The Orient Express, el tren más lujoso y romántico de Europa

El legendario y renovado Venice Simplon Orient Express recrea toda la magia del tren del siglo XIX en un momento en que los turistas valoran los pequeños placeres, la seguridad y el lujo. “El Orient Express de nuestros días es idéntico al de hace casi un siglo: confortable, pero sin concesiones a la modernidad, que es donde también radica su encanto. Todo es delicado y elegante, pero para nada ostentoso”, explica Bruno Janssens, director del tren a cuyas órdenes tiene a un staff multinacional de impecable trato con los pasajeros. 

El servicio de ferrocarril más célebre del mundo ha sido considerado históricamente como rey de los trenes y tren de los reyes, pues a lo largo de su historia, ha transportado a todo tipo de personajes: desde jefes de estado en ejercicio a monarcas en el exilio, desde artistas a turistas con bolsillo desahogado o desde escritoras célebres a trotamundos chic en busca del viaje perfecto. 

A partir de su inauguración en 1883 el Orient Express, que unía París con Estambul, fue considerado uno de los trenes más lujosos del mundo. Este tren nació siendo un sueño del belga George Nagelmackers, creador de la Compagnie Internationale des Wagons-Lits, que ideó un servicio que uniera las capitales de Europa Occidental con las rutas orientales de manera confortable.

Tuvo su primer recorrido por París, Estrasburgo, Munich, Viena, Budapest, Bucarest, y Giurgiu en Rumanía. El 4 de octubre de 1883, cientos de personas se aglomeraban en la magnífica y lujosa plataforma de la Gare de l´Est. Sin duda el Orient Express era el tren más lujoso de toda Europa, y George acompañaba a los 40 pasajeros selectos para el viaje inaugural.

Los pasajeros eran diplomáticos, aristócratas, algunos magnates, incluso había algunos artistas y escritores de distintas nacionalidades. Nagelmackers estaba orgulloso por haber puesto en marcha coches cama, así como la adición de vagones restaurante en este tipo de transporte. La idea la tomó de George Pullman, quien ya había introducido esta innovación 20 años antes en Estados Unidos.

La ruta se operaba tres veces por semana, realizando paradas en tres capitales: Budapest, Belgrado y Sofía, un servicio que funcionó con regularidad hasta el estallido de la primera guerra mundial, que obligó a suspender casi todos los trenes.

En 1919 volvió la normalidad con una importante novedad en el trazado: la apertura del túnel de Simplon, que unía Suiza con Italia, permitiendo que el tren realizase una nueva ruta por el sur, hasta Milán y Venecia. La historia del tren ya acumulaba por entonces jugosas historias, protagonizadas por algunos pasajeros ilustres, monarcas y jefes de estado. De ahí aquella consideración de tren de los reyes.

La época de entreguerras y sobre todo la década de los 30 fue la de máximo esplendor: se añadieron nuevos destinos intermedios y Wagons-Lits puso especial énfasis en el lujo a bordo, con servicio personalizado, alta cocina y cabinas especialmente confortables, aspectos que lo convirtieron en el medio de transporte preferido de gentes de negocio, diplomáticos, alta burguesía y realeza. Fue entonces cuando las historias que sucedieron a bordo, algunas reales y otras fabuladas, como la conocida novela de Agatha Christie sobre el legendario asesinato a bordo, convirtieron al Orient Express en leyenda.

La segunda guerra mundial volvió a afectar a los servicios del tren, de manera especial en los convulsos Balcanes, y a pesar de que todo volvió a ponerse en marcha a partir de 1945 y el tren siguió viviendo viajes memorables con muchas caras conocidas a bordo, incluido el mismísimo James Bond, encarnado por Sean Connery durante el rodaje de “Desde Rusia con amor”, el mundo ya no era el mismo y lentamente el Orient Express fue perdiendo su esplendor original, convirtiéndose a finales de los 60 y 70 en un tren casi convencional, hasta que en 1977 se suspendió el servicio.

Desde el reestreno del ferrocarril, hace 38 años, ha recorrido ya más de cuatro millones de kilómetros por Europa, siempre desde marzo a noviembre. Además de unir las ciudades habituales como Paris, Venecia, Budapest, Londres o Praga, con el tiempo se han ido añadiendo otras localidades a las líneas del Orient Express, como dos capitales nórdicas: Estocolmo y Copenhague. Generalmente el Venice Simplon Orient Express realiza su trayecto más habitual: el Londres-Paris-Venecia en ambos sentidos, pasando por Austria y Suiza.

El sorprendente Venice Simplon-Orient-Express recrea la magia con una colección de vagones originales de los años 20. Cada uno de sus 17 vagones fueron alguna vez parte de trenes históricos y glamurosos como Le Train Bleu, que han sido restaurados con mimo para devolverles el esplendor del Art Deco que los caracteriza.

El Orient Express tiene tres nuevas Grand Suites en el vagón más antiguo del tren, construido en 1926, que cuentan con baño privado con ducha, cama doble y una sala de estar con calefacción por suelo radiante. Entre las muchas comodidades de este servicio se incluyen un mayordomo de cabina personal las 24 horas, champán a petición, comidas en la suite y traslados privados hacia y desde el tren.

Dos coches cama, el 3543 y el 3544, cuentan con diseños de interiores del renombrado René Prou mientras que el coche cama 3425 formaba parte del tren en el que el rey Carol de Rumanía escapó con su amante en 1940. Los tres vagones comedor tienen también mucha historia a sus espaldas. Étoile du Nord, con su hermosa marquetería, una vez formó parte del Danubio Express de Bucarest a Constanza. L’Oriental, decorado con laca negra, formó parte del Côte d’Azur, un tren que llevaba a las jóvenes promesas de París a Niza. El vagón comedor 4141 también formó parte de este lujoso tren y luego se unió al Deauville Express. El vagón cuenta con paneles clásicos diseñados por René Lalique.

La cadena hotelera Belmond, que opera el legendario tren de lujo, ha incorporado nuevas rutas con salida desde algunas de las ciudades más chic de Europa: Roma, Florencia, Ginebra, Bruselas y Ámsterdam. Los itinerarios incluyen viajes de una noche a través de los lagos italianos y las montañas suizas, un viaje de Ginebra a Venecia a través del Brenner Pass y un recorrido por París, Bruselas y Ámsterdam en su nueva ruta de Venecia a Ámsterdam.

El Venice Simplon Orient Express sin duda promete llevarlo no solo a Europa, sino a transportarlo en el tiempo a través de la elegante restauración de sus instalaciones. Con su madera pulida, suntuosos tapizados y accesorios antiguos, el tren personifica el glamour y la elegancia de la Edad de Oro de los viajes.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

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