El mago de Menlo Park

Thomas Edison se recostó en su sillón favorito, observando con una mezcla de orgullo y cariño a sus nietos, quienes lo rodeaban con ojos brillantes y curiosos. Edison sabía que, aunque pequeños, tenían un hambre de conocimiento que él mismo había sentido de niño. Así que, como otras tantas veces, comenzó a contarles.

Thomas .- Corría el año 1879 en Londres, aunque en realidad, no corría sino que caminaba lentamente, según los cánones establecidos. Los planes para construir el famoso Tower Bridge ya estaban en marcha, aunque su construcción no comenzaría hasta 1886. Un puente monumental sobre el río Támesis que estaba siendo diseñado para permitir el paso de los barcos, mientras conectaba el centro de Londres con la parte este de la ciudad. En ese momento, las discusiones sobre su diseño y construcción eran muy debatidas.

Aunque la capital británica era conocida por sus espesas nieblas, en 1879 hubo varios episodios de niebla densa que paralizaron partes de la ciudad. La combinación de humo industrial y condiciones atmosféricas creaba una neblina tan espesa que en algunos días era difícil ver más allá de un par de metros, lo que afectaba el transporte y la vida diaria.

No te rías, Pete, que esto no es una tontería, tiene que ver con lo que voy a contaros.

Ya sabéis que nuestros antepasados provienen de Ámsterdam, pero vivíamos en EEUU. Fui el séptimo y último hijo de Samuel y Nancy. ¡Mi buena madre! Ya sabéis, porque os lo he contado muchas veces, que siendo niño le llevé una nota de mi maestro en sobre cerrado. Ella la leyó en voz alta. La nota decía que no tenían maestros para enseñarme y que yo era tan inteligente que no podía permanecer en la escuela, por lo cual, sería educado en mi casa. Años después, cuando mi madre murió, encontré un papel doblado en el marco de un dibujo en el escritorio. Era la carta y comprobé que en realidad era una nota de expulsión. ¡Qué mujer tan extraordinaria! Me enseñó a leer, a escribir y aritmética. Por cada libro que terminaba de leer, mi padre me daba 10 centavos. Y en esos libros de ciencias descubrí que podía hacer experimentos. Lo del semanario “Grand Trunk Herald” fue el primero de ellos.

Jack .- (serio, pero ansioso) Abuelo, ¿cómo te sentiste cuando inventaste la bombilla? Todos dicen que fue tu mejor invento, pero… ¿realmente lo fue?

Pete .- ¡Fue como poner estrellas dentro de las casas!

Thomas .- (pensativo, con una sonrisa leve) ¡Ah, esas preguntas!… La bombilla no fue el invento que más me emocionó, sino la puerta que abrió. Veréis, cuando inventé la bombilla, no sólo estaba creando luz, estaba iluminando el futuro. Pero mi mayor logro… quizás sea nunca haber dejado de intentar, incluso cuando fallaba. ¿Sabíais que me tomó más de mil intentos hasta que encontré el material perfecto para que la bombilla funcionara?

Teddy .- ¡Pero mil intentos, abuelo! ¿No te dolía la cabeza? ¡Yo me canso cuando no puedo armar mis camiones y trenes de juguete!

Thomas .- (riendo con ternura) La frustración, Teddy, es parte del proceso. Si no sientes esa punzada de frustración, no estás empujando tus límites lo suficiente. Cada intento fallido me acercaba un paso más al éxito. Y eso, mis queridos, es lo más valioso: aprender a seguir adelante.

Teddy .- ¿Pero cómo se te ocurrían los inventos?

Thomas .- Pues yo fui toda mi vida, un chico curioso y metomentodo, que intuía que ese mundo apuntaba alto, se transformaba rápido y que no podía estar ausente, ni lejos de ese desafío. Quería meterme en ese océano de oportunidades que ofrecía la sociedad americana. Siempre he pensado que se puede construir cualquier cosa que la imaginación pudiera idear. En 1876, me mudé de Newark (New Jersey) a Menlo Park, donde reuní un grupo de técnicos, mecánicos y ayudantes.

Jack .- Nunca nos has contado por qué te llamaban “el mago de Menlo Park”.

Thomas .- Porque vivía en Menlo Park, New Jersey.

Teddy .- ¿Pero por qué lo de mago? ¿Hacías trucos de magia, abuelo?

Thomas .- Pues no, pero sí. Allí establecí una «Fábrica de inventos» donde pasábamos horas inventando cosas que luego convertíamos en patentes: fueron 400 patentes, de las más de 1000 que luego fueron saliendo.

Jack .- Como el fonógrafo en el que escuchamos a Beethoven.

Thomas .- Eso es, un aparato que permitía grabar el sonido de la voz humana, entre otros sonidos. Era un adelanto sensacional, al que no le dieron importancia. ¿A quién le importaba grabar la voz humana? ¿Para qué podía servir ese extraño cachivache?

Jack.- (con tono reflexivo) Entonces, abuelo, ¿todo fue siempre por la ciencia? ¿Nunca pensaste en las consecuencias, en cómo cambiarías el mundo?

Thomas .- (mirando por la ventana, como si viera más allá de lo tangible) Lo pensé, Jack. Sabía que con cada invento estaba moldeando el futuro, cambiando cómo la humanidad interactuaría con el mundo. Pero lo que más me importaba no era el reconocimiento. Era la oportunidad de mejorar la vida de las personas, de darles algo que los hiciera más libres, más creativos. A veces me pregunto qué sería de mí si no hubiera inventado nada. ¿Sería una vida vacía? Tal vez. Pero el fuego de la invención, muchachos, es lo que me ha mantenido vivo.

Teddy .- (serio) Pero abuelo, ¿no tuviste miedo de que todo fallara? ¿De que los demás te vieran como un loco?

Thomas .- Claro que sí, Teddy. Me llamaron loco muchas veces. Decían que estaba perdiendo el tiempo, que mis ideas eran imposibles. Pero, ¿sabéis qué aprendí? Los que piensan que algo es imposible, sólo lo creen porque nunca lo han intentado. A los verdaderos inventores no les asusta el fracaso. Nos asusta la posibilidad de no haberlo intentado. Yo aprendía algo nuevo con cada fracaso. Y así llegué al filamento que hizo que la bombilla durara más tiempo, lo que le otorga durabilidad, estabilidad y potencia, que de eso hablábamos. El 21 de octubre de 1879 conseguimos que la primera bombilla luciera durante 48 horas seguidas. Era la víspera de Año Nuevo de ese año. Hicimos funcionar en Menlo Park, el primer sistema de alumbrado, compuesto por 53 focos.

Y la tecnología comenzó a llegar a Londres. En ese año, las primeras aplicaciones públicas de electricidad para iluminación comenzaron a aparecer en la ciudad.

La iluminación eléctrica en Londres era un comienzo importante, que cambiaría el rostro de la ciudad en las siguientes décadas. Antes de la bombilla, las casas y calles sólo se iluminaban con velas o lámparas de gas. Imaginaos cuántos incendios había. Con la luz eléctrica, todo cambió. Las noches ya no eran tan oscuras y peligrosas. Se instalaron luces eléctricas en algunos de los teatros de la ciudad, lo cual era revolucionario en comparación con las lámparas de gas.

Jack .- (emocionado) ¡Yo inventaré algo grande, abuelo! ¡Algo que cambie todo, como tus inventos!

Thomas .- (mirándolo con intensidad, pero con cariño) Hijo, si te lo propones, lo harás, Jack. La clave está en ser curioso y jamás dejar de preguntar “¿y si…?” Si tienes ese fuego dentro de ti, nunca lo apagues. El mundo necesita a quienes piensan de esa manera. Pero recuerda algo, no es el tamaño del invento lo que importa, es su impacto. Incluso la chispa más pequeña puede iluminar la más vasta oscuridad. Fueron nuestros propios inventos, en especial en el terreno de las comunicaciones, los que hicieron que los efectos de una digamos “Revolución Industrial” llegasen a casi todo el planeta.

La habitación quedó en silencio un momento, cargada de significado. Los niños miraron a su abuelo con admiración renovada. No solo veían al inventor famoso, sino al hombre que, con pasión y convicción, había dejado una huella en el mundo. Una huella que les decía a ellos, y a todos, que el poder de cambiar el futuro residía en la persistencia y la voluntad de soñar más allá de los límites establecidos.

Pete .- Y ahora, ¿qué vas a inventar, abuelo?

Thomas .- En 1895 presentamos el Vitascope, un proyector de cine que permitía la exhibición de imágenes sin intermitencias. Pero con la combinación del dictáfono, el mimeógrafo y el kinetoscope, estamos intentando proyectar una película filmada muda, en el que intento combinar audio con las imágenes mudas en movimiento.

¿Os imagináis esta idea genial: que de esa mezcla surjan “imágenes sonoras”?

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

4 comentarios sobre “El mago de Menlo Park

    1. ¡Exactamente! Creo que si le hubieran propuesto la obsolescencia programada, se hubiera enfurecido con el que tuvo la brillante idea. Ganar dinero con sus inventos, sin tener en cuenta el bienestar y el costo monetario para los usuarios, no fue una de sus premisas. Pero vivimos en otro mundo. Edison pensaba en sus inventos como la oportunidad de mejorar la vida de las personas, de darles algo que los hiciera más libres, más creativos. Hoy se piensa en inventos como la oportunidad de ganar millones y hacerse famoso. Son filosofías de vida diferentes.
      Gracias por tu comentario. Un saludo.
      Marlen

  1. Hola, Marlen.

    Un cuento precioso con muchos mensajes reflexivos y llenos de belleza

    ¿En qué estado evolutivo estaríamos si no hubieran existido «locos» como este? Gente que decide usar la cabeza para cosas buenas. Idear, imaginar, crear… Otra cosa es que luego siempre haya «villanos» que deciden usarlo todo para hacer el mal. (O ver el mal dónde no lo hay).

    No sé si fue el primer invento o no, pero la creación y domesticación del fuego cambio el futuro de la Historia. Creo que el que lo hizo pensó rápidamente en darse calor, cambiar el sabor de la comida, o cómo mejorar las herramientas de caza. Más tarde llegarían los pirómanos. Así es nuestra especie.

    Esta frase es preciosa y muy alentadora: «Los que piensan que algo es imposible, sólo lo creen porque nunca lo han intentado. A los verdaderos inventores no les asusta el fracaso».

    Y esta otra: «¡Yo inventaré algo grande, abuelo! ¡Algo que cambie todo, como tus inventos!». ¿Estamos carentes, hoy en día, de iconos y personajes a los que merece la pena seguir y emular?

    Muchas gracias por otro magnífico cuento. Es un placer disfrutar de tus historias y aprender y reflexionar con ellas.

    Un Abrazo Grande.

    1. Hola Jose
      ¡Cómo me gustan tus mensajes! ¡Animan a seguir divirtiéndonos con la lectura y la escritura! Me alegro que te haya gustado la charla del abuelo Thomas con sus nietos. Los mensajes que nos deja son preciosos y las reflexiones y el entusiasmo de los niños también. Esas reuniones intergeneracionales (no sé si existe la palabra) dan para pensar mucho. Sobre todo si son con un «loco» como este. Ya se sabe que cualquier invento puede servir para el bien o para el mal, todo depende de con qué ojos lo mires. Pero sin los «locos de imaginación desbordante», el mundo no hubiera avanzado nada, estaríamos en la época de las cavernas, peleando por un pedazo de piedra.
      Me encanta conocer cómo surgieron los inventos, ¿tú crees que el que inventó el fuego fue consciente de lo que había inventado? O primero fue el invento y luego surgieron los usos?
      Para mí también la frase: «Los que piensan que algo es imposible, sólo lo creen porque nunca lo han intentado. A los verdaderos inventores no les asusta el fracaso», es la más hermosa e importante para inculcar a un niño. Por eso el nieto pequeño reacciona con ese entusiasmo. No he encontrado información de qué fue de la vida de estos nietos (el relato es ficción, pero los personajes existieron).
      Ante tu pregunta sobre si actualmente existen iconos o personajes a quienes merece la pena emular, lamentablemente creo que es uno de los mayores problemas que existen para la niñez y la juventud actual. No veo yo que de TikTok o X salga ningún personaje digno de ser escuchado como modelo. ¡Ya veremos lo que les espera!
      Muchas gracias a ti por otro magnífico comentario. Es un placer reflexionar con lo que subrayas del texto.
      Un abrazo grande.

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