Ekain, donde existen los caballos prehistóricos

En el pequeño valle de Sastarrain, en la ladera de la colina de Ekain, entre los municipios de Deba y Zestoa, entre bosques y aguas termales, en un rincón sereno de Euskal Herria, rodeado de caseríos y bosque, se conserva uno de los grandes tesoros del arte paleolítico: la Cueva de Ekain, un santuario de arte rupestre paleolítico en la provincia de Gipuzkoa, famosa por sus espectaculares pinturas de caballos y bisontes.

Cuando haces un viaje y llegas a un pueblo, sabes que lo vas a recordar por su plaza, su iglesia o su mercado. Zestoa, en cambio, se guarda en la memoria por lo que esconde bajo tierra.

Sendero junto a un antiguo molino en el valle de Sastarrain

Descubierta el 8 de junio de 1969 por Andoni Albizuri y Rafael Rezabal, dos investigadores voluntarios de la Asociación Cultural Antxieta que estaban buscando e investigando distintos enclaves de ocupación prehistórica en los montes del macizo de Izarraitz.

Un domingo de primavera llegaron al valle de Sastarrain siguiendo la regata del riachuelo Goltzibar. Aquel paraje les pareció un lugar idóneo para la forma de vida del Paleolítico, puesto que había abundantes pastos para las grandes manadas de herbívoros y mucha agua aportada por las dos regatas que se unen en este punto.

En un agujero de apenas 13 metros, apartaron unos bloques de piedra que les obstaculizaban el camino y se arrastraron a gatas por una estrecha galería. A unos 60 metros de la entrada se encontraron frente al “Gran Panel de Caballos”, grupo pictórico que el etnólogo, arqueólogo e historiador francés André Leroi-Gourhan calificó como “el conjunto de caballos más perfecto del arte Cuaternario”.

La Asociación Antxieta comunicó a la Asociación Científica Aranzadi el hallazgo y fueron José Miguel de Barandiaran (mentor y director de la Sección de Prehistoria) y Jesús Altuna (su discípulo más destacado) los primeros en estudiar el hallazgo, excavar el yacimiento arqueológico, publicar un estudio preliminar en diciembre de 1969 y una monografía más amplia en 1978.

La cueva alberga pinturas del Magdaleniense (Paleolítico Superior). La energía telúrica se apodera de todos los sentidos.

Actualmente la cueva original está cerrada al público para su protección y conservación (sólo se abre para estudios científicos). Declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 2008, la importancia de Ekain reside en que contiene algunas de las pinturas rupestres más bellas de Euskal Herria, destacando el «Gran Panel de Caballos» y representaciones de bisontes y osos.

Poco después se construyó una reproducción fiel que permite entenderla sin poner en riesgo su conservación: Ekainberri, parcialmente enterrado y construido con materiales como madera, hormigón y acero que se integran con el paisaje del valle. Su arquitectura es tan silenciosa como la cueva, pensada para acompañar la experiencia sin robar protagonismo a lo esencial. Funciona como Centro de Interpretación y ofrece la experiencia de visitas guiadas, actividades didácticas de arqueología experimental en las que se aprende a cazar animales salvajes, conocer la flora y la fauna de la época, y pintar, hacer fuego y cocinar tal y como se hacía hace 15.000 años, además de una visita virtual 360º.

La decoración del panel izquierdo de Zaldei comienza a los pocos metros de la entrada, en la pared izquierda. Un bisonte se representó antes del inicio de la composición principal del panel: un grupo de caballos. Le siguen, en una parte elevada de la pared, otros dos caballos.

Por debajo de estas imágenes y a una altura próxima al espectador, se desarrolla el conjunto central de esta pared: Se trata de una hilera de caballos que conducen al interior del santuario.

En la parte derecha del gran panel de Zaldei, delimitada por una fisura del soporte calizo, se realizaron figuras de caballos y bisontes.

Uno de los primeros destaca por su policromía y líneas de despiece interiores, mientras que en uno de los bisontes la línea de contorno se dibujó en negro (carbón vegetal) y rojo (óxido de hierro) y además se grabó el contorno, delimitando así el animal.

La reiterada combinación del caballo y el bisonte permite conocer más del clima, que no ha sido constante a lo largo de la historia, alternando momentos fríos y templados que han modificado el paisaje. Los animales representados en Ekain son el reflejo de un clima templado, ligeramente más frío que en la actualidad.

Osezno y oso adulto

Hacia el fondo de la cueva y a escasos 15 metros de los paneles principales de caballos (Zaldei), en una zona de techo bajo que obliga a agacharse, se localiza una composición de dos osos pardos. El de la derecha fue dibujado sin cabeza. La estrecha asociación entre ambos y su diferencia de tamaño sugieren una escena de osezno y oso adulto.

La posición oblicua del oso pequeño incita a pensar que se encuentra jugando o saltando alrededor de su madre o padre, característica frecuente de muchas crías de mamíferos. Este tipo de composiciones representan los primeros “retratos de familia” de la Historia del Arte.Los osos son animales muy poco frecuentes en las representaciones paleolíticas. Sin embargo, hay numerosas evidencias de la presencia de estos animales feroces en Ekain: zarpazos, oseras, huesos. Los grupos humanos, siendo conscientes del peligro que suponía para su supervivencia, no frecuentaron la cueva al mismo tiempo. Y tampoco fueron cazados ni su carne era consumida.

Algunos caballos muestran un tratamiento pormenorizado del interior del cuerpo. Degradaciones del pigmento creando tonalidades diferentes, combinación de dos colores, zonas grabadas combinando con la pintura, despieces buscando dotar al animal de corporeidad, superando el plano bidimensional.

Pequeños fragmentos de carbón vegetal analizados con la técnica del Carbono 14 permiten una datación fiable. Las figuras de Ekain fueron realizadas entre hace 15.000 y 12.500 años.Es frecuente encontrar en la naturaleza manadas de caballos integradas por varias yeguas y conducidas por un macho, pudiendo alcanzar unos 20 ejemplares. El objetivo de agruparse es la defensa frente a depredadores y el cuidado de las crías.

El caballo es el animal más representado en Ekain. Pero el estudio de los restos encontrados en el vestíbulo muestra que los ciervos y las cabras eran los animales más consumidos. O sea que no pintaban aquello que cazaban. ¿La selección de los animales pintados tenía una explicación simbólica?

Se han dado numerosas interpretaciones, y no es sencillo, para explicar el significado del arte paleolítico: el arte por el arte mismo, la teoría de la caza, el totemismo, el chamanismo, son las más aceptadas. En Ekain, el caballo parece ser un animal totémico y no la presa deseada para la subsistencia.El totemismo es un sistema cultural y religioso, estudiado en antropología, que establece una relación mística de parentesco y protección entre un clan o una tribu y un tótem, que puede ser un animal, una planta o un objeto inanimado, considerándolo un antepasado o la figura protectora de la que descienden. Y se caracteriza por tabúes sobre el tótem, como no matarlo ni comerlo.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

Deja un comentario

error: Content is protected !!

Descubre más desde El blog del Trujamán

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo