El Circo Mágico

Camille .- Y entonces me encontré a Ember gimoteando muy compungido. Ese dragoncito es muy sensible, se hace mucho problema por todo. Vas a tener que hablar con él porque no puede ser que se ponga a llorar tan triste por una tontería así. Ya sabes que cada vez que habla con Basilisco, hagan lo que hagan, termina pinchándose con una de sus espinas, discuten, se enfadan y terminan mal. Pegaso trató de arreglar el entuerto, y no hubo caso. ¡Pero a los amigos se les perdona todo!
Alexandre .- ¿¿¿Y el incendio???
Camille .- ¡Ah sí! En el medio de sus gimoteos, Ember tosió, escupió una llamarada y todo se prendió fuego. No me dio tiempo más que a tomarlo en brazos y salir del carromato. El fuego quemó todo en un santiamén. Ni logré salvar mis mallas, ni tu frac, ni mis plumas, ¡mis maravillosas plumas!
Alexandre .- No llores, mi vida. Lo importante es que estás bien y Ember también. Del resto, ya nos encargaremos. Vamos a ver cómo ha quedado todo. Que estarán todos preocupados.

Salen los dos de escena por portón posterior, mientras baja el telón y la música sube de volumen.

Merche y su blog "Literature and Fantasy" nos propone el reto del Microteatro de este mes.
Requisitos internos: el tema propuesto para este mes de mayo 2024,
es el circo.
Escritores, escritoras, vuestra representación va a comenzar.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

16 comentarios sobre “El Circo Mágico

  1. Hola, buenos días.

    Gracias, por tu visita, me gusto mucho leer tu texto, rebosa mucha imaginacion y ese incendio fue altamente hasta mágico.

    Un abrazo, y mucha suerte en tu camino , por seguir hayando las huellas de la vida.

  2. Hola, Marlen: claro, un circo mágico, ¿por qué no? Con dragones y todas las criaturas inimaginables habidas y por haber…, ¡me encanta! Ese circo no me lo perdía yo por nada del mundo. Es más, me haría fotos con todos los animales del circo, repetiría función una y otra vez y me compraría todos los peluches y souvenirs que hubiera sobre ellos. Lo que pasa que, claro, hay un inconveniente, esos animales pueden crear problemas sin buscarlos, por ejemplo con la tos, como a tu protagonista draconiano, habría que ponerle un bozal, jeje.

    Me ha gustado mucho, Marlen, muy bien narrado y escenificado.

    Gracias por participar en el reto.

    Un abrazo. 🙂

    1. Hola Merche.
      Me alegro que te haya entusiasmado, yo tampoco me lo perdería. ¡Te lo imaginas! A mí lo que más me gusta del circo son los números de magia. Así que me di el gusto de crear uno a mi medida. 🤣🤣
      Eso sí, habrá que tener la precaución de tener suficiente jarabe para la tos. Por las dudas. Un abrazo.
      Marlen

  3. Menos mal que Ember salió airoso también, pobrecito por un estornudo ardió todo. Un escena que me ha encantado tanto en contenido como en desarrollo. Lo que le costó a Alexandre que Camille le contará que había sucedido. Un abrazo. Estupendo aporte para el Microteatro

    1. Hola Nuria.
      Al pequeño Ember no podía pasarle nada, por supuesto. Aunque se quemara el circo entero, un bichito encantador como él sería lo primero en salvarse.La relación entre Alexandre y Camille es curiosa, son muy diferentes pero se aman con locura y están ambos pendientes del otro en todo.
      Me alegro que te haya gustado. Un abrazo.
      Marlen

  4. Hola, Marlen.

    Te iba a comentar un par de cositas, pero mejor… después, después.
    😂😂😝

    Sí, no lo he podido remediar. Ya sabes que llega el circo y me convierto en ese pequesaurio lleno de curiosidad y con tantas ganas de bromear.

    Es un relato que rebosa ternura y amor por los cuatro costaos. Ese mago y esa bailarina se merecen ese viaje a Transilvania, y nosotros conocerlo de boca de la grandísima cuentacuentos baskiña. ¿Qué aventuras le deparará el destino?

    Creo que el circo ha perdido todo ese encanto que nos embargó a nosotros, cuando éramos niños ajenos al mundo, cuando nos costaba separar fantasía de realidad (o no queríamos hacerlo), cuando no teníamos la capacidad de ver a través de las pantallas las curiosidades del planeta. A pesar de la polémica con el trato a los animales, traspasar las puertas de aquellas carpas era entrar en un mundo fantástico, lleno de sorpresas, asombro y diversión.

    Enhorabuena por la obra y gracias por meternos en esa carpa y hacernos imaginar la magia.

    Abrazo grande, lleno de colores y polvo de estrella.

    1. Hola Jose.
      😂🤣😂 No me tientes, no me tientes!!
      Me alegra que al pequesaurio lleno de curiosidad y con ganas de bromear, le haya gustado el cuento. Ya sabes que soy de cuentos cortos sin continuación. Pero… siempre digo que nunca digas nunca. Y es que Alexandre y Camille me han tocado el corazón. Son muy diferentes, pero tienen una relación preciosa de cuidar tiernamente el uno del otro como la cosa más normal, sin aspavientos, sin que se note, porque rebosan amor por los cuatro costados. Y me trajeron el circo que a mí me gusta. Cuando era pequeña, lo único que me gustaba del circo eran los magos (me volvía loca porque alguno me sacara a la pista y me dejara ser su ayudante, aunque nunca lo logré) y los animales: elefantes, leones, tigres… Sí lo sé, voy en contra de todo el mundo que habla de los maltratos de los pobres bichos. Pero siempre me he preguntado, si se hacen tantas leyes y tantos controles, ¿no se podía dejar que los animales participaran del espectáculo y obligar a los dueños a que los tuvieran bien atendidos, bien comidos, en lugares bien preparados y sin odiosas cadenas? Igual que en los zoológicos. Una vez estuve en uno en las afueras de Buenos Aires. Las únicas jaulas eran pabellones de pájaros y eran muy grandes, el resto de animales estaban libres en un espacio enormemente grande y eras tú quien entrabas en el recinto, dentro de tu coche, y podías parar el coche cerca de leones, jirafas, elefantes, hipopótamos… verlos comer, caminar parsimoniosamente o correr. Creo que pasé todo el recorrido gritando de emoción, ¡estaban tan cerca! Los monos se subían al capot del coche y te miraban a través de los cristales. Los encerrados éramos los humanos, no los animales.
      Si a todo eso, le agregas la magia y fantasía de Alexandre con su capacidad de hacer aparecer animalitos tan tiernos como Ember y sus amigos, ese sería un circo al cual podría unirme para viajar y disfrutar con ellos.
      Estamos en una sociedad donde ante el peligro, no se educa para aprender a descubrir, pactar y compartir, sino que se ponen vallas y se anula la posibilidad de convivencia. ¡Pero a quién le voy a contar esto!
      Ven, vamos a ayudar a rehacer el carromato, que hay que preparar las maletas, porque me imagino que no querrás perderte el viaje a Transilvania.
      Un abrazo grandote y cuidado con Basilisco que anda haciendo de las suyas, a pesar de que Pegaso le está echando una reprimenda morrocotuda.

      1. Pues, como siempre, Marlen, sentimientos y pensamientos similares. Parece que alguno de nuestros abuelos o tatara hicieron cositas en común. 😅😂🤣

        Sí, veo eso que has comentado. De hecho, creo que hay en alguna parte un safari en dónde la jaula está instalada en el vehículo que circula por el parque, en donde viven en total libertad los animales. Además, creo que es la visión más lógica del tema: somos nosotros los que debemos estar entre rejas. 🤷🏻‍♂️😏

        Creo que el Circo, tal y como lo veíamos y vivíamos nosotros, no tiene espacio. Antes era imposible ver (imaginar) a esas bellísimas bestias tan cercanas. Hoy en día, con la tecnología, podríamos tener uno en casa (no queda muy lejos el poder comprarse un clon de alguna fiera). Sin embargo, tengo en mente la foto de mi sobrino, la primera vez que fue a un circo, y tenía una cara digna del mejor Gustav.

        Como ya hemos hablado muchas veces, es totalmente vital integrar a nuestros niños con la naturaleza y sus seres vivos, sin intervenir ni alterar sus existencias. Y también es inmensamente necesario seguir haciéndoles creer en la magia y la fantasía como un escape de este mundo tan cruel. Para ellos, nada mejor que los libros. Y si es en papel, mejóndelomejón.

        Abrazo grande.

        1. Hola Jose.
          Yo creo que, aunque ahora tengan al alcance de la mano cualquier animal existente o extinguido, para un niño, la emoción de estar cerca de uno vivito y coleando les causa muchísima más emoción. El de carne y hueso, el que se puede tocar, acariciar, amar, no tiene comparación. Aunque no sea un elefante, un dragón o un unicornio. Sueñan con ellos, pero dale un cachorro de perro y se vuelven locos.
          Pero los adultos nos hemos vuelto más papistas que el papa. Y nos contentamos con reglamentar sin tener en cuenta al niño que hemos encerrado dentro nuestro bajo 7 candados. Inclusión en la naturaleza, contacto con animales vivos, magia, fantasía y libros, muchos libros no censurados, sino acompañados.
          Un abrazo grandote.

  5. Que bello relato, de mucha imaginacion, ese incendio fue una catastrofe, pero parece que alguna solucion puede haber. los dragonos pues si, dan ese tipo de problemas.

    1. Hola Jose.
      Me alegro que te haya gustado. No te creas que los dragones dan muchos problemas, sólo hay que tener cuidado que no se resfríen. Un buen jarabe y ¡listo!
      En cuanto al carromato, teniendo amigos, todo puede solucionarse. Lo importante es que todos están bien. El resto, se puede arreglar. ¡Y con magia, mejor que mejor! Un abrazo.

  6. Me fascina la idea de un circo mágico. Ese pequeño microcosmos que has creado resulta muy agradable, claro excepto por los «accidentes» como ese fuego que quemó el carromato de tus protagonistas. Algo muy lindo de tu aporte es que al final el amor todo lo puede, y aunque tengan que volver a empezar nos queda la sensación que ese par seguirán regalando sonrisas y asombro al público del circo. Buen trabajo Marlen. Abrazos…

    1. Hola Ana.
      El amor todo lo puede. Y ese dúo tan entrañable, que acoge a su dragoncito y a toda la magia, se merecía un final feliz y un nuevo comienzo. ¡Vaya, parece que el tema del renacer y el volver a empezar anda por mi mente. Tendré que prestarle atención!
      Además, con esos amigos que pueden ayudarles hasta con un viaje a Transilvania, todo es más fácil.
      Gracias por pasarte por mi txoko y comentar. Un abrazo grandote.

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