No todos los turistas son bienvenidos

Recuerdo una conversación con unos amigos, hace unos años, donde me contaban que iban a vender a cualquier precio el piso que tenían en Salou, al cual ya no iban a pasar el verano ni tampoco alquilaban como solían hacer no hace tanto tiempo. El pueblo se había convertido en la meca de los chiquilines ingleses que venían a festejar despedidas de soltero y finales de carrera, y entendían que era un lugar donde todo estaba permitido, inclusive destrozar todo el mobiliario público y privado con sus borracheras extremas.

Imposible pasar unos días porque era desagradable y hasta peligrosas las actitudes de los vándalos, enardecidos por la fuerza de ir en patota. Imposible, por otra parte, alquilarlo ya que los destrozos en el piso eran superiores a cualquier alquiler. Además de la responsabilidad generada por el “balconing” (los saltos desde la terraza a la piscina o pasar de terraza a terraza) que efectuaban las y los jovencitos, lo cual en cualquier momento iba a crear un problema mucho mayor.

El mensaje en las pancartas, en abril pasado, durante las protestas anti-turísticas de las Islas Canarias, no podría haber sido más claro: «¡Turista: respeta mi tierra!» A medida que entramos en la temporada alta de viajes para el hemisferio norte, también se acerca una creciente ola de sentimiento anti-turista entre los lugareños en los populares destinos de verano. Se han visto protestas similares en Barcelona, Atenas, Málaga y otras ciudades con gran interés turístico de Europa.

Muchos residentes en lugares con exceso de turismo quieren, cada vez más, un mejor tipo de turista: uno que respete la cultura y la naturaleza locales, no uno que beba cerveza barata en la playa y deje su botella vacía en la arena con una colilla de cigarrillo metida dentro.

Ahora, muchos destinos de todo el mundo se están volviendo cada vez más críticos sobre el tipo de turistas que quieren en sus calles, y los que no.

En la lista de los sí: los turistas que, en primer lugar, se comportan con respeto, gastan dinero en tiendas locales e impulsan la economía local. En la lista de los no: turistas borrachos, que se comportan mal, faltan al respeto a la gente y a las tradiciones y afectan negativamente a las vidas y estilos de vida locales.

Desde luego, siempre ha habido turistas mal educados. Es sólo que ahora, hay más de ellos que nunca. Las personas que viajan siempre han sido vistas como forasteros. Hay un encuentro cultural en el que intercambiamos ideas y, a veces, chocamos.

Esto era cierto en los días del “Grand Tour” y también es cierto para el turismo de masas. Pero ahora está pasando algo diferente: el volumen. Los turistas no se están comportando peor, o por lo menos, no es el caso de la mayoría, el problema es que el nivel de vida hace que cada vez haya más turistas. 

Las autoridades de Barcelona han eliminado de Google Maps la ruta de autobús que lleva al Parque Güell de la ciudad, para evitar que los turistas perjudiquen a los lugareños mayores. Han eliminado de Google Maps la ruta del autobús turístico 116 para que la gente local pueda encontrar asiento. Los residentes afirman que la estrategia ha marcado una diferencia inmediata en un servicio en el que antes, a menudo, tenían dificultades para encontrar un asiento.

Las islas de la República de Palau (Oceanía) tienen una versión escrita por los niños de la nación, pidiendo a los visitantes que caminen con ligereza y que preserven y protejan su tierra natal.

En las Islas Baleares, famosas por sus destinos de vida nocturna como Ibiza y Magaluf, las restricciones al alcohol han entrado en vigor en un intento por recuperar el control sobre sus calles.

El Gobierno balear ha aprobado un decreto pionero en Europa que prohíbe en las zonas de la Playa de Palma y Magaluf en Mallorca y el West End de San Antoni de Ibiza el llamado turismo de borrachera y que contempla la expulsión de los hoteles de los turistas que practican el balconing y multas de hasta 60.000 euros. El decreto ley prohíbe la publicidad de alcohol, las barras libres, las Pub-Crawling (excursiones etílicas por bares), las happy hours, los «2×1» ó «3×1», los autodispensadores de alcohol, así como la venta de bebidas alcohólicas en tiendas entre las 21.30 y las 8.00 horas.

En la hiper visitada Venecia, han comenzado las tasas turísticas para los excursionistas. Bután ha tenido un impuesto turístico diario desde 2019, de 100 dólares al día. Y Bali anunció recientemente un nuevo impuesto turístico, después de una serie de incidentes que involucran a los visitantes profanando sitios sagrados y comportándose de manera irrespetuosa.

Se realizan campañas para buscar el “buen turista” desarrollando segmentos de mercado diferenciado. Así hay campañas de “Pure New Zealand” centradas en visitantes de alta calidad que contribuyen al entorno natural del país; campañas de “Visit Iceland” dirigidas a trotamundos amantes de la diversión y exploradores independientes, mientras que Ámsterdam tiene un renovado interés en los turistas culturales y el turismo responsable y pretende controlar el número de camas para turistas disponibles en la ciudad, no construyendo más hoteles.

Pero si se intenta reducir el número de turistas admitidos, es probable que puedan comercializar sólo con los viajeros más ricos en un intento por retener altos ingresos, evitando el acceso del extremo inferior del mercado. Este enfoque se adoptó en Nueva Zelanda en 2020, pero no funcionó. Los investigadores de turismo señalaron que no hay evidencia que demuestre que los grandes gastadores contribuyan más a la economía y, de hecho, bien pueden ser peores para el medio ambiente, mientras que los locales lo encontraron elitista, esnob y fuera de la realidad.

Desde luego, me niego a que sean únicamente los ricos quienes tengan estas experiencias que abren la mente, pero necesitamos ser capaces de hacerlo de una manera responsable para que no terminemos de arruinar el planeta.

Por otra parte, hay un tema que normalmente no se discute en este ámbito. En muchos lugares turísticos, hay una parte importante de la población que vive al borde de la pobreza. El turismo ofrece un gran ingreso, pero ¿para quién? No es suficiente con decir que queremos dar la bienvenida a los turistas que se comportan bien, que son respetuosos y gastan más dinero, se trata de adónde va el dinero. Y en este sentido, una gran proporción de la población no se beneficia.

Si la población local puede ganarse la vida con el turismo, si pueden ver que se están construyendo infraestructuras que pueden usar, que en los puntos más visitados tienen preferencia de acceso o un mejor precio que los turistas, entonces será más fácil que haya una convivencia saludable para ambos.

Los agentes turísticos se están deleitando con el auge de los viajes que restablece el equilibrio después de los años de pandemia desesperadamente magros, pero, como muestra el clamor de las voces locales, un auge del turismo no beneficia a todos.

En definitiva, es una cuestión de una mejor gestión del turismo, no sólo de la revuelta del mundo contra los «malos turistas».Si no logramos gestionar el impacto del turismo correctamente, entonces nos estaremos cargando la industria del turismo. Si no somos sostenibles, al final no quedará ningún producto para vender.

Tenemos que viajar con cuidado y asegurarnos de que estos destinos puedan sobrevivir. Porque, para las personas que viven en los destinos, es su hogar. Y porque, al final, sólo tenemos un planeta y sería conveniente cuidarlo.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

13 comentarios sobre “No todos los turistas son bienvenidos

    1. Me parece bien si no quieres hablar del tema. Es uno de esos temas que se pueden ver desde diferentes puntos de vista. No sé si tanto como para perder una amistad ¡es una pena! Deberíamos intentar respetar la forma de pensar de cada uno. En casa nos reuníamos siempre muchos amigos y era normal que surgieran diferentes opiniones. Así que la premisa era «No hablemos de política ni de religión, por favor.» Pero aún así, surgía de vez en cuando una discusión. ¡Es inevitable! Lo importante es el respeto por los demás.

  1. Hola, Marlen.

    Como dice AlmaLeonor, es un tema complicado y se hace difícil hasta opinar. Pero como este rincón es de gente con mente abierta y dialogante. Me lanzo a la arena y que me den por dónde quieran. 😜😂

    Además de las dos cosas que has mencionado, el turismo está cambiando la idiosincrasia de las ciudades. Los comercios, restaurantes, hoteles y demás, se adaptan a los gustos de los turistas, no al contrario. De esta forma, la ciudad terminar reconvertida y no pareciéndose en nada a la marequelaparió.

    Cádiz, que era la ciudad del paseo, la tranquilidad y la armonía, ahora es una muchedumbre que atasca calles todos los meses del año, declara el grito y la marabunta como deporte, y hace que «los de aquí» tengamos que irnos afuera para encontrar lo que se perdió.

    Si a esto unimos la falta de educación y respeto, te puedes imaginar lo contento que estoy con que mi ciudad «esté de moda».

    Yo también estoy de acuerdo contigo en que el turismo no se puede convertir en un hobby de gente rica, pero tampoco podemos permitir que por culpa del turismo nuestras ciudades se quemen. Porque, al final, el dinero que entra siempre termina en los mismos bolsillos.

    Lo mismo, dentro de poco, el señorito y generoso Elon Musk pone de moda Marte y nos quedamos más tranquilo. 😅😂

    Dicho queda.

    Abrazo grande, amiga.

    1. Hola Jose.
      Desde luego, con todo lo que opino en este rinconcito, con todas las cavilaciones y gritos, si no fuera visitado por gente de mente abierta y dialogante, ya no estaría por aquí. Así que bienvenido el que quiera participar y también el que no.
      Como tantas cosas en las que estamos de acuerdo, también coincido contigo en que el turismo cambia la idiosincracia de los pueblos y ciudades. Aunque Zarautz es muy pequeño comparado con Cádiz, la decisión actual del equipo de gobierno de derribar «viejas construcciones» y fabricar en su lugar nuevos y muy igualitos edificios de apartamentos con precios exorbitantes (aptos para cobijar turismo vacacional), está convirtiendo el pueblo en un segundo Benidorm. Por supuesto, ya se han firmado convenios con dos supermercados nuevos y el 50% de los negocios de toda la vida están a la venta para dedicarlos a fines más solicitados.
      Me gusta que la gente se divierta, la del pueblo y la de fuera. Pero todos los días recuerdo a mi profesor que insistía en que «Mis derechos acaban donde comienzan los tuyos.» No sé si es una frase de Jean Jacques Rousseau, de Jean Paul Sartre o de algún otro autor, que hablaba de libertad. Lo que sé es que no la olvido, pero parece que no está de moda.
      Sigo creyendo que el turismo no se puede convertir en un hobby de gente rica, pero también sigo creyendo que todo en esta vida, debería basarse en la educación y el respeto por los demás. Y supongo que habrá ya inventada alguna forma de que el turismo siga existiendo, pero sin destruir lo que esos turistas vienen a buscar. Copio un párrafo de mi entrada: «Desde luego, me niego a que sean únicamente los ricos quienes tengan estas experiencias que abren la mente, pero necesitamos ser capaces de hacerlo de una manera responsable para que no terminemos de arruinar el planeta.»
      Y te pido que no digas muy fuerte tu último párrafo, porque las orejas de Musk son largas y Marte no es tan grande para absorver tantos «meteoritos».
      Y queda bien dicho. Un abrazo grandote.

  2. Esos sitios tan especiales, sagrados para sus habitantes, por ignorancia y codicia se están echando a perder, paradójicamente perdiendo el encanto que hizo que llegaran los turistas. Se han convertido en objetos de consumo, una especie de usar y tirar… pero por otro lado supone que hay más población con capacidad de viajar, lo que económicamente supone un mejor nivel de vida. Lo triste que esa mejora económica no siempre viene acompañada del incremento de urbanidad.

    La idea de unos cupos de visitantes determinados, visados expedidos sin afán recaudatorio, podía ser un primer paso. Los turistas elegidos disfrutarían de la estancia, los habitantes no estarían tan presionados, al llenarse un sitio tendrían que optar por otros, repartiendo la riqueza…Bueno, no se que pensarían los comerciantes… Un cordial saludo.

    1. Tal vez tengas razón. Cupos de visitantes determinados, visados expedidos sin afán recaudatorio, podía ser la solución del turismo masificado. Aunque educación y civismo, acompañados de la práctica del respeto, podrían completar cualquier medida a tomar. ¿No se necesita un cursillo y un carnet para conducir? Pues a lo mejor, no sería mala idea.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo.
      Marlen

  3. Excelente artículo. Hace unos años escribí una reflexión similar (leer aquí). Me encanta toparme con estos escritos. Me parece que en Europa esto está mas discutido. Aquí en Latinoamérica, si bien hay lugares que sufren el sobreturismo, hay muchos otros que aún están logrando escapar de eso. Espero siga así. Siempre desde una crítica constructiva porque como la mayoría de los lectores también amo viajar. Saludos desde Argentina!

    1. Gracias por tu comentario.
      Me ha parecido interesante el punto de vista que nos das, sobre el «deber» propagandístico que nos imponen para viajar. Y me ha llamado mucho la atención un dato que nos aportas: En 66 años la cantidad de viajes ha aumentado de 25 millones a 1200 millones. ¡Apabullante! ¡Cómo vamos a pretender que no sea un turismo de masas!
      La idea de visitar lugares cercanos, que no vemos porque no miramos, estamos en otra, siempre me ha parecido fantástica. Por eso hablo siempre en mi blog de destinos que tengo a pocos pasos de casa.
      En fin, esperemos que la cordura se haga presente y no terminemos destruyendo «eso tan particular» que buscamos al emprender uno de nuestros maravillosos viajes.
      Me alegro de haber leído tu artículo. Saludos a ti en esa hermosa Argentina que me vio nacer.
      Marlen

      1. A lo mejor nuestro granito de arena sea, a partir de nuestras publicaciones, incentivar a que las personas gustosas de viajar puedan decantarse por otros lugares; además de los que están sobre explotados. Te mando un abrazo.

        1. Eso sería lo ideal, que llegara a la gente, que les hiciera reflexionar y que decidieran no engrosar el turismo «masivo». La esperanza no «debemos» perderla (y aquí sí, el deber me gusta). Un abrazo también para ti.
          Marlen

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