Vade Reto (junio)

VadeReto, ¿Jugamos a Inventar Historias? En el blog “Acervo de letras” de Jose Ant. Sánchez, existe este juego que me encanta. Es una invitación a escribir, sólo un tema cada mes que puedes desarrollar como más te guste. Así que, aceptando el desafío de Jose, aquí os presento mi relato que este mes va de ¡¡¡LA CARTA!!!

Y debo aclararos que, en vez de una, os toca leer dos cartas. Siii, que no pasa nada, que no son tan laaaaargas, que ya entenderéis el por qué.

Inor ez

                                Getaria, 9 de setiembre de 1905

Nere Maitea Aurelia,
te escribo esta, mi última carta, antes de embarcar mañana en el pesquero.
Durante estos últimos años he estado meditando mucho sobre lo que voy a hacer y cómo lograrlo.
También he pensado mucho en quién debía recibir mi último adiós.
Pensé en mis padres, en mis hermanos, en Jacinto o en Ramontxu, pero nadie mejor que tú para entender lo que voy a decirte.
Hay gente en este mundo que deja una obra fruto de su esfuerzo, algo por lo que será recordado, por lo menos, durante algún tiempo.
Esos son los verdaderamente grandes.
Hay otros que dejan huella en obra ajena: los libros que leyeron, los cuadros que compraron, los logros de sus hijos.
Esos componen la mayoría y son la gente corriente.
Finalmente hay un tercer grupo, al que pertenezco, que no somos capaces de dejar huella en nada.
Desde que tengo uso de razón, comprendí que era un umetxo invisible.
Pero no invisible como ese de la novela que tomaba no se qué mejunje y se volvía invisible, sino invisible porque nadie presta atención a lo que digo ni a lo que hago.
En casa, con mis hermanos, nere Ama tenía su preferido y nere Aita tenía a su hijo mayor, mis hermanas se ayudaban entre ellas y se tapaban sus picardías.
Pero yo podía hacer lo que fuera, que nadie me regañaba.
Al principio eso estaba muy bien, nunca un castigo, nunca un chirlo, ni un “¡Pues ahora te quedas sin el balón!”
Estaba muy bien, hasta que me di cuenta que a nadie le importaba lo que yo hacía ni decía.
Ni en casa, ni en el trabajo, ni en la taberna.
Las chavalas con las que salí o tuve relaciones, nunca le dieron importancia a esas salidas.
Las ideas que le daba al patrón parecían salir de su boca, como si se le hubieran ocurrido a él mismo.
Si contaba un chiste a nadie hacía gracia, hasta que alguien, unos días después, lo volvía a contar y entonces todos reían.
De a poco fui dejando de hablar y a todo el mundo le parecía bien, mis amigos porque les festejaba los amoríos, sin hacer comentarios tontos, las mujeres porque decían que yo sabía escuchar, no como otros.
Sólo una persona se dio cuenta de mi sufrimiento.
Sólo tú entendiste que yo no pretendía dejar de hablar, sino que lo que necesitaba era que alguien me escuchara.
Y te tomaste el tiempo de intentarlo.
Por lo menos un pequeño tiempo, porque enseguida llegó el día de tu boda y luego la vida de casada, que ya se sabe, tiene muchos problemas y cosas que compartir binaka, de a dos.
Por eso mañana, cansado de resultar invisible para todo el mundo, embarcaré en nuestro Agustin Deuna para nunca más volver.
Total, nadie notará mi ausencia.
Una ola fuerte puede llevarse a cualquier marinero, sin que nadie pueda hacer nada para evitarlo.
Dejaré mis cosas arregladas, no te preocupes. El alquiler pagado, mis pocos libros ordenados, la ropa limpia.
Sólo te pido que, al leer esta carta, tengas un recuerdo para aquél que alguna vez te amó, aquél al que una vez miraste y viste.
Y cuando tengas hijos, Jainkoak nahi badu! les cuentes que un día existí y hasta les leas mi carta, esta que ahora tienes en tus manos.
Por favor, no me olvides. Erregutzen dizut, ez ahaztu nitaz, mesedez!
Hasta siempre, ene laztana.
Hasta nunca, nere bihotza.

                                 Patxiku

En Getaria, a 22 de febrero de 2022

Correos Dirección Comercial y Marketing
Director General
Sr. Jokin Juakindorena Salinas


De mi consideración,

Informo a Ud. del incidente ocurrido en las instalaciones de nuestras oficinas y el cual adelanté a Ud. telefónicamente para mantener convenientemente informado.
Hallándonos el día 18 del corriente, en la tarea de remoción de muebles descatalogados y pintura de las oficinas de Correos, para la renovación total de la sede a mi cargo en la localidad de Getaria, hicimos el descubrimiento de una carta que se hallaba situada detrás de un gran armario del antiguo sector Clasificación y distribución.
Estimamos que dicha carta debió caer de alguna de las bandejas y quedar perdida, sin ser entregada a su destinatario.
Ante tamaña responsabilidad, y sin tener idea del autor de la misiva (ya que, como podrá observar, no lleva remitente), se impuso nuestro deber de dejar a salvo la seriedad de la empresa que representamos.
Por el matasellos que la acredita, sabemos que fue enviada desde esta sucursal el día 09/09/1905 y que iba dirigida a una persona de esta localidad: Aurelia Marticorena Idiaquez, vecina de Getaria, del caserío Lazkano Enea.
Cumpliendo eficientemente con mi labor, me acerqué personalmente a la dirección de la vecina del pueblo, destinataria de la misiva y esto es lo constatado:
Aurelia Marticorena Idiaquez murió en el año 1935. Si es necesario, puedo solicitar Partida de defunción para constatarlo. No habiendo tenido hijos, y habiendo enviudado muy joven, en enero de 1906, no existen descendientes próximos a quienes hacer entrega de la carta y pedir las disculpas correspondientes.
Dado lo cual, me permito sugerir el archivado oportuno de la pieza postal, en una carpeta que abriremos a tal fin.

Reiterándome una vez más en mis disculpas y quedando a su disposición
Reciba un cordial saludo

                         Benito Urbasa Laurgain
                         Director Oficina
                         Oficina de Getaria

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

19 comentarios sobre “Vade Reto (junio)

  1. Buenos días, Marlen.
    No voy a usar iconos para describirlo, indebidos con el tema de este mes, pero creo que podrás imaginarlo.
    Me he llevado varios minutos, con la mano en la boca y pensativo, mirando el recuadro en blanco de los comentarios. Sin saber qué escribir o cómo escribirlo. Este relato, en forma de dos cartas, me ha dejado en shock. ¡¡¡Transmite tantísimo!!!
    Ese NADIE del título se ha convertido al terminar de leer la primera carta en un puñal clavado en el corazón, pero, al terminar de leer la segunda, su punta ha llegado al alma.
    Afortunadamente, hoy en día no dependemos del accidente del sistema postal, con el email y, sobre todo, con el guasa, la inmediatez se ha impuesto a la paciencia. Sin embargo, lo digo por experiencia, ¿Cuántos mensajes se habrán visto relegados o simplemente olvidados dentro de un chat por otros menos importantes? Preferentemente, en los grupos (algo que odio bastante, los grupos, no los mensajes).
    Hay tantas historias de misivas no respondidas (porque no llegaron) y causantes de enormes tristezas por malas interpretaciones. Creo recordar una preciosa novela de un cartero que se afanó en buscar al destinatario de una carta extraviada, aunque ni loco conseguiré recordar su título o el autor. Las cartas en sí son ya una grandísima historia.
    Felicidades, Marlen, porque sabes dotar a tus letras de la emoción necesaria para traspasar el cuerpo y llegar a lo más hondo de nuestros espíritus. Y un relato que emociona es un regalo impagable.
    Mucha gracias, Besarkada handi eta efusiboa bat
    P.D. No sé a los demás miembros de la familia acervolense, pero a mí me encanta ir descubriendo el significado de los términos vascos con que vas salpicando, enriqueciendo y embelleciendo el relato.

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  2. ¡Ay Jose, eres tan espléndido con tus comentarios, que animas a un desfalleciente! Ante todo muchísimas gracias.
    Con respecto al reto de este mes, te comentaba que me gusta mucho el tema de las cartas, y además da para cualquier aventura.
    Pero, desde que ayer vi de qué se trataba, lo tuve muy claro. Mi relato iba de un hombre típicamente vasco, atrapado en nuestra forma de ser: muy serios y formales por fuera, muy goxos por dentro, pero queriendo no mostrar sentimientos. ¿Amores en Euskadi? Pregunta por ahí. Por eso mi decisión de los términos en euskera (cuidadosamente elegidos, lo que sale de más adentro sólo lo puede expresar en su lengua madre). Y también por eso mi decisión de no traducir, dejar que sea el lector quien tenga que atreverse a averiguar, asi como es el otro el que tiene que descubrir el camino para llegar a un vasco.
    Luego está el nombre del relato, que apareció sin siquiera pensarlo, no podía ser otro. Y el nombre de ese hombre a quien nadie nombra. En las dos cartas hay nombres: la muy presente Aurelia, la ama y el aita, los hermanos Jacinto y Ramontxu, los empleados de Correos. Pero su nombre, el nombre del invisible, del Nadie, sólo aparece una vez, y es cuando se despide para siempre. La carta ni siquiera tiene remitente, nunca nadie sabrá quién la escribió. Patxiku, a esa altura, me estrujaba el corazón y sentía una tremenda pena y ternura por esa vida sin vida.
    Para completar el cuadro, la carta «formal» tan estúpidamente alejada de cualquier sentimiento, del empleado de correos, que propone como solución, volver a perderla en la burocracia, para que nunca más aparezca y moleste el orden establecido. Carta que desvela la ironía del destino, poniendo fechas a lo que podía haber sido y no fue.
    Me alegra haber logrado emocionarte con mi querido Patxiku (ya van 2 veces que lo nombro, y seguiré haciéndolo). Se le robó la vida porque los demás ni siquiera se dieron cuenta de su existencia, se le robó la muerte, porque nadie habrá presenciado el momento, solo ante la ola traicionera y se le robó el nombre, porque no quedó en una lápida, ni en el recuerdo de su familia, ni en el de su amada. Me está sonando un tango, no si…
    Besarkada indartsu eta goxo bat, lagun.

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    1. Esta mañana no pude, pero ahora, después de leer tu comentario y con una segunda lectura, he visto cuántos mensajes me perdí y que tú amablemente me has mostrado, con su «buen cosqui y la pringá». 😜👌🏻
      Qué maravilla poder sacar tantísimo de un pequeño relato. Tenemos que bajar las revoluciones y disfrutar más de la lentitud de la vida. 🤷🏻‍♂️
      Felicidades de nuevo 🥰🥰🥰

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  3. A ver, nos debes una entrada sobre el habla de Cadi, porque yo sé lo que es un «cosqui» (aquí diríamos un capón, un golpe en la cabeza) y sé (Mmmm, espera que se me cae la baba) lo que es la «pringá». pero se me escapa lo de «con su buen cosqui y la pringá». Y nuestro buen gugel no me lo aclara, así que… a las fuentes!
    ¿Bajar las revoluciones y disfrutar de la lentitud de la vida? Lo intento, lo intento, dame tiempo.
    Gracias por tus parole, parole, parole. 😘😘😘

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    1. jajajaja
      Traduzco:
      La pringá es lo que se le echa al puchero y al potaje para que tenga más enjundia, preferentemente cositas cárnicas y golosas. En el caso de puchero consiste en pollo, jamón, carne y tocino; en el caso del potaje, carne, chorizo, mocilla, tocino. En algunos sitios se echa algo más.
      El secreto de la pringá es que se come después del plato principal, como algo adicional. Por ejemplo, se come el platito de puchero, con mucho caldo, sus garbanzos, fideos o arroz opcionales, su huevo duro, su jamoncito picado y, como segundo plato, luego se pone la pringá.
      A veces en el plato, se mezcla todo y se coge con un trozo de pan, usando convenientemente el dedo gordo; y otras veces, preñando el pan, es decir, rellenándolo de la pringá.
      El sentido de la expresión «el cosqui y la pringá» es que primero te dan el cate (cosqui) y luego te añaden algo más (la pringá), a veces para endulzar la catea y otras para complementarla. El cate puede ser en el cogote o un coscorrón y algo liviano. Por eso, si no espabila le añaden la pringá.
      De todas formas, es más una expresión que un hecho que se realice. Ante un niño o un compi que está muy pesao se le dice: «Te voy a dá el cosqui y la pringá». (Te voy a dar un cate y como no tengas bastante, te añado otro). Pero nunca se da porque el otro ha dejado de molestar o de dar por ichi. 😜
      Espero haberme explicado bien, si no, aquí estoy para las dudas. 😅😂
      Aquí te pongo algunas palabrejas más nacidas y usadas en nuestra tierra:
      https://www.diariodecadiz.es/cadiz/Cadiz-30-palabras_0_1649235548.html
      https://www.flooxernow.com/viral/palabras-expresiones-gaditanas-que-todos-deberiamos-usar_201808115b7154000cf2528de64235aa.html
      https://www.cadizenred.com/expresiones-de-cadiz-10-expresiones/
      Un Abrazo engollipao y jartible. 🤗😊👍🏼

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  4. A ver, la pringá sabía lo que era y por eso, se me caía la baba. Lo que no entendía (después de leer el Diario de Cádiz y las expresiones gaditanas que deberíamos usar), era la relación entre el cosqui y la pringá. ¡Entendido! Me gusta enterarme de dónde vienen ciertas expresiones que usamos sin acordarnos de su origen.
    ¡Me encanta el «No ni na»! Y el «jartible», que voy a empezar a usar, sin duda.
    Hay palabras que siempre hemos usado en la familia, por ejemplo: que algo está «descuajeringado», o sea que está destartalado, por el uso o por el tiempo. No sé si será una palabra que le llegó a la familia, o que pasó del gaditano al habla sudamericana. «Atoquisqui», que yo pensaba venía del euskera.
    «Deslomado» (eslomao), «derrengado», «baldado» son palabras preciosas que sigo usando. Podríamos hacer un VadeReto con palabras que ya no se usan y queremos rescatar. ¡Ala, como tenías poco trabajo! ¡Anímate, un reto con esas palabras, pero elegidas por el participante.
    Bueno, lo siento, ¡que me lío… y te lío! Gracias por la traducción y un abrazo grandote.

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  5. La pringá… Me llevo a esos cocidos y su pringaita tan deliciosos que una gran familia como la mía saborea a los domingos en familia.
    Sinceramente transmites muchas sensaciones. Disfruté muchísimo leyendo ambas cartas; algo que siempre me fascinó y que por culpa del avance tecnológico hemos dejado que se pierda en el tiempo, una costumbre tan hermosa.
    Gracias por enviarme a esos recuerdos de mi juventud donde escribía mis cartas y esperaba ansiosa la llegada del cartero. Te aplaudo.
    Un sincero abrazo

    Le gusta a 1 persona

  6. ¡Ay Nuria, qué bonitas palabras! Me alegro que hayas revivido tus recuerdos de juventud, esos domingos en familia, disfrutando de estar todos juntos y compartiendo charla y comida. Y ese esperar ansioso la llegada del cartero. A veces, cuando lo que esperábamos era una carta «especial», el tiempo no pasaba nunca y espiábamos por la ventana la llegada del cartero, como si fuera la de los Reyes Magos.
    Gracias por tu comentario y por tus aplausos. Un abrazo grandote.

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  7. ¡Hola! un gusto leerte de nuevo y creo que con este par de cartas has abierto nuestro pecho. Por un momento somos Patziku, alguien lo suficientemente desesperado para querer desaparecer. Y luego, con la segunda carta vemos que el destino cruel se ensañó con Patziku y con su ex quien nunca supo de él. El desapareció y nadie jamás lo extrañó. Un destino muy triste para tu prota. Un relato que conmueve. Saludos…

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  8. Hola Ana, gracias por pasarte y comentar. Si, quise dar voz a uno de los tantos «Nadie» que sobreviven a nuestro alrededor y, ni siquiera somos conscientes de ellos. Mi pobre Patxiku se quito de en medio, no soportaba seguir siendo un Nadie, pero creo que, con su gesto, pensaba dejar de serlo. Y se equivocó. Como tú bien dices, «Él desapareció y nadie jamás lo extrañó.» Ni siquiera quedó su nombre en la oficina de correos. ¡Triste destino!
    Un abrazo, Ana.

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  9. ¡Estoy impresionada! ¡Admirables tus dos cartas!
    Me ha encantado la diferencia de textos en las dos fechas, de verdad que ha conseguido que se pueda «ver» el tiempo en el que fueron escritas cada una.
    Reitero mi total admiración por tus textos.
    AlmaLeonor_LP

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  10. Gracias Alma Leonor, por pasarte por aquí y por comentar con tus preciosas palabras.
    Me alegra que te hayan gustado las cartas. En realidad, además de hacer hincapié en cartas escritas en diferentes épocas de la historia, lo que quería dejar claro era el sentimiento de Patxiku al contar su vida y su decisión, y por otro lado, la falta de sentimiento y de empatía de la administración pública. Ni siquiera tienen la deferencia de escribir en algún lado la historia, por si algún familiar pudiera reconocer al protagonista o a su amada. En un pueblo pequeño, no sería tan difícil. Lo único que se le ocurrió al funcionario es guardar la carta, para perderla de vista.
    Dos mundos contrapuestos: el mundo de los trámites y cumplir el expediente. Y el mundo real donde la gente vive, sufre, se desespera y hasta toma decisiones extremas.
    Un abrazo y nuevamente gracias.

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  11. Impresionante. ¡Qué maravilla de cartas! cada una impresiona por su contenido y por ese giro del destino tan «jodido» ya que podía haber llegado en el momento y hubiera tenido quizás un final feliz.
    Preciosa tu primera carta y deja ese desconsuelo y ese pesar del que habla su protagonista. Ese ser invisible que a veces todos hemos creído ser.
    Saludos.

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  12. Gracias Virtu por tus palabras. Me alegra que te hayan gustado. Y tu comentario: «Ese ser invisible que a veces todos hemos creído ser» trasluce que has captado exactamente mi intención de ponernos en la piel de esa persona que no es «nadie» para nadie, con toda la tristeza que eso implica.
    En cuanto a darle una vuelta más al «jodido destino» para que no quede ni el menor indicio del pobre Patxiku, ni de su carta, ni de su existencia, quise llevar al límite la imagen de alguien que ha pasado por esta vida sin dejar huella en ningún ser, ni estando vivo, ni tampoco muerto.
    La segunda parte de la historia sería el clásico: Y si… ¿Qué hubiera pasado si la carta no se hubiera perdido? ¿Y si hubiera llegado a su destinataria antes de que el barco partiera? ¿Y si Patxiku no hubiera tenido el valor de quitarse de en medio? ¿ Y si, Y si…?
    Un abrazo.

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