El reino de Sylvanhaven

Mide 5 centímetros, usa gafas y viste de azul. Se llama Sir Galahad, el caballero medieval diminuto.

Es conocido por su incorruptible rectitud, su humildad y su nobleza.

Es quien enfrentó al dragón que aterrorizaba el Reino de los Juguetes.

Con su armadura azul reluciente, desafiando la adversidad, luchó contra la bestia Lego con astucia y valentía.

La lucha fue épica, entre las torres de bloques de construcción y los campos de algodón.

Al final, Sir Galahad, con su lanza de aguja, derrotó al dragón, restaurando la paz en el reino.

Los juguetes aclamaron al valiente caballero, recordando que incluso los más pequeños podían albergar hazañas de proporciones legendarias.


 La «Cadena SER» y «Escuela de Escritores» nos desafían a la «XVII Edición del Concurso» de «Relatos en Cadena» Semana 17. Microcuentos cada lunes, a partir de las 18:30 horas en el programa La Ventana de la Cadena SER. La frase de inicio de los microcuentos será la última frase del texto ganador de la semana anterior. La extensión de los microrrelatos no podrá superar las 100 palabras (sin incluir la frase de inicio, ni el título).

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

2 comentarios sobre “El reino de Sylvanhaven

  1. Hola Carlos.
    Todo depende del niño y de la niña en cuestión. Me doy cuenta que en mi universo mágico llego a perderme por la inmensidad de sus recovecos y por charlar animadamente con todo personaje que me sale al cruce: humano, bicho o árbol. Y he dejado parados los relojes porque total no me alcanzan sus vueltas. En cambio, tengo amigas que dicen aburrirse por no tener nada que hacer, más que mirar el reloj.
    Un abrazo.

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