La tradición de los dulces navideños

Llegan las fiestas y los que, a pesar del coronavirus, piensan reunir a la familia y amigos en casa para festejar todos juntos, ya están pensando qué preparar para la cena.

Y si pensamos en los postres y dulces navideños, todos tenemos claro que es imposible hablar de sólo un dulce que represente un país, en este caso europeo. En España la mayoría de estos bocados de placer tendrán la almendra como protagonista, que aunque hoy en día es una fruta cotidiana, antiguamente representaba la llegada de una época festiva del año, con uno de sus frutos más apreciados. Mas allá del turrón, el mazapán, los polvorones y mantecados, los buñuelos, peladillas, alfajores y barquillos, se pueden encontrar en cada región especialidades como la intxaursalsa y el goshua vasco, los pestiños andaluces, los casadiella asturianos, los paparajotes de Murcia o las neules catalanas.

El turrón presente en todas las mesas españolas, tradicionalmente se prepara en tres tipos: suave, de almendras molidas, típico de Gijón; duro, con un alto contenido de caramelo y almendras enteras, típico de Alicante; y el de chocolate, una mezcla de chocolate con almendras y arroz inflado. Aunque con los años han ido surgiendo modernas variaciones de turrón: de coco, frutas confitadas, café, ron con pasas, whisky, trufas, naranjas, y de lo que se os pueda ocurrir.

En la vecina Portugal, se puede encontrar la aletria doce, muy parecido al arroz con leche pero que está hecho con pasta.

En Italia no podía faltar el veneciano pandoro o el milanés panettone como los dulces más típicos de las navidades, junto al turrón, los bocconotti de chocolate y nueces, el buccellato relleno de almendras e higos y los Struffoli típicos de Sicilia, unas bolitas de miel crujientes por fuera y suaves por dentro.

En Francia, no falta en ninguna mesa la bûche de Noël, pastel con forma de tronco enrollado a lo brazo de gitano, recubierto con chocolate, crema, mermelada o caramelo y con motivos navideños como decoración, los marrons glacé, las trufas de chocolate. Pero también la Pompe à l´huile de Provence, les mendiants (mendigos), el postre más simbólico de los postres de Navidad franceses, un disco de chocolate sobre el cual se colocan cuatro frutos secos: uva, higo, almendra y avellana, por las 4 órdenes mendicantes. Y el famoso Croquembouche, que apila profiteroles en una torre en forma de árbol, que está asegurada con caramelo y decorada con almendras peladas y azúcar hilada.

El stollen un pan dulce con muchos frutos secos y las galletas de jengibre son los dulces más típicos de la Navidad de Alemania. Los monjes medievales de Baviera que inventaron las famosas plätzchen (galletas de jengibre) ponían la masa sobre hostias de pan ácimo antes de llevarlas al horno. Nuremberg fue pionera en la tradición, ya que en el siglo XIII ocupaba un lugar de paso privilegiado para los exóticos productos que llegaban de Oriente. Las zimtsterne también son galletas, pero estas de canela y almendras con una capa de azúcar glas encima. Hay muchísimos tipos de pasteles de jengibre, dependiendo de la región en la que nos encontremos, podremos encontrar diferentes tipos, con sus formas y nombres.
Aunque los más conocidos son los Lebkuchenherzen. Los podemos encontrar en cualquier Mercadillo de Navidad y por lo general tienen escrita una frase navideña, pero los Ich liebe dich (Te quiero) son muy comunes. También de jengibre podemos encontrar las Lebkuchenhäuschen, la casa del cuento de Hansel y Gretel.

En Bélgica hay un pan dulce que se toma el día 25 de diciembre como desayuno y antes de intercambiar los regalos de Navidad. Se trata del cougnou, que se presenta con forma de cuna sobre la que reposa una figurita de Jesús o un huevo, símbolo de vida.

Los Mince Pies son uno de los dulces típicos de Navidad en Inglaterra, unos pastelitos de frutas especiados, que si no los coméis caseros, podéis comprarlos en Marks & Spencer, los más famosos. Para los ingleses supone un auténtico ritual el cocinado del Christmas Pudding, pues la familia se junta para ello a lo largo de las ocho horas de cocción necesarias. Básicamente se cocina con frutas y cognac y, dependiendo de la tradición familiar, se suele acompañar con unas natillas de vainilla o con mermelada de limón.

Lo cierto es que pasar la Navidad o el Fin de Año en Europa es una experiencia muy bonita. Además de visitar los Mercadillos de Navidad con su música, regalos artesanales, decoraciones, luces, que celebran la temporada de Adviento, generalmente colocándose delante de iglesias, se pueden disfrutar las tradiciones y la gastronomía de cada región. Y no hay que olvidarse de acompañar los dulces con el célebre vino caliente con especias.

Así que elige un destino navideño, ponte el traje de niño asombrado y regálate el tiempo de disfrutar. Tendrás la sensación de estar viajando al pasado.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

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