Escribir jugando (junio 2022)

Agradezco al “Blog de Lidia” su divertida iniciativa que nos desafía con la propuesta “Escribir jugando”.

La idea es escribir un microrrelato o una poesía de no más de 100 palabras (sin incluir el título), en el que aparezca la idea y el objeto correspondientes al mes. Cada mes un nuevo reto. En este caso para el mes de junio, las consignas son: una carta de The Good Tarot, una malaquita y como opcional: algo relacionado con la flor Abundância (Plectranthus nummularius).

Ven, mi niña

-. Ven mi niña, te voy a peinar.

-. Hace mucho que no me peinabas.

-. Hace mucho que no pedías.

-. Pero no estaba pidiendo…

-. Tus ojos, si. Cuando naciste, allí estaba tu animal espiritual. El poderoso ciervo, largos cuernos, espeso pelaje, desde lo alto de la montaña cuidaba que todos te respetaran.

-. Su regalo, mi malaquita, para que me ayudara a crear cuadros.

-. La que siempre llevas.

-. ¿Y por qué hoy…?

-. Cierra los ojos, siente su aroma. Tu segundo regalo, la flor que te infundirá confianza, te conectará con las energías de la abundancia.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

10 comentarios sobre “Escribir jugando (junio 2022)

  1. El pelo es un medio conductor maravilloso. No, no es una ley de la física ☺️ sino de la sensibilidad. Un simple peinado, o una caricia, o un masaje, puede causar más placer, cercanía y amor que el contacto con la piel.
    Recuerdo con nostalgia y cariño como de niño me sentaba junto a mi abuela, en el sofá, y ponía mi cabeza sobre su regazo, cual perrillo, para que ella me acariciara el pelo. Era un momento de máxima intimidad y me podía llevar horas junto a ella.
    Como siempre, tus relatos despiertan mis recuerdos. Gracias y enhorabuena por su evocación y dulzura.
    Abrashazo 🤗☺️👍🏼

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  2. Peinar a quien amas, acariciarla suavemente, es uno de los gestos más cercanos y amorosos que puedes disfrutar. Y cuando ese gesto se da entre niños y padres o abuelos, no se te olvidará en la vida, quedará por siempre como un hilo invisible que revivirás una y otra vez. Me alegro mucho que hayas recordado a tu abuela y los momentos mágicos de comunión y extrema dulzura.
    Gracias a ti Jose, por tu comentario, gracias por traernos tus sentimientos. Un abrazo goxo goxo y muy grandote.

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