El tango, esa poesía bailada

Poesía bailada, sí. Cantada, sufrida, gozada con movimientos intensos del cuerpo y del alma. Hace una semana que acabó el Campeonato Mundial de Baile de Tango que se celebra anualmente en Buenos Aires.

Hablemos del tango. En su origen, el tango empezó a practicarse en los bailes de carnaval de los habitantes de origen africano que animaban las calles de los antiguos barrios de las ciudades rioplatenses. Con el paso de los años, cuando estas reuniones públicas fueron prohibidas por ser consideradas obscenas, los bailes se trasladaron a los conventillos, esas viviendas populares organizadas en torno a un patio central al que se asomaban varias habitaciones, en cada una de las cuales vivía una familia entera.

Otros lugares asociados al nacimiento del tango fueron las “academias de baile”, donde los hombres aprendían a bailar con bailarinas expertas y los prostíbulos, donde miles de trabajadores de los barrios más pobres de la ciudad, podían consumir bebidas y sexo sin buscarse demasiados problemas.

El tango fue un fenómeno de arrabal. Leopoldo Lugones, uno de los padres de la poesía moderna en lengua castellana, lo definía con desprecio como un “reptil de lupanar”.

En estos ambientes se empezaron a desarrollar los primeros pasos de una danza de pareja enlazada que combinaba los cortes y las quebradas de los bailes africanos, en particular el candombe, con los bailes importados de Europa. Los primeros tangos eran, en su gran mayoría, instrumentales, marcados por el acompañamiento de guitarra, violín y flauta. A principios del siglo XX, la flauta fue sustituida por el bandoneón, un instrumento de viento, diatónico y a fuelle, que había sido inventado en Alemania hacia 1835 y que a partir de entonces daría al tango su sonoridad más característica. Los distintos tangos solían recibir títulos irónicos y cargados a menudo de un doble sentido erótico.

Bandoneon de 1914 fabricado en Berlin

El primer giro inesperado en la historia del tango ocurrió a principios del siglo XX, cuando algunos artistas rioplatenses, marcharon a Europa en busca de fortuna. Fue así como el tango se escuchó por primera vez en Francia, para luego difundirse por el Viejo Continente. No se trataba de la música que hoy en día todos conocemos, sino de una versión más acomodada a los gustos y a los prejuicios del público europeo. En algunos casos sus intérpretes se veían obligados incluso a actuar vestidos con traje de gaucho y con boleadoras. Eran presentados como “indios argentinos de las Pampas”. En París se grabaron los primeros discos de tango y se crearon también las primeras escuelas que difundirían por Europa un baile que enseguida causó sensación.

Al final de la primera guerra mundial, tras haber fascinado a las élites europeas, el tango regresó a su patria, a la conquista de los ambientes más cultos y refinados de Buenos Aires. Sin dudarlo, la clase dominante argentina comenzó a manifestar una doble actitud hacia el tango. Si por un lado no dejaba de menospreciarlo públicamente por sus orígenes humildes, por el otro se mostraba dispuesta a danzarlo en los salones más exclusivos de la ciudad. A partir de los años veinte, las orquestas de D´Arienzo, Julio De Caro, Roberto Firpo, Osvaldo Fresedo y Francisco Canaro, serían contratadas por poderosos empresarios para entretener a la aristocracia porteña en los famosos salones de baile de Buenos Aires, como el Palais de Glace, el Montmartre, el Royal Pigalle, el Chanteclair y el Armenonville.

https://www.facebook.com/jaime.escobarsuazola/videos/1956710761183089

 Juan D´Arienzo y su orquesta en el tema “Loca”

Al mismo tiempo, se desarrolló el tango canción. A los instrumentistas se sumaron los primeros cantantes para quienes los poetas rioplatenses componían letras en algunos casos llenas de humor, en otros, de melancolía. Uno de los poetas más prolíficos de ese período, Enrique Santos Discépolo, definió el tango como un “pensamiento triste que se baila”.

Gracias a la radio aparecieron grandes intérpretes como Azucena Maizani, Mercedes Simone, Tita Merello, Libertad Lamarque, Ada Falcón, Agustín Magaldi, Ignacio Corsini y, sobre todo, Carlos Gardel. Con el “Morocho del Abasto”, nació el cantante de tango moderno. Sus numerosas giras y conciertos, sus películas internacionales y su trágica muerte en 1935 lo consagraron como un mito. Como un ave fénix, el tango volvería a nacer de sus cenizas para adaptarse a una nueva era.

Carlos Gardel toca un tango, vestido de gaucho

En la década de 1946 a 1956, Argentina empezó a desarrollar su propia industria, la moneda logró una nueva estabilidad, el desempleo bajó sensiblemente y los salarios aumentaron. Adaptándose a esta bonanza, la clase obrera descubrió por primera vez, y de forma masiva, que el tango le pertenecía. El antiguo tango, que muchos de sus contemporáneos habían definido como una “cosa de negros”, vivió entonces su edad de oro, con más de cien orquestas típicas tocando a la vez en Buenos Aires.

En los años posteriores, el tango perdió la primacía musical a causa de la irrupción de los ritmos anglosajones, pero ello no impidió que continuara el proceso de nacionalización y su adopción como símbolo de la identidad argentina. 

El 30 de setiembre de 2009, la Unesco declaró al tango Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

El baile arrabalero, denostado por las élites porteñas a principios del siglo pasado, se ha convertido hoy en día en una intocable seña de la identidad argentina y, al mismo tiempo, también en una industria musical y turística que genera cada año ingresos millonarios.

Desde el año 2003, se celebra anualmente en Buenos Aires (Argentina) el Tango BA Festival y el Campeonato Mundial de Baile de Tango, una competencia internacional entre bailarines de tango que se realiza en dos categorías: Tango Escenario y Tango de Pista. Argentina estuvo representada por bailarines de la Ciudad de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires, Chubut, Salta, Córdoba, Río Negro, Tucumán, Tierra del Fuego, Neuquén, Jujuy, Santa Fe, Santa Cruz, Misiones, Mendoza, San Juan, La Rioja, Chaco, Catamarca, Entre Ríos, Santiago del Estero, Formosa y La Pampa.

En total, en las categorías Tango de Pista y Tango Escenario, hubo más de 560 parejas de Argentina, Uruguay, Chile, Colombia, Rusia, Estados Unidos, Colombia, Italia, Brasil, China, Filipinas, Ecuador, Costa Rica, Alemania, Bolivia, México, Japón, Venezuela, Francia, Países Bajos, Suiza, Turquía, Australia, Reino Unido, Paraguay, Canadá, Nueva Zelanda, Armenia, Inglaterra y Corea del Sur. En el obelisco, con más de 20.000 personas, y entrada libre y gratuita, se vivió una fiesta con la definición en ambas categorías. ¡A disfrutar!

Semifinal en la modalidad Tango de Pista
Los campeones 2022 en la modalidad Tango de Pista: Sebastián Bolivar y Cynthia Palacios de de Cipolleti, provincia de Río Negro (Argentina)
Final de Tango Escenario con la pareja rusa Dmitry Kuznetsov y Olga Nikolaeva
Los campeones 2022 en la modalidad Tango Escenario: Constanza Vieyto y Ricardo Astrada

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

5 comentarios sobre “El tango, esa poesía bailada

  1. Buenos días, Marlen.
    Escuchar la palabra TANGO en mi tierra es sinónimo de música, compás, fiesta, coplas… Por algo es uno de los orígenes del Carnaval Gaditano.
    Aunque, solo tiene como semejanza el nombre, tanto el tango argentino como el gaditano reúnen características hermanas. Surgió a partir de las músicas traídas desde África; comenzó siendo patrimonio de la clase humilde que lo cantaba y tocaba para diversión y reunión de sus gentes; y ahora es uno de emblemas de la ciudad, aunque ha quedado rebasado por otras modalidades carnavalescas. También eran usadas sus letras con doble sentido para evitar la censura y las cortapisas del poder establecido.
    Otro ejemplo más de nuestro hermanamiento cultural.
    Es un baile muy curioso que nunca he tenido la ocasión de practicar y, por lo tanto, ni siquiera intento. Me parece tremendamente expresivo y sensual, pero mucho más elegante que los bailes modernos de magreos y contoneos. Me parece dificilísimo de ejecutar y eso lo hace más fascinante. Todo lo que hay que dedicarle tiempo, paciencia y aprendizaje se convierte en un arte.
    La música es cultura y como tal, que sea una seña de identidad es para celebrarlo y mantener en el tiempo. Una gran noticia que siga muy vivo y los jóvenes lo mantengan activo. Es necesario que no se vea invadido ni maleado por las nuevas modas.
    Una curiosidad que me asalta, ¿eres bailona de tangos? 😜
    Gracias por el artículo es muy interesante e instructivo. Como siempre.
    Un abrazo tangueeeeeeerooooo 🤗😊👍🏼

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  2. Buenas noches, Jose.
    Sabía que el tango o tanguillo (no sé si es lo mismo), es un palo del flamenco y que hay incluso concursos de canto en los carnavales gaditanos. Y no me extraña que, aunque no creo que se parecen, haya tenido algo que ver en el nacimiento del tango rioplatense, como la habanera, el candombe, la milonga y la polka. En aquellos tiempos, no estaba mal visto eso de mezclarse.
    Tanto en Cádiz como en Buenos Aires, comenzó siendo patrimonio de la clase humilde que lo tocaba y bailaba para diversión y reunión de sus gentes; y ahora es uno de los emblemas de la ciudad. ¡Viva el hermanamiento cultural!
    Es una música que me encanta. De hecho, y dependiendo del humor que tenga, suele sonar en casa bastante frecuentemente. Sobre todo las grandes orquestas, me puedo quedar horas escuchando esos acordes.
    En cuanto al baile, es difícil de ejecutar, hasta que encuentras la pareja con la que te entiendes a la perfección. Entonces se convierte en el baile más sensual y apasionado, donde dos se transforman en uno sólo, que al igual que te termina tus frases y tu acabas las suyas, adelantas sus movimientos para acompañarse mutuamente. Ya sé, difícil de explicar.
    Aprendí a bailar tango con mi marido y nos gustaba ir a las milongas de los viejos barrios de Buenos Aires. Perdernos en la pista, dejar de ver al resto de las parejas, al resto del mundo y trasladarnos a otra dimensión, acompasando los cuerpos y las respiraciones.
    No he vuelto a bailar el tango desde que Kurt murió. No podría hacerlo con otra pareja. Es algo que siento con nostalgia, aunque no con tristeza. Vivimos cosas maravillosas y disfrutamos cada instante que pasamos juntos, esta fue una de ellas. Me siento una afortunada por ello. Ahora me alegra ver bailar un buen tango, sobre todo si es en una anónima milonga. Y me alegra, sobre todo, que las nuevas generaciones no lo pierdan, que descubran su magia.
    ¿Quién diría que este precioso blog, sacaría tantas cosas de dentro?
    Gracias, como siempre, por tus comentarios que invitan a la charla distendida, aquí en la terracita, con el chop en la mano y con el buen tiempo. Otro abrazo tanguero también para ti, Amigo.

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  3. Pos claro, Marlen.
    La música, como la cultura bien entendida y la educación y la empatía y la solidaridad…, derriba fronteras y hermana pueblos muy alejados físicamente, pero que terminan muy cercanos en el corazón.
    Yo no me veo bailando un tango, aparte de porque mis destrezas perniles están ya bastante mermadas, porque el tango hay que bailarlo bien apretaos y con mi barrigón siempre quedarían distancias, además de poner en serio peligro el aliento de mi desafortunada pareja. 😅😂
    Me resulta muy curioso que estas conversaciones, que bien podríamos hacerlas por el guasa (que está totalmente a tu disposición para lo que necesites contar) las hablamos aquí sin vergüenza ni cortapisas. ¿Qué tendrá tu blog que nos da tanta confianza y libertad para abrirnos a hablar de nuestras cosas?
    Supongo que, en el fondo, aflojar nuestros sentimientos, memoria y vivencias nos hace sentirnos menos solos, y compartirlos aquí es como lanzarlos al viento para que otros puedan nutrirse de ellos.
    Ojalá nuestros aciertos, pero sobre todo nuestros errores, sirvieran para que los que ya hemos vivido un buen trecho ayudara a los que están al principio o a medio camino. Aunque, como siempre digo, nadie aprende de los tropezones de los demás.
    Que tengas una preciosísima semana, amiga. 🤗😊😘👍🏼
    Ahora, cada vez que escuche un tango me acordaré de ti. 💃🏼🕺🏼
    Un abrazaaaaazoo

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    1. Buenos días Jose.
      Te sorprenderías de las figuras que se ven bailando en una milonga. En general, no tiene mucho que ver con los modelitos que se ven en las competiciones o shows. ¿Barrigón? ¡Ja! ¿No me digas que te sientes con gordofobia? Esto habrá que hablarlo.
      ¿Y si te digo que he visto una pareja donde el hombre iba en silla de ruedas? Pues lo hacía maravillosamente.
      En cuanto al aliento, un chicle y ¡Arreglao! Así que nada de excusas. Háblalo con tu mujer, que seguro estará de acuerdo y ¡a bailar!
      Sabes, a mí también me resulta curioso que estas conversaciones, a veces tan íntimas, se cuelen en nuestros blog. Tal vez, lo que escribimos forma parte de una charla entre amigos, va dirigido a quien se lo escribimos y no nos importa nada lo que piensen o digan los demás. Tal vez, como tú dices, la confianza y la libertad para hablar de pensamientos y sentimientos nos la de el desear sentirnos menos solos. Tal vez estamos inventando un subgrupo dentro de los blog: «Confesiones en la noche».
      Es extraño, no suelo hablar de sentimientos escribiendo en el WhatsApp o en un email. Necesito la voz de mi interlocutor (por teléfono o WhatsApp, es lo mismo) para explayarme. Sin embargo, en este rinconcito, es como estar sentados charlando de bueyes perdidos y compartiendo vivencias con amigos, además de comida y bebida.
      Y, aunque estoy de acuerdo en que nadie aprende de los tropezones de los demás, tampoco sabemos adónde llegan nuestras palabras y en estos tiempos convulsos, no sabemos a quién le puede ayudar saber que no está solo, que no es el único que piensa lo que piensa o siente.
      Te regalo uno de mis tangos preferidos: «La Yumba» por Osvaldo Pugliese (al piano) y su orquesta:

      Besarkada haundi bat, laguna.

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      1. ¿Yo gordoqué? Ná, solo soy de hueso ancho. 😂😂😂
        Sí, ya sé que los límites se los pone uno mismo y que para lanzarse a bailar solo hace falta un buen empujón. Fíjate que hace un par de findes estuve en un bautizo, una nueva preciosidad lanzada al mundo, y el último güisqui hizo que me lanzara a bailar una bachata. Unos 30 años podría hacer del último intento, y parece que no lo hice mal, nadie salió huyendo espantado. 😝
        Gracias por el regalo, una buena música abraza culturas y amigos.
        Abrazo bailón. 🤗👯🏻‍♂️

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