.- ¡Tanto tiempo sin verte! Vamos a tomar un café y hablamos.
Tenía que ser el 25 de abril, se cumplían 50 años del golpe de estado que marcó el fin de los 48 años de régimen salazarista, con un programa socialista defendido por los golpistas.
El pozo de desesperación en el que vivíamos, se hizo trizas.
Singular la historia portuguesa contemporánea, los oficiales jóvenes del ejército, politizados y organizados, plantearon las metas que abrieron una página apasionante en la historia política del país y de la izquierda europea.
Víctor y yo estábamos ahí, en las calles, donde “el pueblo” mandaba.
Participación en el reto de escritura de mayo 2024 a iniciativa de “5 Líneas” de Adella Brac. La idea es escribir cada mes, un microrrelato de 5 líneas y no más de 500 caracteres, que incluya las tres palabras propuestas. Este mes: metas, pozo y hablamos.

La Revolución de los Claveles del 25 de abril de 1974 significó el fin de la dictadura y la conquista de la libertad, el fin de las cárceles políticas, la instauración de las libertades de pensamiento, de prensa, de asociación, de reunión y de manifestación, la consagración de los derechos esenciales de los trabajadores, el fin de las guerras coloniales, el derecho de los pueblos de las colonias a la autodeterminación e independencia, la mejora de las condiciones de vida de la gente, la democratización de la enseñanza, la consagración de la igualdad entre hombres y mujeres, el cambio de mentalidades, y un régimen democrático constitucionalmente consagrado.

O Povo junta-se ao Movimento das Forças Armadas 
Alegria nas ruas de Lisboa 
Revolução dos Cravos 
Revolução dos Cravos 
Aguardando o desenrolar dos acontecimentos
El Movimento das Forças Armadas (MFA), integrado por militares opuestos al régimen y contrarios a la guerra entre el Ejército portugués y los frentes de liberación nacional que habían emergido en las provincias de ultramar, usó una canción para avisar a las tropas del inicio del levantamiento contra la dictadura. La canción elegida, una balada de Paulo de Carvalho, no levantaría sospecha alguna porque carecía de tintes políticos. “E Depois do Adeus”, farolillo rojo del Festival de Eurovisión, sonó en la cadena Emissores Associados de Lisboa. Una hora y media después, con la emisión de “Grândola, vila morena”, las «operaciones pasaban a ser irreversibles para todas las unidades», como reza el documento secreto con las instrucciones de la sublevación.
El célebre tema de José Zeca Afonso, es interpretado por el propio autor en un documental de la televisión portuguesa sobre el pueblo alentejano de Grândola, que da título a la canción, pocas semanas después de la revolución del 25 de abril de 1974. Zeca había actuado en este pueblo que marcaría su vida y su trayectoria para siempre, en mayo de 1964 ante un nutrido público de campesinos, corcheros y un militante comunista en la clandestinidad llamado José Saramago.

Hola, Marlen.
Parece que no corren buenos tiempos para Portugal en la actualidad, como en España, la Memoria es frágil y parecen querer olvidar para volver a pasar por lo mismo. Vuelven a reaparecer las viejas ideas que deberían estar bien enterradas.
Siempre he pensado que en España nos faltó esa revolución; la llamada transición no fue más que una pantomima y así nos va. Pero, de todas formas, los países que la hicieron vuelven a las tornas y los señores de la mano en el pecho (o en enhiesta provocación) resurgen para coger fuerza. Supongo que estamos condenados a repetir la historia una y otra vez.
He intentado ser sutil, porque he leído tu relato después del de Ana, y las bilis se revuelven.
Cultivemos la esperanza, amiga.
Abrazo grande.
Hola Jose.
El presente se impone y me apetecía hablar de esta revolución en este preciso momento. Recordar siempre es importante. ¡A pesar de ello, seguimos repitiendo estúpidamente comportamientos que creíamos haber superado! ¿Porque nos faltó analizar, aprender y recordar? ¿O simplemente porque somos idiotas y nos han convencido de que mientras estemos bien, mejor no menearla?
Totalmente de acuerdo en que en España nos faltó esa revolución. Tal vez el miedo vivido por las generaciones que sufrieron la guerra civil pusieron barrotes a los ideales de las nuevas generaciones: No preguntes. Eso ya pasó. Tú no te metas. Ahora estamos bien. Mira hacia adelante, al futuro. No preguntes. Y así nos va. Y aunque duele, no los culpo. Cada uno maneja sus terrores como puede.
Sigo con mi regadera frente a mi plantita de esperanza. Un abrazo grandote color arco iris. Sí, está ahí, detrás de esas nubes. Lo sé.
Fue un emocionante momento. El comienzo de un tiempo de progreso y libertad, que no la solución a todos los problemas. Un abrazo.
Es cierto. Un momento de pensar en futuros esperanzadores. Un abrazo, Carlos.