La búsqueda de lo increíble aún nos aguarda en el mundo

No tengo claro exactamente cuándo, pero debía ser a finales de los años 80 cuando escuché hablar por primera vez de Nessie en la televisión. Fue la primera vez que supe de la existencia del Lago Ness, en las Highlands, las Tierras altas de Escocia. Recuerdo que en el programa mostraron, o eso creo evocar, la famosa fotografía en blanco y negro que tomó Marmaduke Wetherell, en la que se ve el cuello por encima del agua de lo que parece ser una especie de plesiosaurio. Sé que pensé que yo quería ir allí y verlo con mis propios ojos.

Más tarde, en 1994, el yerno de Marmaduke informó que éste le había confesado en el lecho de muerte que todo había sido un montaje. Ya daba igual. No sabéis eso que se suele decir: No dejes que la realidad estropee un buen titular. Y eso es lo que no ha faltado, precisamente, estas últimas semanas de agosto, cuando los medios han sido un hervidero de noticias acerca de la mayor expedición de búsqueda del monstruo del lago Ness en cincuenta años.

Y no es que nos hayamos olvidado de Nessie en todo este tiempo. Las Highland escocesas son el escenario ideal para muchas de las historias y leyendas de las que Escocia es especialista. La del lago Ness, ubicado a pocos kilómetros de su capital, Inverness, es una de las más conocidas del mundo. Muchos han sido los que han asegurado haber visto a Nessie, un enorme animal marino que supuestamente vive en sus profundidades y bajo el castillo de Urquhart, una edificación del siglo XIX con un coqueto perfil tallado en arenisca rosada, dotado de un mirador hacia la ciudad y sobre todo hacia ese fenómeno que es el icónico lago que procura la imagen más fotogénica y buscada de las cámaras fotográficas o los teléfonos móviles de los visitantes.

La primera fotografía del monstruo se obtuvo en 1933 y, aunque los expertos consideraron que era falsa, fue la responsable de aumentar su mito y de popularizar su búsqueda. Un gran número de biólogos marinos se han dedicado a buscarlo sin éxito, a pesar de la insistencia de muchos de los habitantes de los alrededores que aseguraban verlo cada cierto tiempo. Uno de ellos, Gary Campbell, presidente del club de fans de Nessie, es quien ostenta el récord de mayor número de avistamientos, incluso aunque ni siquiera haya pruebas de su existencia.

En 2016, el hallazgo del cuerpo inerte de un animal extraño en la orilla del lago hizo saltar las alarmas: Nessie estaba muerto. El mismo día se concluyó que lo que yacía sobre la arena era la figura que se había creado para una producción cinematográfica. Sea cierta o no la leyenda, el lago Ness es uno de los principales atractivos turísticos de Escocia.

Una de las teorías más populares que trataron de explicar el enigma del monstruo del lago Ness se refiere a la posible existencia de plesiosaurios, que pudieron sobrevivir a la extinción de los dinosaurios. “El enigmático monstruo del lago Ness en Escocia podría haber sido una gigantesca anguila”, rezaban los resultados de una investigación que fue realizada en 2019 por los científicos de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda). El equipo de investigadores encabezado por el profesor Neil Gemmell descubrió la presencia de casi 3.000 especies en las aguas turbias y profundas del lago escocés. La mayor parte de estas criaturas eran pequeñas y los científicos no pudieron encontrar el ADN de un monstruo o de un dinosaurio. El ADN más cercano pertenecía a animales anfibios como sapos o ranas.

«No encontramos cocodrilos. No encontramos lagartos. No encontramos víboras. Es posible que anguilas muy enormes habiten allí, pero ello depende de su percepción de la palabra «enorme», declaró Gemmell, citado por medios británicos.

El Loch Ness Centre se encuentra en Inverness. Justo cuando llegas allí, unos chicos con un chaleco distintivo te indican dónde puedes aparcar. Todo está perfectamente orquestado como en un parque temático, la cafetería, la tienda de recuerdos, la heladería. Y, por supuesto, el museo, que está ubicado en el mismo edificio del antiguo hotel que dirigía la señora Aldie Mckay, la misma que entró agitada en el vestíbulo en abril de 1933, diciendo haber visto una extraña bestia acuática en el loch, que así llaman en Escocia a sus lagos.

“Su avistamiento provocó el nacimiento de un monstruoso frenesí mediático y creó una leyenda mundial”, se puede leer en la placa junto a la entrada. No hace falta decir que la noticia no le fue nada mal al negocio de Aldie Mckay.

Noventa años después el «negocio monstruoso» sigue sin ir nada mal. El Loch Ness Centre se llena cada día. El museo ha sido reabierto este pasado mes de junio, tras una renovación integral que lo ha dotado de una poderosa narrativa que se basa en el contenido digital y el juego, invitando a los visitantes a transitar un impreciso espacio entre lo científico y lo legendario que deja abiertas todas las posibilidades y todos los sueños. Al final del recorrido, hacen una encuesta entre el público. En general, entre el 40 y el 50% está seguro de que Nessie existe realmente. 

Este último agosto, como era de esperar, la más reciente de las expediciones que ha peinado los 35 kilómetros de largo y hasta 230 metros de profundidad del lago Ness no sirvió para encontrar a Nessie, pero, como escribió Viggo Mortensen en el prólogo del estupendo libro ilustrado “Animales invisibles. Mito, vida y extinción”: “El ejercicio de buscar sin garantías de encontrar lo que deseamos, es un fin valioso en sí mismo”.

En definitiva, ese es el principal impulso de todo viaje, la búsqueda de todo lo increíble que aún nos aguarda en el mundo y que ni siquiera sospechamos que está ahí. Para encontrar al monstruo del lago Ness hay que salir a buscarlo y, en caso de no encontrarlo, siempre nos quedaremos con una bonita anécdota que contar.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

Deja un comentario

error: Content is protected !!

Descubre más desde El blog del Trujamán

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo