🎙️ Radio Libre de Paris – 6 de junio de 1944 – Transmisión especial desde una estación clandestina
(Sonido de estática. Luego, música francesa instrumental, tenue. Una voz grave y vibrante entra en escena)
LOCUTOR (René Aubry): Mesdames et messieurs... Son las 07:30 de la mañana del 6 de junio de 1944. Les habla René Aubry, desde un rincón escondido del corazón de París. Hace apenas unos minutos hemos recibido la noticia que puede cambiarlo todo. ¡Los Aliados han desembarcado en Normandía!
(Se oye un zumbido de tensión, seguido de aplausos contenidos en la redacción)
A esta hora, múltiples informes indican que tropas estadounidenses, británicas y canadienses han tomado tierra en las playas de Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword. Las fuerzas aerotransportadas han sido lanzadas durante la noche. El cielo rugió con aviones que cruzaron hacia el norte de Francia. Desde Caen hasta Sainte-Mère-Église, la tierra tiembla. La invasión ha comenzado. ¿Será este año de 1944, el que nos llevará a la victoria? Aún no lo sabemos.
(Música breve, militar, funde en segundo plano. Corte a voz femenina.)
REPORTERA (Claire Fournier, desde Rennes): He visto a la gente salir a la calle en silencio, con la incertidumbre aún en los corazones. Algunos lloraban. Otros rezaban para que esto que les estamos contando, fuera verdad. Un panadero dejó el pan a medio cocer y se arrodilló frente a la radio del almacén. Una anciana me dijo entre sollozos: “Ojalá mi nieto lo viera... ojalá viera el fin de esto por lo que dio su vida”. No hay celebraciones todavía, sólo un temblor en el alma... como si estuviéramos conteniendo la respiración colectiva de una nación entera.
LOCUTOR (René Aubry): Aquí, en París, las calles siguen bajo vigilancia. La Gestapo aún patrulla. Pero hoy, los ojos de muchos evitan mirar hacia abajo. Miran al oeste. Y ahora, un informe que acabamos de recibir por contacto directo con el frente.
(Se escucha estática, luego voz de hombre, agitada)
CORRESPONSAL (Jean Delatour, cerca de Utah Beach): ¡Sí, René, te escucho! Estoy con el cabo estadounidense Michael Harlow, del 116º Regimiento de Infantería. Han avanzado 800 metros desde la playa bajo fuego constante. Michael, ¿cómo fue?
MICHAEL HARLOW (traducido): Las puertas del Higgins se abrieron, y el infierno comenzó. Vi caer a amigos antes de tocar el agua. Pero seguimos. Cada paso era una vida... Cada segundo era eterno. Vinimos sabiendo que no había marcha atrás. Y aquí estamos.
CORRESPONSAL (Jean Delatour, cerca de Utah Beach): Gracias, soldado. Que Dios los proteja.
LOCUTOR (René Aubry): Nos llegan también noticias del General Charles de Gaulle en Londres. Ha declarado, y cito: "La batalla suprema ha comenzado. Después de tanto sufrimiento, Francia va a reconquistar su libertad por ella misma y por sus aliados." En Marsella, cuentan que la resistencia ya ha comenzado sabotajes en las vías férreas. En Toulouse, los estudiantes han pintado cruces de Lorena en las paredes. Y en los sótanos de esta ciudad ocupada, las madres abrazan a sus hijos con una oración muda.
ENTREVISTA grabada a un joven combatiente piloto de caza francés: "Me llamo Luc Moreau. Tengo 19 años. Llevamos meses preparando esto: escondiendo armas, vigilando puentes, esperando señales. Hoy, al escuchar los primeros bombardeos, me temblaban las manos. Pero también pensé: tal vez valga la pena todo esto. Tal vez mañana podré volver a decir que soy francés, sin bajar la voz."
LOCUTOR (René Aubry): Son las 12:03 del mediodía. A esta hora, más de 150.000 soldados aliados han cruzado el Canal de la Mancha. Los alemanes están reaccionando, pero la sorpresa ha sido considerable. Las bajas son altas, el mar se tiñe de sangre, pero los hombres siguen avanzando. París sigue esperando. Escuchando. Rezando.
(Se escucha la voz del locutor quebrada por la emoción. Como música de cierre, suena “La Marseillaise”.
LOCUTOR (René Aubry): Nous avons vécu des années dans l’ombre. Des années de silence, de peur, de trahisons. Aujourd’hui, quelque chose a changé. Ce n’est pas encore la victoire. Mais c’est l’espoir, en uniforme, avec des bottes mouillées et de la boue sur le visage. Gravez cette date dans vos cœurs : le 6 juin 1944. Car aujourd’hui... la fin de la guerre a commencé. ¡Liberté, égalité, fraternité! À la suite, Edith Piaf nous chante “La Marseillaise”. Chantez avec nous.
Rommel y su plana mayor pasean entre las defensas de la línea de marea En la punta de estos postes se colocaron minas antitanque capaces de hundir una lancha de desembarco (Wikimedia Commons)El USS Nevada abre fuego contra las playas en las primeras horas del día D (Wikimedia Commons) Tropas de asalto se acercan en una lancha de desembarco a la playa Omaha durante el Día DTropas estadounidenses llevan a los sobrevivientes de un navío hundido a las playas de Normandía(US Army Photo)
El 6 de junio de 1944, el “Día D”, tuvo lugar el Desembarco de Normandía. Es uno de los momentos más conocidos e importantes de la Segunda Guerra Mundial. En ese día, las tropas estadounidenses, británicas y canadienses cruzaron el Canal de la Mancha y desembarcaron en las playas de Normandía, Francia, una de las regiones más fortificadas de la tierra, parte del Muro Atlántico de Hitler que protegía al Reich desde los Pirineos hasta el Báltico, que estaba al mando del General Erwin Rommel. Durante la operación, 133.000 tropas terrestres de los aliados desembarcaron en cinco playas que abarcaban aproximadamente unas 50 millas de la costa de Normandía. Durante la noche anterior a los desembarcos anfibios, más de 23.000 paracaidistas aterrizaron en Francia, detrás de las líneas de defensa alemanas, en paracaídas y planeadores. Este hecho marcó la apertura de un frente de los aliados en Europa occidental, una invasión sin precedentes que supondría el fin del régimen nazi en Europa. En los meses siguientes, los aliados occidentales (encabezados por Gran Bretaña y Estados Unidos) expulsaron a las tropas alemanas de Francia y de otros países de Europa occidental y por último, entraron en Alemania. Al mismo tiempo, la Unión Soviética combatía a las fuerzas alemanas desde el este. La Alemania nazi se rindió incondicionalmente entre el 7 y el 8 de mayo de 1945. Aquí te presento un relato ficticio, en forma de transmisión radial en directo en Francia el 6 de junio de 1944, contando las noticias que van llegando a la emisora, el miedo de la gente a que fracase el desembarco, las esperanzas de los aliados, los comportamientos de gente común y de figuras históricas reales... Mi intención es recordar este hecho histórico tan significativo para la finalización de la guerra y que ya casi no se recuerda.
Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra.
Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar.
Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje.
O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.
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2 comentarios sobre “Desembarco de Normandía”
Hola, Marlen.
Felicidades por un relato radiofónico acertado y necesario.
¡Cuántas veces habremos dicho que es necesaria la memoria histórica para no repetir nuestros errores! Pero nunca serán suficientes. A pesar de todo, serán muchos lo que se creen dentro de un videojuego y claman con y por guerras que ocurren, siempre, lejos de sus mullidos sillones. Los sufrimientos ajenos nunca enseñan.
Esperemos que las escenas narradas nunca se repitan ni sean necesarias.
Abrazo Grande.
Hola Jose
Sí, en estos tiempos de rearme, de comprar armamento en lugar de organizar comisiones diplomáticas munidas de consecuencias económicas, parece que la memoria colectiva no tiene muchos adeptos. Las guerras actuales se confunden con los videojuegos sin reflexionar en que los muertos no tienen más que una vida, sólo una. Pero claro, están lejos… por ahora. ¡Tienes razón! «Los sufrimientos ajenos nunca enseñan.» ¡¡¡Si ni siquiera enseñan los de mi vecino de al lado!!!
No estoy muy segura de que las escenas narradas no se repitan. Pero, por las dudas, sigamos recordando. Esto sí que nunca es negativo. O, por lo menos no lo es cuando la intención es la de mostrar los hechos con imparcialidad. Espero haberlo logrado.
Muchas gracias por los comentarios. Un abrazo fuerte.
Hola, Marlen.
Felicidades por un relato radiofónico acertado y necesario.
¡Cuántas veces habremos dicho que es necesaria la memoria histórica para no repetir nuestros errores! Pero nunca serán suficientes. A pesar de todo, serán muchos lo que se creen dentro de un videojuego y claman con y por guerras que ocurren, siempre, lejos de sus mullidos sillones. Los sufrimientos ajenos nunca enseñan.
Esperemos que las escenas narradas nunca se repitan ni sean necesarias.
Abrazo Grande.
Hola Jose
Sí, en estos tiempos de rearme, de comprar armamento en lugar de organizar comisiones diplomáticas munidas de consecuencias económicas, parece que la memoria colectiva no tiene muchos adeptos. Las guerras actuales se confunden con los videojuegos sin reflexionar en que los muertos no tienen más que una vida, sólo una. Pero claro, están lejos… por ahora. ¡Tienes razón! «Los sufrimientos ajenos nunca enseñan.» ¡¡¡Si ni siquiera enseñan los de mi vecino de al lado!!!
No estoy muy segura de que las escenas narradas no se repitan. Pero, por las dudas, sigamos recordando. Esto sí que nunca es negativo. O, por lo menos no lo es cuando la intención es la de mostrar los hechos con imparcialidad. Espero haberlo logrado.
Muchas gracias por los comentarios. Un abrazo fuerte.