La sacaron de casa con engaños.
Le tenían que hacer un estudio, la llevaban al hospital.
La ambulancia les esperaba.
El médico le explicó que no necesitaba llevar la silla de ruedas.
Su sobrina les apuraba.
Acostada en la camilla, no podía ver por dónde iban. Pero la distancia le parecía larga.
.- ¿Adónde me llevan? Ya pasamos el hospital. Tengo frío. ¿Por qué no me dejaron traer mi abrigo?
.- No se preocupe, señora. Llegamos enseguida, allí va a tener todo lo que necesita.
.- Pero ¿allí dónde? ¿Adónde me llevan?
Llegaron.
El nombre que leyó al pasar, “Geriátrico Eterna primavera”, inauguró su desesperanza.
Buscó su teléfono móvil, pero no le habían traído el bolso, ni los medicamentos, ni su libreta con los teléfonos amigos. Por no tener, no tenía ni siquiera su peine y su cepillo.
¡Nada! Estaba sola y ¡no tenía nada!
En la habitación que le asignaron, otra mujer dormitaba. No contestó a su saludo.
Tenía ganas de hacer pis, pero como no tenía la silla de ruedas, pidió a una enfermera que la ayudara a llegar al baño. La respuesta le desconcertó:
.- Ahora le ponen el pañal.
.- ¿Qué pañal? Ella no usaba pañales como un bebé. Con casi 80 años, en su casa se movía con su silla. Llegaba al baño, se lavaba sola y hacía sus cosas. ¿Como se iba a hacer pis encima?
La tristeza comenzó a matarla por dentro.
La indignidad de no poder limpiarse el culo, fue demasiado.

EL TINTERO DE ORO (ENERO 2025)
El Tintero de Oro nos propone el Microrreto "En torno a la vejez"
Ese será el tema para el microrreto de este mes. Una historia en un máximo de 250 palabras que gire en torno a alguna de sus múltiples vertientes.
Si queréis leer el resto de los escritos presentados:
https://concursoeltinterodeoro.blogspot.com/2025/01/en-torno-la-vejez.html
La imagen inicial es un diseño de NightingaleCraftery.
Hola Marlen un relato que es como un knock-out. Es muy triste lo que muchos viven al final de sus vidas y todavía cuando tienen fuerzas y no están decrépitos. (Tengo un relato parecido y no lo usé porque se me hizo medio fuerte jajaja, qué bien que te has atrevido). Hay que reflexionar sobre estas cosas. Una gran propuesta para el Tintero.
Sí, estoy convencida de que el internamiento, en muchos casos, no es «por su bien, para que esté bien atendido y coma bien.» En muchos casos «el viejo» o «la vieja» molesta en la casa. No digo que en todos los casos, por supuesto, pero sí en muchos. Vivimos apurados y no tenemos tiempo para sentarnos y charlar un rato tranquilos, soportar sus andares lentos o sus manías o costumbres.
Sé que es un relato fuerte, pero también sé que hace falta una reflexión sobre la vida moderna y sus prioridades. Se habla mucho sobre la discriminación, pero poco sobre el edadismo. Y no es porque ya estoy en una edad crítica (que también). Desde chica me parecía que mis abuelos tenían muchas cosas interesantes para contar, cosas que podían estar en uno de mis amados libros. Y me molestaba que alguna gente no les daba importancia. Ya ves, tanto no he cambiado. 🤣😂
Gracias por tus comentarios, siempre valorados. Un abrazo.
Gracias a ti, me encanta que intercambiermos ideas y opiniones. Saludos.
Hola Marlén. Se palpa la impotencia de la señora cuando no puede hacer nada por zafarse de ese destino que no desea, una prisión que será su cárcel hasta el final de sus días. Un relato muy duro. Un abrazo.
Hola Jorge
Sí, sé que es un relato muy duro. Pero creo que estas situaciones se merecen una reflexión o el deseo de que la reflexión se haga en muchas casas, en muchas familias. Sobre todo porque es una ficción, pero muy cercana a la realidad de muchos ancianos y ancianas, que no pueden escapar a su destino de presos inocentes.
Gracias por tu comentario. Un abrazo fuerte.
Ay, Marlen. Un relato que parte el alma. Has plasmado muy bien ese momento en que deja de tratarse a los ancianos como personas y la indefensión en que ello los deja. Haces sentir la impotencia y la incomprensión de la protagonista. Muy buen micro.
Hola Marta
Esos momentos en que se trata a los ancianos como deshechos prescindibles, como si ya no tuvieran sentimientos, como objetos a los que se mueve pensando en la disposición o la comodidad de quienes aún forman parte de la sociedad. Creo que es una de las partes más oscuras de esta etapa de nuestro planeta. Y estoy segura de que en algún momento de la «evolución humana», alguien descubrirá el error y se hará con la fama de un gran invento: «Aprovechar la experiencia de los no útiles». Pero mientras tanto…
Muchas gracias por tus palabras. Un abrazo.
Marlen
Hola Marlem, has descrito la triste realidad de muchos ancianos. Lo he visto tantas veces en mis visitas a las residencias que no puedo evitar emocionarme. Un abrazo grande
Hola Nuria
Sí, te entiendo perfectamente. Quien es sensible y ha entrado alguna vez en una residencia, no sale igual. Aunque sea una residencia de nivel, como las que hay en España. Si la experiencia es en otros lugares, mejor ni contarla.
Gracias por tu emoción y por tus palabras. Un abrazo grandote.
me parece muy acertado lo de limpiarse el color, porque es ese y no otro el momento de la rendición, el punto de no retorno. No creo que viva más de seis meses.
aunque puede que haya otras solo parece correcta la situación del Alzheimer, de no reconocer, algo muy lejano a tu protahonista.
Edadismo suena mejor pero se llama gerontofobia
Abrszoo
Hola Gabi
Tienes razón, elegí ese detalle, nada trivial, para marcar el momento justo en que la protagonista pierde la batalla contra la sociedad, contra la falta de amor y de empatía, cuando abandona la lucha por seguir viviendo. El momento en que se acaba todo para ella.
Tienes razón también en que el Alzheimer es un caso muy particular. Pero, como bien dices, no es el caso en este relato.
En cuanto a los términos, entiendo que «gerontofobia» es un miedo irracional hacia los adultos mayores y a envejecer y «edadismo» es la visión estereotipada y negativa de los mayores. Pero muchas veces, las palabras no alcanzan para definir sentimientos.
Gracias por tu comentario. Un abrazo.
Marlen
La experiencia que explicas en tu relato es desconsoladora, y la última frase demoledora. Lo que lo hace terrible es que sabemos que en muchos casos sucede así! Muy buen relato Marlen! Un abrazote!
Hola Marifelita
Escribía recién, en otro comentario, que la última frase con ese detalle, nada trivial, marca el momento justo en que la protagonista pierde la batalla contra la sociedad, contra la falta de amor y de empatía, cuando abandona la lucha por seguir viviendo. El momento en que se acaba todo para ella. Por eso su crudeza.
Y sí, tienes razón, sabemos que en muchos casos, a pesar del cariño de algunos y algunas cuidadoras, una residencia se convierte en una prisión de gente cuya única culpa es ser anciana.
Gracias por tus palabras. Un abrazote para ti también.
Marlen
Qué triste este relato y qué desesperanza comunica. Muy real. me ha gustado a pesar de su tristeza. O por ella.
Un abrazo.
Hola Rosa
Perdona la tardanza en contestar. Se había traspapelado el comentario.
Sí, el microrrelato es triste porque la situación de muchos ancianos es muy triste y desesperante. Tal vez sirve para que algún lector reflexione sobre la situación de su madre o su padre. Y si es así, bienvenida sea la tristeza que permita elegir un camino diferente.
Gracias por llegar y comentar. Un abrazo para ti también.
Marlen
A mí también me parece indigno eso de que les pongan un pañal para que se hagan encima y no tener que acompañarles al baño. Buen relato.
Creo que es una de las cosas más indignas que debe soportar una persona anciana que aún tiene la conciencia despierta. El darse cuenta que no hay nadie capaz de gastar unos minutos en ayudarle a acercarse al baño, y tener que permanecer con el pañal mojado hasta que alguien encuentre un momento para cambiarla y volver a entrar en la rueda.
Gracias por tu comentario. Saludos.
Marlen
Triste situación la de tu protagonista , que le llevan sin su permiso y con engaños . Cuantos habrá a los que le pase lo mismo , creo que nadie esta a salvo de algo así.
Un abrazo Marlen
Hola Puri
Que por ser una persona anciana tengas que estar a meced de la mala voluntad de familiares, es una verdadera tristeza. Pero tienes razón, nadie está a salvo.
Gracias por tu comentario. Un abrazo para ti también.
Marlen
Hola, Marlen, un micro reflexivo hasta el tuétano y tan real y duro de asimilar, que hiere por dentro y más cuando somos de los que cuidamos a nuestros viejos con amor y no los dejamos al desamparo de lugares fríos o personas indiferentes.
Me hiciste recordar la película «I care a lot», cuyo visionado me hizo sentir tanta impotencia… Excelente aporte, un abrazo
Hola Idalia
Gracias por tu comentario. Sí, es muy dura la vida de quienes se ven enclaustrados en un lugar aséptico sin el cariño de sus «seres queridos». A veces, son los y las cuidadoras quienes les aportan la palabra cariñosa, la sonrisa que necesitan. Quienes cuidamos a nuestros mayores con amor, salimos con el alma estrujada.
No he visto la película, la buscaré porque es un tema que siempre me ha impactado.
Un abrazo para ti también.
Marlen
Tristemente la vejez tiene un algo de indigna y traicionera. Perdemos el derecho de valernos por nosotros mismos y pasamos a depender de los demás sin nuestro permiso.
¡La que nos espera! Si es que llegamos.
Abrazo.
Pues yo no creo que la vejez tenga nada de indigno. Es la sociedad en la que estamos viviendo que con su paradigma de persona: «joven, guapo y delgado», la que transforma esa época de la vida en algo indigno de ser vivido. Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo en el que la experiencia y la sabiduría por todo lo vivido era valorado y el consejo de los ancianos era respetado. Llegará el día en que se den cuenta del error. O, por lo menos, eso espero. De todas formas, la otra posibilidad, a esa altura de la vida… es mucho peor.
Gracias por comentar. Un abrazo fuerte.
Marlen
Que Lastima Marlen. Un abrazo.
Hola Ainhoa
Pues sí, es una tristeza la situación que viven muchos ancianos, recluidos contra su voluntad.
Gracias por tu comentario. Un abrazo.
Marlen
Tremendo relato, Marlen , que refleja, por desgracia, muchas situaciones reales. Muchos ancianos no están incapacitados para decir dónde van o no y ese trato que reflejas en tu escrito es indignante . Me ha llegado al fondo del alma tu escrito. Un abrazo muy grande.
Hola Lola
¡Exactamente! Muchos ancianos tienen un problema, necesitan ayuda para ciertas cosas y amarían quedarse en su casa, en medio de sus queridos muebles y rutinas, pero para eso tienen que tener el dinero suficiente para poder elegir y el amor de quienes están cerca para que le permitan elegir. De lo contrario, todo se derrumba y su opinión no cuenta. Un gran paso atrás en la evolución de la sociedad.
Gracias por comentar. Un abrazo.
Marlen