¿Por qué el agua de Montevideo ya no es potable?

Uruguay vive escenas pocas veces vistas, con un gran aumento de las ventas de agua embotellada, protestas y advertencias sanitarias por la calidad del agua que distribuye la empresa estatal Obras Sanitarias del Estado (OSE). Por las calles del centro de Montevideo, una de las imágenes más percibidas es la de gente caminando con bidones mientras continúa la restricción de un máximo de 2 botellas de 6 litros por persona en cada compra. La crisis hídrica que atraviesa la capital uruguaya obliga a muchos residentes a comprar agua embotellada, porque del grifo sale con altos niveles de salinidad.

Y ustedes se preguntarán por qué. La intensa sequía está agotando las reservas de agua dulce de la represa principal en el río Santa Lucía, de donde se nutre la capital y su zona metropolitana, donde vive más de la mitad de la población del país. El gobierno bombea agua del Río de la Plata en las represas, pero esa agua tiene un alto índice salínico. Más de la mitad de la población no tiene acceso a agua potable en el grifo.

Ese aumento de la salinidad del agua ha generado advertencias del Ministerio de Salud Pública y de los médicos especializados. Salud Pública recomendó a “aquellos que tengan hipertensión, en caso de ser posible, consumir agua embotellada” y que las personas que tengan “recomendación médica de una dieta restringida en sal, deberán extremar los controles de presión arterial y no descuidar sus controles médicos”. 

La Comisión para la Salud Cardiovascular de Uruguay advirtió en un comunicado que “casi el 37% de los uruguayos tiene presión arterial elevada” de los cuales un tercio “no lo sabe”. Por este motivo, el ministro de Medio Ambiente, Robert Bouvier, dijo que el agua “no es potable en la definición perfecta de potabilidad”, aunque sí “es bebible y consumible”.

¿Y se solucionará el problema con la llegada de las lluvias? “La sequía y la mala infraestructura dificultan una solución rápida para el 60% de los uruguayos”. O sea que no es probable, ya que, además de las escasas lluvias, los expertos señalan otras causas para la falta de agua: deforestación, contaminación de fuentes, uso excesivo, sobreexplotación, desperdicio, los bosques de pinos y eucaliptus de donde desertan los pájaros, la agricultura transgénica… Pero, la principal, el no haber reaccionado a tiempo a las propuestas de 1971. No estamos hablando de ayer.

En 1971, a través de la OEA, técnicos uruguayos presentaron un excelente informe sobre la cuenca del río Santa Lucía que propuso todo lo que debía hacerse hasta el año 2027 para que no se llegara a una situación como la que se está viviendo. De todas esas recomendaciones, lo único que se hizo fue la represa de Paso Severino”. La reserva de “Paso Severino” abastece actualmente Montevideo de agua dulce. Pero casi no tiene agua. Una crisis hídrica que ya era previsible.

Ante la crisis, el Ministerio de Salud triplicó el nivel de cloruros y duplicó el nivel de sodio permitidos en el agua. O sea que el peligro sigue creciendo pero, por lo menos, todo es legal. ¡No hay responsables!

Para seguir haciendo frente a la escasez de agua, el gobierno del presidente Luis Lacalle Pou declaró la emergencia hídrica, bajó el porcentaje del IVA al agua embotellada. E implementó suministros de agua gratuita a regiones con menos recursos económicos, así como a hospitales y centros de primera necesidad. Pero no todos pueden comprarla. “La doctora me dijo que del agua del grifo no tome más. Ni para el mate, ni para nada.” 

Por otro lado, la emergencia hídrica permite al gobierno reducir tiempos y simplificar procesos para llevar a cabo una obra que habilitará otra fuente de agua potable. Pese a que las reservas siguen disminuyendo, el gobierno prometió que el suministro de agua “no se va a suspender” y dijo que acelerará una licitación para adjudicar a empresas privadas el llamado “Proyecto Neptuno” con el fin de construir una planta potabilizadora, pero que no desaliniza, en el Río de la Plata. 

El proyecto propone instalar una nueva planta potabilizadora, una tubería de aducción de 80 kilómetros y una reserva de emergencia para abastecer el área metropolitana. Reaparece la idea de extraer agua del Río de la Plata para asegurar el abastecimiento de Montevideo en un plan que replantea la posible gestión privada del servicio de agua potable. No sé si me entiendes.

Esta propuesta es fuertemente resistida por los ambientalistas. Por un lado, por considerarla muy costosa, porque en el sitio elegido algunos días del año hay una salinidad incompatible con la potabilización. Y por encima de las consideraciones técnicas, ambientales y económicas requeridas en cualquier proyecto, tratándose del servicio de agua potable, se debe decidir quién se hará cargo no sólo de la obra sino del cobro del suministro.

Tal vez sería hora de preguntarse si esta tentativa no viola la disposición del artículo 47 de la Constitución uruguaya, votada en el plebiscito de 2004, que establece que “el servicio público de saneamiento y el servicio público de abastecimiento de agua para el consumo humano serán prestados exclusiva y directamente por personas jurídicas estatales”.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

4 comentarios sobre “¿Por qué el agua de Montevideo ya no es potable?

  1. Hola, Marlen.
    Nos siguen llegando avisos, pero ya a gritos pelaos. Y seguimos sordos. Y nuestros dirigentes gordos, de satisfacción por lo robado y por los oídos tapados.
    O el planeta se lo toma en serio y se sacude como los perros para librarse de nosotros cuál parásito, o va directito al acabose.
    Creo que ya no hay conciencia, ni empatía, ni respeto, ni ná de ná.
    Tengo un día demasiado pesimista para comentar esta entrada. Hace falta un cambio radical en nuestra forma de pensar y comportarnos, y no veo ninguna señal positiva.
    En fin, ojalá nuestros niños abran los ojos a tiempo.
    Abrazo, amiga.

    1. Hola Jose.
      No, no todos seguimos sordos. Algunos somos conscientes de lo que está pasando. El problema es que ser conscientes e intentar cambiar la situación no se lleva bien con los bolsillos llenos. Y quienes deciden son los segundos.
      Menudos dos nos hemos juntado hoy aquí. Tú tienes un día pesimista y yo estoy cansada de tanto gritar sin que quien corresponde se inmute. Y no es que pretenda ser escuchada por las altas esferas, es que, simplemente hace falta, como tú dices «un cambio radical en nuestra forma de pensar y comportarnos», reanimar valores, cambiar prioridades. Y la epidemia de sordos, en esa capa de la sociedad, se extiende.
      Se hacen estudios para investigar causas y soluciones posibles, se sabe perfectamente las medidas que hay que tomar. Pero las privatizaciones reparten suculentas bolsas y además tienen menos controles.
      No sé si será el calor, pero estoy cansada. Tengo ganas de más cuentos para niños, de esos que acaban bien. Me voy a duchar… otra vez… Mientras podamos, disfrutemos del agua. Y hablemos con los niños, ellos seguro que nos entienden.
      Un abrazo grandote y fresquito.

  2. Hola Marlen, la otra vez platicaba con una amiga uruguaya al respecto. Definitivamente hay una crisis hídrica pero, ¿por qué se llegó a esto? ¿Por que dejaron de hacer lo necesario? Lo único real es que ahora el agua cuesta más.
    Por ejemplo acá en México desde hace como 30 años no se toma agua del grifo. Es un hecho que todos ya aceptamos que hay que comprar agua que viene en garrafones de 20 lts o en otras presentaciones. Agua cara. Somos el país que más agua embotellada consume, pero no siempre fue así. Todo ha sido una estrategia para privatizar el agua y vendérnosla cuando es un derecho constitucional. Los gobiernos han sido cómplices. En fin, creo que por ahí irá un poco la cosa con Uruguay.

    1. Hola Ana.
      Por supuesto, es lo que está pasando en Uruguay, en Méjico por lo que cuentas y lo que se viene en unos cuantos países más. La privatización del agua, de la sanidad, de la educación, da unos buenos dividendos a un pequeño grupo, aunque vaya minando el poder adquisitivo de la mayoría. Pero esto, ¿a quién importa? A quien tiene la menor posibilidad de decidir. Estrategias que enriquecen a unos y denigran a gobernantes corruptos. Aunque de esto no se hable mucho en los medios de comunicación. Un caso más. Lamentablemente.
      Un abrazo.

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