Corría el año 1896.
En una ciudad steampunk perdida en un valle de la Selva Negra alemana, un alquimista de la materia del universo se puso su gorro multicolor de bufón y creó un autómata para distraer al vampiro de cuello largo y manos pequeñitas que aterrorizaba el globo-ayuntamiento de la ciudad.
El plan falló.
En lugar de distraerlo, atrajo también a los fantasmas eléctrónicos de los primeros autómatas que había creado a lo largo de los años.
Ellos también pretendían divertirse visitando buhardillas, poniendo toldos y colgando adornos en los balcones.
La ciudad quedó envuelta en un carnaval espectral.
Agradezco al “Blog de Lidia” su divertida iniciativa que nos desafía
con la propuesta “Escribir jugando”.
La idea es escribir un microrrelato o una poesía de no más de 100 palabras (sin incluir el título), en el que aparezca la idea y el objeto correspondientes al mes.
Cada mes un nuevo reto. En este caso para el mes de octubre, las consignas son:
Carta: Dixit Daydreams.
Dado: Story cubes fantasia.
Y como opcional: Que aparezca en la historia algo relacionado con el tubo de pasta de dientes, inventor o su año de invención:1896.

Hola, Marlen. Muy divertida tu historia. Me encanta la recreación de esa coudad estilo steampunk con los fantasmas de los autómatas pasados. Muy ingenioso el uso de los elementos. Muchas gracias por tu aportación al desafío de este mes. Un abrazo.
Hola Lidia
Sí, me encanta la estética steampunk, hace rato que buscaba la forma de hacer un microrrelato con ella. Y me resultó muy divertido crear este, por los elementos que elegiste.
Muchas gracias a ti por la organización del reto, siempre es un placer. Un abrazo.
Marlen
estos espiritus roboticos son muy traviesos . mis felicitaciones un abrazo
Hola Manuel
Sí, es que les encanta que jueguen con ellos, y si no lo haces, ¡¡¡tratan de llamar la atención!!!
Gracias por tu comentario. Un abrazo
Marlen
Hola Marlen, ¡me encanta esa ciudad steampunk! Ahora, ese alquimista dejó mucho que desear jajaja, con sus acciones ha sumergido a su ciudad en un carnaval espectral, que puede ser divertido por un tiempo, pero luego la vida debe seguir.
Muy original, me ha encantado tu propuesta. Abrazo fuerte.
Hola Ana
Los alquimistas están tan ocupados mezclando y remezclando, que a veces, olvidan tiempos pasados y consecuencias que tienen un difícil arreglo, a estas alturas. Así que, asumiendo culpas y errores, nuestro amigo se pasará bastantes horas tratando de llegar a un acuerdo con los fantasmas electrónicos de los autómatas que ha ido creando a lo largo de los años. Después de todo, un día de divertido carnaval no le hace daño a nadie… o a casi nadie.
Muchas gracias por tu comentario, me alegro que te haya gustado. Un abrazo fuerte también para ti.