Aetheris y los tres consejos

Érase que se era, en un rincón del cielo, entre nubes que parecían algodón de azúcar, una increíble ciudad suspendida en el aire, que se llamaba Aetheris.

Aetheris flotaba gracias a un conjunto de turbinas mágicas que giraban sin cesar, alimentadas por las corrientes de viento y los rayos del sol.

Desde las calles de cristal transparente se podía ver el mundo abajo, mientras en el cielo bandadas de aves pasaban saludando a los habitantes con sus cantos. Las casas, con techos redondeados y paredes de colores suaves, estaban decoradas con flores luminosas que brillaban en la noche, y los niños jugaban con cometas que nunca se enredaban. Todo en Aetheris parecía perfecto.

Sébastien, un niño de cabello despeinado, blanco de tan rubio y ojos llenos de curiosidad, vivía en una de estas casas con su abuelo, el sabio Kalem.

Kalem era conocido en la ciudad por ser el guardián de los secretos de las turbinas, aunque llevaba una sencilla vida de estudio en comparación con algunos habitantes, quienes a menudo se preocupaban más por lucir sus inventos que por aprender.

Sébastien, sin embargo, era todo lo contrario. Le aburría sentarse a estudiar, él prefería el método de prueba y error. Siempre hacía preguntas: ¿Cómo funcionan las turbinas?, ¿Qué hay más allá de las nubes?, ¿Y ahí abajo, en el mundo?, ¿Qué pasaría si apagamos todas las máquinas por un día? Su abuelo solía reír y decirle: “Curioso como tú, sólo el viento.”

Una mañana, mientras exploraba los callejones de Aetheris, Sébastien encontró una sala oculta bajo una plancha disimulada en una pared de cristal. Al entrar, vio un tablero lleno de luces y botones que titilaban como estrellas. Una placa decía: “Turbinas Centrales: NO TOCAR SIN PERMISO.”

Pero la advertencia no frenó su emoción. “¡Debe ser aquí donde se controlan las turbinas!” pensó. ¿Y si ajustaba algo para que Aetheris flotara más rápido? ¡Podría explorar nuevas partes del cielo, incluso acercarse al Sol!

Sin pensar, Sébastien presionó varios botones. Al principio, nada sucedió. Pero luego la ciudad comenzó a inclinarse ligeramente y las nubes que la sostenían parecieron agitarse.

El niño, confundido pero emocionado, subió corriendo a la superficie. Allí, el caos había comenzado. Las calles se inclinaban, las casas oscilaban, y un grupo de pájaros desorientados chocó contra la cúpula de la Ópera.

Kalem, que observaba la escena desde su casa, comprendió al instante lo que había sucedido. Cuando Sébastien regresó jadeando, con la cara roja como un tomate reflejando una mezcla de miedo y culpa, su abuelo lo miró con calma y dijo:
.- Antes de que intentes arreglar esto, te daré tres consejos: pregúntate por qué, pregunta cómo, y pregunta a quién afecta.

Sébastien frunció el ceño. ¿Qué quería decir el abuelo? Sin embargo, al ver que la ciudad se tambaleaba más, decidió reflexionar.

Se sentó en el suelo, frente al ventanal, mirando el desastre que había provocado.

Primero, se preguntó “¿Por qué hice esto?” Se dio cuenta de que había actuado por simple curiosidad, pero también por orgullo. Quería demostrar que era capaz de mejorar algo que no entendía por completo. Su deseo de explorar el cielo había nublado su juicio.

Luego, pensó: “¿Cómo funciona todo esto?” Recordó que Kalem siempre decía que las turbinas no solo mantenían a Aetheris flotando, sino que equilibraban las corrientes de aire para proteger a las criaturas del cielo y a las personas del suelo. Al modificar los controles sin saber cómo operaban, había alterado ese equilibrio.

Por último, se preguntó: “¿A quién afecta esto?” Desde su ventana, vio a un grupo de niños intentando salvar sus cometas que se habían enredado y estaban a punto de romper sus cuerdas, también vio a una señora con bolsas de compra luchando por caminar en las calles inclinadas, y a los pájaros que se golpeaban y caían desorientados.

Entendió que su acción no sólo lo había puesto a él en peligro, sino a toda la ciudad, a sus habitantes y a las aves que vivían en el cielo. Aprendió que el conocimiento sin comprensión puede ser tan peligroso como la ignorancia.

Con esas respuestas, Sébastien fue donde Kalem.
.- Abuelo, creo que sé cómo arreglarlo. Pero necesitaré tu ayuda.

Kalem sonrió, orgulloso de su nieto. Juntos bajaron a la sala de turbinas. Kalem le explicó qué botones presionar para devolver la estabilidad a la ciudad. Sébastien, con manos temblorosas pero decididas, siguió las instrucciones. Poco a poco, Aetheris dejó de balancearse, y las nubes volvieron a abrazarla como antes.

Cuando todo terminó, Sébastien se sentó en el suelo, exhausto.
.- ¿Crees que la ciudad me perdonará? —preguntó.
Kalem lo miró con ternura.
.- La ciudad perdona, pero nunca olvida. Lo importante es que tú no olvides las lecciones de hoy. La curiosidad es buena, es fuente de muchos aprendizajes Sébastien, pero siempre debemos entender antes de actuar.

Esa noche, Sébastien miró las brillantes y hermosísimas estrellas desde su ventana, pensando en lo cerca que había estado de perderlo todo. Decidió que usaría su curiosidad no para alterar, sino para aprender y proteger su casa y su ciudad. Y aunque siguió explorando los rincones ocultos de Aetheris, siempre llevaba consigo los tres consejos de Kalem: preguntarse por qué, cómo, y a quién afectaría lo que pensaba hacer.

Desde entonces, Aetheris siguió flotando entre las nubes. Porque ya sabéis que, incluso en las alturas, es la reflexión y el conocimiento lo que mantiene todo en equilibrio.

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.


VadeReto, El Acervo de los Cuenta Cuentos
En el blog “Acervo de letras” de Jose Ant. Sánchez, existe este reto literario que me encanta. Es una invitación a escribir, sólo un tema

cada mes, que puedes desarrollar como más te guste.
Para este VadeReto, Jose nos propone:
Este es el mes de los niños, de los que lo son por edad y de los que lo siguen llevando en su interior. Por eso es la época ideal para contar cuentos y que estos contagien amor, empatía y solidaridad. Estas son las únicas condiciones del reto de este mes. Todo lo demás queda a vuestra libre elección.
Por eso, a este VadeReto lo vamos a llamar:
CUÉNTAME UN CUENTO

No os los perdáis! Podéis leer el resto de aportes aquí:

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

15 comentarios sobre “Aetheris y los tres consejos

  1. Hola Marlen, no me extraña que Aetheris siguiera flotando entre las nubes , y Sebastián tuviera claro que preguntas debía hacerse, porque qué mejor sitio para soñar que entre las nubes…

    Me gustó mucho el cuento. Un abrazo grande

  2. Hola, Marlen.

    ¡Cuánta belleza y enseñanza en un cuento de apariencia tan simple! Por supuesto, no lo es.

    Al niño Joselito, siempre curioso, pero más precavido que Sébastien, le encanta indagar entre líneas para buscar mensajes ocultos. Porque él siempre piensa que se cuenta mucho más de lo que las letras dicen.

    ¿Quién es la persona sabia que ilustra al niño? Un anciano que ha ido acumulando experiencia y aprendiendo con los años y los errores. No hay otra. Nadie nace sabio y se aprende equivocándose y levantándose tras cada caída.

    ¿Cómo actúa el abuelo tras la torpeza de su nieto? Con paciencia, cariño y comprensión, cualidades siempre necesarias para inculcar, educar y ayudar a los más pequeños a entender los problemas de la vida, no solo los escolares.

    ¿Quién arregla el despropósito ocasionado? El propio niño, aunque con la ayuda del abuelo. Pero de esta forma, el pequeño no se ve apartado y despreciado, sino que aprende a resolver el problema con sus propias manos, con sabios consejos y llevándose el aprendizaje de la experiencia.

    ¿Cómo hace pensar el abuelo a su nieto? Intensificando su curiosidad, pero con control. Le lanza aún más preguntas para que analice su conducta, compruebe las consecuencias y lo retroalimente.

    Y seguro que hay muchas preguntas más por ahí escondidas, pero mejor dejarlas en el aire para que este comentario no colapse. Además, es la hora de la comida y Joselito está loco por atracar la nevera.

    Me quedo con la última frase como precioso colofón del cuento: «incluso en las alturas, es la reflexión y el conocimiento lo que mantiene todo en equilibrio».

    Muchísimas gracias por esta preciosa fábula, llena de reflexiones y cariño.

    Abrazo Grande, amiga CuentaCuentos.

    1. Hola, hola, ¡cómo sabes diseccionar los cuentos! Encuentras las pistas, las reflexiones y todo lo que hemos intentado reflexionar sin que sea tan tan evidente. Este es un cuento sencillo, de verdad que lo es. Pero, a veces, cuesta más escribir un cuento sencillo y que transmita todo lo que se fue fraguando por detrás. O por lo menos, eso es lo que me pasa a mí.
      Sébastien tiene un modelo, aunque él aún no lo sabe, a lo mejor algún día se lo cuento. Y veo que además tiene un Joselito que se le asemeja en buscar mensajes ocultos, que es el mejor don que puede tener un niño de cualquier edad. Ese y el hacerse preguntas. Por eso su abuelo, que lo conoce muy bien le prepara con todo su amor, las tres preguntas. La actuación del abuelo es la que se puede esperar de un ser sabio y cariñoso, acostumbrado a educar sin parecer que lo está haciendo. ¿Qué pasaría si más gente (padres, abuelos, maestros…) se permitieran enseñar, y hacerlo de esta forma? Pero claro, el tiempo apremia y sólo hay tiempo para lo más importante.
      A mí también me gusta mucho la última frase. Pero hay una pequeña frase en el cuento, que a mí me gusta especialmente: «Curioso como tú, sólo el viento.» Desde pequeña siempre me ha parecido que el viento era el ser más curioso del mundo mundial, anda metiéndose en todos los rincones, enterándose de todos los secretos y levantando todas las cortinas para que nada se le escape. Y este cuento con su preguntón niño protagonista, merecía tenerla. Así que ese fue un regalo de la Marlen pequeña que también se hacía muchas, muchísimas preguntas.
      Gracias a ti, por incentivar nuestra imaginación y permitirnos volar sin fronteras.
      Un abrazo grandote Amigo.

      1. Me ha encantado el cuento, pero estoy contigo. Nuestro «Joselito» tiene un arte bárbaro para interpretar las historias y sacarles todo su jugo.

        A mí me ha parecido genial la propuesta del abuelo de encontrar las respuestas, que luego acompañe a su nieto a resolverlo y sin soltarlo de la mano lo deje a él resolver el entuerto.

        Un cuento precioso.

        Saludos

        1. Hola Mª José
          Sí, me gusta mucho participar en el VadeReto que organiza JascNet (el pequeño «Joselito» fue creciendo y ahora se apaña muy bien, para incentivar nuestra imaginación con temas interesantes, que mueven a la reflexión y con comentarios que ayudan a desarrollar mejor los relatos). Pero no se lo decimos mucho, para que no se ponga tan ancho. 🤣😂🤣
          En cuanto al cuento, la reacción del abuelo fue la de un educador nato, esas personas que, por instinto, tienen el arte de acompañar en el aprendizaje de aquellos que tienen a su alrededor, más aún si son los amados nietos como en este caso. Permiten que (con su incentivo, más que con su ayuda), sea el niño el que resuelva el entuerto, llevándose además una lección que no olvidará en su vida.
          Gracias por tu comentario. Un abrazo
          Marlen

      2. Me ha encantado el cuento, pero estoy contigo. Nuestro «Joselito» tiene un arte bárbaro para interpretar las historias y sacarles todo su jugo.

        A mí me ha parecido genial la propuesta del abuelo de encontrar las respuestas, que luego acompañe a su nieto a resolverlo y sin soltarlo de la mano lo deje a él resolver el entuerto.

        Un cuento precioso.

        Saludos

  3. Hola Marlen, vaya, has creado un mundo increíble, que resulta muy atrayente gracias a tus descripciones. Has dotado a tu relato de una enseñanza muy valiosa y todo en conjunto resulta en un relato que es sin duda una joya para este VadeReto de diciembre. Te felicito, me parece que tu curiosa ciudad merece más cuentos. Saludos…

    1. Hola Ana
      Como siempre, muchas gracias por tus palabras, que me alientan a seguir imaginando mundos como Aetheris.
      Sí, me gustó meterme en este lugar mágico. Y como no quería hacerlo muy largo, sino accesible a niños desde bien pequeños, me quedé con ganas de seguir creando rincones y personajes. Así que yo creo que volverá a aparecer en cualquier momento. Ya veremos.
      Me alegro mucho que te haya gustado. Un abrazo grande.

    1. Sin duda, de las experiencias y de los errores y fracasos se aprende. Y es bueno que te lo enseñe alguien tan inteligente y cariñoso como ese abuelo.
      Muchas gracias por tus comentarios. ¡Felicidades! Un abrazo.
      Marlen

Deja un comentario

error: Content is protected !!

Descubre más desde El blog del Trujamán

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo