Sólo me queda ser sombra entre las sombras

Los ecos que resuenan en toda Europa tras la victoria del neofascismo en Italia, traen a colación el recuerdo de Robert Desnos, el poeta que nació en París al mismo tiempo que el siglo XX y que comenzó a escribir en la adolescencia, bajo el influjo de los simbolistas y de Guillaume Apollinaire.

Tenía apenas veinte años cuando André Breton lo incorporó a las filas surrealistas, de las que lo expulsaría unos años más tarde, después de que a Desnos se le ocurriera hacer buenas migas con Georges Bataille, en una de esas trifulcas que tanto abundan y tanto animan el pintoresco mundo de las letras. La vigencia o no del verso de corte clásico, estrófico y rimado, al que Breton llamaba con desprecio “las formas fijas”, superadas, a su entender, desde la obra de Rimbaud, los separaba.

La ruptura entre los antiguos amigos coincidió con una implicación creciente de Robert Desnos en los aspectos políticos de la vida. Había estallado la bolsa en Nueva York, morían los felices años veinte y la década de 1930 entraba dispuesta a demostrar que la humanidad es muy capaz de idiotizarse hasta el extremo de perseverar alegremente en su autodestrucción.

Mussolini luchaba contra Hitler por el control de Austria y finalmente, tras intentar en vano una alianza con el Reino Unido y Francia, Italia mejoraba sus relaciones permitiendo la anexión de la república alpina. Hitler, el líder del Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores, era nombrado canciller de Alemania. Se iniciaba la “Década Infame” en Argentina con el primer golpe de estado de la era constitucional, cuando era derrocado el presidente Hipólito Yrigoyen. El fracaso parcial de un golpe de estado contra la Segunda República Española, desembocaba en la guerra civil que desangraría a España, la convirtiría en un estado de carácter totalitario tras la victoria de los sublevados y serviría de preámbulo a la nueva gran Guerra Mundial que estaba por venir, sin que las potencias democráticas del viejo continente alcanzaran a darse por aludidas hasta que fue ya demasiado tarde.

Fue amigo de Pablo Picasso, Ernest Hemingway, el poeta Antonin Artaud y el novelista John Dos Passos. Publicó diversas críticas sobre jazz y cine, poemarios, algunos de los cuales a su amante la cantante de music hall Yvonne George.

Robert Desnos se alistó en la Resistencia francesa en cuanto las armas sustituyeron a la diplomacia y consiguió salir más o menos indemne hasta que la Gestapo lo arrestó el 22 de febrero de 1944 y lo forzó a un triste peregrinar por campos de concentración: Auschwitz, Buchenwald, Flossenbürg y, finalmente, Theresienstadt, en Checoslovaquia.

Llegó a ver el campo liberado, pero murió de tifus pocos días más tarde y terminó recibiendo sepultura en el cementerio de Montparnasse de Paris, su ciudad natal.

Al ir a amortajarlo, encontraron entre los bolsillos de su vestimenta un poema manuscrito que al parecer había dedicado a su mujer ,cuando ya sabía que su vida estaba a punto de extinguirse y no le quedaba otro consuelo que el de refugiarse en el recuerdo de su amor: El último poema

J’ai rêvé tellement fort de toi,
J’ai tellement marché, tellement parlé,
Tellement aimé ton ombre,
Qu’il ne me reste plus rien de toi.
Il me reste d’être l’ombre parmi les ombres,
D’être cent fois plus ombre que l’ombre,
D’être l’ombre qui viendra et reviendra
Dans ta vie ensoleillée.

Soñé tanto contigo, 
caminé tanto, hablé tanto, 
tanto amé tu sombra,
que ya nada me queda de ti. 
Sólo me queda ser sombra entre las sombras, 
ser cien veces más sombra que la sombra, 
ser la sombra que regresará y regresará,
a tu vida plena de sol.

Termino de leer estos versos desesperados y me encuentro con unas declaraciones en las que la primera ministra italiana anuncia el advenimiento de una nueva época, tras su abrumador triunfo en las urnas. 

Y deseo que, por una vez, los espejos con los que la historia se entretiene jugando, tengan los cristales rotos.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

2 comentarios sobre “Sólo me queda ser sombra entre las sombras

  1. Buenos días, Marlen.
    Veo un domingo nublado por allí arribita.
    Por desgracia, para tu bella frase de despedida, como dijo alguien, el tiempo es cíclico y nuestra especie desmemoriada y reincidente. Se avecinan grandísimos nubarrones en el tiempo y será necesario mucho viento y sol para que no nos caiga la de San Juanelo Apaleao.
    Esa “Década Infame” que comentas es fiel ejemplo de como el mundo puede enfangarse sin necesidad de ponerse de acuerdo, o tal vez sí, no lo sé. Los odios se contagian y corren más que un virus.
    Pero lo que más miedo da es que seguimos sin verlo venir. A pesar de la historia, que ahora sí está perfectamente documentada, pensamos que son briznas de mala hierba que se las llevará el viento.
    Menos mal que para el año que viene dicen que toca invasión extraterrestre. Lo mismo hasta nos arreglan. 😅😂
    Espero que tengas un feliz domingo y una maravillosa próxima semana.
    Brinda por mí con un Txakoli. ¡Osasuna! 🥂🍻❤️
    (Que me acabo de enterar de que además del nombre de un equipo de furbo, significa Salud. ¡Andámimare!).
    Un Abrashazo, amiga.

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  2. Buenos días, Jose.
    Tienes razón, se avecinan grandísimos nubarrones, y no solamente en lo meteorológico. No estaría mal que el viento y el sol nos libraran de algunos descerebrados. Pero lamentablemente esos a los que me refiero, están bien sujetos desde los bolsillos y los despachos oficiales.
    Me reafirmo empecinadamente en que la humanidad es muy capaz de idiotizarse hasta el extremo de perseverar alegremente en su autodestrucción. Y espero que no sea contagioso, porque si no, ¡pobres extraterrestres! ¡La que les va a caer encima!
    Yo también te deseo un muy feliz domingo y una muy buena semana (lo de «maravillosa» no se yo, un poco demasié).
    Ya tengo un guisito preparado que voy a despachar laster oso. Pero esta vez no será con txakoli, sino con un Merlot argentino que me está llamando. Así que: Osasuna! Eta zorte on!
    Besarkada eder bat.

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