Sus brazos la convertían en un cisne

En la sala de ensayos del Teatro Bolshói de Moscú, la prima ballerina Maya Plisétskaya ensayaba, mientras se miraba al espejo.

Algunos decían que ya no estaba en su mejor momento.

«Tendrías que cuidar más tu forma», le murmuró la directora de la compañía con una frialdad mal disimulada, pero Maya sabía que esta noche brillarían sus últimos destellos sobre el escenario.

Nadie bailaba mejor que ella “La muerte del cisne”, con música de Saint-Saëns y coreografía de Mijail Fokine.

Su amor por la danza superaba cualquier comentario.


Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

9 comentarios sobre “Sus brazos la convertían en un cisne

    1. Hola Alma Leonor
      Perdón por la demora en contestar, el comentario se había quedado como spam, y no me di cuenta.
      Sí, comparto contigo la idea de que el ballet es la más bella y exigente danza.
      Me alegro que te gustara el micro. Gracias por comentar. Un abrazo
      Marlen

  1. Hola, Marlen.

    Solo aquellos que saben interpretar el arte con tanto sentimiento, saben comunicarlo así.

    No he tenido el placer de ver ballet en directo como tú, tuvo que ser algo maravilloso y único.

    Muchas gracias por hacernos vivir el relato.

    Abrazo Grande.

    1. Hola Jose
      De pequeña, durante unos cuantos años, estudié ballet y hacíamos representaciones en el Teatro Margarita Xirgu de Buenos Aires. Cuando lo dejé, mi amor por este arte no disminuyó y ahorraba de mis regalos de cumpleaños para ir a algunas funciones del Teatro Colón. Así pude ver a Norma Fontenla y José Neglia, la pareja argentina que encabezaba el elenco del Colón y que murieron en un fatal accidente de aviación en las costas del Río de la Plata. También a Rudolf Nureyev, uno de los mejores bailarines rusos y coreógrafo, con la compañía de Maurice Béjart, al argentino Julio Bocca, Anna Pávlova, una de las más célebres bailarinas rusas, Margot Fonteyn, la legendaria bailarina británica, la bailarina cubana Alicia Alonso a la cual volví a ver en La Habana, Vladimir Vasiliev del Ballet Bolshói, y por supuesto a Maya Plisétskaya, una de las más grandes.
      Perdón por la retahíla, pero una vez que empecé a recordar algunos, no pude parar. Todas las artes tienen su encanto, pero ver bailar ballet por uno de los grandes, es algo difícil de explicar. Maravilloso se me queda corto. Me encantó recordarla, creo que nunca la olvidaré.
      Muchas gracias por tus palabras. Un abrazo grandote.

    1. Hola Ana
      La vi bailar en el Teatro Colón de Buenos Aires en los 70´ y me enamoró. Por eso, cuando vi el reto de 5 líneas, me acordé de ella y no tuve dudas sobre quién iba a escribir.
      Gracias por comentar. Un abrazo.

Deja un comentario

error: Content is protected !!

Descubre más desde El blog del Trujamán

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo