La gente está tan sola que, en un derroche de angustia, necesitan gritar lo que les pasa y entran en un estado en el que no pueden parar de gritar.
En un transporte público repleto de gente, sin prestar atención a nadie, le gritan al móvil.
–¡Ravioles! ¡A la noche comemos los ravioles que quedaron!
–Ayer miré la tele y después me dormí– dice un hombre y asiente esperando que, del otro lado, alguien le confirme que si miró la tele y durmió, es probable que siga vivo.
La gente cree que si repiten lo que les pasa una y otra vez, cada vez más fuerte, quizás logren que el oído ajeno les regale algún significado a esa sucesión de imbecilidades que es la vida.
Participación en el reto de escritura de noviembre 2024 a iniciativa de “Reto 5 Líneas” de Adella Brac. La idea es escribir cada mes, un microrrelato de 5 líneas y no más de 500 caracteres, que incluya las tres palabras propuestas. Este mes: derroche, estado y atención..


Hola, Marlen.
Un relato muy cierto.
Antiguamente, cuando veíamos o escuchábamos a alguien hablando solo por la calle, decíamos que estaba bien loco. Hoy en día imaginamos que estará hablando por el manos libre, aunque esté gritando.
Nunca me ha gustado escuchar las conversaciones ajenas, pero, hoy en día te enteras de toa la vía del que está a tu lao sin esfuerzo ni ganas ni interés. Ayer mismo, por ejemplo, sin ir más lejos, mientras estaba en la cola de la carnicería. Algunos estaban más pendientes del despellejamiento que se llevaba entre manos la interlocutora en cuestión, que del turno de espera, y hasta dejaban pasar número para conocer el final. 😅😂
¡Qué gran red social es la calle!
Abrazo grande.
Hola Jose
Es cierto, me acuerdo que mi abuela se horrorizaba porque había muchos locos sueltos que hablaban solos por la calle. Y eso a pesar de que llevaban unos portátiles que no lo eran tanto, más bien mastodontes en comparación con los celulares actuales. Ella no creía que a través de esos aparatos se podía hablar por teléfono lo mismo que a través del de su casa, que era aquellos tipo ducha. Si nos viera ahora, diría que le están gastando una broma.
A mí no me gustaba escuchar las conversaciones ajenas, hasta que descubrí el placer de imaginar el otro lado de las conversaciones. Fue en la consulta del dentista, estaba un poco acojonada por lo que temía que me iban a decir, así que quise distraerme, presté atención y escribí una entrada del blog bastante divertida. ¡Tienes que probarlo!
Estoy de acuerdo contigo ¡Qué gran red social es la calle! Diversión con costo «0».
Un abrazo grandote.
Hola Marlen, te quedó un relato buenísimo, una gran crítica al estilo de vida moderno. Y sobre todo en ciudades, vemos que ese estilo de vida en realidad es sobrevivencia, sin tiempo libre, vivir para trabajar, estrés sin fin. Gritándole a un teléfono. Enhorabuena…
Hola Ana.
Recién le escribía a Jose, proponiéndole una forma de sacarle provecho a la locura infernal de las comunicaciones en cualquier momento y por cualquier tontería: prestar atención, imaginar el otro lado de la comunicación y crear una entrada del blog. Temas no creo que falten.
Tienes razón, supervivencia pura, si tus días se llenan de estrés sin un minuto de relax, si no ves siquiera a tu familia, te comunicas como puedes, móvil mediante, gritando para que alguien se entere de que aún estás aquí. ¡Lamentable!
Un abrazo grande.
Como la vida misma. Una triste realidad. La soledad se percibe en cuanto miras a tu alrededor, sea el metro, una terraza, un bar, etc. Un abrazo
Hola Nuria
Pues sí, una triste realidad. En la época en que tenemos la mayor posibilidad de comunicarnos, estamos solos. ¡Y se nota! Miras a tu alrededor y cada uno está ¡estamos! metidos en nuestro pequeño universo personal, tan cerca de todo, pero ¡tan lejos de todos!
Un abrazo
Marlen
La epidemia de la soledad cada vez está ocupando más espacio en nuestra sociedad, y nosotros idiotizados con los móviles y las redes sociales sin darnos cuenta de ellos hasta que es demasiado tarde. Gracias, Marlen, por esta acertada crítica al mundo actual.
Un saludo.
Pues sí, es una verdadera epidemia y si está involucrado algún ser que quieres, sobre todo algún joven, te da pena pensar todo lo que se está perdiendo por no mirar más lejos de la pantalla. Las redes sociales son una gran herramienta útil para explorar, conocer, comunicarse, pero hay que aprender a usarlas… y eso no se hace.
Gracias a ti por tu comentario. Un abrazo.
Marlen