La ventana de la esperanza

VadeReto, ¿Jugamos a Inventar Historias? En el blog “Acervo de letras” de Jose Ant. Sánchez, existe este juego que me encanta. Es una invitación a escribir, sólo un tema cada mes que puedes desarrollar como más te guste. Así que, aceptando el desafío de Jose, aquí os presento mi relato que este mes va de «La ventana«.

La ventana de la esperanza

Patxi está solo, atrapado en un estado de constante ansiedad y miedo, escondido en la buhardilla de una antigua casa en Bayonne, desde que su madre y su hermana pudieron embarcar rumbo a Chile con el auxilio de Pablo Neruda, el escritor y político chileno que intentaba ayudar a los refugiados republicanos españoles a salir de aquel infierno.

Desesperados por haber perdido la guerra y haber tenido que dejar su tierra, ahora eran buscados por los gendarmes franceses para entregarlos a Franco y por los nazis que habían ocupado Francia sin combates y habían entrado en la ciudad en aplicación de las cláusulas del armisticio germano-francés de junio de 1940.

De día, con la ventana cerrada, duerme vestido por si tiene que salir corriendo. De noche, desde la ventana, espía con temor el oscuro panorama que se despliega frente a sus ojos. Las calles que solían estar llenas de vida y alegría ahora están cubiertas por la sombra opresiva de la ocupación alemana.

A través de una rendija de la ventana, ve patrullas nazis que recorren las calles, intimidando y humillando a sus vecinos. Los carteles propagandísticos de la ideología nazi se han erigido en cada esquina, recordándole la opresión que ahoga a la ciudad. Las colas para conseguir lo básico para alimentarse son cada vez más grandes. El racionamiento no perdona. Él observa cómo los colaboracionistas, a quienes antes conocía como amigos, se unen a los invasores, traicionando a su propia gente.

En las noches oscuras, David puede escuchar los gritos y lamentos provenientes de las casas vecinas, mientras se llevan a cabo redadas en busca de judíos. Desde la ventana, ve cómo los soldados arrastran a sus amigos y vecinos hacia la incertidumbre y la oscuridad, sin saber si volverá a verlos alguna vez.

La ventana se convierte en una fuente constante de desesperación y pérdida. Simboliza su propia impotencia y la desaparición gradual de su mundo. Cada vez que mira a través de ella, se llena de una mezcla de tristeza y rabia, consciente de que su situación es precaria y que sólo es cuestión de tiempo antes de que lleguen también a su puerta.

Sin embargo, a pesar de todas las emociones abrumadoras que siente, Patxi también encuentra fuerza y determinación a través de la ventana. Ve el coraje y la resistencia de aquellos que aún se atreven a desafiar a los nazis, ya sea de forma abierta o en silencio. Encuentra valentía en la mirada desafiante de algunos de sus vecinos y esperanza en los gestos de solidaridad, la vecina que le acerca un plato de sopa o un trozo de baguette, el niño que, mandado por un amigo, le trae noticias sobre su padre y una cazuelita que huele a guiso de casa.

Esa noche las calles están sumidas en un silencio siniestro. Sentado junto a la ventana, mira hacia afuera, con los ojos llenos de miedo y preocupación. Sabe que cualquier ruido puede delatar su presencia y poner en peligro su vida y la de aquellos que lo ayudan.

El viento susurra suavemente entre las ramas de los pocos árboles de la Rue Maubec, mientras Patxi mantiene su mirada fija en la oscuridad. El sonido del silencio es abrumador. Su corazón late aceleradamente en su pecho, cada latido resuena en su cabeza, recordándole el peligro constante en el que se encuentra.

De repente, Patxi percibe un ruido lejano. Un chirrido metálico que se acerca lentamente. Se pone de pie, nervioso, tratando de discernir de dónde proviene aquel ruido. Sus ojos escudriñan la oscuridad de las calles, pero no logra distinguir nada, más allá de la ventana.

El chirrido se hace más fuerte, más cercano. Patxi tiembla de temor. Se pregunta si los nazis habrán descubierto su escondite, si están buscándolo en ese preciso momento. Cada segundo parece una eternidad mientras espera, con el corazón en la garganta.

Una luz tenue ilumina la calle. Los faros de un camión Opel se reflejan en las paredes de las casas cercanas. El sonido del motor es ensordecedor en medio del silencio de la noche. Patxi retrocede instintivamente, temiendo ser descubierto.

Desde la ventana, ve a un grupo de soldados alemanes descender del vehículo. Se mueven con determinación, inspeccionando cada rincón. Patxi se aferra a la ventana, rezando para que no descubran su escondite. El sonido del silencio envuelve el ambiente, llenándolo de un miedo palpable.

Los nazis se alejan, sin encontrar rastro alguno de Patxi. El corazón del joven vasco late desbocado, la adrenalina recorriendo su cuerpo. Se sienta en el suelo, exhausto y aliviado. A través de la ventana, el mundo exterior se mantiene impasible, ajeno a su angustia. Las lágrimas incontenibles mojan su cara envejecida por todo lo vivido en estos meses.

El silencio vuelve a reinar en las calles de Bayonne. El muchacho permanece junto a la ventana, contemplando el oscuro horizonte. Aunque está a salvo por el momento, sabe que la amenaza sigue latente. El silencio es un recordatorio constante de su vulnerabilidad y la lucha que enfrenta.

Mientras espera la llegada de aquellos que lo rescatarán de su confinamiento, la ventana se convierte en su única conexión con el mundo exterior, un enlace frágil con la libertad que anhela. No pierde la esperanza. Se aferra a la creencia de que un día la ventana se abrirá a un mundo donde la justicia y la libertad prevalecerán, donde la vida que alguna vez conoció se restaurará y la oscuridad de la ocupación nazi desaparecerá. Mientras tanto, él sigue vigilando, esperando y rezando para que llegue ese día en que alguien venga a llevarlo a un lugar seguro, lejos de su odiada y amada ventana.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

27 comentarios sobre “La ventana de la esperanza

  1. Deslumbrante. Que buen aporte al VadeReto, una historia que invita a reflexionar. Ojalá llegue ese día en el que la justicia y la libertad en el mundo sea una realidad. He sentido congoja con las sensaciones que me ha trasmitido. Me encantó. Un abrazo.

    1. Hola Nuria.
      He intentado transmitir esa horrible sensación de estar solo y desesperado ante un futuro próximo que te imaginas va a ser una pesadilla, pero no termina de definirse. Me alegro que te haya gustado.
      Muchas gracias por tu comentario. Un abrazo de Marlen.

  2. ¡Hola, Trujaman! Un relato que nos muestra la barbarie y sinrazón de los totalitarismos, el miedo y angustia de quienes son perseguidos por sus ideas, origen o simplemente por lo que son. Una historia conmovedora que nos recuerda que amenazas para la libertad y convivencia como lo fue el nazismo siempre están ahí, agazapadas y camufladas bajo distintos disfraces, esperando su momento. Estupendo relato. Un abrazo!

    1. Hola David.
      Muchas gracias por tu comentario. Sí, el miedo, la angustia, de aquellos que son perseguidos simplemente por lo que son, por tener ideas distintas al régimen imperante. Lo triste es que la persecución es aceptada y ayudada por muchos que no pertenecen a ese régimen, por conveniencia, por miedo, por comodidad. Quienes detenían a los españolitos no eran sólo los nazis, los gendarmes iban con ellos. Y muchos de los vecinos, amigos… eran los delatores. Cuando la misma población se une a la barbarie de los perseguidores, poco es el aire que les queda para respirar a los perseguidos.
      Me alegro que te haya gustado.
      Un abrazo de Marlen.

  3. Buenos días, casi tarde, Marlen.
    Otra buenísima lección de historia, ¡qué grande eres!
    No me deja de maravillar cómo cogéis mis locas y nimias ideas para el VadeReto y las transformáis en impresionantes relatos como este. Ya no me sorprende, porque sé de la calidad de los acervolenses y su escritura, pero qué grandísima satisfacción teneros en la familia.
    Toda esta introducción es para lograr respirar de nuevo y recuperar los latidos del corazón; porque me has hecho sufrir, amiga. Has transmitido intensa y apasionadamente unos momentos terribles, trágicos, angustiosos; mucho más porque suenan a una verdad incuestionable.
    El tema de la esclavitud para los hermanos africanos y el del Holocausto y todos los desmanes realizados por los nazis y sus secuaces me superan. No soy capaz de leer o ver nada relacionado con ello. Encierran tanto odio, tanta injusticia, tanta violencia, tanta depravación. Y ¿por qué? Solo por una diferencia en el color de la piel, en la creencia religiosa, en el estatus social… ¿Solo por ser diferente?
    Es tanta la impotencia que me crea estos temas que me abruma.
    Creo que todas estas cosas son meras escusas para provocar odios, violencias y guerras. Simples chispas que ayudan a estimular el fuego que todos llevan dentro. Qué pena que no funcione igual para hacer el bien.
    Quizás, lo que más me irrite es la actitud de aquellos que aprovechan estas cosas para obtener sus propios intereses; como vecinos, familiares, «amigos», compañeros… que se denuncian unos a otros para limpiarse el camino. Puede ser perdonable que el miedo te haga delator, pero el colaboracionismo es deleznable.
    En fin, que entro en el delirio.
    Gracias por esta grandísima historia. Es necesaria para no olvidar nunca lo que nunca más debería ocurrir.
    Abrazo tan grande como tu talento.

    1. Buenos días, casi tarde (pero del sábado), Jose.
      Espero que ya hayas recuperado los latidos del corazón. Y lo siento, pero también me alegro de haberte generado la arritmia. 🤣🤣 Tu reacción me hace pensar que te llegaron las emociones que intenté transmitir con el relato. No, no es una anécdota real, pero tiene su base en la verdad que vivió mi familia, refugiada en la Francia ocupada por Alemania. Tiempos de miedos, de angustias, pero también tiempos de delaciones, de colaboracionistas (de todo tipo, de los que reaccionan ante el miedo y el apremio, y de los que lo hacen para mejorar su situación). También tiempo de agradecimientos que quedan grabados en el corazón, de amigos, vecinos, conocidos o ni eso, que se juegan el ir a prisión por esa familia con la que comparten ideales o simplemente por el sentido de justicia.
      Sí, se hace difícil leer sobre esa época. A mí me costó muchos días, muchos meses, muchas lágrimas y angustias leer experiencias, anécdotas, detalles y luego, ponerme a escribir, con el nudo ahogándome por dentro, sobre otras anécdotas, otras experiencias similares. Sigo convencida, como decimos siempre y tú lo recuerdas aquí, que es indispensable conocer para no repetir la historia. Me gustaría estar más segura de que aprendemos, de que el ser humano tiene esa particularidad.
      Muchísimas gracias por tus palabras. Un abrazo enorme.

  4. Excelente relato Marlen. Nos muestras, de manera magistral, por un lado esa situación histórica tan terrible que se vivió con motivo de la barbarie de la guerra, en unos pocos párrafos haces un retrato verdaderamente fidedigno; y, por otro, esa angustia y sufrimiento que pasa el protagonista, recluido de forma terrible en una habitación, pensando que cualquier minuto puede ser el último de su vida si es descubierto, y con una única ventana como medio para saber algo de lo que ocurre en el exterior, en el mundo en definitiva. Felicidades por el relato!
    Un abrazo!

    1. Hola Antonio. Gracias por tu comentario.
      Me alegra que te haya gustado el relato. El reto era la ventana, y quise que fuera la protagonista y única testigo del sufrimiento y angustia de Patxi. Motivo de anhelos de libertad y asfixias de prisión.
      Un abrazo para ti también.

  5. ¡Magnífico relato lleno de angustia!
    Pues lo has conseguido. Transmitir ese miedo. Ese desasosiego. Esa vida, que no es vida en un lugar que es una salvación y una cárcel a la vez.
    El vivir en un estado de alarma constante.
    No sé por qué, pero cuando veo nazis en películas, se me ponen los pelos como escarpias. Por eso, no entiendo que gente joven, apoye esas ideologías.

    1. Gracias Noelia, por tu comentario. Me alegro que te haya podido transmitir las emociones y angustias de una situación así, convertida en salvación y cárcel a la vez, como tú bien dices.
      Yo tampoco entiendo el ensalzamiento que desde diferentes grupos se hace del exterminio, la ferocidad del odio. Aunque, si lo piensas, la actitud de «Lo pasado, ya pasó. Hay que mirar al futuro» es una buena metodología para borrar de las mentes de los jóvenes y no tan jóvenes, el odio, la injusticia, la depravación llevados a cabo por regímenes como el nazismo.
      Sigamos recordando y haciendo recordar y reflexionar. Un abrazo.

  6. Que tensión y que nervios se pasan leyendo tu relato! Está muy bien narrado, ya que desde el principio te mete en la situación, es como si el lector estuviera allí con él. En esa pequeña prisión que se convierte su habitación y la ventana le da esperanzas de que llegue un día en el que pueda salir y volver a ser libre. Me han gustado mucho también las fotos con las que acompañas el relato! Un abrazote!

    1. Hola Marifelita.
      Gracias por pasarte y por tus comentarios. Sí, hay casas que se convierten en prisiones, pero en este caso, sin compañía, sin poder salir, esperando que en cualquier momento vengan a buscarlo, la prisión es más real que nunca y se hace muy angustiante.
      Me alegro que te haya gustado. Un abrazo grande también para ti de Marlen.

  7. Hola Marlen, ¡vaya relatazo! Duro, pero magistralmente narrado, me ha gustado, sobre todo, el papel de la ventana, lo que pedía José Antonio, totalmente incorporada al relato como un personaje más, fundamental para la historia, dura, como ya he dicho, pero, como promete el título, una historia esperanzadora, y a esta nos debemos agarrar. Muy bien narrado. Gran aporte para el reto. Un abrazo. 🙂

    1. Hola Merche.
      Muchas gracias por tus palabras. Me alegro que te haya gustado el relato que, aunque duro, nos incita a quedarnos con la esperanza de un futuro en libertad.
      Un abrazo para ti también.

  8. He visto a Patxi y me lo he imaginado en su buhardilla. He imaginado la rue Maubec y he «visto» su antigua casa en Bayonne.
    Y una vez situada, he continuado leyendo para ver a través de los ojos de Patxi todo lo que sucede. He terminado y me palpita con fuerza el corazón por el temor.
    Aplausos Marlen. Las fotos impresionantes también.
    Abrazo grande

    1. Hola Amaia.
      ¡Qué suerte que Patxi se haya podido meter en tu corazón y compartir contigo su angustia y su miedo! Has visto, a través de sus ojos, una triste realidad. Y seguro que te ha transmitido su soledad, pero también la esperanza de un futuro en libertad.
      Las fotos pertenecen a mi libro «En busca de un tiempo olvidado» en el que narro la vida de mi familia.
      Gracias por tu comentario. Un abrazo fuerte de Marlen.

  9. Hola Marlen, como bien sabes este tema me llega al corazón. ¡Cuántas personas estuvieron como tu protagonista, con la vida y la razón pendiendo de un hilo, en constante zozobra sin saber si lograrían sobrevivir. Muy logrado y muy bien implementado el elemento «ventana» del reto de José. Felicidades por un buen y emotivo trabajo.

    1. Hola Ana.
      Sí, sabía que el tema te iba a remover cosas por dentro. Uno se pone en la piel del protagonista, en la de nuestros familiares que sufrieron situaciones parecidas y en la de tantos que no lograron sobrevivir a ese infierno.
      Me alegro que consideres el relato como logrado y emotivo. Gracias por tus palabras.
      Un abrazo fuerte.

  10. Hola Buenas tardes Trujamán , la verdad es mientras te leía , mi imaginación volaba y me recordó la película del pianista , y el mal trago que paso hasta poderse ver libre , ya verdad es que es un relato aterrador ya que te sientes en la piel (al menos yo) del protagonista.
    Muy bien escrito y unas fotos muy interesantes,
    Saludos de flor.

    1. Hola Flor.
      Sí, tienes razón, no recordaba la película de «El pianista». Tengo que volver a verla.
      Me alegro que mi relato te haya llegado a conmover y que Patxi se haya acercado a ti para contarte sus sentimientos.
      Gracias por tu comentario. Saludos de Marlen.

  11. Una historia conmovedora, de las que te atrapan de principio a fin y te ves ahí, junto al portagonista envuelto en esa angustia tan terrible como su soledad. Sientes el miedo, la desazón y la rabia por las represiones totalitarias. Está escrita tan de verdad, tan auténtica que llega a doler.
    Felicidades por regalarnos una historia como esta.
    Un abrazo, Marlen.

    1. Hola María Pilar.
      Muchas gracias por tus palabras. Patxi se ha metido en tu corazón y te ha transmitido sus miedos, angustias y rabia. Espero que también te haya logrado hacer sentir que aún mantiene la esperanza de un futuro en libertad, para él y para todos aquellos que han sufrido y sufren horrores como estos.
      Un abrazo grandote de Marlen.

  12. «Odiada y amada ventana»… Hay está sintetizado todo; su tortura y ansiedad, su esperanza. Fantástico aporte; la ventana te ha servido como medio para que nosotros veamos y sintamos todo lo terrible que supuso esa guerra; pero también somos testigos de las buenas personas que lo ayudaron, y cómo no, de la esperanza, porque una ventana es el mejor símbolo para ello ya que se abre, desde adentro, al cielo y al aire.
    ¡Felicidades!
    Y un abrazo desde mi ventana!

    1. Hola Maite.
      ¡Exacto! En esas 4 palabras se resume todo el relato.
      Me alegro que te haya gustado y me alegro que te haya llegado todo el horror de la guerra. Porque tal vez, si lográramos transmitir ese horror… ¡Quimeras, simples quimeras!
      Gracias por pasar por aquí y por tu comentario.
      Un abrazo grande desde mi ventana al mundo. Marlen

  13. ¡Que buen relato Marlen! Y que triste perspectiva, además de la historia que cuentas, me ha impactado esta frase «La ventana se convierte en una fuente constante de desesperación y pérdida». Siempre asociamos la ventana como una apertura al mundo, como recibir una esperanza… Terrible. Muy bueno, Marlen. <3

    1. Hola Alma Leonor. Es cierto, la ventana, único contacto con la realidad, es en su caso, fuente de desesperación y pérdida. Pero al final del relato está la esperanza: «Se aferra a la creencia de que un día la ventana se abrirá a un mundo donde la justicia y la libertad prevalecerán, donde la vida que alguna vez conoció se restaurará y la oscuridad de la ocupación nazi desaparecerá. » Y creo que es importante quedarse con eso.
      Me alegro que te haya gustado. Gracias por tu comentario. Un abrazo.

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