Comer pizza en Buenos Aires (I)

Cuando mi padre llegó a Argentina, luego de haber pasado la guerra civil española, de haber sido herido, haber tenido que salir exiliado de su patria, sufrir campos de concentración en Francia, ser deportado a Alemania, escapar nuevamente a Francia y finalmente, después de enamorarse de la que sería su esposa para toda su vida,Sigue leyendo “Comer pizza en Buenos Aires (I)”

Robin es para Batman lo que Watson es para Sherlock

Una mente complicada como Batman necesita ser explicada a la audiencia usando a Robin como medio. Batman, sin Robin, es demasiado oscuro para que lo disfruten los niños. Robin le proporciona un alivio cómico y juvenil. Desde tiempos inmemoriales, la literatura nos ha aportado una gran cantidad de parejas protagonistas de sus narraciones. No haceSigue leyendo “Robin es para Batman lo que Watson es para Sherlock”

Hoy es el cumpleaños de mi hermanito

En 1955 ocurrió uno de los hechos más importantes de mi vida: el nacimiento de mi hermano Víctor a quien enseguida bautizamos como Vicky. A los cinco años, como tenía yo, una niña no es ni demasiado pequeña para no darse cuenta, ni demasiado grande para ser paciente con la espera de tantos meses. AsíSigue leyendo “Hoy es el cumpleaños de mi hermanito”

Las galletitas de mi infancia

¿Quién que haya vivido en Argentina no las conoce? Son la golosina típica de grandes y chicos. Esta es la historia oculta detrás de las galletitas más famosas. Melville Sewell Bagley decidió ir a vivir a la Argentina, más precisamente a Buenos Aires, escapándose de la Guerra de Secesión, que se había iniciado un añoSigue leyendo “Las galletitas de mi infancia”

Bombitas de agua

Viví una infancia muy muy feliz, aunque en aquel momento no me diera cuenta de todo lo que disfrutábamos. Y no se trata de las batallitas del abuelo. Esta canción de Germán Barceló reivindica la esencia de los tiempos de mi niñez y recuerda a quienes, pertenecientes a aquella generación, nos encontramos hoy con laSigue leyendo “Bombitas de agua”

Mi muñeca de trapo

La casa donde vivía mi abuelita era preciosa y muy grande, con su puerta de madera oscura, sus flores de mil colores inundando las ventanas y sus helechos colgando del techo del soportal en calderos de cobre antiguos. Y no es que ella contara con mucho dinero para decorarla o amueblarla. Mientras mi abuelo disfrutabaSigue leyendo “Mi muñeca de trapo”

¿Cómo me puede gustar y detestar algo al mismo tiempo?

Son dos emociones totalmente opuestas y me confundía bastante sentirlas al mismo tiempo, hasta que logré diseccionar lo que me pasaba. Pero vayamos al comienzo.  Tenía diez años cuando conocí a mi Tío Paco, el ser más amado por mi madre, el tío que la cuidaba, divertía y consentía cuando ella era niña y vivíanSigue leyendo “¿Cómo me puede gustar y detestar algo al mismo tiempo?”

Calesita de barrio

Cuando era pequeña los baldíos de la ciudad eran para el yuyal, el vagabundo y la gata con crías. Y, con un poco de suerte, para la calesita (el tiovivo). Esa esquina que esperaba su rascacielos, mostraba un universo circular color de infancia, en que se veían caballitos y otros ejemplares de una fauna deSigue leyendo “Calesita de barrio”

Compañeros de juegos de la niña aventurera

Os contaba en la anterior entrada alguna aventura de mi niñez. Pero, ¿quiénes eran mis compañeros de juegos y aventuras? Mi mejor amigo, con el que tramábamos todas las barrabasadas, era Juancho, el vecino de al lado de mi casa. Tenía un hermano bastante menor. Su madre Guillermina era muy elegante, su padre Juan Carlos,Sigue leyendo “Compañeros de juegos de la niña aventurera”