Quizás aprendas algo de ti mismo, que no sabías

Cuando hace un tiempo me encontré con este acertijo, sentí rabia y una especie de decepción personal al reconocer que, en un principio, no se me había ocurrido y que tuve que dar vueltas hasta encontrar la respuesta. Buscando en las redes supe que, en realidad, la mayoría no logra resolverlo y tiene una explicación. ¡Inténtalo! 

Un padre y su hijo viajan en coche y tienen un accidente grave. El padre muere y al hijo se lo llevan al hospital porque necesita una compleja operación de emergencia, para la que llaman a una eminencia médica. Pero cuando entra en el quirófano dice: «No puedo operarlo, es mi hijo». ¿Cómo se explica esto?

Si ya sabes la solución, probablemente te parezca increíble que alguien dude de la respuesta. Pero si no lo has logrado, sigue leyendo.

Lo que nos pasa a la mayoría, hombres y mujeres, tiene un nombre científico: es una «parcialidad implícita».

Este sesgo automático explica por qué muchas veces hasta a las personas más feministas no se les ocurre resolver el acertijo diciendo que la eminencia médica es la madre del joven.

El origen de este tipo de prejuicios «implícitos» se remonta a la infancia temprana, cuando los niños aprenden del mundo que los rodea y se crean en el cerebro asociaciones neuronales que relacionan conceptos y recuerdos de una manera inconsciente.

De hecho, el cerebro inconsciente está a cargo de la mayoría de nuestro funcionamiento diario. Si cada vez que vas a trabajar o que enciendes la tele o escuchas la radio, ves que los hombres están asociados al liderazgo, a un mayor estatus y a una mayor capacidad, eso es lo que nuestro cerebro inconsciente va a aprender.

Nuestro cerebro inconsciente no razona las cosas en palabras, sino que aprende que dos cosas están relacionadas. Y cuando dos eventos están relacionados hace que las neuronas establezcan una conexión. Esas asociaciones son culturales, pero se fijan como huellas en nuestro cerebro y nos acompañan inconscientemente durante toda la vida.

En realidad, forman parte de nuestro desarrollo evolutivo: estos atajos mentales, llamados heurísticos, nos ayudan a navegar por el mundo, a categorizar automáticamente personas y situaciones que podrían representar un peligro y a tomar decisiones rápidas a nivel inconsciente.

Pero también nos predisponen a tener prejuicios de género, de raza, de religión, o de estatus socioeconómico que pueden contradecir los valores que firmemente defendemos.

Lo curioso es que la mayoría de la gente, incluida la más favorable a la igualdad, no sabe que tiene estos sesgos culturales, que afectan a su comportamiento y a las decisiones que toman.

Sabiendo que las asociaciones implícitas existen, hoy en día muchas organizaciones les dan a sus gerentes y empleados formación para que sean conscientes de su parcialidad y en la medida de lo posible, la minimicen.

Quizás el paso del tiempo ayude a reequilibrar algunos sesgos de género. A mí me llama la atención que las generaciones más jóvenes tengan otra forma de reaccionar al acertijo. Pero me queda la incógnita de las generaciones medias. Y estamos hablando solamente de prejuicios de género. ¿Qué pasa con los prejuicios de raza, religión, o de estatus socioeconómico?

La reflexión a la que invita este acertijo no es una tontería, es relevante. Nos preguntamos por qué nos cuesta tanto asociar el concepto de mujer al rol de ser una eminencia médica. Es un buen ejemplo, aunque no el único, para aprender qué son las asociaciones implícitas de género.

Si le damos una vuelta más al acertijo, también podríamos pensar en una pareja gay, en la cual hay dos padres y por lo tanto, uno de ellos muere pero el otro es la eminencia médica. Lo relevante en todo esto es que la mayoría de las personas tenemos “parcialidad implícita” y es importante ser conscientes de ello.

Si te interesa el tema, hay un test que puedes hacer:

https://implicit.harvard.edu/implicit/spain/takeatest.html

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

2 comentarios sobre “Quizás aprendas algo de ti mismo, que no sabías

  1. Hola, Marlen.

    El acertijo ya lo había leído hace tiempo y… lo acerté. 🙅🏻‍♂️
    Sin embargo, a aquellos a los que se lo planteé o tardaron mucho en darse cuenta o definitivamente se rindieron. Sí, es triste pensar siempre en masculino. A mí, por la edad, por mi educación, por la sociedad en que viví durante mucha parte de mi vida, por la gente que me rodeaba, por los medios, por todo… me costó mucho y, aún hoy día, me cuesta. Es difícil desaprender. Además, me encuentro con mucha gente de mi generación que es reacia a cambiar su mente.

    Creo, o más bien espero y deseo, que la generación actual y las que vienen, piensen de forma más abierta, sin tanto sesgo de géneros, colores, tierras y demás sandeces. Como he dicho muchas veces, nos enorgullecemos por la simple gilipollez de haber tenido la suerte de nacer en un útero específico, unos metros más allá, unos minutos antes o después de cualquier conflicto. Por eso me parece tan estúpido matarse por unos trapos, unos colores, un lenguaje, religión o cualquier otra forma de identificarse. Ni siquiera por la especie Homo Sapiens, tan soberbia, supremacista, iracional.

    Me ha encantao el último párrafo. No había pensado en esto. Hoy en día hay que aprender a pensar de otra forma. O mejor dicho, hay que desaprender a pensar como un… 🤬😡 (Me salían comparativas animales y eso sí que no).

    Muchas gracias por esta entrada. Es sumamente interesante y reflexiva. Gracias mi filósofa-cuentacuentos-maestra de la vida.

    Abrazo grande.

    PD. Voy a volver a pasar el acertijo por algunos contactos. A ver qué dicen. 😜👍🏼 Preveo grandes cosquis con su pringá. 😂🤣

  2. Hola Jose.

    ¡Es muy difícil desaprender! Resulta fácil estar de acuerdo con un slogan, repetir lemas, cambiar la «o» por la «e» o por la «@» y tener la conciencia tranquila porque te sientes de acuerdo con la igualdad, y no sólo de género. Pero te toman desprevenida y dudas, o caes en lo mismo de siempre. Sí ¡es muy difícil desaprender! Pero podemos empezar por aceptar que tenemos “parcialidad implícita” e intentar cambiar nuestra forma de pensar. Ya es un paso.

    Estoy segura que las nuevas generaciones piensan de una forma diferente. Le hice el acertijo a mi sobrina y tardó menos que yo en encontrar la respuesta. Hasta me miraba con cara de ¿A mi tía que le pasa? porque la miraba con cara embelesada. Claro que el mérito no es sólo suyo. Es un buen signo de que la sociedad está cambiando. Por lo menos, la sociedad en la que ellos están viviendo, porque aún hay una parte de la sociedad que no lograrán cambiar nunca.

    Y si nos enorgullecemos por pertenecer a un equipo de fútbol que ha ganado un partido, ¿cómo no vamos a hacerlo por la suerte de haber nacido de un útero específico, unos metros más allá, unos minutos antes o después de cualquier conflicto? Forma parte del carácter humano, necesitamos ser los mejores en algo en esta vida. De todas formas una cosa es sentirse por encima de alguien y otra es sentirse diferente y respetar al otro. Una cosa es sentirse orgulloso de dónde has nacido y querer que los demás puedan sentir lo mismo con sus circunstancias y otra es despreciar al vecino por cómo es o quién es. Matar por una forma de identificarse o por unos intereses, sean los que sean, es no haber evolucionado lo suficiente.

    Por otro lado, me divierte haberte pescado con el último párrafo, todavía tenemos mucho trabajo por hacer… Pero vamos por buen camino. ¿Quién dijo que la esperanza es lo último que se pierde? Hoy hay un sol espléndido y en mi terraza tengo una bella flor a la que he estado fotografiando.

    Ya me contarás los resultados del acertijo. Un abrazo multicolor.

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