Para esta, sí que tiene sentido

En ciertos lugares del mundo existen playas que, después que baja la marea, quedan cubiertas por miles de estrellas de mar, totalmente indefensas, ya que todavía no han desarrollado su caparazón. Su delicada piel no soporta el calor del sol y terminan muriendo.

Había una vez un escritor que vivía a orillas del mar, en una enorme playa virgen, donde tenía una casita y pasaba temporadas escribiendo y buscando inspiración para su libro. Era un hombre inteligente y culto, con sensibilidad acerca de las cosas importantes de la vida.

Una mañana mientras paseaba a orillas del océano vio a lo lejos una figura que se movía de manera extraña como si estuviera bailando. Al acercarse vio que era un muchacho que se dedicaba a coger estrellas de mar de la orilla y lanzarlas otra vez al mar. Hacía lo mismo una y otra vez.

El hombre, intrigado, le preguntó al joven qué estaba haciendo. Éste le contestó:

.- Estoy devolviendo estas estrellitas de mar al agua. Como puede ver, la marea está baja y si no las arrojo rápido, morirán aquí deshidratadas.

.- Entiendo,- le dijo – pero esto que haces no tiene sentido, primero es su destino, morirán y serán alimento para otros animales. Ademas hay miles de estrellas en esta playa, y lo mismo sucede probablemente en cientos de playas a lo largo de la costa. Nunca tendrás tiempo de salvarlas a todas. ¡Son demasiadas! ¿No te das cuenta que estás haciendo algo que no tiene sentido?

El joven sonrió, se inclinó, tomó una estrellita de mar de la arena, la lanzó con fuerza por encima de las olas y exclamó:

.- Para esta sí tiene sentido… y para esta y esta también.

El escritor sonrió, se inclinó, tomó una estrella y la lanzó al mar, mientras decía:

.- Y para esta… y esta…

Otras personas que estaban observando y escuchando lo que sucedía, tomaron la misma actitud. En un momento se podía escuchar desde lejos un coro que decía:

.- Y para esta… y esta…

Sé que en esta civilización complicada y materialista en la que vivimos, un sólo gesto de ternura y solidaridad no alcanza. Pero si nos sumamos, como en la playa, lograremos que algunas almas en este mundo puedan tener una esperanza y vivir en paz en las quietas y plácidas aguas de la vida.

La responsabilidad es un concepto fundamental en la vida cotidiana y en cualquier ámbito de nuestra sociedad. Se define como la capacidad de asumir las consecuencias de nuestras acciones, decisiones y compromisos. Ser responsable implica reconocer nuestros deberes y cumplirlos de manera consciente y ética.

Sumemos intenciones, voluntades, deseos, acciones y hechos. Sólo con un gesto, sin importar si su alcance es pequeño o grande, hará posible un mundo mejor. 


Esta pequeña anécdota aparece, de vez en cuando, en las redes sociales, con texto similar. Hoy me apetece traerla a mi rincón, a mi txoko. Un poco de reflexión, agradeciendo a su autor que no aparece en el texto.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

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