Charlemos sobre: la inspiración (abril)

Aquí estoy aceptando la propuesta de Jose, de participar en la nueva sección que pretende indagar sobre la escritura y todo lo que rodea este maravilloso mundo creativo. Este será un rincón de charla mensual donde podremos intercambiar opiniones y, sobre todo, aprender de nuestras propias experiencias. Aunque este texto lo había escrito ya hace unos cuantos días, y no lo había dado a conocer, creo oportuno incluirlo en la nueva propuesta. ¡Gracias Jose por organizar todo esto! Si estáis interesados en participar, acercaros a:

El proceso creativo

Pues yo, os vais a reír, pero cuando quiero escribir algo, me voy a dormir. Lo sé, es extraño.  Mi mente inquieta, autónoma del resto de mi cuerpo, se pone a trabajar y me despierta cuando el pastel está apunto para sacarlo del horno. Entonces, tengo que levantarme muy rápido y escribir lo que me está dictando, sin pensar siquiera en corregir. Ya habrá tiempo más tarde para eso.

A veces es sólo el comienzo de un cuento. A veces son las dos o tres primeras palabras y la idea del resto. Cual zombi en noche de brujas, no puedo parar. Necesito escuchar la voz que me va dictando y transcribir. Sólo actúo como trujamán de algo interior, profundo.

Permito que mis manos se muevan sobre el teclado y que escriban lo que tienen que escribir. Después, me voy a dormir y caigo en un profundo sueño del que me despierto a la mañana siguiente con la curiosidad de leer lo que ha quedado como testimonio en el ordenador.

En esos momentos siento que estoy leyendo algo que yo no he escrito, algo ajeno que me han dictado. Entonces actúo como correctora, algún acento, alguna expresión, algunas repeticiones que hay que corregir buscando sinónimos, dándole un giro a la frase o al párrafo. Pero, en general, es poco lo que suelo cambiar. A veces, como si recordara un sueño, imágenes o palabras completan lo escrito.

Son textos que me gustan, aunque no los reconozco como propios, es como si yo no los hubiera escrito. Pero curiosamente, se refleja en ellos algo de mi interior que, de alguna forma, pugnaba por salir a la luz. Lo sé, es muy extraño. Y es la primera vez que intento explicarlo.

Como no he conseguido el libro de instrucciones para saber cómo funciona esto, a veces me empeño en sentarme e intentar hilvanar algo coherente, algo que refleje mi punto de vista sobre una cuestión. O tengo un tema sobre el que intento hablar, o un reto literario en el que quiero participar. Entonces me preparo con todas mis buenas intenciones. Y si escribo algo, que a veces, ni eso, el resultado es como esas redacciones infantiles que te obligaban a escribir en la escuela y tenían sabor a Made in “Para cumplir el expediente”.

Pero, en general, es algo que no parece provenir de mí, que no tiene alma, que no me termina de gustar.

Y como en esta entrada me he propuesto contaros la verdad y nada más que la verdad, os diré que este texto lo escribí a las 3:25 de la madrugada del 1 de abril del 2022, al día siguiente de leer la propuesta de Isra a Jose sobre organizar un reto cuyo primer tema versara sobre… nuestros procesos creativos. Leí el diálogo entre los dos, me pareció interesante, y esa noche, mis neuronas se pusieron a trabajar porque querían contar algo. Me desperté, me levanté y me puse a escribir. A la mañana siguiente lo releí y lo guardé en un lugar profundo, adonde van las cosas que no pienso compartir.

Si, a veces me arrepiento.

¡Aún no me conocéis lo suficiente y el riesgo de aparecer como una chiflada aún me importa un poco, sólo un poco!

Dibujo sobre hojas de libro antiguo – Marta Susana Seillant

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

10 comentarios sobre “Charlemos sobre: la inspiración (abril)

  1. En un mundo donde todos usan aparatos que no saben como funcionan no deberían preocuparte esos resortes que te hacen escribir: sencillamente funcionan, y eso es lo que importa.

    A mi también se me vuelve creativo el insomnio, aunque yo no me levanto porque el menor ruido me costaría pasar el resto de la noche en el fofá 🤣🤣

    Yo creo que mucho de lo que escribimos procede de esa parte indómita de nuestros pensamientos y es en la noche, mientras la parte sensata no está de guardia, cuando busca escape y nos mete en estos lios.

    Así que bendita sea esta pequeña locura, ¿verdad amiga?

    Un abrazo!!!

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  2. Los resortes que me hacen escribir de esa forma, no me preocupan. Agradezco al mecanismo que me permite descubrir cosas que moran en mi interior y salen a la luz cuando les da la gana. ¿Inspiración, estado de ánimo, trucos? No lo sé, sólo sé que me sirve. Tal vez, como tú dices, es en la noche, cuando la parte sensata no está de guardia y los pensamientos toman el control. Si, ¡¡bendita locura!!
    Gracias por tus palabras, Isra. Un abrazo a ti también.

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  3. Pues te diré que a mi no me pasa lo mismo que a ti pero casi. Yo me meto en la cama me pongo los auriculares y un podcast y me pongo a pensar. Lo programo 45 minutos y, a veces, tengo que volver a reprogramarlo porque mi inspiración está ahí y no me deja dormir, solo pensar y pensar y empiezo a escribir mentalmente.
    Tengo que levantarme y para no molestar me meto en el baño y me pongo a escribir todo lo que he ido pensando. Sin mirar si escribo con faltas de ortografía si dejo las frases a medias, pero rápido, rápido para que no se me vayan las ideas. Después me meto en la cama respiro hondo y me duermo como un angelito.
    Manías que tenemos, qué le vamos a hacer. Pero a veces dan resultado.

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    1. Pues Virtu, salvo el podcast, parece un calco. «Rápido, rápido para que no se me vayan las ideas». Y después, con el trabajo cumplido, duermo como un angelito.
      ¡Y yo que me creía un bicho raro, que pensaba que les iba a parecer un disparate lo que estaba contando! Bueno, a lo mejor, hay 2 bichos raros en el grupo, por lo cual me siento, por lo menos, acompañada en mis experiencias.
      Gracias por comentar. Un abrazo, Virtu.

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  4. Hola, Marlen.
    Está claro que si me presentara al concurso mundial de despistaos me llevaba el segundo premio. 🤷🏻‍♂️😊
    Sorry, nire lagun maitea. Se me pasó esta entrada como respuesta a la mía. 🤦🏻‍♂️
    ¿Te vas a dormir para inspirarte? ¡Qué curioso! Bueno, yo podría hacer algo parecido, pero en realidad me iría directo al insomnio 😅😅😅, porque cuando algo rula en mi cabeza es en la almohada donde más vueltas da. El insomnio es un grandísimo… amigo, que me visita con asiduidad.
    Alguna vez me ha pasado lo que comentas, pero me suele ocurrir mucho más mientras leo. Algo hace sonar la campanita de la musa, o el campanazo, e intento tomar notas, ideas, frases, tramas… Pero si sigue sonando y ya no me deja leer, me tengo que levantar y ponerme en el teclado y es ahí, en ese justo momento, cuando llega el trance. Lo intentaré explicar y resumir cuando haga mi comentario en el Acervo. 😉
    Sí, luego parece que lo escrito no es tuyo, muy cierto. A veces por chungo 😅, parece que lo has escrito borracho; pero otras, las menos, porque te ha salido algo de lo que estás realmente sorprendido y muy satisfecho. Es verdad. ¡Curiosísimo!
    Por eso quería hablar de la inspiración, porque es maravillosa cuando se trabaja, pero otras veces tiene algo místico que no sabes como te llega y que te hace disfrutar mucho del proceso de escritura.
    Ojalá sea verdad que estás chiflada, solo de esa forma podrás pertenecer de facto a nuestra familia acervolense. 😜¿Conoces algún CuentaCuentos cuerdo? La locura es el fundamento de la imaginación, al menos, de la mía. Así que, reconozcamos nuestra demencia y usémosla para contar historias y aventuras lunáticas. El mundo cuerdo y real ya es demasiado dramático y penosamente aburrido.
    Muchísimas gracias por compartir tus experiencias místico-escritoras, Marlen.
    Esto nos hace mucho más cercanos y nos ayuda a comprender que no estamos solos en este mundo de letras.
    Un abrazazo. 🤗😊👍🏼

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    1. Hola Jose, perdón por la tardanza en contestar, me estoy tratando de poner al día.
      ¡Qué curioso se me hace que el «trance» te llegue leyendo! Cuando leo, me meto tanto en la historia que no se me ocurren tramas ni personajes ni ná de ná, sólo veo la película del libro. Y si no me pasa eso al leer, es que no es el libro correcto para ese momento. Lo dejo y sigo con otro. Si, porque esa es otra de mis rarezas. Suelo leer varios libros a la vez. Así como escucho la música que me va bien en cada momento y puedo pasar de Mozart a un tango, o a lo que sea, es lo mismo con un libro.
      Tienes razón con la inspiración. Cuando a la mañana siguiente de haber tenido uno de esos episodios, me levanto, voy ansiosa al ordenador a leer. Porque aunque no me acuerde de lo que he escrito, a veces nada, sé que algo he estado escribiendo y tengo curiosidad.
      Me dejas más tranquila con lo de estar chiflada, si me permite pertenecer a esta familia acervolense. 😂😂😂
      Un abrazo grandotote.

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