El día de mañana

Decía Enrique Bunbury, recordando su adolescencia: “El día de mañana parecía una amenaza. Ahorra un poco, no gastes tanto, resérvate para un por si acaso. Y llegaba el día de mañana y seguías escuchando la misma cantinela.”

Yo no viví esa experiencia, más bien todo lo contrario. El futuro se me representaba como algo maravilloso. Estando rodeada de padres, abuelos, amigos de la familia, que habían vivido los terrores de una guerra y el miedo al mañana, se empeñaron en convencernos de que el futuro era esperanza, que todo lo podíamos lograr si nos esforzábamos.

Viendo a mi abuelo Venancio, gran disfrutador, aspirando el humo de su cigarro, sentado en su sillón y leyendo alguno de sus libros, con la sonrisa puesta, ajeno al mundo y sus extravagancias, o riendo a carcajadas con sus amigos, jugando al mus en una mesa del Laurak Bat, no necesitaba palabras para entenderlo.

Tal vez, sólo tal vez, esas y muchas más imágenes me fueron inculcando el maravilloso placer de las pequeñas cosas.

Solíamos pasar los fines de semana en una pequeña casa de González Catán, en el Buenos Aires suburbano. Era la casa de mi abuelo, pasaba allí pequeñas temporadas, al aire libre en libertad y eso quedó muy claro cuando llegamos un sábado y nos encontramos su habitación pintada de techo a suelo al estilo cubista, toda pintada incluyéndose a él mismo, pues él era el pintor y se había manchado al hacer su obra. Colores fuertes jugaban disonancias en extrañas diagonales que te dejaban con la boca abierta. ¡Una locura mareante! Anécdotas de una vida feliz.

Una rama, por más pequeña que sea, interrumpe el paso del caminante. Una invisible célula puede destruir un organismo sano. El recuerdo de un instante de miedo en el pasado, muchas veces hace que la cobardía reaparezca una y mil veces. Una fracción de segundo cambia el mañana.

La vida te da sorpresas, unas buenas otras malas, pero son eso: sorpresas. No quisiera perder la ilusión de pensar en qué me espera en el mañana. ¿Y si te dieran un libro donde está escrita tu vida, ¿lo abrirías? ¿querrías saber algo en especial? ¿cómo termina? Yo no, lo tengo claro. Creo que sólo debemos vivir un día a la vez y disfrutarlo como si fuera el último. Detesto que me cuenten el final de una película o de un libro. Sí, ya sé, se llama spoiler y NO ME GUSTA.

“Ir por la vida sin hacer demasiado ruido. Con cuidado de no tropezar más que lo inevitable, sin miedo a tropezar todo lo necesario. Ir por la vida intentando no dejar demasiadas ramas rotas en el sendero. Que tus huellas sean tan caducas y tan fuertes como los robles. Que tu rastro sea leve; que, tras tu paso, la senda quede limpia. Que a tu sendero no le falten curvas, que no se equivoque tu camino por temor a los repechos, que los atajos jamás escondan excusas. Detente a menudo. Mira a tu alrededor. ¡Disfruta del paseo! No tengas prisa. Todos llegamos. Cuando nos cansamos, llegamos.”   Lo escribió Juan Goñi y refleja exactamente lo que pienso.

“Bihar arte” (Hasta mañana) composición de Kepa Junkera, trikitilari y compositor bilbotarra.

Publicado por BlogTrujaman

Desconfío de aquellos autores, músicos, escritores que, escribiendo ficción, dicen no escribir sobre su propia vida. Al escribir, uno se va enredando en sus propios recuerdos y aparecen entremezclados en la obra. Es muy difícil que todo lo que cuentas le pase sólo a tus personajes. Detalles, pequeños gestos, lugares, contaminan lo que sale de tus manos y no puedes separarte de tus propias experiencias. A mí también me suele pasar. Por eso, en un momento dado, decidí escribir directamente sobre lo pensado y vivido en este planeta, en este viaje. O tal vez, el miedo a desaparecer sin dejar rastro, hizo que me decidiera a abrir la caja de mis recuerdos para contar sin filtro, instantes de un tiempo que no volverá.

2 comentarios sobre “El día de mañana

  1. El día de mañana… Invita a reflexionar, a pensar. Desde luego no hay que tener miedo a equivocarse, como bien dicen de los errores se aprende… Buenas letras reflexivas, de ánimo, incluso de ilusión… Porque no… Un abrazo Marlem, precioso

  2. Hola Nuria.
    Muchas gracias por tus palabras.
    Sí, el mañana es un buen tema para parar un momento y reflexionar. A veces nos escondemos en la rutina diaria para no hacerlo. Pero, como bien dices, de los errores se aprende.
    Me alegro que te haya gustado. Un abrazo. Marlen.

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