“No es una elección”
—No entiendo por qué debería aceptar esto.
—Porque ya estás dentro.
—Eso no lo hace correcto.
—Tampoco lo hace evitable.
—Entonces… ¿sólo queda aguantar?
—No. Queda entender por qué te resistes tanto.
—Porque si cedo… dejo de ser yo.
—O quizás empiezas a serlo.
“Duda”
—No confío en esto.
—Nunca confías en nada.
—Porque nada es fiable.
—¿Ni siquiera tú?
—Menos que nada.
—Entonces estás libre.
—¿Libre de qué?
—De tener que ser perfecto.
“Colapso”
—Estoy fallando.
—Estás cambiando.
—No es lo mismo.
—Lo es cuando dejas de medirlo como un error.
—Pero se siente como uno.
—Porque aún no sabes en qué te estás convirtiendo.
—¿Y si no llego a ser nada?
—Entonces habrás aprendido: incluso el vacío tiene forma.
“Tiempo”
—Quiero que esto termine ya.
—No ha empezado.
—¿Cómo que no?
—Sólo te estás resistiendo.
—¿Y qué debería hacer?
—Dejar que ocurra.
—Eso suena a rendirse.
—A veces es lo mismo que avanzar.
“Aceptación”
—No quiero esto.
—No necesitas quererlo.
—Entonces, ¿qué?
—Sólo atravesarlo.
—¿Y si no salgo igual?
—Ese es el punto.
—No suena tranquilizador.
—No lo es. Pero es necesario.
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Publicado por BlogTrujaman
Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra.
Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar.
Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje.
O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.
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Geniales. Todas y cada una invitan a la reflexión profunda. Gracias por compartirlas. Abrazo fuerte.
Hola Ana. Me encantan las acuarelas y estoy jugando a convertir fotos mías en acuarelas para poder usarlas en las entradas y no recurrir siempre a imágenes libres de derechos o a la IA, que no siempre me entiende. Estoy haciendo experimentos y en esta entrada he puesto como fondo una de estas fotos que me gusta cómo me quedó. (Primera vez que no pongo una imagen de presentación y primera vez que pongo una imagen de «fondo» de una entrada de WordPress). De texto, he escrito un diálogo conmigo misma que reflexiona sobre las dudas, las benditas y malditas dudas. O sea que esta es una entrada de varias «primera vez», de imaginación, de intentos, de juegos y diversión. En mi ordenador se ve bien ¡Me gusta! Y me alegra mucho que te haya gustado el monólogo.
Gracias a ti por tu comentario. Un abrazo grandote.
Pues te quedaron geniales estas «primeras veces». No dudo que seguirás regalándonos cosas parecidas. Abrazos.