólo era un bar I

El bar “Ef Zin”, es uno de los viejos bares del barrio San Telmo, de Buenos Aires. Situado frente al Parque Lezama, sus habitués son algo más que clientes. Forman parte del decorado, forman parte de la familia. Muchos aparecen desde el desayuno, un cafecito antes de ir a laburar. Otros a comer la comida caseraSigue leyendo «Ef zin no sólo era un bar I»

En mil pedazos

En mil pedazos, en mil pedazos se rompió la preciosa figurita de cristal, en mil pedazos como mi corazón tras la primera bofetada. Una bofetada absurda, inesperada, injusta. ¿Cómo iba a saber yo que él quería usar su camisa azul para ir a ver a su cliente? Era tan fácil como habérmelo dicho el díaSigue leyendo «En mil pedazos»

Mi querido Pablo

Mi querido Pello, Quizás esta carta llegue como un rayo en medio de un día soleado, pero es imprescindible que te la escriba. No puedo explicarte todo lo que necesito decir frente a frente. Lo he intentado y no puedo. Dentro de unos días, cuando esté más serena, lo hablaremos. Quiero comenzar diciéndote que teSigue leyendo «Mi querido Pablo»

Diario íntimo de Malvinas

02/04/1982- Malvinas Estoy en el avión, rumbo a las Islas Malvinas. Mi corazón late con fuerza mientras miro por la ventanilla y veo las olas del océano abajo. No puedo creer que estoy a punto de pisar tierra en este lugar histórico. Finalmente, después de varias horas de vuelo, avistamos la isla. El avión aterrizaSigue leyendo «Diario íntimo de Malvinas»

El discurso

Amigos y amigas, hoy quiero compartir con ustedes mi visión sobre el papel de la inteligencia artificial en la literatura y las artes en general. Como seguramente ya saben, los modelos de lenguaje como el ChatGPT han demostrado ser capaces de producir textos de alta calidad, lo que ha generado algunas preocupaciones sobre el futuroSigue leyendo «El discurso»

Año sabático

Había estado pensándolo mucho. El esfuerzo en los últimos años había resultado agotador. Un paréntesis para reponer energías, viajar, vivir nuevas experiencias, ampliar conocimientos o reflexionar sobre el futuro. Y aunque muchos aprovechaban un año sabático para adquirir nuevas habilidades y ampliar horizontes, a él lo primero que se le ocurría era poner en prácticaSigue leyendo «Año sabático»

Yanqhachasiwi

El juego era, al mismo tiempo, totalmente desconocido y el más popular. ¿Cómo es posible? Me explico. Su nombre no formaba parte de propaganda alguna, ni era promocionado por medios habituales ni por redes sociales. Pero, de vez en cuando, una pantalla con su nombre se colaba por una fracción de segundo en cualquier web.Sigue leyendo «Yanqhachasiwi»

El hilo rojo

Te elegí para compartir todo en nuestra vida, un compañero para siempre y para todo, lo bueno y lo malo, risas y lágrimas, miedos y emociones maravillosas. Nunca me sentí más entendida y más acompañada que cuando estábamos juntos. Una mirada bastaba para que pronunciaras las palabras que quería oír, un gesto alcanzaba para queSigue leyendo «El hilo rojo»

Aprendí…

Aprendí que la memoria no borra, esconde.  Aprendí que el tiempo no cura, pero ayuda a sobrellevar.  Aprendí a no ser vulnerable cuando partiste para siempre jamás.  Aprendí a escuchar cuando oí tu silencio.  Aprendí a pedir perdón cuando me di cuenta del error.  Aprendí a llorar cuando me di cuenta que olvidé tu voz.Sigue leyendo «Aprendí…»

Lindo haberlo vivido, pa´poderlo contar

Barrio de la infancia, ¡querido San Telmo! Me gustaría tener de nuevo mi bolsa de bolitas (canicas), con los bochones, las preferidas, las figuritas y los álbumes siempre incompletos, (el presupuesto no daba para tanto). Con pantalones como los chicos, las medias caídas y unas ganas locas de jugar a lo que fuera con unaSigue leyendo «Lindo haberlo vivido, pa´poderlo contar»

Todo es sólo un sueño

Hoy es veintisiete de abril Quisiera verte venir para cambiar un día de mi vida. Quisiera no ser yo, quisiera que la noche fuese día, quisiera que el día fuera noche y que el reloj trabara sus manecillas. Que la luna cambiara su curso, que el mar no trajera las olas, que los pájaros quedaranSigue leyendo «Todo es sólo un sueño»

Personajes de mi infancia: la Gitana

.-¡Chicos, todos fuera de la cocina, que viene la gitana! No, no era una frase para asustarnos, ni para sacarnos de en medio porque estábamos molestando. Era en serio que venía “la Gitana”. Desde el medio del patio de tierra, su voz llegaba a la cocina: .- ¡Señora, señora, estoy acá. Dejáme entrar! Salíamos deSigue leyendo «Personajes de mi infancia: la Gitana»

El conventillo de San Telmo

.- A mi no puede pasarme nada, porque tengo mi casco mágico, me dijo mientras se ponía en la cabeza un escurridor de verduras viejo, oxidado. .- Y ¿para qué sirve el casco mágico? .- Para no dejar pasar las palabras feas. Como apenas un rato antes, lo había escuchado llorar amargamente en su habitación,Sigue leyendo «El conventillo de San Telmo»

Cazando gamusinos

Era un día muy frío de cielo muy azul. Los tres grados bajo cero no eran la sensación térmica, sino la temperatura real que marcaba el termómetro de la farmacia de la Plaza Gipuzkoa. Los carámbanos colgaban de la fachada de la Diputación y el templete meteorológico parecía negarse a mostrar sus indicaciones. Un gruesoSigue leyendo «Cazando gamusinos»

Presagio funesto (II)

Muchas fueron las lecturas que hice a los amigos. En general, los temas de amores eran los que más preguntaban. Entre adolescentes y jóvenes era lo normal. Yo nunca había aprendido a tirar las cartas del Tarot. Me entusiasmé leyendo un libro sobre el Tarot de Marseille y me compré una baraja que me encantaba,Sigue leyendo «Presagio funesto (II)»

Presagio funesto (I)

Hacía bastante tiempo que me había aficionado a echar las cartas. Cuando salíamos de la facultad a tomar algo con los amigos, entre curso y curso, y sobre todo en épocas cercanas a los exámenes, me pedían que les vaticinara los temas que iban a tocar o cómo les iba a ir con este oSigue leyendo «Presagio funesto (I)»

El mismo colchón

Era justo el instante en que los hombres a tu alrededor, guardan silencio. Ya no quedaba nada de las charlas y las risas de unos minutos atrás. A lo sumo, unos últimos movimientos para distender los músculos, o unas pequeñas arrancadas a correr, pero muy cortas, para volver en seguida al punto de la calleSigue leyendo «El mismo colchón»

La Doña de la música

Con su pensión de viuda y los intereses que le daban por el capital que había logrado rescatar del corralito impiadoso, le alcanzaba para vivir con comodidad. Los gastos fijos, agua, luz, y contribución, el teléfono lo había cortado hacía bastante tiempo, total ya no le llamaba nadie y tampoco tenía a quien llamar.  SiSigue leyendo «La Doña de la música»

Los templos azules

Los hombres tristes de Buenos Aires tienen un secreto, un increíble secreto que guardan celosamente y que inmediatamente desaparece de su memoria en el instante en que se convierten en felices. Según parece, en sus noches de duermevela suelen soñar bastante. A veces sueñan episodios del pasado, a veces les asaltan pesadillas, a veces losSigue leyendo «Los templos azules»

El paisaje atisbado

Su vida acabó el día que lo secuestraron. Mujer, hijos, padres, empresa familiar, amigos, todo se desvaneció en la nada. Su única preocupación pasó a ser su supervivencia, su único mundo la habitación estrecha y baja donde lo habían encarcelado cuando lo trajeron maniatado y con una venda en los ojos, después de sacarlo aSigue leyendo «El paisaje atisbado»

Mi muñeca de trapo

La casa donde vivía mi abuelita era preciosa y muy grande, con su puerta de madera oscura, sus flores de mil colores inundando las ventanas y sus helechos colgando del techo del soportal en calderos de cobre antiguos. Y no es que ella contara con mucho dinero para decorarla o amueblarla. Mientras mi abuelo disfrutabaSigue leyendo «Mi muñeca de trapo»

La profecía

Tenía Joshe aquella mañana, la resaca del fin de semana y el desánimo de un lunes que se le presentaba bastante atareado. Escuchó por primera vez la noticia en el radio-despertador, pero estaba tan adormilado que no le prestó atención. Luego, el locutor del programa matinal retomó en tono de burla el avance dado porSigue leyendo «La profecía»

El MacIntosh

Cuando se despertó con ganas de hacer pis, miró instintivamente el reloj y se dio cuenta que sólo había dormido tres horas. La lata de Coca-Cola que se había tomado antes de acostarse, ahora le pasaba factura. Su primera intención fue no levantarse, seguir durmiendo y aguantar las ganas, pero tuvo miedo de mojar laSigue leyendo «El MacIntosh»

El nombre

Todo comenzó un lunes en la oficina, uno de esos lunes futboleros en que todos comentan el partido del día anterior, partido que, aunque él hubiera tenido televisión, no hubiera visto porque no le gustaba para nada eso de mirar como un montón de tipos corrían detrás de una pelota como posesos y se dabanSigue leyendo «El nombre»

Cartas a un hijo

Micaela tiene ganas de salir esa tarde, deja a los nietos en el autobús que los lleva a la escuela y se apresura a subir al departamento para recoger la ropa que los niños han dejado desparramada por el piso. Los platos ya los ha lavado enseguida de comer, mientras los críos se lavaban lasSigue leyendo «Cartas a un hijo»

error: Content is protected !!