Nuestra dulce Mimi

Acabábamos de llegar a casa con nuestro hijo recién nacido, aunque no era el único nuevo miembro de nuestra familia. Desde lo alto de la cuesta, nos observaba un hermoso gato que no perdía de vista ninguno de nuestros gestos.

Debo reconocer que los primeros días no le hicimos caso, demasiado teníamos nosotros con cuidar a nuestro precioso Josetxu, entender por qué lloraba y qué necesitaba. Teníamos que aprender un nuevo lenguaje y no era fácil.

Sobre todo porque cada uno de los integrantes de la familia y amigos queridos, tenían algo que decir al respecto y nos estaban volviendo locos.

.- Si llora de esa forma es porque tiene hambre, decía mi querida suegra. Cuando Andoni lloraba así, yo sacaba mi teta y que se sirviera.

.- ¡Claro, así está tan gordito como está! replicaba mi amorosa cuñada.

.- Pues contigo hice lo mismo y ya ves lo esmirriada que estás.

.- Donde las dan, las toman, agregaba riendo mi hermana, tía primeriza y embobadísima con su primer sobrino.

Sí, primero, porque Josetxu era nuestro esperado y deseado primer hijo, pero de parte de las dos familias era el primer nieto, el primer sobrino y el primer todo. Toda la felicidad del mundo concentrada en un pequeño ser sonrosado y precioso.

.- ¡Qué encantador que es! susurraba mi padre. Si lo viera tu madre, se volvería loca de felicidad. ¡Se parece tanto a vosotras cuando nacisteis!

.- Papá, todos los bebés se parecen al principio.

.- De ninguna manera, era el más guapo de todos los que estaban allí, detrás del vidrio. Déjame que lo tenga un poco.

.- Sí claro, pero sólo un ratito, que tiene que dormir.

Dormir, eso sí que nos costaba. Se supone que los bebés duermen unas 16 o 17 horas al día, pero Josetxu había decidido que el mundo de ahí afuera era demasiado interesante para perder el tiempo durmiendo. Así que, a veces Andoni, pero en general yo, nos pasábamos sentados en la mecedora cantándole bajito alguna canción entrañable o simplemente mirando por la ventana y diciéndole todas las cosas que iba a poder descubrir en este maravilloso planeta.

Era en esos momentos en los que invariablemente la veíamos sentada justo enfrente de la ventana. Sí, “la” veíamos porque fue en esos días que decidimos que si nos había adoptado, la gata tenía que tener un nombre y conocer al veterinario.

Nuestro amigo Roberto nos contó muchas cosas del animalito, que había que vacunarla y desparasitarla, que lo flaca que estaba era sólo porque no comía y que estaba muy sana. Que no teníamos que tener miedo, pero sí cuidado en los primeros días por la relación entre Josetxu y Mimi. Pues sí, ya ni recuerdo por qué, pero empezamos a llamarla Mimi y ese nombre le quedó para siempre.

En cuanto a la relación entre niño y gata, se dio de una forma tan natural que nos dejó pasmados a los dos. Mimi se acercó a Josetxu, lo tocó suavemente, lo rodeó y se hizo cargo del bebé, acostándose a su lado, con la cabeza junto a su cabeza. Por el rabillo del ojo miraba a mi marido para que me confirmara que todo estaba bien, que nuestros miedos eran infundados, sin poder contener la alegría.

A partir de ese día, fuimos 4 de familia. Mimi se comportaba como una madre, jugaba trayéndole alguna pequeña hoja, dormía la siesta junto a él, maullaba cuando el niño quería comer o había que cambiarlo, lo acariciaba. Lo acariciaba, sí, yo nunca había visto a un gato acariciar a un ser humano. Pero Mimi lo hacía con infinita dulzura.

Como vivíamos en una gran casa en medio del campo, pasábamos mucho tiempo al aire libre, charlando con los que venían a visitarnos, caminando, cosechando nuestras verduras o tirados sobre una gran manta bajo los árboles. ¡Fueron los días más felices de mi vida!

.- Hija, este año me apetece ir de vacaciones. Hace tiempo que vi por internet un faro en desuso que han montado como alquiler vacacional. ¡Y ya sabes mi locura por los faros! Me encantaría cumplir mi sueño de vivir unos días allí. Y hacerlo con vosotros sería maravilloso. A Andoni no le parece mal, ya hemos hablado de cuándo tiene las vacaciones. ¡Y como tú estás en excedencia! Podríamos tomar el sol, bañarnos en el mar, tiene una cala, como una playa privada pequeña y nos divertiríamos mucho con el peque…

.- O sea que ya lo tenéis todo organizado. ¡Cuando venga mi marido…!

Lo cierto es que mi enfado era fingido. Hacía mucho que quería pasar más tiempo con mi padre, al que veía triste y solo y esta era la oportunidad ideal. Lo pasaríamos genial, se cumpliría uno de sus sueños, el de ser farero, aunque fuera por unos días. Y la posibilidad de compartirlo con nosotros y sobre todo con Josetxu, era la mejor idea que se le podía haber ocurrido.

.- ¿Y Mimi?, pregunté de pronto, recordando que ahora éramos cuatro.

.- Viene con nosotros, por supuesto. ¿Te la imaginas corriendo a las gaviotas por la playa?

Todavía no me la imaginaba, pero los días pasaron muy rápido y en un plis plas estábamos tomando por asalto el faro y su privilegiado entorno. 

Disfrutábamos como niños, las primeras vacaciones con Josetxu que descubría un mundo nuevo, mi padre al que no recordaba ver tan feliz, bañándonos en ese mar bravío, jugando, riendo. Hasta Mimi lo estaba pasando de locura.

Bueno, borro lo de “locura”, prefiero no hablar de esa palabra. Los primeros días transcurrieron sin incidentes, pero pronto comenzamos a notar un cambio en el comportamiento de Mimi. Ella, que solía ser dócil y obediente, ahora mostraba signos de agitación, comenzó a desaparecer durante largos períodos de tiempo, se negaba a comer y pasaba las noches gruñendo inquietantemente en la oscuridad.

Un día trajo un ratón que acababa de matar y que puso a los pies de Josetxu como un regalo. Nos dio asco, pero nos pareció normal, aunque era la primera vez, los gatos matan ratones. ¿O nunca habéis visto a Tom y Jerry?

Luego fueron peces, pajaritos, pequeños animales que traía como ofrenda, pero no nos dejaba tocar. Se ponía muy nerviosa y se los llevaba con gruñidos.

Un día el panadero que nos traía la baguette al faro nos comentó que los vecinos habían empezado a notar que nuestra gata merodeaba por sus casas, y cazaba pájaros y bichos. Incluso canarios y periquitos que estaban en jaulas, desaparecían misteriosamente. Había estado atacando a las gallinas del corral del carnicero y asustando a los lugareños que se aventuraban demasiado cerca del faro.

Una noche, Mimi regresó con un comportamiento feroz, atacando a Andoni porque intentó quitarle un pajarito que había traído al bebé que dormía en su cuna.

Comenzó a mostrar una conducta extraña. Se volvió cada vez más agresiva, rechazando la comida y gruñendo a cualquiera de nosotros que nos acercáramos. Ya casi no entraba en el faro, la veíamos de noche patrullando la playa como si fuera un tigre enjaulado.

En otra ocasión, me asomé a una ventana y vi a la gata acechando en la oscuridad, con los ojos brillando con una intensidad casi sobrenatural. Parecía estar observando algo invisible, con los pelos de su lomo erizados en señal de peligro. Su mirada se había vuelto salvaje, y sus maullidos se volvieron más agudos y persistentes. 

Mi padre intentaba calmarla, pero una noche borrascosa que estaba descansando en su habitación, Mimi se lanzó hacia la puerta con una ferocidad aterradora, arañando y gruñendo como si estuviera poseída por un espíritu maligno. Luchaba por abrir la puerta, arañaba a mi padre que intentaba ayudarla y con un último empujón, logró salir a la tormenta, desapareciendo en la oscuridad de la noche. Él se quedó atónito, temiendo lo peor.

Después de que pasara el vendaval, salimos en busca de Mimi, pero no encontramos rastro alguno de la gata. Pasaron días sin noticias de ella y nuestra preocupación creció con cada hora que pasaba.

Una semana después, un grupo de niños del pueblo encontró el cadáver desgarrado de un perro en el bosque cercano al faro. Horrorizados, los niños vinieron corriendo a contarnos lo que habían encontrado, y pronto la noticia se extendió por todo el pueblo.

Temblamos al darnos cuenta de que Mimi había regresado a sus instintos salvajes y de lo inocentes y demasiado confiados que habíamos sido al permitir que estuviera cerca de nuestro hijo tanto tiempo.

Volvimos de las vacaciones. Desde entonces, las noticias que nos llegaban del dueño del faro eran que se rumoreaba que un gran gato atigrado acechaba los bosques, cazando en las sombras y aterrorizando a quienes se aventuraban demasiado cerca del faro.

Aunque nunca volvimos a aquel lugar y nunca volvimos a ver a Mimi, su presencia fantasmal continúa acechando en los rincones oscuros de nuestros recuerdos, rememorando la noche en que nuestra querida gata se convirtió en una fiera salvaje y nos sumergió en una pesadilla interminable.

VadeReto, El Acervo de los Cuenta Cuentos
En el blog “Acervo de letras” de Jose Ant. Sánchez, existe este reto literario que me encanta. Es una invitación a escribir, sólo un tema cada mes que puedes desarrollar como más te guste.

Para este VadeReto, Jose nos propone: "HORROR ANIMAL".
El género esta vez es obligatorio: TERROR.
El protagonista tendrá que ser un animal, pero no uno de los que suelen dar miedo nada más verlo. No. Tendréis que usar para atemorizar uno de apariencia dulce y amigables, que parezca la mascota ideal para los niños, pero luego…
¿He dicho tres condiciones? Pues ahora mismo no me acuerdo de la tercera… A ver… Por ejemplo… El entorno, el escenario, el ambiente…
Debéis elegir uno que para vosotros sea el escenario ideal de vuestra historia de miedo: una discoteca a las cinco de la mañana, un estadio de furbo en día de partido de máxima rivalidad, el lugar de trabajo a fin de mes, una cena de Navidad con cuñaos y primos, …

¡No os los perdáis! Podéis leer el resto de aportes aquí:

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

23 comentarios sobre “Nuestra dulce Mimi

  1. Hola, Marlen.

    El principio del relato no me puede traer más recuerdos de mi niño, no había gato, pero sí la familia, los comentarios, los problemas para dormir y mis coplas de carnaval para dormirlo. Así ha salío de chirigotero.

    La Fotografía es… ❤️❤️❤️

    Y aquí se acabó lo bonito y placentero del relato… La mimosa tigresa hizo presencia y ahora cuando vea a una gata parecida, le dejo la calle para ella sola.

    Has acertado plenamente en la idea del reto, un animal doméstico que se convierte en una bestia terrorífica. Me ha recordado noticias reales de perros a los que les ha pasado lo mismo; atacando a sus propios amos. Ese final de historia puede ser profético. Somos tan guarros con nuestro planeta que no sería extraño que este se vengara de esta forma. Ya tuvimos la advertencia de la Pandemia, pero aquí no aprende nadie y tenemos todavía menos memoria.

    La verdad es que creo que cuando un animal se transforma así y cambia su forma de comportarse tiene alguna razón, no actúan como los humanos por conveniencia o sinrazón. Nuestro comportamiento con el planeta afectará más tarde o temprano a todos los seres vivos y, al final, puede que veamos realizadas tantas historias distópicas y catastróficas.

    Felicidades, amiga. El relato se acerca tanto a la realidad que da auténtico pavor.

    Abrazo grande, de animal de peluche.

    1. Hola Jose.

      Sí, cuando un niño llega a la familia, todos los integrantes quieren ayudar y tener su trocito de apoyo al nuevo miembro, dando sus consejos fruto de la experiencia. Lo del sueño también es clásico. Tu niño te ha salido chirigotero, mi hermano se despierta y desayuna con música clásica, fruto de nuestra niñez y él a su vez, la está inculcando en sus hijos.

      Cuando leí el tema del reto de este mes, lo primero que pensé es en la película Los pájaros de Hitchcock. Cuando la vi, en su momento, me impactó. ¿Cómo unos pájaros podían volverse locos y atacar a las personas? Recuerdo que leí algo sobre lo que generaba esa locura pero no sabía si era un bulo, propaganda de la película o realidad. Así que ahora me puse a averiguar y el tema de mi cuento no es una distopía ni un futurible, ni es profético. Es una realidad en el presente, ya se han dado casos y se ha estudiado la causa: esas algas de las que hablo al final, alimentadas por la desidia de los humanos.

      Lamentablemente, seguimos destruyendo el planeta de todas las formas posibles. Y gritar contra ese tema es algo recurrente en mis cuentos. Así que, en parte ficción y en parte realidad, como casi siempre.

      Tienes razón, los animales no actúan como los humanos, por conveniencia o sinrazón. Si cambian su comportamiento, hay una razón detrás. Nuestro abuso y maltrato del planeta ya está afectando a los seres vivos. Y lo mejor es que seamos conscientes y empecemos a poner remedio al asunto.

      En cuanto a las dos imágenes, estaba haciendo las que quería con IA para luego retocarlas, pero recordé que tenía fotos de ojos de animales en mi base de datos de imágenes que voy recolectando por todos lados (aunque normalmente no tienen indicación de autor y lo lamento). Pero encontré lo que estaba buscando. ¡Y me gustan!

      Como siempre, gracias por tus palabras. Los abrazos de animal de peluche sí que me gustan, ¡me encantan! Aunque últimamente rehuyo los de gatitos. 🤣😂 Así que un abrazo grandotote de perrito peluchón.

  2. Hola Marlen, me parece que tu relato es más que acertado para el VadeReto, dejándonos con una sensación inquietante al pensar que las inocentes mascotas puedan convertirse en una verdadera amenaza para sus dueños y para otros seres. Te felicito, me gustó. Saludos.

    1. Hola Ana.
      Lo comentaba Jose y estoy de acuerdo con él que los animales no actúan como los humanos, por conveniencia o sinrazón. Si cambian su comportamiento, hay una razón detrás. Nuestro abuso y maltrato del planeta ya está afectando a los seres vivos. La parte final de mi relato es real, no es una distopía ni un futurible, ni es profético. Es una realidad en el presente, ya se han dado casos y se ha estudiado la causa: esas algas de las que hablo al final, alimentadas por la desidia de los humanos. La amenaza no son las mascotas o los animales, la amenaza es el hombre. Y lo mejor es que seamos conscientes y empecemos a poner remedio al asunto.
      Me alegro que te haya gustado. Gracias por comentar. Un abrazo.

  3. Los mininos ciertamente son parientes del tigre, y bueno aqui la tecnologia… o mejor la contaminacion tecnologica ha producido un horror de animal, y creo eso explica muchos comportamientos raros tambien en la spersonas.

  4. Tu relato está impecablemente bien desarrollado y escrito, con un alegato final hacia los vertidos que transforman los mares y además con la evocadora referencia a la película «Los pájaros» del maestro Hitchcock.

    La evolución de la historia hacia la transformación de mimi y su nueva «personalidad» me ha parecido de lo más atractiva e interesante.

    Qué buen aporte Marlen.

  5. Hola Marcos.

    Fue un poco tirar del hilo. Al ver el tema del VadeReto de este mes, la primer imagen fue la película «Los pájaros», que en su día (creo que 1964) me impactó. Y recordé que en algún momento se comentó de un alga que había vuelto locas a las aves. Pensando que era un bulo, ahora busqué el tema y resulta que la contaminación ambiental estaba de por medio. Como es un tema que me preocupa especialmente, aproveché para volver a recordarlo.

    Me alegro que te haya gustado. Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo.

    Marlen

    1. Hola Noelia.
      ¡Exacto! Cuando se produce un desequilibrio en la naturaleza, se trate del reino vegetal o animal, mira detrás, que siempre estará el hombre que lo ha provocado, con su arrogancia o su egoísmo. Es una pena, pero no falla.
      Gracias por comentar. Un abrazo.
      Marlen

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