Monólogo sobre las expresiones en lunfardo

Yo estoy convencida de que los idiomas nacieron de gente que escuchó mal… y nadie la corrigió. Porque una cosa es estudiar inglés. Y otra muy distinta es escucharlo de lejos, en un bar de Buenos Aires, con ruido, sin subtítulos… y decir:

.- Ah, sí, sí, entendí.

¡Mentira! No entendiste nada.

Mirá el lunfardo. El lunfardo es una colección de malentendidos que funcionaron. Gente que escuchó algo raro y dijo:

.- Bueno, será así.

Y listo. El lunfardo nació así: uno escuchó mal, otro repitió, y listo, idioma nuevo. Bueno, en realidad, argot nuevo.

Por ejemplo, la palabra “laburo”. Vos decís que viene del latín, del italiano… No. Para mí viene del jefe mirándote y diciéndote:

.- Labour you. (Mano de obra, tú)

Y vos:

.- ¿A mí?

.- Sí, labour you.

Y desde ese día se convirtió en tu “laburo” y estás cansado de tanto trabajar.

Yo me di cuenta de esto escuchando a mi abuelo.

Mi abuelo no sabía inglés. Pero tenía una seguridad… Una autoestima lingüística impresionante.

Una vez, en un restaurante de Punta del Este, el mozo que se hacía el elegante le dice:

.- All paid here. (Todo pagado aquí)

Y mi abuelo responde:

.- Sí, sí, tranquilo, alpedeamos.

Desde entonces, usamos el verbo “alpedear” para decir que estamos desperdiciando el tiempo en algo trivial, como cuando está todo pago y nos quedamos de sobremesa, charlando un rato.

Y ya que estamos en el restaurante, hablemos de “escabio”. Dicen que viene del italiano… No, no.

Para mí que viene de “escape beer” (cerveza de escape).

Vos estás en el trabajo, mirando la hora, muerto por dentro… y pensás:

.- Necesito un escape…

.- ¿De qué?

.- Del trabajo, del horario, de la vida.

.- ¿Cómo?

.- Escabiar, beber o consumir bebidas alcohólicas, por ejemplo una cerveza, que es lo que me apetece ahora.

Y mágicamente, el día mejora.

El lunfardo es muy de sobrevivir. Es lenguaje de gente que no entiende, pero sigue adelante igual.

Como “chamuyo”. Eso no puede ser castellano. Eso es “shame you” (¡qué vergüenza!).

Vos estás hablando con alguien que te vende algo que no existe, te mira fijo, te habla lento, te toca el hombro… Y vos pensás:

.- Esto es un “chamuyo”.

Y te jode, claro que sí. Está clarísimo, venga de donde venga.

El problema es cuando estas cosas se transmiten. Porque el que escuchó mal, enseña.

Mi abuelo decía:

.- ¡Tené cuidado que este es un “guachín”, anda dando vueltas y vueltas. ¡Hay que mirar lo que está haciendo!

¿De dónde salió eso? De “watch him”, lo que le decía su patrón cuando empezó a trabajar en el taller de Don Brown y tenía que controlar que su compañero hiciera bien el trabajo.

El guachín es el diminutivo de «guacho/a», que significa “huérfano”, pero coloquialmente es sinónimo de «pibe» o “chico”. Un pibe a quien alguien miró con desconfianza, vaya uno a saber por qué.

Mi abuelo no sabía inglés, pero sabía sobrevivir.

A mí me encanta pensar que el idioma se armó así. Un tipo en el puerto escuchó algo en inglés, otro en italiano, otro en francés… y nadie quiso quedar como un boludo.

Porque el idioma no nace de entender. Nace de no querer preguntar.

.- Parecía furioso, ¿qué dijo?

.- Nada, nada… dijo “Kill one, bro” (mata a uno, hermano)

Y ahí se armó el “quilombo”. Un desastre histórico explicado.

Y lo mejor es que funciona.

Porque vos decís:

.- Esto es un quilombo.

Y todo el mundo entiende. No importa de dónde venga. Importa que expresa exactamente cómo te sentís. Eso es lo maravilloso del lunfardo. No es correcto. No es académico. Pero es honesto. Es gente diciendo:

.- No sé qué quiso decir… Pero algo malo seguro.

Así que cuando alguien te diga: esa palabra no existe, vos decile:

.- Existir, existe. Porque la usamos. Porque la entendemos. Y porque alguien la escuchó mal… pero la dijo con convicción.

Y en el fondo, toda la historia de la humanidad es eso: gente que no entendió del todo… pero siguió hablando igual.

Y si alguien piensa que he sacado esta información del “Diccionario de usos y costumbres de palabras y expresiones en el Río de la Plata”, está en un error.

Todo comenzó con un vídeo que me pasó Jose Antonio Sánchez Cano, más conocido como “Jascnet”, el creador del VadeReto en las redes.

Alikindoy.

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Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

4 comentarios sobre “Monólogo sobre las expresiones en lunfardo”

  1. Hola, Marlen.
    Yo estoy contigo. Ná de latín, ná de griego ni de visigodo antiguo. Como decimos por aquí abajo, nos aviamos como podemos y respondemos como nos sale en cada momeno. ¿Cómo se enriquece entonces cada idioma? La Real Academia de la Calle es mucho más rica que la otra.
    El pasiano O’Dogherty, que manda jueves llamarse así siendo de Cai, sabe mucho de esto de las lenguas y lo lleva con mussho arte y mussha labia en sus espectáculos.
    Así que cuando te digan, eso viene del latín, les decís «tesquiyá shavea», eso lo inventó mi abuelo.
    Muchas gracias por la mensión, amiga, me encantó la entrada y ¡ojalá! supiera lunfardo, aunque no andamos muy lejos a pesar del charco.
    Abrazo Grande.

    1. Hola Jose. ¡Exactamente! «La Real Academia de la Calle es mucho más rica que la otra.»
      ¿Te acuerdas de ese video que me mandaste por WhatsApp el 16 de enero? Ya era hora de que te lo contestara, pero no podía ser una respuesta normal. Por eso me inventé lo de mi abuelo y traje a colación palabras que bien podrían haberse creado con la imaginación y poco más. He visto varios videos de O’Dogherty, y me parecen geniales, me hacen reír mucho. Creo que me lo hiciste conocer tú, ya hace bastante tiempo.
      Y tienes razón en que no andamos muy lejos los de Cai y los porteños, tenemos un humor particular. Un abrazo grandote.

  2. Una hipótesis más que interesante! Vos analizas lo que decía tu abuelo, yo por mi experiencia con mi madre podría decir que mucho del lenguaje se invento jugando con las palabras. Lo importante es que hablamos! Y a veces la falta de entendimiento no es por las palabras que usamos, sino porque no queremos entender…
    Un abrazo

    1. Hola Mirna
      En realidad te diré que mi abuelo no decía nada de eso, era un vasco que entendía poco el lunfardo. Pero necesitaba una figura a quien se le ocurriera alguna salida original y como su sentido del humor era muy bueno, me sirvió. Me gusta usar la personalidad o el carácter de mis seres queridos para hacer el relato más mío.
      De acuerdo en lo que dices: «A veces la falta de entendimiento no es por las palabras que usamos, sino porque no queremos entender…» Desde luego, porque cuando queremos entender y que nos entiendan, lo logramos en el idioma que sea.
      Un abrazo.

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