Wa, el camino japonés a la armonía

Hablar sobre cuál es el país más bonito del mundo es abrir un debate que podría no acabar nunca. Entran en juego muchos factores, empezando por el: para gustos, los colores, hasta temas promocionales y de interés económico. Por eso no suelen interesarme las 10 playas más bonitas del verano, las 10 mejores ciudades donde vivir, los 10 países más biodiversos del mundo…

Pero, al mismo tiempo, es una forma de descubrir (si es que aún no has tenido la fortuna de hacerlo personalmente) la existencia de lugares, bosques y parques naturales, rincones, culturas, creencias y tradiciones.

El diario británico Telegraph Travel, teniendo en cuenta 36 criterios como paisaje, respeto por el medio ambiente, maravillas costeras, biodiversidad, valor turístico, el clima, las curiosidades geológicas, los atractivos culturales y un largo etcétera, han elegido los que se suponen son los 5 países más bellos del mundo. 

Con España en undécimo lugar, con países como Perú, Italia e India por delante, esta es la clasificación de los primeros: Estados Unidos, Australia, Canadá, Japón y México. ¡Felicidades a los afortunados! 

Toda esta introducción me sirve para volver a Japón. ¡No, lamentablemente aún no lo conozco! Pero algún día…

Japón atrae a millones de personas cada año por su cultura y su forma de vida, tan diferentes a la occidental. Y por sus paisajes, desde sus islas subtropicales hasta sus montañas interiores.

La oferta cultural de Kioto y Tokio se mezclan con la fiesta del cerezo en flor o experiencias como nadar con mantarrayas frente a Ishigaki o descubrir en canoa el cañón de Takachiho.

Sus extensos bosques y sus 19.000 millas de costa son reverenciados por sus habitantes, algo que puede comprobarse por su vida social, y que se transmite en torno a los onsen, las aguas termales que proliferan en el país gracias a su terreno volcánico.

En este blog he tratado varias veces la cultura japonesa. Me llama la atención, me atrae y me siento muy en sintonía con ella: los haikus (esos poemas tan particulares), el concepto “mono no aware” (la sensibilidad hacia lo efímero), el kintsugi (técnica de reparar un objeto roto, realzando sus cicatrices con polvo de oro, en lugar de tratar de ocultarlas), Haruki Murakami y la vida en Tokio.

Hoy os traigo otro concepto nipón: el wa, que simboliza y encarna el encanto y la esencia de Japón, se basa en la cortesía, la concordia social y la paz, por el cual el grupo es la base del todo.

Wa significa armonía, pero como todas las palabras japonesas evoca mucho más. Wa es, de hecho, todo lo que es suave, sereno y moderado. Es un prefijo que se aplica tanto a cosas, como a conceptos.

Podemos definir el wa como la intención de mantener la paz y la armonía en el grupo, una armonía absolutamente necesaria en las relaciones entre japoneses y que está por encima de toda lógica o sentimiento. Por eso los japoneses siempre ceden para garantizar la paz, siempre buscan el consenso social para prevenir el conflicto y no expresan sentimientos de desavenencia, disconformidad o crítica.

Los japoneses siempre tienen en cuenta los sentimientos e intereses del grupo antes que los suyos propios, puesto que la sociedad japonesa no es una sociedad individualista sino colectivista.

A través del wa, Japón nos enseña su mejor lección: la belleza, la alegría y el civismo se construyen con grandes dosis de compromiso, mediante el trabajo continuo en uno mismo, ejercitando la paciencia, haciendo las cosas con cuidado y nunca a expensas de otros, porque una felicidad verdaderamente duradera es un proyecto de todos y nunca de uno solo.

En Japón, el grupo o colectivo al que uno pertenece siempre es más importante que el individuo (algo totalmente opuesto en las sociedades occidentales, mucho más individualistas) y por lo tanto los japoneses, a través del wa, intentan anticiparse al conflicto y evitar que este suceda por el bien y la estabilidad del grupo.

Probablemente os sonará la frase, referida a los japoneses y a su falta de individualidad, de que si un clavo sobresale, se golpea hasta que queda al mismo nivel que el resto. Es una frase que demuestra lo importante que es no sobresalir, puesto que esto puede poner en peligro la conciliación del grupo.

En muchas ocasiones el concepto de verdad ve devaluada su importancia, puesto que lo importante es mantener el wa, mantener la armonía, y no tanto valorar o perseguir la verdad, especialmente si ésta puede afectar a la concordia y crear conflicto.

Por ejemplo, un japonés nunca va a decirte “no” directamente, ya que esto podría significar el inicio de un conflicto y la ruptura de la concordia. Para ello, buscará otras fórmulas como hacer que piensa, mientras te pregunta si esa afirmación es así, exclama el socorrido chotto (un minuto, un momento) junto a un montón de pequeñas reverencias, etc.

Aunque para los occidentales, esta manera de relacionarse puede ser entendida como hipocresía, debemos entenderla bajo el contexto cultural y social japonés.

El antiguo nombre de Japón era Yamato que, dividido en sus ideogramas, significa “Gran wa”, es decir “Gran Armonía”. El concepto de wa es tan puramente japonés, que lleva dentro de sí el espíritu de los japoneses y se utiliza como sinónimo de “profundamente japonés”, como demuestran los términos de cocina japonesa: washoku, ropa de estilo japonés: wafuku o poesía japonesa: waka.

Y esa armonía, que es una prioridad de la cultura japonesa y domina las palabras y actitudes de su gente, es también un concepto en el camino, un sistema de absorción, elección y adaptación, que le da a Japón ese halo de misterio mágico que fascina al mundo.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

4 comentarios sobre “Wa, el camino japonés a la armonía

  1. Buenos día, Marlen.
    Yo más que no gustarme, odio los diez mejores «loquesea», huyo de esos anuncios como de ciertas cadenas de televisión. Aparte de porque es única y simplemente cuestión de gustos, porque no me gusta el borreguismo. Listas de cosas que «tienes» que comprar, lugares que «tienes» que visitar, libros que «tienes» que leer… ¡No quiero tener que nada! ¡Déjenme descubrirlo a través de mis propias torpezas!
    ¿¡USA mejor país para…?! Prefiero no comentar, que lo mismo Biden se mosquea y me manda a los hombres oscuros de visita. 🤦🏻‍♂️😅😂
    ¡¡¡Japón!!! ¡Este sí que sí! Puedes hablarme, contarme y extasiarme con lo que tú quieras, que me queo embelesao en tu trujamanland.
    Wuuuuuauuuu, digo ¡Wa! 🥰🥰🥰🥰
    Me encanta este concepto, me encanta lo que transmite y la idea de convivencia que expresa.
    Japón tendrá, como todos los países, sus cosas chungas, pero las sensaciones que transmite, me transmiten a mí al menos, son especialmente gratificantes. Su serenidad, su forma de ver la vida, su belleza, su paciencia…
    Yo tampoco he ido a Japón y no creo que lo haga en esta vida, (a menos que me secuestren) espero que en la otra me reencarne en Willy Fog. Ya sabes mis fobias a viajar. Pero es uno de los destinos que más me atraen. Aunque también hay en mi mente una idea maliciosa que me dice que, si voy al lugar que venero, idolatro, magnifico en mi imaginación, me decepcionaré al descubrir que no tiene nada que ver con esa idea. Ya sabes, será cosa de mi pesimismo o que tengo una maravillosa imaginación. 😜
    Siempre suelo tener entra manos algún libro que me hable de aquellos rincones imaginados para disfrutarlos como si estuviera allí. Ahora estoy leyendo a Murakami, «Hombres sin Mujeres» y ya llevo varios seguidos. Me estoy haciendo adicto a sus relatos. Su forma de narrar la cotidianeidad de sus personajes por las calles de Japón te hacen vivirlo. Hace poco leí «El Viaje» de tu compatriota Agustina Guerrero. Dentro de su genial ironía, su humor y desvergüenza en mostrar sus debilidades, me permitió vivir unos días en un Japón muy especial. Y hace poco vi la serie, y leí el manga en que está basado, «La Cantina de Medianoche: Historias de Tokio». Una maravillosa secuencia de pequeñas historias entre sus clientes, sencillas, cotidianas, sin excesos en las tramas, que me hizo desear regresar a ese bar cada día. Esta es mi forma de viajar sin moverme del sillón. Suerte que desde niño tengo más imaginación que cordura. 😉
    Muchas gracias por mostrarnos este nuevo concepto japonés que está tan en sintonía con mi forma de ser. Mientras lo leía, me he visto pasear por el escenario de tu primera fotografía.
    El Wa sería tan necesario e imprescindible de implantar en nuestra vidas en estos tiempos tan… nublosos. ¡Cuánto tenemos que aprender de las culturas más allá de nuestras fronteras!
    Tal vez no seas consciente, pero tu rincón bloguero es muy Wa. Entres en él como entres, sales con paz interior, esperanza y una pequeña sonrisa de satisfacción. ¡A ver si al final vas a ser Argentino-vasco-japonesa! 😝🥰
    抱擁、ストーリーテリングの友人
    (Esto se supone que quiere decir, «Un abrazo, amiga contadora de historias». Si al traducirlo te dice cualquier otra barbariá, échale la culpa al DeepL. 😅😝)

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  2. Buenas tardes de tiempo espléndido. Gracias por tu comentario, sabroso como siempre.
    😂😂😂😂 Puse los primeros puestos de la clasificación, para entender de qué estamos hablando, con EEUU en 1º lugar y Canada en 3º. Suelen ir alternando, pero siempre están, en general acompañados por Australia, por los canguros ¿vio? 😂😂😂😂
    Pasemos mejor a Japón. El viaje, yo no lo descarto. Tendría que ir primero a Argentina, porque si no, mis amigos me desheredan. Pero luego, ¡quién sabe!
    La idea maliciosa que tú tienes y que me ataca antes de algún viaje a lugares desconocidos, maravillosos en mi imaginación, de que me voy a decepcionar al descubrir que no tienen nada que ver con lo que pensaba, muy pocas veces se ha cumplido (Suiza, por ejemplo). De hecho, en casi todos, la realidad superaba la imaginación. Y en ese plan recuerdo especialmente el Rajhastán, Marrakech, Túnez, Jerusalem y Petra. ¡Fíjate qué diferentes! Creo que, si fuera una segunda vez, no me impactarían igual. Pero la primera vez, fue una emoción muy especial, como cuando pones la última pieza de un puzzle (bueno, no sé si te gustan los puzzles).
    Con Murakami, me quedé en «Tokio blues». Luego se me cruzaron otros y no volví a él. «El viaje» no lo conocía, lo buscaré. En cuanto a «La Cantina de Medianoche: Historias de Tokio», la estoy viendo en Netflix, de a poquito, para que me dure. Me encanta el nombre de «Restaurante de medianoche» y las historias sencillas que narra, como la vida misma. Me recuerda que no es «lo que comemos», sino «cómo lo comemos». Esa forma de sorber, de hacer ruido que acompaña, de tomar el caldo directamente del plato. Mmmmmm. ¡Tenía que ser una serie de comida disfrutada, para que nos gustara!
    Esas tomas de megaciudad me transportan a Buenos Aires y, cuando escucho sus canciones, me parecen canciones vascas en euskera. ¿Será verdad que soy Vasca-Argentina-Africana-Japonesa…? ¿Será que las mezclas me apasionan y me han invadido desde siempre? Una vez le puse una canción en euskera a un amigo ruso y me dijo: «Estoy seguro que hablan en ruso, pero no puedo distinguir de qué región son.
    El concepto del «wa» me fascina. Sólo de pensar que los japoneses siempre tienen en cuenta los sentimientos e intereses del grupo antes que los suyos propios, porque no son individualistas sino colectivistas, me da ganas de ir a conocerlos y de aprender de ellos. Como tú dices, «¡Tenemos tanto que aprender de las culturas más allá de nuestras fronteras!»
    Ah, por cierto, me encantó lo de «trujamanland». Tienes razón, vivo en una estratosfera diferente.
    Y lo de que mi rincón bloguero es muy wa, no creo haberlo logrado, pero lo intento y eso ya es algo.
    Me gustó tu comentario japonés. 人生があなたに美しい日曜日を与えますように。

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    1. Buenos días, casi tardes, Marlen.
      Me ha encantao la metáfora de los puzles, ¿si me gustan? ¡Me encantan! Aunque hace bastante tiempo que no me lanzo con ninguno. De los grandes se entiende, (le hice uno de ocho o diez mil piezas para un amigo de mi padre hace ya años) porque pequeñitos sí los disfruto con mi sobrino.
      ¡Ole, estás viendo la Cantina! Sí, historias, comida, personajes, sentimientos. Qué buena tu frase para resumir la serie: no es «lo que comemos», sino «cómo lo comemos». Me ha recordado lo que siempre le digo a mis colegas o familia cuando vamos a quedar y se lían buscando el sitio, porque yo también añado: es «con quién lo comemos».
      ¿Te has atrevido a hacerte una prueba de ADN para saber tus orígenes? Mi hermana se la hizo y se sorprendió de la variedad de ancestros y países que circulan por nuestra sangre. Así que no me extraña que menos Marciana, seas de todas partes, aunque seguro que de Venusiana tienes algo. 😅😂
      人生があなたに美しい日曜日を与えますように。そして素晴らしい一週間を 🤗😘
      (cualquier día por fiarnos de los traductores nos vamos a decir lindezas 😂😝)

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      1. Buenas noches de hermosos rayos sin lluvia. ¡Cómo me gustan!
        Mientras usemos el mismo traductor… no hay peligro.
        Perfecto el agregado de «con quién lo comemos». Totalmente de acuerdo.
        En cuanto a La Cantina, ayer volví a ver uno de los primeros episodios: el episodio de «Tortilla con arroz» porque me parece el ejemplo perfecto de wa, Después de haber hecho el esfuerzo de trabajar de chica hostess en la discoteca, para saldar la deuda del restaurante, Yoona no puede dejar a sus padres para casarse con el físico despistado Amamiya. El bienestar del grupo se antepone a su felicidad. ¡Qué cultura diferente!
        Me pregunto cuántas veces he visto o vivido situaciones wa, sin ser consciente de ello. Habrá que estar más atenta.
        Y de la prueba de ADN, no la descarto. Hace 10 días me propusieron lo mismo, esa vez para ver si tengo parentesco con otros Larrayoz de Navarra, con los que estuvimos comiendo y charlando de todo un poco. El problema es si aparece un porcentaje de venusiana, marciana o vaya a saber qué planeta. La Vía Láctea siempre me ha parecido inmensamente bella. 🤣🤣🤣🤣 Bueno, tampoco me haría mucho problema. Es más, entendería algunas cosas.😳😳😳
        笑顔になれる一週間を

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