Tan a la moda está eso de quejarse de los políticos de una y otra parte, que no nos damos cuenta que no es un problema moderno, que a nuestros antepasados les preocupaba la moral intachable de quienes regían la vida de sus conciudadanos.
En la tradición romano-republicana existían ciertos mecanismos de control, para obligar a realizar otros trabajos que no fueran pagados por el estado.
La prohibición, por un período de 10 años, de la elección sucesiva para presentarse a una magistratura ya desempeñada y la prohibición de acumulación de magistraturas, lograban la rotación en cargos públicos y la limitación en el poder.
La «Cadena SER» y «Escuela de Escritores» nos desafían a la «XVII Edición del Concurso» de «Relatos en Cadena» Semana 15. Microcuentos cada lunes, a partir de las 18:30 horas en el programa La Ventana de la Cadena SER. La frase de inicio de los microcuentos será la última frase del texto ganador de la semana anterior. La extensión de los microrrelatos no podrá superar las 100 palabras (sin incluir la frase de inicio, ni el título).
Uno asiste perplejo al comportamiento y a la agresividad que se cuando ya se extiende por la sociedad no vaticina nada bueno. Un abrazo.
Hola Carlos.
A nuestros antepasados, les funcionaba. ¿No sería hora ya de aprender un poquito de las lecciones de historia?
Un abrazo para ti también.
Marlen
Hola, Marlen.
¿Aprender de la Historia? Claro que no. Pasa como con la experiencia de los «ancianos», todo lo antiguo (suelen decir, peyorativamente, viejo) está caduco y mejor ni echarle un vistazo.
Teniendo en cuenta que los que tendrían que cambiar todas estas normas son los mismos políticos, pues… ya sabes.
Creo que ya me comentaste lo de los «Relatos en Cadena», pero como sigo a la greña con mi ordenador, pues a ver si consigo escribir al menos el de nuestro VadeReto.
Lamarequemeparióquecomienzodelpuñetero2024. Y mejor lo dijo por bajinis que lo mismo se cabrea y me manda un virus diarreico.
Abrazo grande, amiga.
Hola Jose.
«Viejos son los trapos» decía mi abuela. Y esos también sirven. Pero tienes razón, en este, nuestro mundo, todo tiene fecha de caducidad, hasta las personas.
Los que tendríamos que cambiar las reglas tendríamos que ser nosotros, a través de políticos que tengan coj… para proponerlo. Pero ya sé, es difícil que a alguien se le ocurra tirar piedras contra su propio tejado. ¿O no? ¿Qué pasaría si empezáramos a mover el avispero con los adolescentes, llenos de ideas progresistas, ideales revolucionarios, ganas de cambiar el mundo…? ¿Qué tal si diseñamos un juego en el que, en lugar de hacer casas y herramientas para descubrir un mundo nuevo, inventamos uno en el que elegimos políticos y les damos la posibilidad de gobernar, tener que dictar leyes, aprobar decretos para facilitar la convivencia del pueblo gobernado y aprender las consecuencias de lo realizado? Ya sé, ya sé, no me lo digas, el resultado puede ser ideal, pero también peligrosamente funesto.
¿Cómo era eso de «Virgencita, virgencita, que me quede como estoy? ¡Pesimismos NO! 🤣😂🤣
En cuanto a los Relatos en cadena, me gusta la idea y participo alguna semana, como esta. Pero no me gusta porque, habiendo money de por medio, la otra semana habíamos escrito 3500 personas. Evidentemente no se leen todos los aportes, sólo 3. Y tampoco los puedes leer en algún lugar, ni comentar ni nada. ¿Aprendizaje? Ninguno. Bueno sí, si te apetece tomarlo como un desafío contra ti mismo y lograr en 100 palabras un micro que se adecúe a la frase inicial. Por eso sigo.
Lamento que sigas con problemas con el ordenador. ¿Has probado a apagarlo y volver a encenderlo? 😱😱 ¡Perdón, chiste de mal gusto! Espero que pronto lo puedas solucionar. Es muy frustrante cuando no logras salir de un atolladero y los días siguen corriendo.
Un abrazo grandote Amigo y ¡¡Zorte Ona!! (a lo mejor, tu bicharraco sabe euskera y se anima)
Hola, Marlen.
Lo de apagarlo y encenderlo me funcionó con el que ahora tengo entre manos. 😉
El otro parece que murió definitivamente. Creo que la sobrecarga que se produjo por el corto en la campana de la cocina, «cocinó» la placa base. Se lo ha llevado un colega para ver si se puede salvar algo.
Como he dicho en un comentario de alguno de los blogs hermanos, estoy por pasarme a la vida analógica o incluso primitiva. La tecnología (sus fallas) me sobrepasan. Somos demasiado dependientes de ella y cuando no la tenemos, enseguida nos salta al hombro el mono. Y el mío es una jartá de jartible y pesa un montón.
De momento, me avío con un portátil viejo que mi hijo decidió jubilar. Yo, como soy muy Diógenes para estos aparatos que siempre me parecerán caros, los guardo. Mira por dónde, te sacan del apuro. Aunque tengas que tener más paciencia que el limpiador de imagen de un político.
Veremos lo que sale de esta «nueva» forma de escribir. Que mis deos son demasiado gordos para estas teclas. XDDD
Abrazo grande y paciente.