Mientras le vendaba los ojos, el verdugo sentía que la vida ya no valía la pena.
El prisionero, cabeza baja, evocaba el oscuro enigma que le perseguía, su historia de separación forzada de la familia, su sanguinario comportamiento de monstruo sin alma y una condena justa.
De pie, a su lado, la fría determinación del verdugo había desaparecido, las lágrimas se mezclaban con la tela negra.
Su hijo, su único hijo, iba a ser ejecutado por él mismo.
La «Cadena SER» y «Escuela de Escritores» nos desafían a la «XVII Edición del Concurso» de «Relatos en Cadena» Semana 10.
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Publicado por BlogTrujaman
Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra.
Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar.
Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje.
O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.
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Estimado lector/a.
Mi entrada del día de hoy trata sobre la importancia del equilibrio.
Te espero por mi blog.
Feliz tarde 🙂
¡Una escena terrorífica! Pero también un sorprendente final, Muchas suerte con ese concurso Marlen. Un abrazo.
Hola Carlos. Sí, te imaginas la desesperación del padre? Gracias por tu comentario. Un abrazo.
Muy bueno Marlem, mucha suerte. Un abrazo
Hola Nuria.
Me alegro que te haya gustado. Gracias por comentar. Un abrazo
El destino suele ser muy caprichoso y cruel.
Sin embargo, esa lágrima simbolizó el perdón. Si es ajusticiado, se sentirá redimido.
Un relato que dice muchísimo en tan pocas palabras. Y eso que eres «casi» argentina. XD
Muy bueno, Marlen. Es muy difícil condensar tanto en tan poco.
Un Abrazo.
Hola Jose. Cada familia es verdaderamente un mundo. Vaya uno a saber cómo llegó el hijo a convertirse en un monstruo. Algo se insinúa, un oscuro enigma que le perseguía, su historia de separación forzada de la familia… Nada justifica que un ser humano se convierta en monstruo, pero a veces es difícil no sentir piedad. Gracias por tus palabras. A ver si te animas. Un abrazo grande.