La luna se viste de mitos y misterios

Desde el inicio de los tiempos, el ser humano ha sentido una fascinación por la luna. Esa gran bola blanca que iluminaba el cielo por las noches y que cambiaba de forma y de color, era todo un enigma para los antiguos pobladores del planeta.

¿Qué era exactamente? ¿Por qué se movía? ¿Dónde se encontraba? Estas preguntas hicieron que a lo largo de la historia, las distintas culturas de todo el mundo, desarrollaran distintas teorías para explicar los fenómenos lunares. Guerras, cosechas, augurios… decenas de eventos terrestres venían determinados por la luna. En la mayoría de las ocasiones se los vinculaba con las distintas deidades, hasta el punto de conformar los calendarios que existen en la actualidad, como ocurre con el calendario judío o musulmán. 

La luna ocupa un lugar importante en numerosas mitologías -egipcia, griega y romana- y leyendas populares en todo el mundo. El único satélite de la tierra siempre ha estado rodeada de un halo de misterio singular, especialmente durante la fase de plenilunio.

Se la ha relacionado con la salud, la fertilidad, la agricultura y el comportamiento animal. Estos son algunos de los mitos y leyendas que han rodeado de misticismo a la luna y que los hombres se han empeñado en negar:

El ciclo lunar y el ciclo menstrual promedio tienen la misma duración: 28 días. Sin embargo, pese a que se suele asociar una cosa con la otra, no hay correlación entre las fases lunares y la menstruación.

Basado también en que el ciclo lunar y menstrual tienen la misma duración, algunas civilizaciones pensaban que la luna llena determinaba cuándo las mujeres podían quedar embarazadas. Actualmente está demostrado que los ciclos lunares no influyen en las posibilidades de embarazo.

Otra teoría compartida por algunos es que la luna llena provoca un aumento de los nacimientos. Sin embargo, estudios recientes han revelado poca evidencia estadística entre estos dos hechos.

Según la creencia popular, y a pesar de que no existe ningún estudio científico que asegure la influencia de la luna en el cuidado del cabello, si quieres que tu pelo crezca más rápido, debes cortártelo en luna creciente, el cabello dañado es mejor cortarlo durante la luna llena, ya que esto ayudaría a su reparación y para depilarte, la mejor fase lunar es la de cuarto menguante, que retrasa el crecimiento.

Desde siempre se ha creído que la luna llena está asociada con comportamientos extraños de las personas que conducen al suicidio o al homicidio. De hecho, las palabras “locura” y “lunático” provienen de la diosa romana Luna. Los estudios desacreditan esta hipótesis sobre la luna y su influencia en la salud mental.

Circula la creencia de que cultivar en fase de luna llena ayuda a que las plantas crezcan mejor y más rápido. No hay estudios oficiales que lo desacrediten, pero la postura mayoritaria científica se inclina a pensar en que esa influencia es en realidad inexistente.

Se cree que la luna llena afecta al comportamiento de los animales. Pero no de una manera mística, sino por la sencilla razón de que cuando hay luna llena hay más luz, por lo que algunos animales diurnos aprovechan también la noche para cazar. En general, la mayoría se encuentran más activos.

A pesar de todos los estudios y porcentajes matemáticos, las mujeres seguimos comprobando que los ciclos menstruales de las amigas se acoplan para coincidir, los servicios de urgencias de los hospitales saben que hay más partos y en general, más pacientes, en noches de luna llena, antes de ir a la peluquería buscamos un calendario, y pregúntale a un agricultor si tiene en cuenta la fase lunar para plantar.

A mí siempre me ha fascinado mirar el cielo nocturno, las estrellas y la luna en sus diferentes ciclos. De chica pasábamos horas en la azotea de la casa de mis abuelos, en Buenos Aires, con mi hermano y nuestro tío Paco, buscando estrellas fugaces, satélites y mirando en silencio la luna.

En verano me fascinaba el cielo del hemisferio sur, las noches de luna nueva en las llanuras de la Patagonia argentina, sola, recostada sobre un poncho puesto sobre la hierba, lejos de pueblos y ciudades que contaminan con sus luces. Un manto impresionante de parpadeos, donde un ojo inexperto como el mío podía distinguir la Vía Láctea, la Cruz del Sur, La constelación de Orion, a la que llamamos Las 3 Marías, la brillante Canopus… Y ante este impresionante espectáculo, uno sólo puede sentirse muy pequeño y muy privilegiado de poder contemplarlo.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

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