Ubicada en el corazón de los Valles Calchaquíes, Cafayate es una localidad de la provincia de Salta, en el noroeste de Argentina. Es famosa por sus formaciones de roca rojiza, por sus artesanías y por su vino. El territorio está cubierto de viñedos y el torrontés es un exquisito vino blanco que se elabora con esas uvas. Forma parte de la ruta del vino más alta del mundo, con la mayor concentración de bodegas. La amplitud térmica de la zona y la composición del suelo favorecen una alta concentración de aromas, sabores y colores.
Es un lugar muy peculiar, que me gusta mucho. Pero hoy no voy a hablaros de este pueblo, ni de su vino. Hoy os traigo la imagen que veréis a continuación, seleccionada como una de las mejores fotografías de la Vía Láctea en el certamen anual “Milky Way Photographer of The Year 2023”, organizado por el blog de fotografía y viajes “Capture de Atlas”.
La temporada de fotografiar la Vía Láctea abarca de febrero a octubre en el hemisferio norte y de enero a noviembre en el hemisferio sur, siendo el mejor momento para observarla y fotografiarla entre mayo y junio, coincidiendo con el máximo número de horas de visibilidad en ambos hemisferios.
Otro requisito para contemplarla en todo su esplendor es la presencia de cielos oscuros alejados de la contaminación lumínica. En este sentido lo más recomendable es alejarse lo más posible de ciudades, y si es posible, a zonas elevadas, dos factores que contribuyen, aún más si es posible, a la espectacularidad de las 25 fotos finalistas seleccionadas de entre las más de 3.000 imágenes recibidas durante la presente edición. La imagen fue publicada en la sección Astronomía de la revista “National Geographic”.
Gonzalo Javier Santile, autor de la impresionante foto, nos cuenta: “Para capturar esta foto, llegué antes de la hora azul y tan pronto como aparecieron las primeras estrellas, con algo de luz aún iluminando el paisaje, tomé las imágenes para el primer plano. Más tarde, cuando estuvo completamente oscuro, tomé las fotos verticales del cielo. Como la Vía Láctea ya estaba muy baja en esa época del año, tuve que darme prisa. Alineé mi star tracker y la acción comenzó. En la imagen se pueden ver las formaciones rocosas, las aberturas en las rocas de esta área del desierto de Cafayate conocidas como «Las Ventanas» y los pequeños cactus, que son la única vegetación en el lugar. Pude capturar los colores rojizos de las nebulosas y más detalles en el cielo nocturno gracias a la combinación de un star tracker y una cámara astromodificada.»
Para los que aman la fotografía y se interesan por cómo lograr las mejores fotos de su vida, os cuento que esta fue sacada con una cámara Nikon D750 Astromodificada, con un lente Tamron 15-30mm f/2.8, iOptron SkyGuider Pro; Suelo: 22mm, ISO 100, 2 segundos, f/8; Cielo: 22mm, ISO 2500, 43 segundos, f/2.8.
Me preguntaréis ¿qué es una star tracker?
La traducción literal de “star tracker” es “seguidor de estrellas”. Es una montura motorizada que se mueve contrarrestando el movimiento de la tierra para que podamos seguir cuerpos celestes en el firmamento. O sea, es un aparato que ponemos sobre el trípode, conectado a la cámara, para poder hacer fotos a estrellas, la Vía Láctea, galaxias, nebulosas… durante tiempos de exposición largos sin que salgan movidos. Hasta hace cosa de unos pocos años, la palabra “star tracker” era algo que sólo conocían los entusiastas de la astronomía y la astrofotografía. Al resto de fotógrafos de paisaje, retratos, macro, no nos sonaba el aparatito. Era una pieza de uso muy específico, que al suponer un extra importante de coste y de peso en nuestra mochila, ni siquiera nos planteábamos comprar uno. Pero han salido algunos star tracker mucho más pequeños, ligeros y baratos que nos permiten introducirnos en la fotografía de nuestros cielos nocturnos.
¿Y una cámara astromodificada?
El universo emite una gran cantidad de información en un amplio abanico de longitudes de onda, desde las longitudes de radio, hasta los rayos X o los rayos gamma. Sabiendo que el ser humano sólo puede ver el rango de luz visible, ¡perdiéndonos un grandioso espectáculo!, que el universo emite una gran cantidad de luz infrarroja y que una cámara fotográfica puede captar una buena parte de ella, ¿por qué la cámara no capta esa luz infrarroja en nuestras imágenes del cielo nocturno? Pues porque la luz infrarroja enfoca en un plano diferente al de la luz visible y además la cámara no puede equilibrar los balances de blancos. ¿Cuál es la solución del problema? Colocar un filtro delante del sensor para dejar pasar una mayor parte de la luz infrarroja. Y de esa forma podemos captar un abanico mayor de la luz infrarroja que emite el universo.
En general, se utiliza una cámara modificada de esta forma, para sacar fotografías del centro de la galaxia y otra para sacar otro tipo de fotografías, ya que si a una cámara astromodificada la utilizamos para fotos diurnas, las fotos tendrán un tono rosado difícil de corregir con el balance de blancos.
