En busca de un lenguaje universal

Entre finales de marzo y mediados de abril, en el suroeste de Dinamarca, junto al Báltico, tiene lugar uno de los espectáculos más hipnóticos de la naturaleza. Le llaman en danés “Den sorte sol” (el sol negro) y sucede cuando millones de estorninos sobrevuelan el cielo hasta tapar al astro rey. Estas fascinantes figuras se expanden, se repliegan, huyen, se acercan y como ocurre en otras partes del mundo, encantan por su perfecta coreografía. Los estorninos parecen actuar todos para uno y esta danza es una verdadera belleza. ¿Cómo lo hacen? ¿Por qué lo hacen?

El porqué del vuelo de los estorninos ha motivado todo tipo de teorías, pero la primera que conocemos data de 1930, cuando el ornitólogo británico Edmund Selous aseguró que estas aves tenían un poder telepático que les hacía anticipar el movimiento de sus semejantes para poderlo imitar antes de que ocurriera. Esto de considerar un espectáculo que nos regala la naturaleza como un hecho mágico, no es nada nuevo en nuestro planeta y fue pasando de padres a hijos hasta 1987.

Fue entonces cuando el informático Craig Reynolds creó un patrón que simulaba, con tecnología, el vuelo de estos pájaros. Según este modelo, los pájaros más cercanos a la bandada intentaban alejarse e igualar la velocidad y alinear la dirección con el resto, mientras que los más lejanos se acercarían a la bandada intentando lo mismo: formar parte del grupo. Este modelo de vuelo fue aplicado a todo tipo de aves, y se popularizó cuando en la película “Batman vuelve”, de Tim Burton, se recreó el vuelo de una bandada de murciélagos con gran precisión. Pero, aunque Reynolds enseñaba claramente cómo se movía la bandada, faltaba saber el por qué.

En 2008, un grupo de investigadores italianos grabaron repetidamente los estorninos que adornan los atardeceres de invierno alrededor de la estación central de trenes de Roma. Al analizarlos, averiguaron que estos se movían buscando sólo los siete pájaros más cercanos a cada uno de los ejemplares, y no la bandada en general. Esta imitación en cadena explicaría su poder gregario: no es cuestión de fijarse en qué hace el grupo, sólo tu compañero. También quedó claro que siempre vuelan al mismo ritmo. La sensación que tenemos al observarlos es que cambian la velocidad, pero no es así. Esto es producto de nuestra visión y percepción bidimensional.

Hay varias hipótesis que explican por qué tienen la necesidad de volar juntos. Una de ellas nos habla de la búsqueda del calor del grupo, pero la que tiene más adeptos es la que afirma que así se protegen de los depredadores como el halcón peregrino o el gavilán.

“Cuando las arañas tejen juntas, pueden atar al león”. La cultura de grupo es una de las mayores fuerzas que existen. Tanto en los negocios de éxito, como en los equipos deportivos y en las familias más prósperas. Esto sería perfectamente aplicable a los estorninos, ningún depredador se atreve con esta bandada. Otra de las razones que motivaría este vuelo en comunión es que permite, como ocurre con otras especies, compartir información sobre dónde ir a buscar alimento, del mismo modo que hacen las abejas cuando comparten la ubicación de las mejores flores.

Sea como sea, la próxima vez que veas una bandada de estorninos, detente y disfruta. Nunca sabremos con certeza qué les motiva a exhibir uno de los más bellos espectáculos de la naturaleza, pero seguro que les agradecemos por fascinarnos.

Para Søren Solkær, un danés que ha trabajado profesionalmente en la fotografía desde mediados de los 90, que lleva 8 libros publicados a sus espaldas, y que creció maravillándose con el vuelo de las aves desde su ventana, tratar de capturarlas con su cámara se convirtió en un reto personal que le llevaba de vuelta a sus orígenes, allí donde todo empezó.

Alejándose de las líneas maestras que habían marcado su carrera profesional, se embarcó en el proyecto “Black Sun”. “He estado muchas veces en Asia y especialmente en Japón, sentí que había una conexión muy profunda… de repente todo tuvo sentido», confiesa el fotógrafo. “En el otoño, cuando los estorninos dejaban Dinamarca hasta que volvían en primavera, estudié sus rutas migratorias y empecé a ir a Alemania, al norte de Países Bajos, a Roma, Cataluña y el sur de Inglaterra.”

Os traigo alguna de sus fotos y un pequeño video.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

6 comentarios sobre “En busca de un lenguaje universal

    1. Hola Alma Leonor.
      Sí, ¡¡¡absolutamente hipnóticos!!! Me quedo embobada viendo estos videos a gran pantalla. Nunca he visto un espectáculo así, con tantísimos animales. ¡Y el ruido tan particular!
      Gracias por comentar. Un abrazo de Marlen.

  1. Buenos días, Marlen
    (aunque tal vez debería decir, maestra ilustradora de emociones).
    ¡¡¡impresionante!!! No solo lo que cuentas, sino, como siempre, cómo lo cuentas. Eres más amena e interesante que la wikilocopedia. 😅😂
    Por aquí abajito, en Cádiz, he visto alguna vez a estos animalitos; aunque no en tal cantidad, proporción e intensidad. A parte de la gran belleza de su vuelo, son muy «aclamados» porque dejan los coches bien llenito de sus excrementos. Ya podrás suponer las exclamaciones de júbilo. 😝
    La naturaleza no dejará nunca de sorprendernos y por mucho que intentemos entenderla e investigarla surgirán nuevas cuestiones y nos quedarán muchos misterios por resolver. ¡Afortunadamente! Porque deberíamos dedicar más tiempo a observarla y no a analizarla para sacar provecho de ella.
    La belleza de la naturaleza necesita más contemplación, éxtasis y disfrute. Me encantan los fotógrafos, como Søren Solkær, porque cazan figuradamente, no por deporte, exhibición o vanidad.
    Felicidades por la magnífica entrada, ¿cuál no lo es?, y por ilustrarnos con esta preciosísima estampa.
    Abrazazo con la intensidad de 10.000 estorninos (con pañales).

    1. Buenas tardes, Jose.
      ¡Siempre logras hacerme reír! Llego de un día deeennsooo y me siento a ver si hay algún comentario de mis estorninos. ¡Vaya hay 3! Y ahí estás tú con piropos y risas. ¡Qué placer tener un amigo así!
      La verdad es que estas bandadas me hipnotizan. Los he visto sólo en videos. No he tenido la suerte de verlos en vivo y en directo. Aunque ahora ya sé que si algún día tengo la oportunidad, me tengo que conseguir un capote militar con capucha, de esos gordos y espesos para que no le traspase NADA. ¡Gracias por la información! No quiero imaginarme las «aclamaciones». Lo cierto es que no lo había pensado, pero si mis amigas palomas y amigos gorriones me dejan las barandillas de la terraza con muuuchos regalos, una bandada así. ¡Uy uy uy!
      Es cierto lo que dices que deberíamos pasar más tiempo observando la naturaleza. A mí me da mucha rabia cuando me descubro tratando de resolver cosas en lugar de parar, callar la mente y sólo disfrutar. Pero muchas veces la mente nos juega esas malas pasadas.
      Søren Solkær es mi ídolo, o por lo menos, uno de ellos. Dejar una carrera profesional brillante, para dedicarse a este proyecto, me parece envidiable. Lo intentaré en la próxima encarnación. 😂😂
      Me alegro que te haya gustado la entrada. Un abrazote desde la Wikilocopedia (indudablemente, ¡es mi sitio!).

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