Una alborada entre brumas

En los amaneceres del bosque, muchas veces, casi siempre, hay niebla.
Y siempre hay un silencio inquietante.
El sonido de mis pasos parece estropear este imperturbable equilibrio.
Por eso prefiero no caminar apenas, quedarme quieta.
No se debe hacer ruido cuando el bosque interpreta su discreta y tímida melodía del silencio.
Un insubstancial crujido de hojas por allí, un misterioso sonido desconocido por aquel otro lado y la niebla, desconcertante y lechosa rozando cada brizna de hierba, cada hoja de los majestuosos árboles, cada liliputiense partícula del bosque.
Ni siquiera el viento ha sido invitado a esta fiesta de la placidez y de la pachorra.
No hay movimiento entre las ramas de las hayas. Ni uno, ni uno solo.
No se mueve nada ni nadie en esta alborada de intensa tranquilidad, de sosiego radical, de tregua tumultuosa.
Los primeros rayos de sol intentan colarse entre las brumas y comienzan a calentar la tierra.
Allí lejos oigo el graznido de una corneja, y recién ahora me doy cuenta, se oyen los cencerros lejanos, sonido perpetuo e imperturbable de estas soledades.
Se contagia esta calma sin límites, esta volátil sensación de armonía, esta sutil impavidez con la que el bosque me agasaja.
Así, mimetizada en un rincón de la arboleda, los sentidos pierden sentido y ya no se oye lo que suena, ni se ve lo que está a la vista.
Sólo percibo las profundas emociones con las que el bosque me envuelve y me corteja.
Y sólo se escucha el latir de mi corazón acompasado con los ritmos telúricos de esta tierra que despierta a otro inigualable día más.
Todo es como siempre, nuevo e inédito, irrepetible y único, rítmico, constante, permanente y perpetuo en los insondables ciclos de la vida en el bosque.
Bill Evans Trio “My Foolish heart”

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

Deja un comentario

error: Content is protected !!

Descubre más desde El blog del Trujamán

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo