Confidencias

VadeReto, ¿Jugamos a Inventar Historias? En el blog “Acervo de letras” de Jose Ant. Sánchez, existe este juego que me encanta. Es una invitación a escribir, sólo un tema cada mes que puedes desarrollar como más te guste. Así que, aceptando el desafío de Jose, aquí os presento mi relato que este mes va de «La luna«.

Confidencias

Sí, es duro, es muy duro vivir en la calle. Aunque yo, lo único que me acuerdo es de vivir en la calle. Lo demás me lo han explicado, porque yo era muy chiquita para acordarme. Siempre le cuento a mi amiga, a mi única amiga que se llama Lu, como yo. Bueno, en realidad yo me llamo Lucia. Pero todos me dicen Lu, es más corto. Mi nombre es una de las cosas que perdí cuando nos fuimos de “la casa”.

Pero no fue lo más importante. Lo más importante fue mi mamá. Cuando ella se enfermó, tuvo que dejar de trabajar y mi papá no podía pagar el alquiler, los médicos, las medicinas y todo. Siempre le digo a Lu que es imprescindible no enfermarse. Por eso me cuido y me lavo todos los días. Es fácil, vas a un bar a la hora de las comidas porque están tan ocupados que no se dan cuenta, te escurrís sin que te vean y entras al baño. Me lavo con mi jaboncito que me regaló la señora de la calle Chacabuco y mi toalla y salgo como si nada.

Cuando voy al bar “Los amigos”, el dueño, Don José, siempre me da un vaso de leche y alguna medialuna o un sándwich que me tiene preparado. ¡Es un cielo! Siempre le digo a Lu que cuando se muera, él se merece ir al cielo, como mamá.

Cuando ella murió, tuvimos que irnos de “la casa” con mis hermanos y papá. Ellos también eran chicos, pero mayores que yo. Papá lloraba todo el tiempo, extrañaba a mamá y no aguantaba ser un “sin techo”, perdió el trabajo de profesor que tenía y ya no consiguió trabajar más. Todavía no me explicó por qué lo despidieron, pero ya no quiere hablar de esas cosas. Desde que se fueron mis hermanos está mucho más callado.

Antes nos daba clases a los tres. Decía que la educación era lo único que podía regalarnos. Nos sentábamos en alguna plaza y hacíamos las cuentas con un palito en la arena de los juegos de la zona de toboganes y hamacas. Lu sabe que me encanta columpiarme fuerte. Subo y subo y estoy más cerca de todos.

Primero Alfredo empezó a trabajar limpiando los vidrios de los coches que paraban en el semáforo de Corrientes y Maipú. Siempre sacaba algo con su sonrisa y su buen humor. A la gente le caía bien y un señor le ofreció trabajo en Rosario. Es una ciudad que queda lejos y ya no volvimos a verlo. ¡Me gustaría volver a encontrarnos y que viera lo que he crecido, él que siempre me decía “la chiquitina”! Además, me gustaría contarle lo que descubrí de nuestros nombres. Lu ya me lo ha escuchado doscientas veces, pero es que es muy lindo.

Resulta que un día encontré en la basura que recogemos, una caja de zapatos con un aparato viejísimo que se llama pasacasete (me lo dijo mi papá) y un montón de casetes con música de óperas. Las empecé a escuchar cuando me escondía en algún rincón para hablar con Lu. Era una sensación extraña porque todas me sonaban conocidas, como si en otra vida no hubiera hecho más que escuchar esta música. Y descubrí que hay una ópera que se llama “Lucia di Lammermoor” y es de Gaetano Donizetti. Lucia, como yo. Y hay otra de nombre “La Traviata”, es de Verdi y su protagonista se llama Alfredo como él. Y además, hay otra que se llama “Don Giovanni” y es de Mozart. ¡Giovanni! ¿Te das cuenta qué casualidad?

Giovanni mi hermano, se puso a vender pañuelos de papel en el semáforo de Corrientes y Esmeralda. Pero él no es ni tan simpático, ni tan fachero (guapo) como Alfredo. No sabemos dónde andará, porque empezó con las drogas y un día desapareció. Papá lo buscó por toda la ciudad, pero nada. Yo le digo a Lu que capaz que él también se fue a trabajar a otra ciudad. No quiero pensar en otra cosa.

Cuando papá se dio por vencido, me dijo que nos íbamos a otra zona más tranquila, con menos tráfico y nos vinimos a vivir a la Avenida de Mayo. La pena es que dejé de ir a “Los amigos”, pero este lugar me encanta. No hay tanto ruido, me recorro la avenida y voy cada día a un bar distinto para no molestar tanto. 

En el bar Pichín de la avenida y Tacuarí me ofrecieron trabajar de camarera y además de pagarme algo, me dan comida que le llevo a papá. En el Goya me propusieron hacer la limpieza un día por semana y me van a comprar un uniforme porque es un lugar elegante.

Lo malo es que tengo que vestirme de chica y me gusta, pero como seguimos viviendo en la calle, es peligroso sobre todo de noche, cuando nos acomodamos con nuestro carro en la plaza. Lo bueno es que, con lo que gane, voy a poder alquilar algo y sacar a papá de la calle, porque cada vez está más triste y más viejo.

Lo maravilloso, lo más maravilloso de estar en esta zona es que estoy más cerca de mi amiga. ¡Mucho más cerca! Resulta que aquí a un par de cuadras, en la avenida, está el lugar más mágico del mundo mundial. Se llama “Palacio Barolo”, es la representación de un libro que fue el primero que compré en mi vida. Porque yo siempre tuve libros, tengo una buena biblioteca que mi trabajo me cuesta transportar. Pero todos son libros que la gente tira o que me regalan porque ya no los quieren. Sí, ya sé, yo tampoco lo entiendo.

La cuestión es que un día, fascinada por ese edificio que parece un castillo de cuentos, me puse a charlar con Don Benito, el portero del Barolo y él me fue contando la relación entre el edificio y “La Divina Comedia” de Dante Alighieri. Me metió el gusanito de querer saber más y me compré mi libro que devoré y comenté cada parte con Don Benito, que sabe mucho porque ha estudiado mucho.

Palacio Barolo

Así me enteré de los reinos de ultratumba: infierno, purgatorio y paraíso y de cómo Luis Barolo, el soñador que lo construyó, pensó en cada detalle que relaciona las dos obras. Recorrer cada lugar del Barolo fijándome en todo lo que me contaba Don Benito fue un sueño. Pero la locura llegó cuando subimos a lo más alto. Sin lugar a dudas, el paraíso es la parte más interesante del recorrido. Las escaleras comienzan a convertirse en pasadizos estrechos. Según cuenta la leyenda, no se puede llegar a él sin hacer sacrificios. Al faro se accede por una muy estrecha escalera de caracol.

Subir al Faro, que todavía funciona y que representa los 9 coros angelicales, es una de las experiencias más increíbles. Fue construido con la intención de dar la bienvenida a los visitantes que llegan del Océano Atlántico al estuario del Río de la Plata.

Faro del Palacio Barolo

En la simbología del edificio, el faro es la luz divina, es el Dios que señala el camino y la culminación del viaje. Y sobre el faro hay una figura de la Cruz del Sur, que se encuentra alineada con la constelación real los primeros días de junio a las 19:45hrs. ¡Te lo aseguro! Lo he comprobado muchas veces.

El Faro es de vidrio y desde él se puede ver la ciudad de una forma maravillosa. Es como estar más cerca de ese cielo del hemisferio sur tan plagado de estrellas. Aunque lo mágico es estar más cerca de mi amada amiga, esa que siempre me acompaña y me conforta, esa que no me deja llorar sola, esa que sonríe cuando sonrío y me arropa en las nostalgias.

Sobre todo, en noches como hoy, en las que está tan grande y brillante. La ciudad a mis pies y mi amiga Lu a mi lado. ¡No hay nada ni nadie que pueda con nosotras!

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

27 comentarios sobre “Confidencias”

  1. Un gran aporte al VadeReto.
    Un relato muy tierno, triste y conmovedor. Muy dura la vida de las personas en situación de calle. Hay belleza en tus palabras y la forma en la que las has enlazado. De resaltar el hecho de que el arte aporte belleza y esperanza también a realidades duras. Las personas tienen derecho a soñar y luchar por cosas mejores y más dignas. Te mando un abrazo.

    1. Hola Ana.
      Sí, es un relato triste y conmovedor. Ningún niño debiera vivir una experiencia así. Vivir en la calle, con todo lo que eso significa de desarraigo, después de haber perdido tantos amores, tantos momentos, tantas cosas materiales y de las esenciales. No tener ni siquiera lo más básico. Y sin embargo, seguir disfrutando con ilusión y esperanza de lo poquísimo que puede lograr: la amistad con Lu a quien puede contarle todo, la bondad de otros seres humanos, el calor de un padre y unos hermanos a quienes se aferra, la ilusión de un futuro, la belleza, los instantes mágicos.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Un abrazo grande para ti también.

    2. Una historia demasiado real, muy triste que conmueve y emociona, algo terrible que ningún ser humano debería vivir. Pero parece que el ser humano se acostumbra a todo y es una pena, a mi me afectan están noticias cuando las veo. Gran aporte al reto Marlem, me encantó. Un abrazo

      1. Hola Nuria.
        Sí, algo que ningún ser humano debería vivir. Y menos un niño. Y sí, el ser humano se acostumbra a todo. Yo pienso que menos mal, que menos mal que no pierde las esperanzas, menos mal que intenta seguir viviendo a pesar de TODO. Como le decía a Ana: para esta niña, seguir disfrutando con ilusión y esperanza de lo poquísimo que puede lograr: la amistad con Lu a quien puede contarle todo, la bondad de otros seres humanos, el calor de un padre y unos hermanos a quienes se aferra, la ilusión de un futuro, la belleza, los instantes mágicos. Eso es resiliencia y me admira cuando lo sorprendo en alguien a quien la vida ha golpeado fuerte.
        Me alegro que te haya gustado, Nuria. Gracias por tu comentario. Un abrazo.

  2. Hola Josef.
    Es cierto, la sociedad, muchas veces, no es justa. Pero en realidad, sólo hace falta una mala racha para que tu vida se vaya a paseo. Una enfermedad que además de tristeza y angustia, trae muchísimos gastos, un sueldo bajo, como es el de un profesor en muchos países, no poder llegar a pagar el alquiler, con 3 niños no tener ahorros, y el mundo se desmorona sin que la sociedad se inmute. No tenemos noción de la fragilidad en la que vivimos hasta que vemos estos casos.
    Lo más importante es tener al lado seres que te aman como su hija Lucia, que a pesar de todas las desgracias, tiene esperanzas y fuerzas para seguir imaginando un mundo mejor.
    Gracias por tu comentario.

  3. Buenos días, Marlen.
    Otra vez lo conseguiste. Menos mal que ya no uso lentillas, si no estaría recogiéndolas del suelo.
    Como bien dices en un comentario, es demasiado fácil cruzar la línea que te separa la calle de una comodidad que crees eterna. Una enfermedad que resulta demasiado cara a los bolsillos, una mala racha que se lleva trabajo y ahorros, un camino equivocado que te arrastra a ti y a tu familia. No somos conscientes cuando vemos a estas personas lo fácil que es que se tornen las cosas.
    Lu es una preciosidad, y no me refiero precisamente a su aspecto físico, que no describes porque no hace falta, representa a todos esos niños que, viendo la miseria en la que viven, nunca pierden la esperanza. Creo que son los únicos que pueden batallar con un destino que no les corresponde y conseguir cambiar sus vidas. Los adultos somos más determinantes y pesimistas ante estos varapalos que da la vida.
    Como siempre digo, mientras exista un niño en estas condiciones, será un fracaso de nuestra sociedad. En el fondo, todos somos culpables.
    Lo de que el padre sea profesor, que perdiera su trabajo y terminara dando clases gratis, me ha llegado muy muy muy hondo, amiga mía.
    Esta frase: «…la educación era lo único que podía regalarnos». Tiene tanta belleza como tristeza juntas.
    Pues nada, voy a echarme agüita en la cara, que no sé ni como escribo.
    Gracias, maravillosa cuentacuentos, genialísima conmovedora de corazones. Cuánta satisfacción me da nuestra familia acervolense.
    Abrazo, ashushón y besito de este niño grande al que tanto emocionas.

    1. Buenas noches, Jose.
      La culpa de perder las lentillas es tuya, por incentivarnos. 🤣🤣
      Pues te cuento que en estos días me rondaba la cabeza lo mal que lo están pasando en Argentina, ¡una vez más! Y el aumento abrumador de gente sin techo en Buenos Aires. Reflexionaba sobre el tema y he escrito algo que subiré estos días, algo que le comentaba a Josef y tú has rescatado: la facilidad con la que se cruza la línea que separa una comodidad que crees eterna, de la desesperación de tener que vivir en la calle. Lo malo es que no somos conscientes. Lo terrible es que la sociedad moderna no es capaz de auxiliar a gente así. ¡Es espantoso, desolador! Y entonces tú pusiste el tema del VadeReto de este mes y se me presentó la bella Lu con su sonrisa pícara y sus sabias reflexiones. Y sentí la necesidad de regalarle una amiga especial, la belleza de esas confidencias, del precioso y enigmático Palacio Barolo, del Dante y del faro que le acerca a su amiga en un camino relumbrante. Y un futuro de esperanza, ese que se le niega a la mayoría de esos niños. El destino, a veces, también se conmueve y logra salvar el futuro de alguno de ellos. No el de todos, claro. Muchos de ellos acaban como Giovanni en las drogas, la prostitución o la delincuencia. Pero bueno, lo siento, no era mi intención que agotaras las existencias de pañuelos de papel.
      Hace mucho que no me conmovía tanto un personaje como esta dulce criatura. Ha sido un placer disfrutarla. Me duele profundamente no poder hacer más, pero por lo menos, me alegra haberla conocido y haberla acercado a la familia acervolense.
      En cuanto al padre profesor, sé que no está muy lejos. Las hebras de la madeja de la vida se van deshilachando en cuentos, comentarios y ocasionales WhatsApeadas. Y Lu se merecía un padre así. Un ser al que le tocó jugar con los naipes marcados, pero al que el destino le regaló como compensación una criatura como esa niña que lo cuida y se preocupa por él.
      Y la frase sobre la educación la asocio con mi padre, quien siempre se lamentó de que no le hubieran brindado ese, que era su bien mas deseado y preciado.
      Gracias a ti, por haberme traído a esta pequeñina. Prometo cuidarla.
      Un abrazo muy cálido, de corazón.

  4. PD. Que se me olvidó añadir: Leía emocionado, pero pensando que me habías dado coba con la luna y su conversación. ¡Patapúm! Finalmente, la descubres como la otra «Lu», la confidente de tu extraordinaria protagonista.
    Si es que nunca tengo que dudar de mi Ipuin Kontalaria de cabecera. 😉😝💜

    1. ¡¡Ja Ja 🤣😂🤣!! No dudes, no dudes de tu Ipuin Kontalaria, siempre intenta cumplir con lo que se le pide. A veces, le da tantas vueltas y lo piensa tantísimo, que la sorpresa queda perdida en la maraña del cuento. A veces, juega tanto con las palabras y los idiomas, que pasan desapercibidas. Y a veces, como en este caso, la ópera se confabula para dar a la niña sabia un nombre mellizo de la preciosa luna. Así Lu y Lu se hermanan con lazos mágicos, esos lazos que no le permitieron seguir disfrutando de sus hermanos de sangre. Compensemos carencias, que aquí en los cuentos, nos lo podemos permitir.
      Buenas noches, que descanses, Amigo.

  5. Hola Marlen: el tema de la luna te ha dado mucho juego. Justo acabo de leer tu otro relato y veo que tienes otro aporte, ¡muy bien! Este es muy triste, simbólico, entrañable, seguro que la realidad para, por desgracia, alguna familia. Me encanta que Lucía dialogue con tan gran amiga, esta nunca le va a fallar.
    Un abrazo. 🙂

    1. Hola Merche.
      La luna siempre nos inspira y los cuentos se nutren de retazos de realidades que, muchas veces son tristes y generan impotencia. Pero está en nosotros de imbuirlos de un poco de esperanza y alegría.
      Gracias por pasarte y por tu comentario. Un abrazo.

  6. El punto de inflexion de la historía (una enfermedad mortal es inevitable) es la perdida del trabajo del padre. quiero pensar que la escuela cerró (mucha mala suerte sería), pero lo mas prbable es que el padre entrara en depresion y en al escuela en vez de ayudarle, el despidieron. A aqui entra el deleznable factor humano, demasiadas veces dispuesto a ayudar a hundirse al que se esta hundiendo.
    El cuento es precioso. Lo de lavarse cada dia en un sitio distinto para no molestar demasiado es brutal y los que as me gustó es lo de que su amiga Lu nunca la deja llorar sola.
    besoss Marlen

    Te comento por aqui porque por el blog no puedo. no sé porque. El DEL LEON em costó mucho pero este no puedo. L edoy a responder y nada. No te procupes, con worldpress sienpre tengo algun problema

  7. Hola, hola, sí salió perfecto. Pero yo también estoy teniendo últimamente problemas para escribir los comentarios. Se ve que en WordPress están cambiando alguna cosa y no la prueban bien antes de implementarla. ¡Paciencia!
    En cuanto a tu comentario, pienso igual que tú, que hay mucha gente que se dedica a pisotear a quien se está hundiendo. Y es una pena que no aprendamos a utilizar más la empatía con quienes nos rodean. El mundo sería bastante más bello si lo hiciéramos.
    Me alegro que te haya gustado. Me gusta poner detalles a la forma de actuar de los protagonistas. Creo que los hace más cercanos y los pinta mejor que las descripciones físicas. A Lucía, por ejemplo, el pequeño detalle de intentar no molestar, que has resaltado. O el lamentar haber perdido el nombre además de todo lo material, cuando tuvieron que dejar la casa. La gente que vive en la calle es una de las cosas que pierde, pasa a ser un número en un informe, o ni siquiera eso. Eso debería ser, también, algo que tendríamos que tener en cuenta. Que la pérdida de trabajo o de un lugar donde vivir, no nos hiciera olvidar el respeto que debemos a cada ser humano.
    ¡Menos mal que su amiga siempre está a su lado para escucharla y hacerle compañía! Y que hay gente en el mundo que aún tiene corazón y logra que todo sea más fácil. ¡Mi toque optimista no podía faltar!
    Gracias por tus palabras. Un abrazo fuerte de Marlen

  8. Fascinante relato, por la dureza de la historia! Combina en partes iguales miseria y cultura! Me ha gustado mucho! Es testimonio de tantas tristes realidades en la calle! Un abrazote!

    1. Hola Marifelita.
      Me alegro que te haya gustado el relato. Sí, la vida de la gente que vive en la calle es realmente dura, y cuando hay niños o personas ancianas ¡terrible! Pareciera que la sociedad no está preparada para ayudar en estos casos.
      Un abrazo grande también para ti.

  9. Un precioso relato, Marlene, triste, bello, realista y conmovedor que me ha emocionado. Y con el plus de descubrirnos un edificio tan interesante como es el palacio Barolo. Tu relato lo tiene todo!! Un abrazo enorme.

    1. La historia de una de las tantas familias que se quedan fuera del sistema y tienen que vivir en la calle, sin la ayuda de la sociedad que debería protegerlas. Triste, muy triste, pero reflejo de una realidad que duele mucho. Aunque en el relato, Lu es acompañada por una amiga muy especial y ayudada por gente que aún conserva el sentimiento de la empatía y de la necesidad de ayudar a quien lo necesita.
      El Palacio Barolo es un edificio muy particular y quise regalarle su descubrimiento a esta dulce niña. Gracias por tu comentario. Un abrazo grandote.

  10. Un relato tan tierno como triste. Relatao que nos hacer recordar a los habitantes de la calle que dia sí y día tamién nos encontramos al paso. Lo que más me gusta es esa esperanza de la que has impregnado el relato. Esa mirada positiva que hará a la niña salir de la calle.
    Saludos

    1. Hola Jose.
      La vida, sobre todo para seres como Lu y su familia, es demasiado triste y cruel como para no intentar regalarle la esperanza, y la posibilidad de un futuro mejor. Cultivando el arte de la compasión, utilicé mis palabras y mi imaginación para aliviar el sufrimiento injusto de estos seres. Se merecían escapar de su destino.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo de Marlen

  11. Me ha gustado mucho Marlene, así como Lucía, con la que he aprendido mucho gracias a lo que nos ha contado.
    Es triste la vida que le ha tocado pero ella nos da mucha fuerza y energía.
    He escuchado «Lucia di Lammermoor, de Gaetano Donizetti» que no conocía.
    Lo he puesto de banda sonora y se me ha ido erizando el vello a medida que avanzaba la tocata y el relato.
    Muchas gracias por este maravilloso momento.
    Eskerrik asko eta besarkada haundia.

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