Si querés llorar, llorá

Hace años, se puso de moda en Argentina, una frase que decía la artista Moria Casán, en un sketch de televisión: “Si querés llorar, llorá” Y seguramente hayas oído en alguna ocasión eso de: “A llorar, a la llorería”. Una broma, sin ningún tipo de mala intención, para cuando una persona se está quejando de su situación.

Una empresa de servicios psicológicos online abrió hace unos meses, un espacio efímero en Madrid: “La Llorería”. El barrio de Malasaña acogió durante tres días este lugar preparado con rincones en los que, se supone, reflexionar sobre los principales problemas de salud mental, y al mismo tiempo fotografiarse para las redes sociales de cada asistente.

El servicio de psicólogos online TherapyChat habilitó un espacio en el que se animaba a la gente a expresar sus sentimientos. “Entra y llora” se leía en la entrada del local, y le seguían carteles con frases que pretendían visibilizar los problemas de salud mental en España y normalizar la visita al psicólogo.

Ir al psicólogo no es cualquier cosa. Cuesta mucho dar el paso, porque a nivel social todavía sigue existiendo cierto estigma y además, reconocer que necesitas ayuda tampoco es fácil.

En toda la exposición había una luz extraña como de neón. Después de 2 horas de cola para entrar, les daban una charla de que está bien estar mal, que hay que normalizarlo y que muchas veces priorizamos el físico antes que lo de dentro. Luego les invitaban a hacerse fotos delante de un espejo y subirlas a Instagram.

Aunque el objetivo del espacio fuese visibilizar los problemas de salud mental (por cierto, algo muy importante para la sociedad actual), pienso que esta instalación sólo trivializó trastornos psicólogos reales. Frases como “yo también tengo ansiedad” pueden banalizar la situación de la gente que realmente la sufre.

Además, invitar a compartir la experiencia en las redes sociales me parece contradictorio, al ser precisamente estas las causantes de muchos de los males modernos. Los trastornos depresivos y de ansiedad han aumentado mucho durante la pandemia, y tienen la suficiente envergadura como para no trivializar con ello.

No debemos confundir estar en un momento triste, con lo que es una patología mental. La gran mayoría de la población experimenta en algún momento un síntoma, pero no el desarrollo de un cuadro grave. De la misma forma, mucha gente ha sufrido en algún momento una palpitación y no todos han sufrido un infarto. 

Por otro lado, sería muy bueno para toda la población, aprender a diferenciar claramente los síntomas de un trastorno de salud mental, para acudir cuanto antes a un profesional.

Las tasas de ansiedad y depresión en los jóvenes han aumentado un 70%. En concreto, cuatro de cada cinco jóvenes afirman que el uso de las redes sociales provoca que sus sentimientos de ansiedad empeoren. Recibir constantemente contenido de gente de vacaciones, en fiestas o viviendo en un mundo perfecto, afecta mucho a la salud mental de los adolescentes. Teniendo en cuenta esta realidad que ven a diario los especialistas en sus consultas, llama la atención que uno de los objetivos de La Llorería fuera crear contenido para las redes de los asistentes. En una de las salas, un mensaje en espejo rezaba: “Valgo más que mis likes de Instagram”. Pero al mismo tiempo les animaban a hacerse fotos y a subirlas a Instagram. ¿No es contradictorio? En realidad, no se creaba conciencia de lo difícil que es pedir ayuda o lo que implica tener un problema de salud mental. 

Las redes sociales son una herramienta que, como tal, se puede utilizar bien o mal. Bien utilizadas pueden visibilizar y ayudar a llegar a personas que tengan problemas. Pero hay que ser cuidadosos con el contenido que se publica, pensar en quien puede leerlos y tener filtros.

Una cosa es visibilizar un problema de salud mental y normalizar el malestar, y otra cosa muy diferente es trivializarlo o mercantilizarlo. ¡Ojalá existiese una sanidad pública que se preocupase seriamente por este tema!

La Llorería, polémicas aparte, puso sobre la mesa las enfermedades mentales. La pandemia y el confinamiento fueron un motor para visibilizar la realidad de miles de personas. Pero la salud mental, sigue siendo un tema pendiente.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

2 comentarios sobre “Si querés llorar, llorá

  1. Maravillosa entrada, como siempre, lady Trujaman.
    Estamos demasiado acostumbrados a rendir culto al cuerpo, porque es lo visible, y olvidarnos de la mente, que en realidad lo controla todo.
    Cuando consigues hablar de tus problemas mentales, sea una simple congoja o resulte una complicada ansiedad, tu entorno lo suele banalizar e incluso bromear sobre ello. Y si acudes al médico de cabecera, te manda un par de pastillitas y que hagas ejercicio, están demasiado ocupados con casos «graves» para atender a tus pamplinas.
    Ahora parece que se le quiere dar más importancia a la salud mental, porque hay famosos que lo están confesando. ¿Será simplemente una moda o de verdad se implicarán todos y se pondrá remedio? Si sacan dinero de ello, seguro.
    Hace poco leí una teoría: «Todos tenemos un vaso de medida mental que se va llenando gota a gota. Unos lo llenan más rápido que otros, pero si viviéramos muchísimos años, todos terminaríamos locos». Creo que hay mucho de cierto en esto.
    Siempre tocas temas sensibles, importantes, trascendentes y de necesaria reflexión. Gracias, Marlen.
    Ashushón sureño. 🤗😊😘

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  2. Gracias Jose por tu comentario. Es cierto lo que dices, cuando consigues hablar de algún problema mental, sea el que sea, tu entorno lo banaliza o bromea con ello.
    Hace un par de meses Verónica Forqué, una figura conocida del ambiente del cine y teatro, participaba en el concurso Masterchef y sus actos y palabras: «No puedo más, no puedo más» demostraban un angustiante llamado de auxilio que yo no entendía por qué no se atendía. Hasta que ella misma renunció a seguir en el concurso, la reacción en esos momentos era darle la razón en sus desvaríos y seguir adelante. Sé que es parte de un mundo de entretenimiento, pero también es parte de lo que la gente vive a través de la caja boba y de las reacciones que provoca en su vida real. Las redes se llenaron de críticas estúpidas. Luego vino el suicidio y las lamentaciones vanas.
    La salud mental es un tema pendiente en todos los sentidos, desde la salud pública hasta la educación de la sociedad. Lamentablemente, estos casos levantan algo de polvo, pero a la semana ya son noticia vieja y olvidada.¿Se implicarán todos y se pondrá remedio? Sin duda, algunas clínicas privadas (como este ¿¿¿servicio de psicólogos online???) y algunos psiquiatras y psicólogos se pondrán las botas. Pero una solución seria…
    Y también tienes razón en mi intento de que estos temas sensibles, importantes, de necesaria reflexión, me sigan importando, me sigan cabreando y, entre cosas más frívolas o divertidas, se cuelen en el blog.
    Gracias a ti, amigo. Te he guardado un trozo del bocata de calamares que me estaba zampando. ¡A compartir!

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