¿Trabajo es trabajo y placer es placer?

Hace ya un año que comencé a escribir en este, mi blog. Esta es la entrada número 200. Cuando me di cuenta, me sorprendió.

Poquito a poquito, con timidez de inexperta, fui volcando emociones, rabias, reflexiones, sentimientos, recuerdos, relatos… Y así, sin comprender lo que estaba pasando, fui conociendo a otros blogueros, fui descubriendo cosas que me interesan, que me motivan y que me divierten. Fui descubriendo además, que con el incentivo de una palabra, una imagen o una idea, mi mente puede ponerse a armar un texto coherente. Y comprobé, una vez más, que puedo aprender todo lo que me proponga, como escribir un haiku, que al principio me pareció tarea imposible.

Ya lo sé, me dirás que todos podemos hacerlo, que si ponemos empeño, seguro que lo logramos. Pero “That´s the question”. A veces no ponemos empeño, a veces nos damos por vencidos aún antes de haber empezado. A veces pesan más las opiniones ajenas o las trabas propias que las ganas de zambullirnos en la aventura. Y nos perdemos el maravilloso placer que se experimenta al tocar, mirar, leer, escuchar algo que se ha ido incubando dentro nuestro y hemos decidido desvelar al otro. Descartando miedos a la crítica y a que se nos vea como realmente somos.

Y esto me lleva a otro tema. ¿Alguna vez has sentido esa alegría cuando realizas tu trabajo, el que te da de comer, el que te permite tu supervivencia y la de tu familia?

Tu trabajo requiere esfuerzo, energía, horas, pero al final, ¿te deja un buen sabor de boca, una sensación agradable, una alegría difícil de expresar? Esto no siempre sucede, pero cuando sucede, algo se enciende dentro de nosotros, mostrándonos el camino.

Hemos aprendido desde pequeños que el trabajo es trabajo, el placer es placer y que no tienen nada en común. Se supone que todo trabajo es duro y difícil, que es una obligación. Entonces, no hay por qué disfrutarlo, eso lo dejamos para otras ocasiones. Relegamos nuestro placer a actividades llamadas hobbies, haciendo de la actividad profesional una cuestión de supervivencia.

Y así surgen los que están esperando que pase pronto el último minuto de su horario, para salir corriendo de su prisión. O los adictos al trabajo, para quienes el trabajo es su prioridad número uno y no tienen tiempo para ocuparse de sus relaciones afectivas, familiares y sociales.

El trabajo ocupa gran parte de nuestra vida y debemos considerarlo más allá del dinero que proporciona. Tendríamos que plantearnos cómo nos involucramos con él y qué dosis de bienestar nos ofrece. Tal vez sea hora de comenzar a cuestionar nuestras antiguas opciones de carrera. ¿Mi trabajo está en sintonía con lo que me gusta, o me genera frustración y estrés?

Ya sé, no estamos en tiempos para despreciar trabajos, sean los que sean.

A lo mejor, no es cuestión de soluciones drásticas. A lo mejor es algo tan simple como mirar todo con otro punto de vista, recuperar ilusiones perdidas, estar atentos a las actividades que despierten nuestro entusiasmo, aquellas cuya realización nos aporte autoafirmación y superación. Rehacer nuestra escala de valores ¿es más importante el humor de tu jefe o ver que funciona maravillosamente el programa en el que has estado trabajando durante un mes?

Necesitamos superar nuestros miedos, invalidaciones y prejuicios, acercamos a lo que realmente disfrutamos hacer, cambiar nuestra mirada. ¡Puedes hacerlo!

Mi deseo para ti es ¡Que trabajes en lo que amas y tengas mucha vida más allá del trabajo!

Aunque… ¿yo qué sé lo que estás viviendo, lo que piensas, lo que sientes? ¿Quién soy yo para darte recomendaciones?

¿Sabes qué? Olvida todo lo que te he dicho.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

5 comentarios sobre “¿Trabajo es trabajo y placer es placer?

  1. En primero lugar, Marlen
    ¡¡¡FELICICICICIDAAADEEESSS!!!

    Por las 200 entradas y por ese empeño y trabajo en regalarnos unas palabras desde este precioso rincón.
    Yo, que ando al tarantantrán con el mío, sé lo complicado que es.
    Solo he asistido a unos pocos de esos dos centenas de regalos, pero puedo confirmar y asegurar que este es un rincón confortable, acogedor y muy disfrutable para los amanes de las letras (las literarias, no las de pagar 😝).

    Con respecto al título y contenido de la entrada, planteas un debate muy interesante y de obligada reflexión. Yo, que tengo más rodaje que un 600 sin ITV y que he pasado por más trabajos, jefes y empresas que el mayordomo de Willyfó, te puedo asegurar que el placer en el trabajo, y en trabajar, es fundamental para llegar vivo hasta la muerte. (ahí, metáfora mañanera sin anestesia 😂)

    Descubrí la docencia por casualidad y por necesidad. Se cruzó en mi camino y tenía que papear. Después de varios años de aprendizaje y reconocimiento personal, comprendí que estaba a gusto y que disfrutaba con mi trabajo. Terminar las clases, después de cinco o seis horas de faena, y salir con una sonrisa en la cara, y en el corazón, por la labor realizada, por la complicidad de los alumnos y por la satisfacción del trabajo bien hecho, no tiene precio. Por eso será que ahora, que no me contratan, doy clases gratis. 🤷🏻‍♂️🥰

    Hoy es una de las premisas fundamentales de las empresas modernas, o eso quieren pregonar y publicitar. Pero también es verdad que para llegar a ese trabajo satisfactorio y disfrutable antes hay que pasar por otros que no lo son tantos. A menos que tengas un ombligo como una plaza de toros y lo encuentres a la primera (que haberlos haylos). A mayor satisfacción en el trabajo, mayor rendimiento, eso lo saben los expertos. Pero » la pela es la pela» y no todos los empresarios están por la labor.

    Y, no. No olvido lo que has escrito, Y sí, tus recomendaciones son apreciadas y necesarias. Porque de la experiencia de las personas que las han vivido también se aprende y se debería de agradecer sus consejos.

    A propósito, estoy en contra de toda esa parafernalia del «Si te empeñas, lo consigues», «Si persigues tus sueños, se harán realidad», «Si no te rindes, alcanzarás la meta». Por mucho que un pez lo intente, no será capaz de subir a un árbol. Y por mucho que un mono quiera volar, se partirá la jeta intentándolo. El esfuerzo y el trabajo es necesario y casi fundamental, pero si no hay detrás TALENTO, ná de ná. No todo el mundo tiene las cualidades mínimas y necesarias para desempeñar cualquier sueño. Cada uno debería explorarse a sí mismo y averiguar cuales son sus límites y sus mejores aptitudes y de esa forma no chocarse con muros infranqueables.

    Este rincón es un ejemplo maravilloso de tu trabajo y esfuerzo, pero también de tu TALENTO. Y eso hay que valorarlo. Que hay quién escribe como bosteza y encima le hacen la ola como famosete de telecirco. A cada uno lo suyo y a usted, mademoiselle Marlen, mi reverencia y reconocimiento.

    Un abrazo. 😊🤗😘

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