El perfecto equilibrio entre libertad y comodidad

En las bulliciosas calles de Buenos Aires, en la década de 1920, vivían dos amigos inseparables: Carlos, un joven y astuto pícaro, y Juan, que trabajaba en una fábrica textil. Aunque sus vidas eran muy diferentes, la amistad que compartían era tan fuerte como las ganas de disfrutar la jarana que resonaba en los barrios.

Un día, mientras saboreaban un mate en una esquina de San Telmo, divisaron a Pedro, un hombre que pasaba sus días enteros trabajando como capataz metalúrgico en una fábrica cercana. Y digo sus días enteros porque como eran pocos los oficiales torneros, cuando alguno estaba de baja, Pedro lo sustituía. Y como siempre había un resfriado, o un dolorido o alguien que debía llevar a su mujer o a su hijo al médico, él nunca tenía vacaciones y pocas veces pasaba un fin de semana en familia.

Su mujer siempre se quejaba, por lo menos una semana en Mar del Plata era un sueño aún no cumplido. Pero Pedro siempre bien alimentado, bien vestido y con casa propia, pequeña pero muy cómoda, pensaba que todo tenía un precio. Por el contrario, Carlos y Juan, amantes de la libertad y la diversión, veían el mundo como una oportunidad para tener aventuras.

.- ¡Eh, Pedro! (gritó Carlos con una sonrisa traviesa). ¿Qué tal estás disfrutando de esa vida cómoda en tu casita?

Pedro, orgulloso de su buena vida, respondió con altivez:

.- ¡No hay nada como vivir sin preocupaciones y con una buena comida todos los días!

Juan, siguiendo la broma, le dijo a Carlos:

.- ¿Por qué no le mostramos a Pedro lo que es la verdadera libertad?

Así comenzó su plan. Convencieron a Pedro de unirse a ellos en una noche de aventuras por las calles de Buenos Aires. Los tres compañeros, riendo y compartiendo anécdotas, se adentraron en los rincones más oscuros y emocionantes de la ciudad.

Sin embargo, mientras disfrutaban de su libertad, Carlos y Juan notaron que Pedro, a pesar de estar rodeado de diversión, miraba con nostalgia su reloj. La risa de Pedro se volvía melancólica, y la chispa de la aventura empezaba a apagarse. Pensaba en su mujer que a esa hora estaría preparando la cena y en su hijo que le estaría esperando para el beso de las buenas noches. Pensaba también en su patrón y si se estarían arreglando bien en el turno de noche.

Fue entonces cuando se dieron cuenta que, aunque Pedro gozaba de comodidades, su mundo había quedado encerrado en los límites de la fábrica y de su casa.

.- Pedro, amigo, la libertad vale más que la comodidad (le dijo Carlos, poniendo fin a la aventura).

Pedro, reflexivo, asintió y volvió a casa pensando en lo bien que se lo había pasado. Aunque la noche fue divertida, comprendió que la verdadera riqueza estaba en la posibilidad de elegir y disfrutar de la vida sin restricciones, viviendo una vida sencilla y cómoda, pero también la diversión que le podía suministrar la ciudad y la complicidad de los amigos.

Desde ese día, los tres continuaron compartiendo risas y anécdotas, pero Pedro comenzó a valorar más su tiempo libre y a buscar pequeñas formas de escapar de la rutina. A veces, la ciudad de Buenos Aires se convertía en su propio patio de juegos, donde descubrió cómo disfrutar la vida al máximo, sin descuidar ni familia, ni trabajo, ni tampoco el tiempo libre.

Ese año, por primera vez, Amalia, la mujer de Pedro, estrenó traje de baño en la costa marplatense y los tres pasearon por la Rambla, con un helado en la mano y la sonrisa puesta.

A veces, el costo que se paga por tener garantizadas algunas necesidades, implica no tener libertad. Y la libertad de los seres humanos está unida a la capacidad de hacer elecciones en diferentes momentos y circunstancias, sin presiones ni amenazas. Es tan sencillo y tan complejo como el perfecto equilibrio de pronunciar “si” o “no”.

No siempre está encerrado o encadenado quien pierde la libertad. El vivir atado a personas que, en vez de acompañar, asfixian, y en cuya presencia la vida es poco grata y sin sentido, el entregar el poder personal a otras personas con la idea de que se va a vivir mejor, o para dar muestras de amor, con la falsa creencia de que esta actitud será un conjuro ante el desamor y la soledad, el no tener control de las emociones y decisiones, dejando que la vida y las oportunidades pasen, son formas de permanecer en el conformismo, sin asomo de reflexión, ni de duda, sin asomo de libertad.

VadeReto, ¿Jugamos a Inventar Historias? En el blog “Acervo de letras” de Jose Ant. Sánchez, existe este reto literario que me encanta. Es una invitación a escribir, sólo un tema cada mes que puedes desarrollar como más te guste. Así que, aceptando el desafío de Jose, aquí os presento mi relato que este mes de diciembre va de Reescribir la historia sobre una de las Fábulas de Jean de La Fontaine sugeridas, pero con otros personajes, otro escenario, otra época…. ¡No os los perdáis! Podéis leer el resto de aportes aquí:

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

15 comentarios sobre “El perfecto equilibrio entre libertad y comodidad

    1. Hola Daniel.
      Me alegra que te haya gustado el aporte. Mantener el equilibrio que no es fácil, entre comodidad, familia, vida sencilla y la libertad de disfrutar de la vida, los amigos. Y se puede, con voluntad, se puede.
      Un abrazo.

    1. Hola Nuria.
      Me alegro que te haya gustado. Es cierto, mal asunto cuando sentimos que algo en nuestra vida nos asfixia, pero peor cuando ni siquiera nos damos cuenta que hemos perdido la libertad para elegir y para equilibrar las dos cosas.
      Un abrazo para ti también.

  1. La tita Marlensita se viste de gala para contarnos una preciosa fábula.
    En ella nos habla de algo importantísimo a tener en cuenta en nuestras vidas: el EQUILIBRIO.
    Es algo tan fundamental como difícil. Cuesta buscar el punto central —que no siempre está en el centro—, entre dos situaciones opuestas. La vida no es más que ir encontrando esta armonía.
    Hay quien vive para trabajar, en lugar de trabajar para vivir. Quien piensa que la familia es una cadena que te ata, cuando es un ancla que te mantiene a salvo de las tempestades. Quien solo vive para la diversión y termina sin disfrutarla, porque la alegría se deleita a sorbitos. O como dijo aquel, nadie sabe la verdadera naturaleza de la felicidad si no ha padecido pena alguna vez.
    El EQUILIBRIO en todas las cosas es la solución. Los extremos (o extremismos) son la destrucción.
    Muy filósofo me he levantado hoy de la siesta. Lo mismo necesito que la tita Marlensita me dé un poco de cocholate con pastas y me relaje. 😅😇
    Una fábula preciosísima que además has representado en tierras bonaerenses, dándole este toque tan especial tuyo. Enhorabuena.
    Este VadeReto está engordando a mi niño interior y estoy viendo que me van a estallar los botones de la camisa. 😂🤣
    Muchísimas gracias por este regalo.
    Abrazo grande de JascNet y otro menudo de Joselito. 😉🤗

  2. Hola Jose.
    Sí, te has levantado muy filósofo y muy preciso en tu descripción del «equilibrio». Porque es exactamente así, hay quien vive para trabajar, olvidando que la vida se pasa y cuando te quieres dar cuenta estás más solo que la una, con tu trabajo y nada más. Y te has perdido unos valiosos años de disfrutar de quienes te aman y con los cuales podrías haber vivido más feliz y haciéndolos más felices a ellos también. Y hay quien sólo vive para la juerga sintiendo, como muy bien dices, que la familia es un lastre que le corta libertades.
    Ni muy muy, ni tan tan, disfrutando del maravilloso equilibrio.
    ¡Vaale, no se lo cuentes a tu médico, peeero…! te has ganado el chocolate espesito y unas medialunas de grasa, de las más hojaldradas y levemente crocantes de la Panadería La Nueva San Telmo, cerca del Parque Lezama. ¡¡Mmmmm, yo también quiero, quiero!!
    Y cámbiate de camisa, que esa ya no tiene botones. Un abrazo grandote che y otro para el pibe.

  3. Hola Marlen, el valor de la libertad, la libertad de elección, de elegir lo que más convenga en cualquier momento. Un muy buen relato, bien escrito, adaptado a esta época pero con las características que José Antonio pidió en su convocatoria, muy bueno. Te felicito, Marlen.
    Un abrazo. 🙂

    1. Hola Merche.
      Sí, la libertad de poder elegir lo que más convenga en cada momento, equilibrando la vida de familia y la tranquilidad de un trabajo seguro, pero también la diversión y la compañía de los amigos.
      Gracias por tu comentario. Un gran abrazo.

  4. Hola Marlen, muy buen aporte, como siempre. Es importante el equilibrio y también respetar las elecciones de cada quien pues lo que es bueno y equilibrado para unos, para otros no lo es. Cada quien tiene sus preferencias, lo importante es que hagas lo que te llena y te gusta y si tienes una familia los incluyas en tus decisiones e intentes darles gusto también. Me encantó que con tu relato nos haces reflexionar sobre el tema. Abrazos…

    1. Hola Ana.
      Ante todo, gracias por tu comentario. Desde luego, el equilibrio, la armonía entre las dos formas de vida debe encontrarse en uno mismo e incluir, por supuesto, a quienes has elegido para convivir con ellos. Nada debería ser impuesto desde afuera, porque, a la corta o a la larga, eso no funciona.
      Sí, me parece que es un buen tema para reflexionar. Mirando un poco alrededor encontramos todas las variantes. ¿Cuántas veces escuchamos a alguien quejarse porque su mujer o marido le hace reproches. ¿Qué más quiere? Yo trabajo todo el día. Pues a lo mejor, es por eso. Por supuesto, el trabajo es necesario, pero no lo único.
      Un abrazo, Ana.

  5. ¡Hola Marlen! Gran aporte para este reto de Diciembre. Como bien recalcas en el relato es muy importante encontrar el equilibro en la vida. Ni todo va a ser trabajar, ni todo van a ser juergas.
    Un saludo.

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