Tarde en el Café de Flore

En la atmósfera bohemia del café parisino, la escena está impregnada de aroma a puros y a café recién hecho.

Los parroquianos discuten en el centro, los amantes nos sentamos en un rincón.

Llevamos vestimenta elegante y nos susurramos conversaciones apasionadas.

Una pianista toca suavemente cerca nuestro, mientras al camarero se le desequilibra una taza en la bandeja y va a parar a su pie.

Un poeta, con aire soñador y un lápiz tras la oreja, garabatea versos en una servilleta.


Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

4 comentarios sobre “Tarde en el Café de Flore

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