Ya estamos cerca. El taxi avanza en medio del aglomeramiento de la ciudad, pero en unos minutos llegaré a mi primer cita de Meetic. Mis amigas me estarían apabullando con recomendaciones cariñosas. Por eso quise hacerlo sola, un primer paso en esta vida que he decidido encarar como una persona adulta y responsable. ¡Ya era hora!
Aunque este camino no lo inicio hoy. El primer paso fue el divorcio de ese hombre horrible al que llamaba esposo. Y el segundo el divorcio de mi madre, ese ser cruel que desde niña me repetía que ella no había querido tenerme, que había hecho todo lo posible por abortar, pero que no le quedó más remedio que criarme y aguantarme.
Si no hubiera sido por mis ángeles de la guarda, me hubiera alejado de la vida hace mucho tiempo. Nos conocimos en primer grado, Juana y Antonia eran las niñas más encantadoras y cariñosas que uno pueda imaginar y yo, patito feo, me uní a ellas formando un trío inseparable. Eran ellas quienes me salvaban de los otros niños que se burlaban de mi extraño nombre: Hathor.
Si veías a una de nosotras, al lado estaban las otras dos. Desde ese maravilloso día, hemos sido mucho más que hermanas. Su ropa era la mía porque nos la cambiábamos en el baño, sus lápices de colores eran los míos y eran los más bonitos del mundo, sus familias eran la mía porque en cada una de ellas había hermanos y hermanas, una mamá y un papá que las querían. En mi casa todo era silencio, no tenía hermanos, a mi madre le molestaban los ruidos y mi padre se había ido cuando yo tenía cinco años y nunca más supe de él.
Por eso cuando me divorcié, después de convencerme que tenía que empezar a disfrutar de la vida, mis ángeles me apuntaron a esta aplicación para encontrar pareja y, criba mediante, elegimos a Francisco, un muchacho con gustos e ideas muy similares a las mías.
Durante estos meses en los que hemos intercambiado mensajes, proyectos, deseos, todo ha sido asombroso. Lo único que me preocupa es que aún no conozco su cara. Los dos estuvimos de acuerdo en no conocernos físicamente hasta que no nos conociéramos por dentro. Y aunque me parece ideal, porque lo de dentro es realmente lo que me importa de una persona, ahora pienso que tal vez una foto…
Pero aquí estoy, con mi rosa y mi adorado libro. Acordamos que fuera el libro que más nos representaba y ninguno sabe cuál es el elegido del otro. Con mi precioso vestido azul, el que me regalaron mis ángeles ayer, por mi cumpleaños, ni tan soso como el verde clarito, ni tan provocativo como el rojo pasión. Con la pulsera de Juana y el anillo de la suerte de Antonia. Y la voy a necesitar, porque nunca he tenido suerte en la vida, ni con mis padres, ni con mis abuelos, ni con mi educación porque yo quería ser música pero mi madre me apuntó a un curso de Secretariado, ni con el aburridísimo trabajo, ni con mi marido jefe de la oficina donde trabajaba, el que me metió en la cabeza mi madre, un hombre mayor, con poder y dinero.
Cuando Antonia está reflexiva y me mira, suele repetir una frase de Robin Williams: “Creo que las personas más tristes siempre hacen lo mejor que pueden, para hacer felices a los demás. Es porque saben exactamente lo que significa sentirse completamente inútil y no quieren que nadie más experimente ese horrible sentimiento».
Así me ven mis amigas, así me siento yo: una persona triste y sin suerte. Aunque mi suerte ha empezado a cambiar, la prueba es esta invitación que me llegó ayer, una cita a comer en el Tortoni con mi amigo Francisco, la oportunidad de conocernos y tal vez… No quiero ni pensar.
Paramos frente a las puertas del Café Tortoni, el emblemático café de la Avenida de Mayo, que Francisco y yo percibimos como uno de los lugares más maravillosos de Buenos Aires. En sus mesas de mármol y sus paredes está presente una parte importante de la historia de la ciudad. Entre sus clientes se encontraban Jorge Luis Borges, Luigi Pirandello, Federico García Lorca, Arthur Rubinstein, Julio Cortázar, Carlos Gardel, por hablar sólo de los más conocidos.

Poniéndome un poco colorada, le pregunto al mozo cuál es la mesa con el nombre de reserva: La Emperatriz infantil. Atravesamos todo el gran salón hasta el saloncito posterior, el que da a la calle Rivadavia, el más íntimo y reservado.
Un hombre está sentado de espaldas a la mampara. Los nervios me encogen el estómago. Tengo miedo. Tengo curiosidad. Tengo esperanzas. Se levanta y quedamos frente a frente. Su rostro es amable, simpático, acogedor.
Francisco .- Es un placer estar por fin con vos.
Hathor .- También es un placer para mí.
Francisco .- Sentate, por favor. (me dice, ayudándome con la chaqueta y la cartera).
Y nos reímos, divertidos, porque nuestras elecciones han sido exactamente iguales: una rosa roja y el libro que representa la magia en la vida de un niño común: “La historia interminable”. La salvación de Fantasía depende de Atreyu, un valiente guerrero de la tribu de los pieles verdes, y de Bastian, un niño tímido que lee con pasión un libro mágico.
Hathor .- ¡La Emperatriz Infantil! ¡Cómo no me di cuenta! (digo sorprendida).
Francisco – Sólo un ser humano puede salvar ese lugar encantado. Sólo dos seres con magia pueden salvar esta relación perdida. Antes de que sigamos hablando, debo explicarte que este libro lo compré porque es igual al que tiene mi hija perdida. Se lo leía todas las noches antes de dormir. Es no sólo el que más me representa, sino el que deseo con toda mi alma recuperar. Vos sos mi Emperatriz Infantil y yo soy tu papá.
El silencio abrumador se rompe con el ruido de la silla al caer y mi “¡NO! gritado al levantarme.
Francisco .- Necesito que hablemos. Dame sólo una oportunidad. ¡Te lo ruego!
Viene el camarero solícito, tomo consciencia de dónde estamos, recupero mi libro que ha caído al suelo y vuelvo a sentarme.
Francisco .- ¿Querés tomar algo?
Hathor .- No.
Francisco .- (al camarero) Todo bien, traiga dos jarras de sidra.
Hathor .- ¿Por qué mi nombre? Siempre se lo pregunté a mi madre y siempre me contestó que eran cosas de mi padre.
Francisco .- Hathor es la diosa egipcia de la femineidad, de la alegría, el amor y la música.
Hathor .- Sí, sé quién era, lo he investigado. ¿Pero por qué a mí?
Francisco .- Porque además es la contraparte femenina de Ra. Y Ra es el nombre de tu hermano.
Hathor .- ¡Yo no tengo hermano!
Francisco .- Por supuesto que sí. Tiene seis años más que vos y vive en el departamento al lado del mío.
Hathor .- Yo siempre pregunté por qué no tenía hermanos y mi madre me decía que era tu culpa. ¡Odio a esa mujer!
Francisco .- No digas eso, no te hace bien odiar.
Hathor .- ¡Pero es que no entiendes!
Francisco .- Te entiendo perfectamente. He pasado media vida odiando, hasta que he entendido que ese no es el camino.
Hathor .- ¿Por qué nunca volviste a verme? ¡Nunca! ¿Por qué? ¿Por qué me abandonaste?
Francisco .- Cuando decidí que no podía soportar la situación, pedí el divorcio y el juez, como no había posibilidad de tenencia compartida, os preguntó a cada uno de vosotros dos con quién queríais quedaros. Tu hermano decidió quedarse conmigo, pero vos eras demasiado chiquita y dijiste que con tu mamá.
Hathor .- ¿Y por qué no la tenencia compartida? Ya sé, no me digas, mi madre.
Francisco .- Tu mamá quería que Ra se quedara con ella y que vos te fueras conmigo. Por eso, cuando Ra eligió, fue un duro golpe para ella. Y me juró que nunca volvería a verte. Yo me acercaba a tu colegio para intentar hablarte, pero las autoridades ya estaban sobre aviso y llamaban a la policía por los cargos de abuso infantil. Pasé varias temporadas en la cárcel.
Hathor .- ¿Qué abuso? Si vos nunca…
Francisco .- Sería incapaz de hacerte daño a vos o a tu hermano. Pero no me quedó más remedio que estar en la sombra, sin que me vieras. Estuve en el acto cuando terminaste el colegio secundario. Y en tu boda, en la iglesia, en los bancos de atrás. Cuando salías, llegué a tocar tu vestido. Pero venía tu mamá detrás y me fui rabioso y llorando. Fue el peor día de mi vida. Pero acabás de cumplir 21 años, ya sos mayor de edad y estoy cumpliendo la promesa que me hice a mí mismo de acercarme a vos, contarte todo e intentar recuperar nuestra relación. Por eso cuando Ra me dijo que estabas en Meetic, armé todo el plan para el rencuentro.
Hathor .- Entonces ¿todo lo que me contaste sobre vos y tus gustos?
Francisco .- Palabra por palabra, todo es cierto, mis gustos, mis costumbres, la vida con mi hijo, con mi nieta…
Hathor .- ¡Mi sobrina!
Francisco .- ¡Exacto, tu sobrina! Y mis padres, tus abuelos que sufrieron toda esta situación tanto como nosotros, llorando en el baño para que no los viera. No sabés las ganas que tienen de conocerte, de estar juntos, charlar, reír, cantar…
Hathor .- ¿¿Cantar??
Francisco .- Sí, tu hermano es pianista y nos hace cantar a todos. Por cierto, tus dos amigas tienen las puertas de casa abiertas. Siempre han sido tus salvadoras y tengo que darles un abrazo grandote.
Hathor .- ¿Pero tú cómo sabes?
Francisco .- Sé mucho más de lo que te imaginas. Y ellas también.
Hathor .- ¡Eso es imposible!
Francisco .- Son buenas Sherlock Holmes.

VadeReto, El Acervo de los Cuenta Cuentos
En el blog “Acervo de letras” de Jose Ant. Sánchez, existe este reto literario que me encanta. Es una invitación a escribir, sólo un tema cada mes que puedes desarrollar como más te guste.
Para este VadeReto, Jose nos propone: "LA INVITACIÓN".
Recibes una carta escrita con una letra manuscrita preciosa,
¿quién escribe a mano hoy en día?
El texto es breve y claro:
El escribiente anónimo te invita a cenar al restaurante X
(Es uno de los más caros de la ciudad y llevas mucho tiempo queriendo ir, pero no te lo puedes permitir).
No te dice si os conocéis o no. Pero que será la oportunidad de tu vida y que no te arrepentirás si acudes.
Para identificaros, cada uno llevará un libro y una flor.
Tiene que ser un libro muy especial. Por su título o autor; por lo que significa para ti; por lo que supuso su lectura, porque es el que más veces has releído…
Tú decides.
La flor tiene que representarte.
Firma simplemente con una letra mayúscula.
Ni siquiera sabes quién pagará ni las intenciones.
¿Acudirás a la cita?
Aceptando el desafío de Jose, aquí os presento mi relato de marzo.
¡No os los perdáis! Podéis leer el resto de aportes aquí:
Hola, Marlen.
Un relato lleno de sentimientos y amor, ¿cuál de tus historias carece de ellos?
Has manipulado certeramente la carta anónima para transformarla en una cita a ciegas, en una app de parejas. Perooo… también nos has embaucado en un falso encuentro romántico que se convirtió en un precioso reencuentro filio-parental.
El relato está preciosa y precisamente vestido con los necesarios antecedentes para entender bien la historia y, sobre todo, las razones de la reunión. Nos has presentado a una protagonista muy sufrida, pero que bien puede representar a muchos jóvenes de los que habitan nuestras redes sociales. A pesar de tener muchos amigos virtuales, se encuentran terriblemente solos y desgraciados. No hay más que leer sus confesiones públicas.
Una chica con una triste infancia, una madre que no merece ese nombre y un camino lleno de piedras que la han ido llevando por destinos no deseados. Por suerte, porque los buenos amigos son una grandísima suerte, sus dos ángeles de la guarda le han hecho una buenísima escolta y queda perfectamente reflejada en la confabulación y planificación de la cita con su padre.
Por supuesto, me ha encantado el libro. La Historia Interminable tiene un significado muy especial para mí. Lo leí primero hace muchos años, saboreándolo con los sueños e ilusiones de un niño; lo releí hace poco, grabándolo con mi voz por capítulos para alguien muy especial. Entenderás que me tiré de cabeza a recogerlo del suelo cuando se le calló a Hathor. 😉😅
La historia tiene dureza y dulzura a partes iguales, pero, como la gran CuentaCuentos que eres, nos deja con ese maravilloso sabor de boca final. Las lágrimas se convierten en sonrisa y te quedas más ancho que un ocho acostao.
Muchísimas gracias por esta preciosa historia, amiga. Otro gran regalo para el VadeReto.
Abrazo grande grandón.
Hola Jose.
Dudé bastante en transgredir la forma en que llegaba la invitación. De hecho, la escribí de las dos formas: con carta escrita a mano, primorosa, anónima y esta. Pero era mucho más creíble que entre dos personas que se relacionan a través de las redes, la invitación fuera por el mismo medio y dado el tema a revelar… Además, ya sabes que mi «amor por la libertad de expresión» que tú nos regalas, es uno de los Plus más admirados por mi espíritu libre 🤣😂🤣. ¡Y me encanta embaucar al lector de mis cuentos! Llevarlo de la mano y luego… dejarlo solo, para que explore y tome sus decisiones.
Hathor es la típica víctima de un divorcio donde uno o los dos padres tienen cuentas pendientes que no pueden resolver y quienes sufren la situación son los hijos. ¡Un caso terrible y mucho más común de lo que nos gustaría ver!
Ella tuvo la enorme suerte de tener, como tú bien dices, «sus dos ángeles de la guarda que le han hecho una buenísima escolta» y lo siguen haciendo. Porque todo el plan ha salido a las mil maravillas y supongo que les habrá costado conservar el secreto.
En cuanto al libro, me costó bastante decidirme. Pero fue imaginar la imagen de padre leyendo el cuento a su hija, y estaba claro cuál era el elegido. Es un libro que a mí también me encanta. Lo descubrí cuando llegó a Argentina recién publicado. Más o menos 1980, yo ya no era tan niña, pero enseguida me di cuenta que esta historia dentro de la historia, este libro dentro de un libro, era mucho más que un libro infantil.
La relación entre un niño salvando todo el reino encantado de Fantasía y ellos dos, padre e hija con magia suficiente para poder salvar su relación perdida, me pareció muy importante y bonita.
Ya te imagino en la mesa de al lado, tirándose al suelo para recoger el libro.¡ Ja Ja!
Muchas gracias a ti, Jose. Por generar estos cuentos a la lumbre de tus ideas.
Un abrazo grandote.
Sabes contar buenas historias, perfectamente narradas, siguiendo una cadencia coherente y encadenada. Describes perfectamente a tus personajes y detallas con gran acierto el entorno que les rodea, de modo que el lector se sumerge en la historia como si fuera testigo en primera persona de todo lo que sucede. Tus escritos siguen siempre esa tónica, con vueltas de tuerca argumental que son un placer descubrir. La reunión romántica se transforma en sorpresa familiar desvelando secretos y hechos ocultos por el tiempo que salen a la luz a borbotones, como el pianista que es su hermano, que ella tiene una sobrina, por qué el nombre de Hathor, la elección de Ra de quedarse con su padre, la complicidad de las amigas… Todo ello conforma una historia que conduce a un final redondo que deja muy satisfecho al lector, al menos en mi caso.
Felicidades por tan buena aportación, Marlen.
Saludos!
Hola Marcos.
Tus palabras me hacen sonrojar. Escucharlas referidas a un cuento que he escrito, me dan alas para seguir imaginando escenarios y personajes. Y lo que más me impacta es saber que «el lector se sumerge en la historia como si fuera testigo en primera persona de todo lo que sucede.» Porque eso es lo que busco cuando elijo un libro que voy a leer. Mi mayor aspiración es que el lector me permita que le tome de la mano, le conduzca por el camino, contándole algunas cosas importantes y luego suelte su mano para que sea él/ella quien siga descubriendo, abriendo puertas y acabe decidiendo el final de la acción y de sus personajes. Para mí, es un placer elegir qué puertas abrir y cuáles no. Y saber que eso es lo que tú sientes al leer cuentos como este, me deja contentísima.
Así que muchas gracias por contármelo y por poner en mi cara una sonrisa que me durará bastante tiempo.
Un abrazo grande.
Marlen
Un final que no esperaba envuelto en una trama familiar perfectamente orquestada. Las amigas, el hermano, la sobrina, intrigante y deslumbrante final. Me gustó mucho. Un abrazo
Hola Nuria.
Me alegra mucho que te haya gustado. Y que te haya resultado intrigante y deslumbrante. ¡Wow!
Gracias por tu comentario. Un abrazo.
Marlen
Doloroso y al mismo tiempo revelador encuentro! Seguro que es el principio de una nueva historia, aunque no de la forma que esperaba la protagonista! Un abrazote!
Sí, desde luego, no fue el tipo de cita que ella estaba esperando. Pero creo que recuperar a esa parte de su familia a la que ella creía perdida, le va a traer más alegrías que cualquier otra cosa que pudiera imaginar.
Gracias por el comentario. Un abrazo para ti también.
Marlen
Hola Marlen, ¡qué bonito! Y tanto que el amor de su vida, ella pensaba que él había desaparecido de su vida y, sin embargo, ahí estaba, incluso con sus amigas, la controlaba, hasta se hizo pasar por un enamorado para recuperarla. Aunque a mí no me gustaría todo ese control, creo que es una buena manera de recuperarse mutuamente, si es para bien, bienvenido sea. Gran relato.
Un abrazo. 🙂
Hola Merche.
Ella no sólo pensaba que su padre había desaparecido de su vida, sino que le guardaba todo el rencor acumulado durante su vida con su madre.
Y no creo que su padre la controlara. La única forma de no perder la posibilidad de volver a estar cerca de su hija, era conocer su vida aunque no pudiera acercarse.
Como bien dices: «Si es para bien…» Un abrazo.
Marlen, vaya historia. La verdad es que me ha producido un poco de repulsión imaginarme quedar con mi padre a través de meetic pero en la historia es por una buena causa. Un abrazo!
¡¡Ja Ja Ja!! Un abrazo.
Hola Marlen, me ha gustado mucho tu propuesta para el VadeReto. Me he sorprendido el cariz que toma la situación al resultar ser el hombre misterioso, el papá de Hathor. Me gusta también porque implica un final feliz y esperanzador, a veces no importa lo fea que se pone una situación, siempre hay una manera de mejorar todo, un potencial de que todo se componga, si estamos dispuestos a verlo de esa forma.Y esas amigas encantadoras son un ejemplo para todos. Me encantó en verdad. Abrazos.
Hola Ana.
Sí claro, esa era la intención: hablar de una web de citas y sorprender con una idea que no tiene nada que ver, una cita diferente.
Esta pareja de padre e hija, después de todo lo que han sufrido (los dos) se merecían un final feliz. Ya que está en nuestras manos de narradores, nos merecemos también finales que nos hagan enfrentar el día con una sonrisa.
En cuanto a las amigas, dicen que quien tiene un amigo, tiene un tesoro. ¡Y es tan importante contar con alguien que te quiere y te conoce más que tú misma!
Me alegro mucho que te haya gustado. Un abrazo grandote.
Un elato lleno de sentimientos. Una infancia triste y la suerte de esas amigas guardianas que hacen de verdadera familia. Bien la trama y un merecido final. Buen aporte Marlen. Un abrazo!
Hola lady_p
A veces, en estos casos de separaciones, son los niños quienes más sufren.La tristeza de su infancia fue mitigada por la compañía y ayuda de sus amigas, que están en todo.
Gracias por tus palabras. Un abrazo.
Alguna vez habrá que buscarle un sinónimo decente a la palabra Agridulce. Se queda tan solo en mezcla de amargo y dulce, y a duras penas presta servicio en algún restaurante oriental. Pero se le fugan los matices. Quiero esa palabra para tu historia.
Porque tiene una dosis importante de tristeza. Un amargor sutil que se desgrana en la historia de esa chica, relato que discurre en el relato de a pocos, en tragos cortos que te van sumergiendo en una historia desgarradora que hemos conocido por su final, por la soledad, por el fatalismo de quien desea pero no espera, y que hemos comprendido por su principio, desvelado por ese padre dimitido que procura su propia redención. Que no lo juzgo, pero no lo tengo por valiente si acumuló tantos años de no atreverse.
Pero tiene un buen cargamento de ternura, y la ternura es una virtud que siempre se manifiesta en los detalles. Si se explica, no se entiende: la ternura se tiene que percibir. Y en tus palabras es incluso mas leve y mas poderosa: se la intuye.
Me encantan los finales que son inicios. Me gusta que el escritor me haga trabajar, que me plantee un problema que yo tengo que resolver. La cuestión del perdón se la dejo a la chica, aunque yo, que soy padre, a ese padre le daría con la mano abierta. Me interesa mas imaginar si ese… joder… agridulce… lo transformo en aperitivo o postre, aunque te confieso que mi tía abuela tuvo una dulcería, y eso se lleva en los genes.
abrazos, y muchas gracias por esta deliciosa lectura!
Hola Isra.
Gracias por pasarte por mi rincón y comentar. «Agridulce», tienes razón, el poso que deja una experiencia agridulce es mucho mayor que la palabra en sí. Y cuando esa experiencia involucra desamor, tristeza, venganzas que alcanzan a los niños hijos de relaciones conflictivas, va muchísimo más lejos. Suele hablarse y contarse experiencias de separaciones y divorcios con todas las agresiones psíquicas, económicas y hasta físicas que acarrean, pero no se cuenta tanto de las venganzas que, por lastimar al «ex», se toman en la piel de los hijos. Y esas cicatrices son muy difíciles de curar, cuando se curan. La víctima necesitará hablar y escuchar mucho a cada uno de la familia. Las desintoxicaciones llevan su tiempo.
La tristeza de Hathor será muy difícil de dejar atrás, pero no es la única que ha sufrido todos esos años. Están los abuelos que, me imagino, habrán intentado acercarse muchas veces a su nieta. El hermano, que extrañaría disfrutar de su pequeña hermana y el padre. Sí, también el padre. He dejado caer pequeños detalles que van perfilando al padre y a la madre.
A la niña se le negó la existencia de su hermano que podía haberle ayudado a vivir estos años. Pero Ra defraudó a su mamá y quien lo pagó fue Hathor. Se le pintó la figura de su padre como alguien que la abandonó, cuando en realidad su padre se acercaba a su colegio para verla y hablar con ella. Pero su madre había puesto una denuncia falsa por abuso infantil y él terminó varias veces en la cárcel por sus intentos de acercarse. Lo intentó no sólo en esa época, también en la graduación y en su boda, pero hasta que la niña cumplió la mayoría de edad, no podía acercarse so pena de acabar definitivamente en la cárcel. Por eso su acercamiento a las amigas, por eso el plan para poder darle sus explicaciones e intentar recuperar su cariño.
Perdón, te estoy dando mis especulaciones sobre el cuento, aunque lo que más me gusta es dejar al lector que sea el artífice de las explicaciones y de la continuación y enterarme a través de sus comentarios (cuando es posible) de su reacción con cada personaje. Pero es que… he sentido el dolor y el sufrimiento del padre como propio y mi mente lo ha acompañado en este durísimo trance de conseguir el perdón y la recuperación del tiempo que ya no volverá. Ya sabes, a veces los personajes se nos meten dentro y nos cuentan su punto de vista. No sé si será valiente (no se lo he preguntado), pero sí creo que se atrevió a intentarlo, pero no lo logró.
Sólo me falta seguirles la pista, pero creo que esto va a terminar bien. ¡Es que los finales que son inicios… me encantan! Un abrazo grandote.
Hola, Marlen!
Menudo giro inesperado da el relato, de una situación romántica pasas a una que a mi parecer, es mucho más emotiva. Por desgracia esas situaciones de padres o madres que no pueden ver a sus hijos después de una ruptura son bastante frecuentes y dolorosas, pero como ocurre en tu relato siempre hay esperanza de retomar el contacto porque el cariño sigue ahí. Me ha gustado mucho, es un placer leerte. Un besazo!!
Hola Lola.
Sí, situaciones así, donde los hijos pasan a ser moneda de cambio o simplemente de venganza, son cada vez más frecuentes. Y da muchísima pena que tengan que vivir y sufrir una situación de la que ellos no son causa.
Pero, tienes razón, siempre hay esperanza y, aunque el tiempo no vuelve, los lazos pueden volver a crearse. Gracias por comentar.
Un beso grandote.