Camila .- ¡Vamos, vamos que he conseguido un taxi!
Yo .- No quiero un taxi, no necesitamos un taxi.
Camila .- Pero si estábamos buscando un taxi para irnos urgente.
Yo .- Bueno, sí necesitamos un taxi, pero no sabemos para ir adónde.
Camila .- Pues para ir al otro lado, que nos van a anular la reserva y después necesitamos otra y es muy difícil de…
Yo .- Sí, lo sé, eso lo sé. Por eso tenemos que irnos ya.
Camila .- Pues tengo el taxi. Vamos, corre, que nos lo van a sacar y es difícil conseguir taxi aquí. Y ahora ¿dónde está Marisa? ¿dónde se ha ido? Siéntate en el taxi para no perderlo. Me voy a buscarla. ¡Quédate aquí!
Yo .- Aquí ¿adónde? ¿Adonde estamos? Señor, ¿me puede decir adónde estamos?
Hombre .- ¡En este maldito mundo, niña! ¡En este maldito y asqueroso mundo! ¡Debería daros vergüenza!
El hombre se va furioso.
Yo .- Señora, por favor, ¿podría decirme dónde estamos?
Mujer .- Eso quisiera yo saber. ¿Dónde se han metido mis hijos? que apenas te das la vuelta, ya no los ves. ¿Tú los has visto? Son dos, niño y niña, de pequeña edad, el niño tiene 6 y la niña 5. Son muy guapos, se parecen a mí y no a su padre, porque la familia de mi marido son todos feos, feísimos. ¡Si los vieras, lo feos que son! ¡Ayúdame a buscarlos, tú por ese lado y yo por este! ¡Vamos, corre!
Yo .- ¡Corra, corra, busque usted! Yo necesito sentarme un momento y pensar. Aquí, junto a estas columnas enormes tan bonitas. ¡Menudas piedras! Tengo que tranquilizarme, respirar y pensar hacia atrás. ¿Pero con quién estoy hablando, yo sola aquí, sin saber dónde estoy y adónde tengo que ir? Esta mañana me desperté y…
Taxista .- Pero bueno, señorita, que el reloj está corriendo y luego no me diga que le sale cara la carrera. Venga a sentarse al taxi, que sino todos quieren que les lleve y yo esperándoles a ustedes y no me creen. Una pareja de gente mayor se han sentado adentro y no querían bajarse. ¡No sabe usted lo que me ha costado! ¡Y ustedes que no sé lo que hacen que no vienen!
Yo .- Necesito pensar adónde tenemos que ir, necesito pensar la dirección del hotel o el nombre del hotel donde estamos parando. Y necesito encontrar a mis dos compañeras que ya las he perdido a las dos. ¡Dios mío, es que estoy perdida perdida!
Taxista .- ¡Vale! ¿Y de lo mío qué? Págueme lo que marca el contador y yo me voy, que hay mucha gente que necesita un taxi y aquí no hago nada. ¿Me va a pagar? Son 120.
Yo .- ¿Pero 120 qué?
Taxista .- ¡120 liras! ¡Qué va a ser! ¡Menuda cogorza tiene esta mujer! Págueme, que no puedo perder más tiempo.
Yo .- ¡Así que Italia! Bueno, ya sé algo. Claro, si hemos llegado a Italia ayer. Esto de recorrer toda Europa en 7 días ahora no me parece tan buena idea. Le pago, sí le pago. Y me deja pensar tranquila. No ¡No! Pues no, no puedo pagarle porque me han robado la mochila, la mochila con el dinero, la VISA, el móvil, las tarjetas del hotel, los papeles, los pasaportes… ¡¡¡LOS PASAPORTES!!! ¡Y ahora cómo vamos a hacer?
Taxista (furioso) .- ¡Pues a mí alguien me tiene que pagar! Llame a sus amigas, no llore, que así no se arregla nada. ¿Dónde están?
Yo .- No lo sé, no sé dónde están ellas ni sé dónde estoy yo. No sé nada. ¿qué voy a hacer? Usted me tiene que ayudar.
Taxista .- ¡Sí hombre, lo que me faltaba! Yo me voy y ahí se queda usted. ¡Que le vaya bien!
Yo .- Tengo que calmarme, tengo que pensar. ¡Respira, respira! Llegamos ayer de Suiza a Italia, concretamente a Roma, al hotel… al hotel… ¿Cómo se llamaba el hotel de Roma? Con tantos trayectos, excursiones, hoteles, ya no me acuerdo el nombre de este hotel. Me acuerdo de la callecita y el café tan típico donde quedamos las tres en que teníamos que probar los “cannoli”, una especie de pestiños rellenos de una crema de ricotta azucarada que conocimos por la serie “Comisario Montalbano”. Eran los preferidos del gruñón forense Dr. Pasquano, los comía después de sus discusiones con el comisario. Y cuando Pasquano muere, en su velatorio, Montalbano reparte una bandeja entre el equipo y brindan por su alma. La mejor forma de honrar a quien se va. ¡Una escena conmovedora e inolvidable! Pero ¿cómo puede ser que me acuerde de todos los detalles de una serie y no me acuerde del nombre del hotel, ni de adónde vinimos esta mañana, ni de adónde teníamos que llegar a tiempo después? Y además, ¿dónde están estas dos, que si no estamos juntas, siempre se pierden? ¡Vaya, hablando de Roma, por la puerta asoma!
Marisa (acalorada, sentándose a mi lado) .- ¡No puedo más, qué calor horrible! Me he recorrido todo sin poder pescarlo. ¿Dónde está Camila? ¿Estás bien? Pareces muy angustiada. ¿Estuviste llorando? ¿Qué te pasa?
Yo .- Camila fue a buscarte, vaya uno a saber dónde estará. Yo no estoy bien, sí estuve llorando. Y necesito respuestas urgentes, por favor. ¿Qué es este lugar?
Marisa .- ¿Y tú me lo preguntas? Si la que sabe todas esas cosas de historia eres tú. Lo único que sé es algo de Palatino y está lleno de ruinas.
Yo .- ¡Claro! ¡El Foro Romano y la colina del Monte Palatino! El centro del antiguo Imperio Romano. Y hay ruinas porque es un parque arqueológico, donde se pueden ver las excavaciones de templos antiguos, arcos del triunfo, mercados y otros edificios que los emperadores ordenaron construir aquí. Además de las excavaciones de las residencias imperiales, en esta colina del Palatino. Y estábamos muy apuradas porque…
Marisa .- Por lo que nos contaste de las pinturas en el techo…
Yo .- ¡Ah, ya! Porque teníamos que llegar a la hora que habíamos reservado para visitar la Capilla Sixtina de Michelangelo del siglo XVI. Esas pinturas representan, entre otras cosas, la historia de la creación y el Diluvio. Y si no llegamos a la hora de la reserva, difícil conseguir otra. ¡Es lo que más ilusión me hace visitar de Roma!
Marisa .- ¡Y a mí! Bueno, a nosotras, porque Camila también está muy entusiasmada. ¿Pero dónde estará?
Yo .- Ahora la buscamos. Pero antes ¿cómo se llama el hotel donde estamos?
Marisa .- Es un nombre de mar de aquí, de Italia. Y no es Mediterráneo.
Yo .- Ligúrico, Jónico, Adriático. ¡¡Tirreno, Hotel Tirreno!!
Marisa .- En el centro de Roma y un poco viejo, pero todavía limpio, con una buena ducha, desayuno y conexión wifi disponible.
Yo .- ¡Y desayuno incluido! Una última cosa, ¿dónde me robaron la mochila?
Marisa .- ¡Aquí, apenas bajamos del taxi y empezamos a recorrer! Por eso yo salí corriendo detrás del ladrón. Pero no hubo caso, lo perdí en el tumulto.
Yo .- Gracias mi Googlesita. Ahora sí vamos a buscar a… ¿Pero qué…?
Un estruendo ensordecedor rompe la conversación.
Todo se desmorona a nuestro alrededor.
El suelo tiembla bajo nuestros pies.
Los colores vibrantes se vuelven borrosos.
Aumenta aún más mi angustia, mi desesperación, intentando entender qué está pasando.
Marisa, ¿dónde estás?
El ruido arrecia, resuena en mi mente.
Abro los ojos.
El sonido insistente y agudo me arranca de las profundidades del sueño.
Me siento de golpe en la cama, desorientada, con el corazón latiendo con fuerza.
Miro a mi alrededor. Es mi habitación. Apago la alarma del móvil.
Me quedo sentada, tratando de retener los últimos fragmentos de ese mundo efímero, antes de que se desvanezca como arena entre mis dedos, antes de que la realidad tome el control. Y me levanto apresurada a escribir todo lo que he vivido, las aventuras, las personas, los lugares mágicos, la ilusión.

Menudo sueño más intenso. Incluso a veces agónico. Me gustó mucho Marlem, la de cosas que llegan a pasar mientras dormimos. Un abrazo
Hola Nuria.
Me alegro mucho que te haya gustado. Me divertí mucho escribiéndolo.
Gracias por comentar. Un abrazo.
Marlen
¡Vaya sueño te has montado, Marlen!
En los míos, si me pierdo, termino en sitios menos agradables y sin taxis. 😅😂
A propósito, lo del pago del taxi sin moverse me pasó a mí, creo recordar que en Madrid. Llegué, me monté en uno y solo se movió 10 metros, le dije la dirección y dijo que no la sabía, me bajé y me exigió que le pagase la bajada de bandera. Cuando me negué, entonces sí que se preocupó por buscar la dirección y llevarme, el muy pedazo de… El viaje ya te lo contaré en otro momento, que hasta tuvo un pinchazo, el nota.
Yo ya no viajo ni en sueños, es demasiado cansino. 😝🤣
Buen relato, amiga. Felicidades.
Abrazo grande.
Hola Jose.
Lo cierto es que suelo soñar mucho. Dormida, porque despierta también. Pero muchas veces cuando despierto, siento que me estoy olvidando de lo vivido y me da mucha rabia. Porque en general estoy en lugares increíbles. Otras veces, como esa mañana, al despertar tengo todo tan claro como si acabara de ver una película donde soy uno de los protagonistas y eso me da la opción de sentarme y transcribir todo. Hacía bastante tiempo que no me pasaba tan claro y me divertí mucho escribiéndolo.
Gracias por el comentario. Un abrazo grandote.