El oráculo de Madame Lulú

Era el último día que la feria iba a estar en el pueblo y por uno u otro motivo, aún no había ido a visitarla a pesar de que mis amigos me habían incluido en sus planes y habían insistido en que los acompañara.

Pero tenía que terminar unos presupuestos y no podía retrasarme. O tal vez, ese mal presentimiento que me acosaba de día y de noche, me había hecho retrasar la diversión hasta este momento.

Subimos en la Montaña Rusa que me dejó con ganas de vomitar y de volverme a casa. Pero últimamente me estaba convirtiendo en el que chafaba todos los planes de la pandilla. Así que renuncié a mi evasión, aunque decidí cambiar otra vuelta en la Montaña infernal por un entretenimiento a ras del suelo.

Aduciendo muchas ganas de hacer una consulta, convencí a mis amigos que nos veíamos luego en la taberna.

Las luces de colores se mezclaban con el aroma del algodón de azúcar y las risas de los niños y entre los faros que iluminaban cada rincón de la feria, la caseta de la Pitonisa se erguía como una sombra inquietante, su entrada cubierta por cortinas de terciopelo púrpura que ondeaban levemente bajo la brisa nocturna.

Empujado por una mezcla de curiosidad y temor, aparté las cortinas y traspasé el umbral, adentrándome en el santuario de la adivinación.

La atmósfera dentro parecía cargada de un misterio antiguo. La luz era tenue, proveniente de los candelabros de hierro que proyectaban sombras danzantes en las paredes cubiertas de tapices antiguos. Una luz dorada emanaba de velas perfumadas con olor a jazmín y el sonido de un arpa invisible llenaba el ambiente con una melodía melancólica. 

En el centro de la sala, una mesa redonda de madera oscura y sobre ella una bola de cristal que emitía un brillo etéreo y pálido, como la luz de una luna perdida en el tiempo.

La Pitonisa, una mujer elegante de edad avanzada y voz melodiosa, me recibió con una sonrisa que parecía saberlo todo. Era una figura enigmática envuelta en una túnica blanca, con una chalina de seda en tonos lilas que le rodeaba grácilmente el cabello blanco.

Se hallaba sentada detrás de la mesa. Su rostro de profundos y penetrantes ojos verdes, me escrutaban con una intensidad que me dejó inmóvil.

.- ¡Bienvenido! -susurró con una voz que parecía surgir de las profundidades de la tierra- El oráculo de Madame Lulú te estaba esperando para revelar lo que el destino te depara.

Tomé asiento frente a ella, sintiendo un nudo en el estómago. La Pitonisa extendió sus manos sobre la bola de cristal y comenzó a murmurar palabras en un idioma desconocido que sonaba como el susurro del viento en los árboles. La luz dentro de la esfera se intensificó, formando remolinos que parecían cobrar vida propia.

.- ¡Oh, cielos! -exclamó- Veo que pronto tendrás un encuentro con… ¡una vaca!

La bola de cristal mostraba una imagen borrosa de un campo y una vaca que masticaba hierba con indiferencia.

.- Pero eso no es todo -continuó Madame Lulú- También veo que ganarás… ¡la lotería de la feria! ¡Un premio de tres patitos de goma!

Me quedé mirando, sin saber si debía reír o llorar.

.- Veo un viaje -dijo ella- Un viaje que te llevará a lugares inimaginables, donde el tiempo y el espacio se entrelazan como hilos de un tapiz mágico.

La bola de cristal mostró paisajes cambiantes, un bosque encantado donde los árboles cantaban canciones antiguas, un desierto donde las estrellas caían como lluvia y una ciudad perdida en el tiempo, llena de maravillosas construcciones olvidadas.

.- Encontrarás un símbolo, un talismán antiguo -continuó la Pitonisa- Un objeto de poder que puede cambiar tu destino para siempre. Pero recuerda, debes encontrarlo antes de que sea demasiado tarde. Solo él puede protegerte del abismo que se avecina.

.- Y finalmente, veo que encontrarás… ¡el amor de tu vida en la tienda de churros!

La sesión terminó abruptamente. La Pitonisa me despidió con una advertencia: 

.- Recuerda mis palabras. El destino es una telaraña frágil, y cada elección puede romperla.

Imagen de MyShoun en Pixabay

Salí de la caseta con el corazón acelerado, las palabras de Madame Lulú grabadas en mi mente, sintiéndome más confundido que iluminado. Sin embargo, no pude evitar reírme de lo ridículo de la situación.

Cené con mis amigos evitando contarles mi graciosa experiencia que me había cambiado de humor.

Más tarde esa noche, mientras paseábamos por la feria, casi tropecé con una vaquilla que se había escapado del corral. Y en la tienda de churros, conocí a una chica muy simpática que también se reía de lo absurdo de todo, y con quien terminé compartiendo una noche de diversión y churros.

En los meses siguientes, los eventos comenzaron a alinearse de manera inexplicable. Un domingo, mientras deambulaba por un mercado de antigüedades, mis ojos se posaron en un amuleto extraño, tallado con símbolos arcanos. Lo reconocí de inmediato, era el talismán que la Pitonisa había descrito. Lo adquirí sin vacilar, aferrándome a la esperanza de un viaje mágico.

Y el viaje se produjo, mi empresa me ascendió a gerente y me envió a Japón y Jordania para presentarme en la sede central. Demás está decir que lo primero que puse en la maleta fue el talismán.

Si os hablara del viaje de mi vida, me quedaría corto. 

En el bosque de bambú de Arashiyama, en las cercanías de Kyoto, me aficioné a la práctica de shinrin-yoku, el baño de bosque donde los árboles cantan canciones antiguas.

En Jordania, acampando en el desierto de Wadi Rum, por la noche las estrellas caían como lluvia.

Me llevaron a descubrir Petra, una ciudad perdida en el tiempo, llena de maravillosas construcciones olvidadas.

Mi vida se transformó en un torbellino de experiencias extraordinarias. Viajes a tierras lejanas, encuentros con seres mágicos por su sensibilidad y desafíos que pusieron a prueba mi valor y mi sabiduría. El oráculo había acertado, y mi destino se convirtió en una telaraña frágil, pero llena de maravillas y misterio.

Al final, Madame Lulú no estaba tan equivocada. No gané los patitos de goma en la lotería, pero me llevé algo mucho mejor, una nueva amiga y una buena historia para contar.

VadeReto, El Acervo de los Cuenta Cuentos
En el blog “Acervo de letras” de Jose Ant. Sánchez, existe este reto literario que me encanta.

Es una invitación a escribir, sólo un tema cada mes que puedes desarrollar como más te guste.
Para este VadeReto, Jose nos propone:
La feria ha llegado al pueblo y todo el mundo acude para divertirse

Entre el bullicio de la gente se vislumbran atracciones,
que pondrán al límite los estómagos y el arresto de los más valientes.
Sin embargo, lo que más te llama la atención es
una caseta sencilla, pequeña y escasamente adornada.
Es la caseta de la Pitonisa.
Y aquí comienza la historia para el VadeReto de este mes,
al que podemos titular: El Oráculo
¡No os los perdáis! Podéis leer el resto de aportes aquí:

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

16 comentarios sobre “El oráculo de Madame Lulú

  1. Hola, Marlen.

    Un relato delicioso, que se va degustando con placer hasta llegar a un final donde te deja con una gran sonrisa en la cara.

    La ipuin kontalaria se ha convertido en Scheherezade.

    Enhorabuena, amiga.

    Lo más bonito de la historia es como esas pequeñas cosas que se van mostrando ante nosotros se pueden ir convirtiendo en grandes cambios en nuestra vida. Caminamos por esa frágil telaraña, llena de infinitos caminos parecidos, que cambia nuestro destino con cada paso que damos.

    Estaré atento a la próxima feria que venga por mi tierra, ya hace mucho que no viene ninguna, y buscaré a Madame Lulú. Aunque en Cádiz, cuando hablamos de Pitonisas tenemos a las nuestras por antonomasia:

    https://youtu.be/23ZpHdPwP6c

    Abrazo grande.

    1. Hola Jose
      ¡Ay Amigo! ¡Scheherezade! ¡Más quisiera yo! Tú que me ves con buenos ojos.
      Te has quedado con la imagen de la frágil telaraña, es una imagen que me encanta con sus infinitos hilos que se cruzan y va cambiando el camino dependiendo de cuál eliges.
      Ya sabes que me gustan vuestras chirigotas, pues esta de Las Pito Risas que me has mandado, me ha hecho reír mucho. ¿Ganaron la final? Son muy buenos.
      Verás que últimamente aparece un poco más de humor por mis relatos. Eso es buena señal. ¿Me estaréis contagiando? O será que cada vez veo menos televisión. 🤣🤣
      Bueno Jose, me voy a descansar un poco, que ayer estuve de Feria, pero en la BIEMH Bienal Internacional de Máquina Herramienta, en la que participamos. Y quedé agotada. Gracias por los comentarios.
      Un abrazo grandote.

      1. Sí, Marlen, consiguieron el primer premio (a pesar de tener algunos fallos), pero eran demasiado buenos e hicieron disfrutar a todo el mundo.

        ¿Contagiarte el buen humor en tus relatos? Creo que ya lo tenías desde el principio, pero todo depende del tema.

        Espero que hayas descansado y estés de nuevo plena de baterías. 😉

        Abrazón.

  2. Haces una bella descripción de la entrada a la tienda de la adivinadora y del ambiente, me ha encantado. También das una interesante relación de predicciones cumplidas y de lugares exóticos.

    El relato es muy atractivo en su totalidad y no le sobra ni una coma.

    Muchas gracias por compartirlo.

    Saludos.

  3. Hola Marlen, al principio parecía todo en broma, pero luego se acaban cumpliendo sus designios y con creces. Te ha quedado muy bien, tanto argumento, como personajes como narración.

    Un abrazo. 🙂

    1. Hola lady_p,
      Una consulta a una pitonisa es fácil de conseguir. El tema es que luego te guste lo que te predice. ¿Y si acierta, pero es malo…?
      Gracias por tu comentario. Un abrazo.
      Marlen

  4. Hola Marlen, me gustó tu propuesta. Destaco lo bien que manejas las descripciones, a mí la verdad no se me da eso. Nos pones en ambiente y bueno, resulta que la pitonisa no era ningún fraude. Una historia de ritmo y resolución agradable. Enhorabuena. Saludos.

    1. Hola Ana.
      La verdad es que cuando me llega un cuento, es como si estuviera viendo una película, por eso no me cuestan las descripciones, porque simplemente cuento lo que veo. Es extraño, pero siempre me ha pasado, es sólo cuestión de relajarme y mover los dedos.
      A lo mejor, a Madame Lulú le pasaba lo mismo, ella sólo contaba lo que estaba viendo. ¿Quién sabe cómo funciona nuestra mente, cómo van surgiendo los ingredientes del cóctel?
      Me alegro que te gustara el relato. Un abrazo grande.
      Marlen

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