Entre la vida y la Vida

Entre la vida (esa que pienso en minúsculas, la del reloj y los apurones, la de las horas calcadas, la del “buen día” automático, la de acordarme de hacer la compra porque se me acaban los víveres, la del organizarme para llegar a todo, la de los mails que se acumulan, la del tic tac tic tac, la de la urgencia) y la Vida (esa que imagino en mayúsculas, la que en cada paso parece definir un futuro, la que me gustaría contar cuando me toque ponerla sobre la balanza, la que solemnizo, reflexiono y analizo a cada instante del día y de la noche). Entre lo que querría y lo que finalmente sale. Entre la rutina y la historia. Entre la posibilidad y el deseo. Entre la alegría y la frustración.

Vivo, vivimos en un permanente tironeo, en un vaivén como el péndulo del reloj del salón, ese que, entre todos los relojes parados de mi casa, intento mantener en hora.

Y en esa permanente sokatira, buscando la mejor posición para seguir manteniendo el esfuerzo, me enfrento a un catálogo lleno de grises. Ese tono magnético que es el de la ceniza, el de las nubes, el del acero del péndulo que me fabricó mi padre, el de detrás de los cristales cuando hay xirimiri, como ahora, el que me fascina y odio por momentos, el que me sumerge en la perpetua nostalgia, el que me asalta en sus distintas versiones cuando me siento a escribir. 

No sé por qué el recuerdo de aquellos catálogos tonales de un mismo/distinto color me alegra por dentro como el tacto de un terciopelo. Tal vez es el feliz instante en que descubrí, siendo muy pequeña, de la mano de mi madre, en la enorme y maravillosa pinturería de Constitución, el prodigio del uno convirtiéndose en cientos, el mundo de las posibilidades cuasi infinitas, el fin del blanco o negro, rojo o verde, bueno o malo, la constatación de la posibilidad de que todo puede cambiar y que era mi mano la que movía los preciosos catálogos.

Sin querer, sin saberlo, mi mente y mi corazón comenzaban a escribir páginas llenas de cuentos, gritos y aplausos que en un futuro llegarían a ver la luz en pequeños libros como el que acabo de editar y en las entradas de este blog que estás leyendo y que hoy cumple 600 Vidas.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

5 comentarios sobre “Entre la vida y la Vida

  1. ¡¡¡600 vidas!!!

    Tú tienes más que un gato galáctico y yo que me alegro un montón.

    La verdad es que yo también creo que la belleza de la vida no está en el blanco y el negro puros, sino en todas esas tonalidades que van de uno a otro y vuelven y vuelven para pintarnos las emociones.

    Qué bueno que aquellos inicios te hicieran llegar hasta aquí y nos permitiera a tus seguidores disfrutar de tus historias, metiéndonos en ellas y sintiendo como tú las sientes.

    ¡¡¡A por las 1000!!!

    ¿Habremus fiestum? 😜😝

    FELICIDADES, AMIGA IPUIN-KONTAKETA

    🍻🥂🍾❤️

    1. Hola Jose.
      Sí, no me lo puedo creer que ya sean 600 las entradas que forman este txoko al que quiero tanto y que contiene tanto de mí.
      Yo suelo numerar las entradas y guardarlas, porque ya he tenido la mala experiencia de perder un blog, cuando aún no se llamaba blog. Así que, cuando me di cuenta que llegaba a ese número tan redondo, pensé que tenía que festejarlo. Por lo cual primero me puse a escribir lo que salió y luego a pensar en el festejo que comenzó con un paseo por el malecón de Zarautz, disfrutando de un precioso día de sol y mar con muchas olas, y una comida que me supo a gloria en ese ambiente. Pasado, presente y futuro fueron los invitados. Muchos recuerdos, empezando por ese descubrir un mundo multicolor (en todos los sentidos). Presente con ganas de volver a viajar, volver a Buenos Aires. Futuro con listas de temas que no acaban nunca, porque al desarrollar uno, me doy cuenta que también quiero hablar de tres más. Y la lista sigue creciendo. ¡Sentimientos a flor de piel!
      Por supuesto, había otras sillas a la mesa. Y un agradecimiento enorme a quienes estaban ahí porque están ahí, del otro lado de la pantalla, leyendo, reflexionando, compartiendo sus comentarios. Estaban en el festejo, ahí, frente al mar, con la copa en la mano, charlando de la vida y la Vida. Especialmente aquellos que se toman el tiempo de analizar e incentivar, que me permiten volver a reflexionar y recordar, que siempre tienen la palabra justa y con quienes me siento ¡tan identificada y a gusto!.
      Así que espero que hayas disfrutado de «nuestro festejo» y GRACIAS de corazón. 🥳🤪😂🌺❤️🤣🥰

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