El cuaderno negro de Kazuhiko Yamashita

12 de octubre de 1989
Me llamo Kazuhiko Yamashita y hoy cumplo 14 años. Mi madre me ha regalado este cuaderno de tapas negras. Mientras escribo estas palabras desde la minúscula residencia universitaria de Meiji, en Tokio, me parece que he vivido demasiado para tan pocos años. Mis padres dirían que soy precoz, inteligente, responsable. No saben que me siento un impostor. Me siento… invisible. No por pequeño, sino por estar rodeado de personas que no me miran. Hablan fuerte, se ríen sin pensar.
Nací en Kioto, en un barrio tranquilo donde los veranos huelen a tatami recién limpio y a la sopa miso de mi madre. Mi padre trabaja como oficinista desde hace veintiséis años en la misma empresa de seguros. Mi madre da clases en una escuela secundaria. Ambos esperaban que yo siguiera ese sendero seguro, sin desbordes. Creen que he venido a estudiar Administración de Empresas, y es cierto. Pero no saben que lo hago por inercia, no por deseo. Lo elegí porque mis padres creen que es lo correcto. Lo que realmente me interesaba era la ingeniería. Construir cosas. Pero nadie me preguntó nunca qué quería construir.
Mi hermano Tatsuya dice que me admira. A veces me da miedo eso.
Hoy, mientras buscaba dónde estaba la biblioteca, encontré un aviso en un tablón: "Yoga y expansión de la conciencia. Entrada libre. Aula 4B". Fui por curiosidad, no por convicción. Había incienso. Una voz suave guiaba la respiración. Al final, alguien habló de Shōkō Asahara. Nunca había escuchado ese nombre. Me dieron un folleto. Aún lo guardo. No entendí todo, pero sentí algo. Como si alguien, por fin, supiera dónde están las respuestas.

4 de enero de 1990
Asisto a las sesiones tres veces por semana. Han dejado de ser sólo yoga. Me ofrecieron hacer un "curso intensivo" para los que realmente querían trascender. 
Hablamos del sufrimiento, del fin que se acerca, de la "purificación del alma", de las almas que deben salvarse. El mundo está perdido, pero podemos ser los elegidos. Me dieron a beber un líquido antes de la meditación. Me dijeron que abría mi tercer ojo. Vomité esa noche, pero también lloré. Sentí que algo había salido de mí, algo podrido.
He dejado de salir con los amigos del colegio. Me buscan menos. Mejor. Ellos nunca entendieron lo que yo buscaba. Mi familia... siguen sin verme. Creen que estudio. Dicen que estoy muy centrado. Sí, centrado en algo que no podrían entender.
Uno de los guías me dijo que Asahara se había fijado en mí. Que ve potencial en mí. Me sonrojé. Nadie me había dicho eso antes.

18 de marzo de 1993
Ya no soy el mismo. En la comunidad de Aum Shinrikyō todos somos hermanos. Nos levantamos al amanecer, ayunamos, rezamos. Las pruebas son cada vez más duras. Algunos días nos golpean con bastones para "despertar la conciencia". Las apneas son horribles, siento que en cualquier momento puedo morir si no me hago más fuerte. A veces no dormimos durante tres días.
Vi a uno de los nuevos colapsar. Nadie lo ayudó. Aprendemos a no intervenir. El sufrimiento es parte de la purificación.
Tatsuya me escribió una carta. Dijo que me extraña. No supe qué contestarle.

21 de marzo de 1995
No escribiré mucho hoy. Sólo esto: obedecí. Hice lo que me dijeron. No era maldad. Era limpieza. Era parte del plan. Tokio es un lugar enfermo, y nosotros somos el antídoto. Nos dieron instrucciones claras. Todo estaba medido. Horas, estaciones, códigos. "El gas debe liberarse en silencio. Sin preguntas. Sin dudas.”
Yo obedecí.
Salí del metro como uno más. A la hora ya había caos. Sirenas. Gente vomitando, ciegos de repente, tosiendo sangre. Pero no sentí culpa. Dicen que murieron personas. Sí. Pero eran piezas de un sistema podrido. No me arrepiento. Pensé en el mundo como un cuerpo enfermo al que debía amputarse una parte.

8 de abril de 1995
Fui detenido. Interrogado. Lloré una vez. No porque me arrepintiera, sino porque me separaron de mis hermanos de Aum. Me sentí desnudo.
Pero no pudieron probar nada. Dicen que fui adoctrinado. Que era joven, víctima, “un chico confundido”. ¡Ja Qué poco saben! Me soltaron. Estoy libre.
Volví a Kioto. Mis padres no me miran igual. Mi madre reza en silencio cada noche.

3 de noviembre de 2023
Hace 3 días Tatsuya dejó un libro sobre mi mesa: "Underground", de Haruki Murakami. Lo encontró en una librería de segunda mano.
Me dijo que debería leerlo si me quedaba algo de alma.
Comencé a leer. No es un ensayo, en realidad, sino una serie de entrevistas con sobrevivientes y exmiembros de Aum Shinrikyō. Historias simples, dolorosas. Gente que iba a trabajar, a estudiar, a vivir. 
Al principio lo leí como quien lee sobre otra especie. Gente débil, quejumbrosa. Luego encontré un testimonio de una mujer que perdió a su hija de siete años. "Murió antes de que pudiera aprender a leer bien". No hablaba con odio. Hablaba con... pena. Eso me rompió algo.
Cerré el libro. Lo abrí otra vez. Le escribí en los márgenes, como si Murakami pudiera leerme:
“¡Tú no sabes lo que era el mundo en ese entonces! Era todo mentira. Nosotros buscábamos la verdad. ¡No entiendes nada!”.
Pero hoy, al volver a esa página, taché mis propias palabras. Escribí: “¿Y si yo no era un elegido, sino sólo un chico asustado que quería ser especial?”
“Tal vez buscábamos la verdad, pero encontramos locura.No sé si estoy cambiando. Pero el hecho de escribirlo ya es algo.

12 de abril de 2025
Dentro de apenas unos meses cumplo 50 años. Aún sueño con el metro. Con los rostros. Con el sonido del tren entrando mientras yo salgo. A veces me despierto llorando. Nunca lloré por ellos. Nunca lloré por mí.
He guardado este cuaderno durante décadas. Hoy decido cerrarlo. No porque ya no duela, sino porque ya no puedo seguir escapando.
Fantaseaba con ser ingeniero. Imagino ahora qué hubiera pasado si hubiera construido cosas: puentes, casas, refugios. En vez de eso, ayudé a destruir.
A veces, los jóvenes creen que ser parte de algo grande da sentido. Yo también lo creí. Pero lo grande sin alma, sin amor, sin duda, sólo es una trampa.
No todas las heridas sangran. Algunas se esconden tras banderas, himnos, ideologías, lealtades ciegas, sueños que otros fabrican por ti. Y cuando sanan, dejan cicatrices que no se ven desde fuera.
Hoy le pregunté a mi sobrino:
.- Si tú, un día sientes que nadie te entiende y alguien te ofrece una verdad absoluta, un camino iluminado, una razón para despreciar a los demás...
¿Estarás preparado para decir que no?

Este relato ficticio está basado en hechos reales. El ataque de gas sarín en el metro de Tokio, fue un acto de terrorismo perpetrado por miembros del grupo Aum Shinrikyō el lunes 20 de marzo de 1995. En cinco ataques coordinados, los autores liberaron gas sarín en varias líneas del Metro de Tokio. Como resultado, trece personas fueron asesinadas, cincuenta quedaron gravemente heridas y casi mil presentaron problemas temporales de visión.
El grupo, liderado por Shōkō Asahara, ya había llevado a cabo varios asesinatos y ataques terroristas con sarín, incluido el denominado incidente de Matsumoto, nueve meses antes, que acabó con la vida de 8 personas.
En la redada posterior al ataque, la policía arrestó a muchos miembros del culto. Trece de los altos directivos de Aum Shinrikyō fueron condenados a muerte y posteriormente ejecutados en 2018. Otros tantos fueron condenados a cadena perpetua.
Akura Murakami describe el atentado en su ensayo “Underground” que inspiró una de sus novelas de mayor renombre internacional: “1Q84”.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

Deja un comentario

error: Content is protected !!

Descubre más desde El blog del Trujamán

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo