Robles entre el viento y las sombras, el Krampus acecha

El caserío de Gorka y Miren es un antiguo edificio de piedra, construido hace siglos en el corazón del Bosque de Sorginaritzaga (Robledal de las Brujas), un lugar místico y antiguo que parece sacado de un cuento y que se encuentra antes de llegar a Roncesvalles, en las afueras de Auritz  (Burguete), en el Pirineo navarro.

Las gruesas paredes están cubiertas de musgo en algunas zonas, testimonio del paso de los inviernos fríos y húmedos. Las vigas centenarias, de madera oscura y rugosa, crujen al compás del viento que golpea las ventanas. En el salón, una gran chimenea de piedra calienta la estancia, donde las llamas proyectan sombras que bailan en las paredes, creando un ambiente misterioso.

Las ventanas del caserío dan al bosque, tan denso que en algunos lugares la luz del sol apenas toca el suelo. El viento de diciembre silba entre las ramas, haciendo que los árboles se agiten como gigantes sombríos. Es un lugar de leyendas, donde la niebla se instala entre los troncos, y se dice que en las noches más oscuras se pueden escuchar ecos de tiempos pasados.

En estas épocas invernales, las ramas desnudas de los robles toman formas caprichosas y a veces aterradoras bajo la luz de la luna. El bosque es conocido por su mezcla de robles y hayas, y está lleno de vida, con arroyos que bajan de las montañas, además de tener una densidad de árboles que crea una sensación de aislamiento ideal para una historia en la que la naturaleza juega un papel clave.

El ulular de un búho o el crujido de las hojas secas pueden hacer que hasta los más valientes sientan un escalofrío. Se dice que este bosque ha sido testigo de muchas historias oscuras, y cuando el viento cambia de dirección, trae consigo susurros de leyendas antiguas. Los habitantes del caserío han aprendido a respetar este lugar, aunque los niños siempre se preguntan qué criaturas podrían estar acechando entre las sombras. Especialmente en el ático, donde se guardan antiguos arcones llenos de misterios familiares.

Gorka es un hombre serio, de semblante austero y respetado por toda la familia. Sin embargo, tiene un sentido del humor inesperado que sólo saca en los momentos adecuados, especialmente con sus nietos. Es un narrador natural y utiliza su sabiduría para educar a los más jóvenes a través de historias.

Hoy es Nochebuena y, como tantas veces, toda la familia se ha reunido para festejar. Por la mañana grandes y pequeños estaban presentes cuando la pareja de bueyes arrastraron hasta la chimenea, con cadenas sobre un carro de dos ruedas, el enorme tronco seleccionado y talado. Allí debe arder durante esos días hasta la Nochevieja, consumiéndose lentamente. ¡Hay que respetar las tradiciones!

Gorka se acerca y se sienta frente a la chimenea, el crepitar de la madera resuena en el gran salón, los suelos gruñen bajo el peso del tiempo. 

Los niños, desde los más pequeños hasta los adolescentes, rodean a su abuelo con ojos expectantes. Afuera, los robles parecen cobrar vida, como si el bosque también escuchara las palabras del anciano.

Todos sabían que cuando el abuelo hablaba, era mejor escuchar.

Gorka .- Esta noche, os contaré el cuento del Krampus, comienza con su voz grave, casi susurrante. Me la contó un buen amigo, cuando estábamos en la Selva Negra alemana. El Krampus es un demonio de la Navidad. Mientras otros esperan a Papá Noel o al Olentzero con dulces y regalos, hay quienes temen la llegada de Krampus… porque él viene por aquellos que no han sido buenos.

Los más pequeños se remueven en sus asientos, fascinados aunque nerviosos, mientras Iñaki, el mayor de los nietos, sonríe intentando no mostrar miedo. Inteligente y despierto, con una imaginación viva, curioso y siempre queriendo saber más, aunque se hace el valiente cuando las historias se ponen inquietantes.

Gorka .- Krampus no trae regalos. Trae castigos -continúa el aitona-. Su cuerpo es mitad bestia, mitad humano, con cuernos retorcidos y una lengua roja que se alarga como una serpiente. Carga un saco, pero no para dejar regalos… sino para llevarse a los niños que se han portado mal durante el año.

Koldo, el hermano pequeño de Iñaki, es travieso y siempre tiene preguntas. No se asusta fácilmente, pero cuando lo hace, lo oculta bien. Le encanta participar en las discusiones de los mayores, aunque a veces se nota que es sólo para llamar la atención.

Koldo .- ¿Y qué hace con ellos? -pregunta con voz temblorosa.

Gorka .- Se los lleva a su cueva en lo profundo del Baztan… y nadie vuelve a verlos jamás.

La atmósfera se ha vuelto inquietante, cuando Aitor, padre de los dos niños, no puede contenerse más. Aitor es fanático de Marvel y de las historias épicas. Tiene una relación cercana y respetuosa con su padre, aunque le encanta debatir sobre diferentes puntos de vista. Es un hombre pragmático, pero con una chispa juvenil que emerge cuando discute sobre sus héroes favoritos.

Aitor .- Bueno, si lo piensas bien, aita, el Krampus suena como un antihéroe. Como si estuviera haciendo justicia, ¿no? Como un Deadpool navideño. Va tras los malos, castiga a los que lo merecen…

El abuelo, fingiendo irritación, lo mira con severidad.

Gorka .- Krampus no es un héroe, Aitor. Es un demonio. Y no, no hay redención con él. Sólo castigo. No lo compararía con tus superhéroes.

Pero Aitor insiste, encendiendo una discusión amistosa entre él y su padre. Los nietos observan atentos, disfrutando del intercambio.

Aitor .- Yo digo que si se hiciera una película, Krampus podría tener una evolución del estado de error o pecado a un estado de redención enfrentando sus errores, es lo que se llama “arco de redención” en los personajes literarios, -continúa Aitor, gesticulando.- Un villano que se convierte en héroe al final. ¿No lo ves? ¡Eso vendería millones!

Eneko, el hijo pequeño de Gorka y Maite, más serio que su hermano mayor, pero que aprecia profundamente el humor irónico, trae unos vinos de la cocina.

Eneko .- ¡No, por favor, no discutáis! -Dirigiéndose a Aitor- ¿No ves que nuestro aita puede con todos nosotros?

Iñaki .- Pero tío, si eso no es discutir, eso es debatir. ¡Y es muy divertido! ¡Si vieras el Parlamento!

Eneko .- ¿Y tú de dónde sacas…?

Aitor .- ¡Deberes de la escuela!

Iratxe .- ¡Venga ya! -interviene la hija de Gorka y Maite, con un tono misterioso.- Yo creo que Krampus no se redime, él… acecha. No es cuestión de justicia, es su naturaleza. ¿Y quién dice que no está ya entre nosotros, vigilando?

Iratxe es una mujer fascinada por lo misterioso y lo oscuro. Es muy cariñosa, disfruta de la intriga y a menudo añade toques sombríos o sorprendentes a las historias de su padre, jugando con el miedo de los niños quienes, en este momento, se encogen en sus asientos.

Nahia, la hija de Iratxe, es la más pequeña y dulce del grupo, pero también tiene una vena traviesa. Aunque se asusta con las historias, le gusta la emoción de las reuniones familiares y adora a su abuelo, siguiéndolo con devoción.

Nahia .- Ama, yo no creo mucho en lo que está contando el aitona. Pero quería decirte que el vaso que se rompió el otro día, no lo rompió el viento, que fui yo. Pero fue sin querer, me moví un poquito y ¡ya estaba roto en el suelo!

Iratxe .- Pues está muy bien que me lo cuentes, porque yo me enfadé con el viento por romper mi vaso.

Miren, la esposa de Aitor, interviene rápidamente. Miren es protectora, especialmente con sus hijos. Prefiere que los cuentos no asusten demasiado a los más pequeños, pero no se opone a que participen en la diversión de los relatos familiares.

Miren .- Bueno, creo que basta de demonios y castigos. No queremos que los niños tengan pesadillas, ¿verdad?

Maite .- Bah, ¿pesadillas? -inclinándose hacia adelante con una sonrisa.

La amoña Maite es el alma divertida de la familia. Siempre trata de quitarle dramatismo a cualquier situación, prefiriendo el humor para aliviar tensiones. Es cálida y cariñosa, y aunque Gorka la respeta profundamente, a menudo finge irritarse cuando ella «rompe» el ambiente de misterio que él intenta crear.

Maite .- Cuando era niña, mi amoña decía que Krampus tenía una debilidad… ¡las galletas de jengibre! Si le dejabas suficientes, se olvidaba de llevarte.

Los niños ríen nerviosos, aunque todavía miran de reojo hacia las ventanas, donde el viento de diciembre agita las ramas de los árboles como sombras siniestras.

Gorka los observa en silencio, dejando que las risas y las bromas fluyan. Pero justo cuando parecía que la historia había terminado, se levanta lentamente, su sombra alargándose en el salón.

Gorka .- ¡Ah, casi lo olvidaba!… ¿dónde está la bandeja de galletas?

Todas las miradas se dirigen hacia la mesa, donde la bandeja que contenía las galletas de la cena está vacía. El abuelo frunce el ceño, fingiendo preocupación.

Gorka .- ¿Quién se las llevó? Espero que no haya sido… Krampus.

El silencio se apodera del salón hasta que un maullido rompe la tensión. Orbanekin, el gato de la familia, con la boca llena de migajas, aparece bajo la mesa.

El abuelo suelta una carcajada.

Maite .- Parece que Krampus ya no se lleva a los niños… sólo se lleva las galletas.

Las risas estallan entre los adultos y los niños, rompiendo definitivamente el hechizo oscuro de la historia. Mientras tanto, la cena está lista, y Gorka, con una sonrisa traviesa, es el primero en sentarse a la mesa, como si nada hubiera pasado.


VadeReto, El Acervo de los Cuenta Cuentos
En el blog “Acervo de letras” de Jose Ant. Sánchez, existe este reto literario que me encanta. Es una invitación a escribir, sólo un tema

cada mes, que puedes desarrollar como más te guste.
Para este VadeReto, Jose nos propone:
Este es el mes de los niños, de los que lo son por edad y de los que lo siguen llevando en su interior. Por eso es la época ideal para contar cuentos y que estos contagien amor, empatía y solidaridad. Estas son las únicas condiciones del reto de este mes. Todo lo demás queda a vuestra libre elección.
Por eso, a este VadeReto lo vamos a llamar:
CUÉNTAME UN CUENTO

No os los perdáis! Podéis leer el resto de aportes aquí:

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

17 comentarios sobre “Robles entre el viento y las sombras, el Krampus acecha

  1. Hola, Marlen.

    Pensaba que te habías equivocado de tema y que nos ibas a poner los vellos de punta con el simpático Krampus. Pero a los niños «nos encantan» los monstruos, aunque sea Navidad.

    Le has dado un giro muy divertido a la historia, intercalando el cuento del abuelo con el ambiente familiar. Has retratado muy bien a cada miembro y nos has hecho partícipe de ella.

    Me hubiera gustado haber participado en esas reuniones de CuentaCuentos, pero mi familia era más partidaria del cante de villancicos y deleite del tocamiento de panderetas. 😜😂

    Así que, he vuelto a sacar a mi niño interior y me he escondido en un rincón del Caserío para no perderme los cuentos de Gorka. ¡Vaya vozarrón que tiene el abuelo!

    Me ha encantado la descripción que has hecho del lugar. Pasar una nochecita ahí tiene que ser cuestión de tenerlos bien puestos, pero durante el día la imagen me parece preciosa, un paraíso en la tierra.

    Muchísimas gracias por otro regalo contado. Siempre es un placer convertirse en niño y deleitarse con tus historias.

    Abrazo Grande, calentito y con la boca llena de Galletas (le di una a Orbanekin para despistar). 😉🤣

    1. Hola Jose
      Nooo, un buen cuento puede poner unas gotitas de miedo para que la emoción esté a flor de piel. Pero siempre acabará bien para que los sueños de los niños se contagien de las risas y alegrías y no se conviertan en pesadillas, que bastantes de estas tendrán en su vida futura.
      En este cuento en especial, quise darle más importancia al ambiente festivo compartido, a la familia, a cada uno de ellos y sus relaciones de amor y complicidad. Y también a la naturaleza y a la casa ocupando su lugar dentro de ella, ambas como un protagonista más del cuento. Más importancia incluso que al cuento mismo, que se convierte en fuente de risas, sustos y diversión compartida inter-generacional. (otra cosa que para mí es esencial, sobre todo en estas ocasiones.)
      Siempre me han encantado esas reuniones de CuentaCuentos y como para mí nunca eran suficientes, desde muy jovencita las organizaba yo misma, inventándome cuentos para mis primos y mi hermano. ¡Me divertía muchísimo!
      Me alegra mucho que te hayas unido a la familia y hayas escuchado ese vozarrón de Gorka, abuelo serio por fuera y muy divertido por dentro. Y hayas conocido a todos los miembros, empezando por el aitona Gorka y la amoña Maite, la más pizpireta y juerguista, aunque disfrazada de señora mayor.
      Y no te asustes por pasar la noche en el caserío, no da miedo. Porque la casa cruje y se queja, pero también abraza a sus habitantes y los protege de los furiosos vientos y de los seres que intentan verse como malos. Un paraíso lleno de magia y de aventuras para volver a sentirse niños protegidos y amados.
      ¡Ah, me olvidaba! Orbanekin me ha dicho que te transmitiera su agradecimiento. Como es un poco tímido, no le gusta hablar a cualquiera, pero este gatito lleno de manchas es muy charlatán cuando entra en confianza, sobre todo si hay galletas de por medio.
      No te manches con el chocolate, que te he visto y luego no vas a querer comer la merluza al pil-pil.
      Un abrazo grande y gracias por el regalo de tus palabras.

        1. Hola Nuria
          Sí, es casi tan clásico como Papa Noel. Aunque no se habla tanto de él, y tenía que estar presente.
          Me alegro que te haya gustado. Gracias por el comentario. Un abrazo para ti también.

    1. Hola lady_p
      Sí, a mí me gusta la idea de que, si hay un personaje que premia, también haya uno que castigue.
      Pero en estos tiempos, los niños no se deben estresar 😂🤣 Así que creo que no va a ser bien recibido.
      Me alegro que te haya gustado. Gracias por tu comentario. Un abrazo grande.
      Marlen

  2. Hola Marlen, muy bonito, muy bien llevado y sobre todo has logrado una ambientación equilibrada que nos hace sentir junto a tus personajes. Siempre me hago líos con tantos, pero eso es un problema mío jejeje. La verdad es que tu relato es precioso. Me gusta que has conjugado cosas de leyendas antiguas como el Krampus con personajes de leyenda actuales. Un relato que es una joya para el VadeReto. Saludos. PD: Me encantan los nombres de tu tierra…

    1. Hola Ana
      Sí, sé que es un poco confuso escribir tantos personajes, pero me apetecía describir las diferentes actitudes ante la situación de una reunión familiar con diferentes generaciones y opiniones. ¡Lo siento!
      Me alegro que te haya gustado y que aprecies las palabras en euskera que se van metiendo ellas solas en el cuento. Tengo mucho cuidado de no poner muchas, pero me parece que le da un sabor muy especial a los personajes, los hace más auténticos. Gracias por destacarlo y gracias por tus comentarios que me alegran y me dan ánimos para seguir escribiendo.
      Un abrazo grandote, Ana.

  3. Me encanta esta navidad ancestral, de mitos tradicionales anteriores a la navidad cristiana. El Krampus, no sé si es el mismo que el Grinch en otros lugares. A mi, los Reyes Magos, a parte de los juguetes, me traían un cestito de carbón, porque no había sido buena del todo.

    Feliz navidad. M. Cristina

    1. Hola María Cristina
      Sí, a mí también me parece importante que no nos olvidemos de estos mitos ancestrales y de las costumbres que conforman nuestro modo de ser y pensar.
      A mí los Reyes Magos que me traían algún regalo en casa de mis abuelos, nunca me trajeron carbón. ¿Sería porque me portaba muy bien o porque no me gustan los dulces? ¡Gran intriga! ¡Ja ja!
      ¡Muchas felicidades y un muy buen 2025! Un abrazo

      1. Hola, Marlen.

        Creo que no te estoy respondiendo en el lugar correcto, pero es que he sido incapaz de hacerlo de otra forma.

        Quería comentarte que menos mal que al final la familia es tan bien avenida y se conocen perfectamente unos a otros. Por momentos parecía que algo se iba a torcer y que los niños se iban a ir a la cama con miedo. Menos mal que no fue así. Me ha gustado mucho porque se sentía que como estar allá dentro del caserío con todos ellos.

        1. Hola Noelia
          Sí, no te preocupes, me estás haciendo tu comentario en el lugar perfecto. Y gracias por pasarte por el blog y comentar.
          Mi intención era crear un poco de tensión para que luego todos pudiéramos respirar tranquilos y divertidos con la reacción de cada personaje. Una comida de una familia normal, donde cada uno piensa lo que piensa, pero todos se respetan y se aman.
          Me alegro mucho que te hayas sentido incluida en la vida del caserío. Espero que tus fiestas estén siendo muy felices y las estés disfrutando.
          ¡Feliz 2025!

  4. Muy bien ambientada la historia en el seno de la familia. Yo no he vivido esas reuniones familiares arropadas por una buena historia. No conocía al este personaje traedor de castigos a niños malos.

    Ha sido fácil imaginarse la escena tal como nos la has presentado. ¡he disfrutado con la historia!

    Saludos

    1. Hola Mª José
      Me alegro que te haya gustado el cuento y que lo hayas disfrutado. Y me alegro que, a través de él hayas conocido el Krampus. Aunque espero que nunca te venga a dar sus castigos. ¡Pórtate bien!
      Gracias por tu comentario. Un abrazo.
      Marlen

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