Ecos de la guerra en Urdatx

En una zona de Euskalherria, a los pies de los Pirineos, cerca de las gargantas Kakuetta, un grupo de niños vivía sus últimos días de inocencia en uno de los parajes naturales más espectaculares de Europa. Un universo extraño donde aventurarse: un bosque de árboles torcidos, montañas, un lago con reflejos turquesas, cascadas, un río de aguas cristalinas, prados, una cueva misteriosa.

Eran los días previos a la entrada de los alemanes, pero en Urdatx, la guerra parecía un rumor lejano. Entre juegos, los niños se refugiaban en un mundo propio. La naturaleza era cómplice.

Louis, el mayor del grupo, era el líder natural. A sus once años, su determinación, su actitud despreocupada le hacían parecer un comandante. Había algo en su forma de caminar, como si siempre supiera hacia dónde iba, que hacía que los otros niños lo siguieran. Solía llevar consigo una cuerda. Aseguraba que podría necesitarla “para cualquier cosa» en sus aventuras.

Claudette, dos años menor que Louis, era la más imaginativa. Estaba convencida de que las «Basoko maitagarriak» habitaban en los robles centenarios. Su risa era una melodía armoniosa, salvo cuando hablaban de guerra. Entonces, su rostro se oscurecía, sus grandes ojos parecían comprender algo más profundo de lo que decían sus palabras.

Pierre y Marguerite eran mellizos, inseparables, en permanente discordancia. Pierre, con su astucia y facilidad para trepar árboles, estaba obsesionado con convertirse en explorador. Marguerite tenía una vena más práctica. Su hermano soñaba con aventuras exóticas, ella prefería recolectar plantas y aprender de su abuela los remedios naturales que la tierra ofrecía. Siempre llevaba una corona de flores en la cabeza. Decía que en tiempos difíciles, conocer las plantas era más útil que saber trepar.

Por último estaba Jules, el pequeño del grupo. A sus seis años, tenía una curiosidad inagotable y una habilidad especial para encontrar animales. Ya fuera una salamandra escondida tras una piedra, un buitre leonado que sobrevolaba o un ratón que huía espantado, Jules lo veía antes que nadie. Los otros niños lo protegían, aunque él se sentía frustrado por no poder seguir el ritmo de sus juegos más audaces.

Empapados del ambiente, los niños solían reunirse junto al río, inmensa cicatriz en la tierra. Allí, rodeados del aroma de las flores, los sonidos del agua, el canto de los pájaros pero también del silencio, inventaban historias de caballeros y princesas, de dragones y hechiceros, ajenos al hecho de que el verdadero dragón estaba a punto de irrumpir en su pueblo.

Aquella mañana, Louis había decidido que la misión del día era construir un refugio secreto en el que pudieran esconderse «si las cosas se ponían feas». Había escuchado las conversaciones de los adultos. Los mayores hablaban de los nazis. Decían que venían, que lo que sucedía en otras partes de Francia, pronto alcanzaría su aldea. Algunos hombres ya se habían marchado a luchar, las mujeres almacenaban comida en secreto.

Para los niños, la guerra seguía siendo una idea abstracta. No sabían bien qué significaba, más allá de las historias que oían o de las ausencias en sus familias. Pero había algo en el aire, que los hacía sentir inquietos.

Si llegan los soldados, podemos escondernos aquí, (dijo Louis, señalando un roble gigantesco). Nadie nos encontraría.

¿Y si los soldados son buenos trepadores? (preguntó Pierre, siempre pragmático).

No serán tan rápidos como nosotros (respondió Louis, atando su cuerda al tronco del árbol con destreza).

Marguerite, que estaba recogiendo hierbas cercanas, intervino:

Mi abuela dice que debemos rezar por ellos. Los soldados no siempre quieren luchar.

Esos no son soldados de verdad, (dijo Claudette, recostada sobre la hierba, mirando las nubes). Los soldados de las historias que cuenta mi madre siempre luchan por algo justo. Estos no.

El silencio que siguió a sus palabras fue roto por el croar de una rana cerca de la orilla. Jules, emocionado, corrió buscando su próxima presa. Sin embargo, las palabras de Claudette permanecieron en el aire. Los niños se miraron entre sí, sin saber bien cómo responder.

Mi padre dice que sólo los cobardes se esconden (añadió Pierre). Que debemos enfrentarnos a lo que venga.

Pero en realidad, Pierre también había notado el miedo en los ojos de los adultos. Sabía que el mundo estaba cambiando.

Louis, que había empezado a hacer planes en su mente, como si el hecho de tener una estrategia pudiera calmar su inquietud, propuso: Entonces hagamos algo más grande. No sólo será un refugio, será nuestra fortaleza. ¡Vamos!

Atravesando un pequeño túnel, entraron en el desfiladero, recorriendo las pasarelas altas a lo largo de las paredes de roca, pequeñas cascadas brotando hacia el río, acantilados muy juntos a ambos lados del cañón, rayos del sol cada vez más escasos.

Entrada de la gruta
Entrada a la gruta

El fin del desfiladero acababa en la grandiosa cueva, con estalactitas y estalagmitas.

Como ejército de hormigas, los niños se pusieron a trabajar, recogiendo ramas, hojas, piedras. Su refugio se convirtió en algo más que un escondite. Un símbolo de resistencia infantil, un lugar donde sentirse a salvo en un mundo que dejaba de serlo.

Las horas pasaban rápidamente. Cuando el sol comenzó a bajar, supieron que era hora de volver. A lo lejos, los adultos se llamaban unos a otros para la cena. Mientras caminaban de regreso al pueblo, los niños se preguntaban cuánto tiempo más duraría su paz. Sabían que los alemanes estaban cerca, pero ahora, todo lo que importaba era que tenían su refugio secreto.


EL TINTERO DE ORO (OCTUBRE 2024)

El Tintero de Oro nos propone el Concurso de relatos 43ª Ed.
"El camino" de Miguel Delibes
Una vez conocido un poco más sobre el escritor y su obra,
participamos con un relato de un máximo de 900 palabras.
La propuesta para este mes será escribir un relato ambientado en el mundo rural o donde la Naturaleza desempeñe un papel fundamental.
Si queréis leer el resto de los escritos presentados:

https://concursoeltinterodeoro.blogspot.com/2024/10/concurso-de-relatos-xliii-ed-el-camino.html

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

54 comentarios sobre “Ecos de la guerra en Urdatx

  1. Hola, Marlen, la verdad es que me he quedado con ganas de más, más aventuras en su refugio secreto o si serán los alemanes los que lo utilicen al final. La historia promete.

    Las imágenes una maravilla.

    Un abrazo. 🤗

    1. Hola Merche
      Dos posibilidades con consecuencias totalmente diferentes, a vuestra elección. Porque la ocupación se produjo, eso forma parte de la historia, pero el resto… ¿Cómo reaccionó la población civil? ¿Estuvieron a la altura de los niños, con sus reflexiones y acciones?
      Me alegro que te hayan gustado las imágenes, el lugar invita a ser fotografiado.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo.
      Marlen

  2. Un relato muy tierno, los niños ajenos a la guerra pero sabiendo algo de ella, viven su mundo ajenos en el bosque y huyen de ella a través de su fantasía. Geniales las reflexiones de Marguerite y Claudette. Excelente relato, Marlen. Y preciosas las fotografías que lo acompañan. Un abrazo.

    1. Hola Mayte
      Sí, los niños parecen estar ajenos a la guerra. Pero, ya sabes, los niños ven y oyen todo, aunque parezca que no están viendo ni escuchando. Y, a veces, sus reflexiones merecen ser escuchadas.
      Me alegro que te haya gustado el micro y las fotos. ¡Es un lugar para visitar! Gracias por pasarte y por comentar. Un abrazo.
      Marlen

  3. Muy buen relato, Marlen.

    No solo el ambiente de camaradería de los chavales, formando un grupo variopinto pero bien avenido. El aire de aventura en lucha con algo todavía invisible, la organización de la búsqueda de un refugio.

    Pero sobre todo, el ambiente cargado, sobre todo por los saltos de que algo viene, bueno o malo ¡ (en este caso malo), para cambiarlo todo, y que algo va a morir, una forma de vids

    1. Hola Gabiliante
      Como siempre, muchas gracias por tus comentarios. Has captado todo lo que intentaba describir, la chavalería con sus distintos caracteres. ¡Tan diferentes y tan compenetrados! La naturaleza exuberante, con tantísimo para disfrutar y disfrutar. Y esa sensación de que todo va a cambiar, que se está gestando un mundo diferente, con consecuencias que ellos no van a olvidar. O, por lo menos, yo desearía que no se olvidaran, porque el olvido genera repetición. ¡El no reflexionar sobre lo vivido, es muy triste!
      Un abrazo grande.
      Marlen

  4. Esos paisajes son MAGICOS, obviamente estos niños concebian el mundo algo asi como un principe recorriendo sus dominios.

    Pero en el fondo estaba la cruda realidad, la epoca mas turbia de la historia del siglo XX.

    España tambien sufrio esos dimes y diretes de la locura que fue aquella epoca.

    1. Hola Jose
      Sí, la pandilla de niños recorría sus dominios a su antojo. Aunque ya intuían que el fin de esa vida feliz llegaba y que todo cambiaría. Lo que no creo que pudieran imaginar, ni ellos ni sus familiares, es que les tocaría vivir la época más triste y convulsa del siglo XX. ¡Lástima que el ser humano no sea capaz de aprender de lo vivido!
      Gracias por tu comentario. Un saludo
      Marlen

  5. Un paraje realmente mágico, de cuento el que nos muestras en tu historia! Me ha gustado la idea que expones que la guerra es un concepto abstracto y lejano, hasta que uno la conoce o la tiene en su puerta! Un abrazote y mucha suerteven el concurso!

    1. Hola Marifelita.
      La naturaleza es mágica y es una delicia tener la oportunidad de disfrutarla. Me gustó escribir sobre esta zona y revivir las sensaciones de recorrer esas gargantas espectaculares.
      Leemos o vemos películas, documentales sobre la guerra, pero es muy difícil ponerse en la piel de quien vive algo tan atroz como una guerra, ¡difícil imaginar tanto dolor! Y lo digo luego de ver el noticiero de hoy, 7 de octubre, cuando se cumple 1 año del ataque de Hamas a Israel y la posterior locura en la que se ha convertido la venganza contra objetivos militares y civiles.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo grande
      Marlen

  6. ¡Qué historia tan bien escrita!

    Aúnas lugares, pasajes, paisanos, naturaleza con las voces tan fácil de diferenciar de los niños, el carácter de cada uno, lo que piensan y sienten. Ese miedo a la guerra que parece tan cercana, solo los separa los Pirineos (y las decisiones de los mandamases respectivos, las reuniones que mantuvieron, la trastienda del poder y de los intereses de cada cual).

    Supongo que conoces bien la zona, los lugares que nombras y las preciosas fotografías que nos has regalado, un paisaje encantado y encantador. Hubieron por esa zona otras guerras internas y por otras causas, pero ahí está el espíritu de esos niños y niñas, muchachos y muchachas con el alma pura amando a su tierra.

    Ya ves, me ha hechizado tu maravilloso relato, Marlen.

    1. Hola Isabel
      ¡Muchas gracias por tus palabras! ¡Qué cosas más bonitas! Me alegra que te haya gustado y que hayas disfrutado de la aventura de los chavales. Las guerras y sus consecuencias, parecen tan lejanas y, de pronto, las tienes a la puerta de casa. En realidad, Urdatx es un pequeño pueblo situado en la zona vasco-francesa que fue ocupado, como el resto de Francia, por el ejército alemán en la II Guerra Mundial. Y aunque no sufrió lo que otras zonas ocupadas, formó parte de la cadena de gente que ayudó a muchos a escapar de esa guerra de la que los niños hablaban e intuían iba a ser el fin de una época.
      Conozco un poco la zona, hace mucho que no voy por allí, pero vivo relativamente cerca y amo estos paisajes maravillosos de naturaleza sabia. Mar y montañas, la combinación perfecta para vivir. Lástima que algunos se crean los dueños absolutos.
      Por suerte aún quedan niños, como entonces, con ganas de vivir, con espíritu aventurero y con almas puras.
      Gracias nuevamente. Un abrazo fuerte.
      Marlen

  7. Hola Marlen. Bien podría ser este el comienzo de una de las aventuras de Los Cinco o Los Siete Secretos. La inocencia de los niños rota por el preludio de una guerra que, ellos aún no lo saben, durará años y traerá un montón de penurias. Una guerra que no entienden y que buscan comprender a través de las palabras de los mayores., y también de sus miedos Y sin embargo, pareciera que ese lugar perdido, tal como lo describes, estará siempre libre del azote del mal. Preciosos y evocadores paisajes, acompañados de unas fotografías que nos invitan a visitar esos parajes tan verdes y tan hermosos. Gracias por traernos, de nuevo, un pedazo de la historia de tu tierra. Un abrazo.

    1. Hola Jorge.
      Pues me has permitido conocer algo nuevo. No tenía idea de Los cinco o La sociedad de los siete secretos. He tenido que buscarlos en la Wikipedia. Pero creo que me hubieran gustado. Se ve que en Argentina no se usaba leerlos. Yo tenía la colección Robin Hood, con clásicos como Julio Verne, Daniel Defoe, Lewis Carroll, Charles Dickens, Jack London, Emilio Salgari, Mark Twain… Leía de día y de noche, ¡me encantaban!
      Volviendo a mis niños de Urdatx, ¡quién les iba a decir a ellos que la guerra que les tocaría vivir iba a ser el gran drama del siglo XX! No creo que sus presagios, sus miedos, estuvieran cerca de lo que llegaría en muy poco tiempo. Por suerte, ellos tenían esos paisajes maravillosos para refugiarse y escapar del horror. Sin duda, os aconsejo a todo el que pueda, que se acerque porque tenemos muy cerca prodigios naturales que merece la pena conocer.
      Muchísimas gracias por tus palabras. Me alegro que te haya gustado el micro. Un abrazo grandote
      Marlen

  8. Precioso… Me invade la ternura. Has descrito a cada uno de los niños de maravilla, los iba imaginando según te leía. Es una pintura en movimiento: la naturaleza tan hermosa (las fotos de impacto), las frases de los niños, las descripciones, todo de un realismo absoluto y además de grandísima belleza por lo que representa ese “eco” del mundo de los adultos en los niños. ¡Enhorabuena, qué gran cuento! Un abrazo grande.

    Maite-Volarela

  9. Hola Marlen, es una hermosa historia, donde la ilusión e inocencia de los niños se antepone a la crueldad de la guerra, un placer leerte, felicitaciones.

    Un abrazo.

    PATRICIA F.

  10. Hola Marlen, qué relato tan interesante, y acompañado de esas fotografías, nos ayudas a visualizar mejor el entorno. Me han gustado los chicos, su imaginación, su inocencia, que seguramente días después, la guerra les quitaría. Creo que has conseguido un ritmo muy bueno, el relato se lee de corrido y uno quiere saber en qué para todo. Menos mal que las 900 palabras te impidieron entrar en escenas dantescas de guerra despiadada. Agradezco que lo hayas dejado ahí. Los chicos eternamente tranquilos porque tienen su refugio secreto. Abrazo fuerte.

    1. Hola Ana, nuevamente.

      Las fotografías son de hace mucho tiempo, pero me siguen pareciendo impresionantes. Es un lugar para visitar una y mil veces. Los críos tienen un lugar maravilloso para descubrir la naturaleza y sus propias reflexiones sobre lo que les toca vivir. Y aunque hubieran sido mucho más que 900 palabras, no me hubiera gustado manchar la escena con las atrocidades de la guerra. Pensemos que el refugio secreto los salvó a ellos y a sus familias del horror. ¡La imaginación es libre!

      Gracias por tu apreciado comentario. Un abrazo grandote.

  11. Kaixo Marlen, que buen relato, y con un final que aunque sabemos que paso en la historia nos hace preguntarnos que pasaría con ellos. La inocencia tiene magia y a veces es más esperanzadora que lo que esta por llegar. Muy bien contado. Un abrazo. Eta ondo izan (que estés bien)

    1. Kaixo Ainhoa
      Aún sabiendo los horrores que se vivieron en la guerra, estoy segura que estos críos pudieron mantener su inocencia intacta y que, más de una vez, se refugiaron en su lugar secreto para escapar de vivir entre la violencia de todo tipo.
      Me alegro que te haya gustado. Gracias por tu comentario. Besarkada handi bat eta asteburua ondo bukatzea espero dugu.
      Marlen

  12. Los niños… Da igual la época y la tecnología denla epoca. Los niños son las verdaderas víctimas de los adultos.

    Gente defendiendo genocidios aún hoy en día. Da miedo, mucho miedo.

    A quienes nos gustan las ideas, los pensamientos y las divertidas ocurrencias de los peques, no logramos entender el horror.

    Los niños de la guerra crecen antes de tiempo y no todo puede ser como en «La vida es bella».

    1. Sin duda, los niños y los ancianos, las personas más débiles de la sociedad, quienes no pueden defenderse, son las verdaderas víctimas de cualquier conflicto. Y sí, da miedo que la gente siga defendiendo genocidios. ¿Por la patria? ¿Por la bandera? ¿Por las ideas? ¿Por venganza? ¿Aún no hemos aprendido nada? ¡Imposible entender el horror! Ni entenderlo, ni justificarlo, ni aceptarlo, venga de quien venga.
      «La vida es bella» es una bella película, pero es eso: una película. Creo que lo que intenta explicar es la importancia de salvar no sólo la vida sino también la inocencia de los críos.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo.
      Marlen

  13. Hola, Marlen. Como a Jorge, tu relato me evoca las historias de Enid Blyton y sus cinco, que leía cuando era un crío. Hay algo fascinante en esas pandillas de niños jugando a ser adultos, y tú nos lo muestras en el contexto de una amenaza que se percibe cercana y que ellos tratan de entender a su manera, cuando ni los propios adultos son capaces de entenderlo. Preciosas fotos, por cierto, para ilustrar un bonito relato.
    Un abrazo y suerte.

    1. Hola Enrique
      En realidad, yo no los veo como niños jugando a ser adultos, sino más bien como niños viviendo aventuras, aunque preocupados por lo que presienten que va a pasar y lo que escuchan a los adultos.La amenaza es una realidad, pero ni ellos ni nadie podía imaginar el horror que se cernía sobre Europa en aquellos días. Me alegro que te hayan gustado las fotos, es un lugar que se presta a ser fotografiado y disfrutado. Gracias por tu comentario.
      Un abrazo.
      Marlen

  14. Hola, Marlen. Qué maravilloso relato nos traes a pesar de la tragedia que se intuye escondida tras las palabras. Una fortaleza en una gruta natural como forma de proteger la inocencia frente al horror de la realidad. Pero lo mejor de tu historia es que la naturaleza es un personaje más, si no el principal, de este relato coral, perfectamente descrita para goce de todos nosotros.

    Que tengas mucha suerte en el concurso. Un abrazo enorme.

    1. Hola Bruno,
      ¿te imaginas, siendo pequeño, tener a tu disposición una gruta natural para jugar y vivir aventuras con tus amigos, escapando además de la realidad que pinta bastante mal, por lo que has conseguido oír? Es que disfruté muchísimo de este relato, porque lo viví como si estuviera allí con ellos. ¡Y esa naturaleza prodigiosa que regala maravillas como estos lugares! Sí, personaje principal en esta aventura y estando cerca de casa, en todas, porque hay sitios para todos los gustos: montañas, río, bosque, cascadas, una gruta, puentes, animales… Es que no le falta nada. Y te aseguro que no es ficción ¡existe!
      Me alegro mucho que lo hayas gozado. Gracias por acercarte y comentar. Un abrazo grandote.
      Marlen

  15. Hola, Hermoso relato pleno de inocencia. Es una de esas historias que abre caminos a mundos nuevos y que obligan a la mente a seguirlos con nuestras propias historias.

    Es que estoy convencido de que, sin proponérnoslo, todos tus lectores quedamos con la intriga de conocer más sobre estos jóvenes y construimos en nuestra imaginación una historia propia para continuar con esta maravillosa aventura. Así que me temo que no solo eres responsable de una, sino de un montón de historias adicionales a la tuya…

    Felicidades, gracias por compartir tu relato y facilitarnos esta hermosa experiencia… Saludos

    1. Hola Octavio
      Pues sí, mi intención era enamorar al lector de los chiquillos, de su inocencia, de sus ganas de vivir aventuras, del disfrute de la maravillosa naturaleza, de su ilusión por librarse de algo horrible a través de un sitio creado por ellos mismos, de hacer algo por sus familias y amigos. ¡Vana ilusión, la realidad nos alcanza a todos! Pero quién sabe, a lo mejor, ellos tienen la fórmula. Eso lo decidís vosotros. Y ese montón de historias adicionales al cuento y a mi versión secreta, forman la magia que nos sumerge en la lectura y nos atrapa. ¡Maravilloso mundo el de la literatura!
      Gracias a ti, por entrar a jugar, por comentar tus impresiones, por vivir esta nueva aventura. ¡Me encantaron tus palabras! Un abrazo.
      Marlen

  16. ¡Qué maravilla de relato, Marlen!

    La historia es de lo más emotiva. Sus protagonistas recuerdan a los de El camino de Delibes. La mente de los niños siempre resulta mucho más flexible y sorprendente que la de los adultos.

    Las fotos son increíbles. ¡Cuánta belleza!

    Mucha suerte en el concurso.

    Un fuerte abrazo.

    1. Hola sinaptando
      Me alegro que la pandilla de críos te recuerde a la de Delibes. Estoy de acuerdo contigo, la mente de los niños siempre resulta mucho más flexible y sorprendente que la de los adultos. El tema es que, a veces menospreciamos esa mente y no les hacemos caso.
      En cuanto a las fotos, creo que no le hacen justicia a un lugar tan maravilloso. ¡Es un placer recorrerlo!
      Gracias por tu comentario y tus deseos. Un abrazo fuerte para ti también.
      Marlen

  17. ¡Qué maravilla de relato, Marlen!

    Me ha encantado y las fotografías también. ¡Cuánta belleza!

    Los protagonistas me han recordado a los personajes de El camino de Delibes. La mente de los niños es mucho más flexible, creativa y sorprendente que la de los adultos.

    Mucha suerte en el concurso.

    Un fuerte abrazo.

  18. Que precioso relato y que bien ambientado está. La inocencia de los niños ajenos a la llegada de los soldados y como buscan ese refugio para esconderse y vivir aventuras.

    Me ha gustado mucho Marlen

    Un abrazo

  19. Hola, Marlén! Qué bello relato! Los niños escuchan sobre la guerra palabras reprimidas por los mayores, porque no se dice todo cuando hay niños cerca. Pero entienden del peligro, vaya si entienden.

    Un abrazo

    1. Hola Mirna
      Tienes razón, no hablamos todo cuando hay niños oyendo, creyendo que ellos no se enteran. ¡Y claro que se enteran! A veces no se enteran de todo, pero lo que no entienden, lo imaginan. Y no teniendo la realidad al completo, su imaginación es muchísimo más poderosa que la vida. Así que ¡cuidado con lo que escondéis!
      Gracias por tu comentario. Un abrazo.
      Marlen

  20. Hola, Marlen. Una historia agridulce nos traes esta donde la infancia de tus pequeños protagonistas está a punto de quebrarse por la proximidad, tanto en tiempo como en espacio, de la guerra. Una última tarde de juegos antes de las atrocidades próximas a llegar al apacible lugar que tan bien nos has descrito.

    Saludos y suerte.

    1. Hola JM
      La guerra todo lo trastoca, las infancias, la inocencia, la vida de todos y cada uno. Una tarde de juegos y aventura en medio de la idílica naturaleza, que todos recordarán como el final de una etapa feliz.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo.
      Marlen

    1. Hola Jorge
      ¡Felicidades a ti! por entrar en el terceto de honor. ¡Merecido, desde luego! Ya te comenté en tu blog que me había gustado mucho tu relato y además, hemos coincidido en una historia de niños en medio de la maravillosa naturaleza. ¡Es que donde haya unos críos disfrutando de aventuras!
      Me alegro que ya tengas un Tintero más para tu colección. El día que me gane uno, ¡haré una fiesta! Aunque el cuarto puesto no está nada mal. Con el nivelazo que hay, difícil entrar a ser nominada. Yo estoy encantada.
      Un abrazo grande.
      Marlen

    1. Hola Ana.
      Estoy encantada con el reconocimiento de los compañeros. No sé si es merecido, no suelo ser buena crítica con mis escritos, pero sé que me esfuerzo y muchas veces no me quedo conforme con lo logrado. Así que recibir un halago como este, ¡me da un chute de adrenalina que no veas!
      Muchísimas gracias por tus palabras, Amiga. Un abrazo grandotote.

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